Desde que lo probamos en Namibia tuvimos claro que repetiríamos. Volar en globo es una maravillosa experiencia: poder ver cualquier paisaje a vista de pájaro, sentir la brisa en tu cara, tener una perspectiva 360 grados en todo momento de los lugares sobre los que pasas, la estabilidad y el silencio con que te mueves… ¡Una gozada! Hemos probado sobrevuelos en helicóptero y en avioneta, pero el globo los supera: ¡sobre todo para hacer fotos con total libertad!

Estrenándonos sobre el desierto del Namib, escoger nuestra segunda vez no era tarea fácil… ¡Había que encontrar un vuelo a la altura! (nunca mejor dicho). Y entonces Globos Boreal nos dio una brillante idea: Segovia al amanecer. Ya habíamos estado antes en esta maravillosa ciudad castellana, con lo que sabíamos de su gran belleza, pero nunca la habíamos visto desde las alturas. ¿Cómo sería?

El centro histórico de Segovia es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1985. El acueducto es, además de su monumento más simbólico, la obra de ingeniería romana más importante de España. La medalla de plata, turísticamente hablando, sería para el Alcázar: un precioso palacio medieval que domina la ciudad desde su posición privilegiada en lo alto de una roca. La tercera construcción más destacada es la Catedral, la última de estilo gótico en España, conocida como «La Dama de las Catedrales»

La Catedral de Segovia

Llegamos a las 8 de la mañana al punto de encuentro frente al Hospital General de Segovia. El equipo de Globos Boreal ya estaba trabajando en el montaje y solo faltaba la fase final, la más espectacular: el hinchado del globo con ayuda de ventiladores. Cuando éste empieza a elevarse es el momento justo en que los pasajeros debemos entrar en la cesta que se elevará por el cielo.

Hinchando el globo para volar

Éramos 10 pasajeros en total más el piloto: cabíamos bien (incluso yendo todos abrigados y con cámaras), sin mucho espacio sobrante. Otras dos personas de Globos Boreal se quedaron en tierra, en permanente contacto con el piloto, para controlar el vuelo.

Tras unas breves instrucciones de seguridad, despegamos a las 8.30 con las primeras luces del día. Ya el lugar del que partíamos tiene una vista privilegiada, que mejora rápidamente al empezar a coger altura. Había más globos de otras empresas realizando la misma actividad: lejos de molestar, su visión hacía que el resultado final de ciudad + globos fuese aún más espectacular.

Panorámica de Segovia con la Catedral y el Alcázar

Habíamos rezado para contar con un día claro, sin nubes, que nos permitiese disfrutar de las vistas en todo su esplendor. Y tuvimos suerte. Muchísima suerte. No solo la meteorología y la luz acompañaron sino que, más importante, también lo hizo el viento, que es el que manda al final en lo que a un vuelo en globo se refiere. Nos permitió rodear Segovia, cruzarla de lado a lado y disfrutar de todos los ángulos y perspectivas de visión sobre la ciudad.

Se necesitan condiciones muy determinadas para volar en globo. Por ejemplo, la actividad suele realizarse a primera hora del día ya que más tarde hay corrientes térmicas que dificultan el vuelo. La velocidad del viento es decisiva: con más de 10 km/h no puede llevarse a cabo. En zonas costeras hay que tener en cuenta también la dirección del mismo: solo cuando el viento sopla del mar hacia tierra. Además hay áreas donde directamente está prohibido, como las de aviación civil, los parques naturales y las zonas de protección de aves (ZEPA). Por último, la planificación del vuelo implica estar siempre atento a las previsiones meteorológicas para el día señalado: Segovia es uno de los mejores lugares para volar porque las predicciones se cumplen en un 90% de los casos.

El acueducto romano de Segovia

Nos elevamos hasta un máximo de 1.000 metros de altura: momento en que la ciudad quedaba reducida a un entramado de calles y edificios y se ampliaba la vista a las montañas, campos y pueblos de alrededor. No obstante, la mejor perspectiva de Segovia y su centro histórico la tenías a menor altura, que es en la que el globo se movía la mayor parte del vuelo.

Estuvimos volando durante una hora, pero el tiempo de la actividad total fue de unas 3 ó 4. ¿Por qué? Por esos primeros momentos de preparación del globo. Porque el viento manda y el piloto nunca sabe a ciencia cierta donde podrá aterrizar, con lo que debe buscar sobre la marcha el sitio más adecuado para ello. Y porque tras el vuelo disfrutamos de una copa de champán en el punto de aterrizaje, un magnífico desayuno en el restaurante La Postal y una agradable charla con el equipo y con el resto de pasajeros. Ah, tranquilo, que, tras todo esto, te devuelven al punto de salida de la actividad.

Sobrevolando el globo la Catedral de Segovia

El vuelo en globo sobre Segovia con Globos Boreal tiene un precio de 160 euros por persona yendo en grupo de 9 a 11 pasajeros. La realización de la actividad está supeditada a las condiciones meteorológicas, siempre imprevisibles, con lo que el día antes del día acordado se confirma la misma. Si no puede llevarse a cabo, podrás elegir otra fecha, no perderás tu dinero. Globos Boreal lleva 35 años realizando vuelos. De hecho fue la primera empresa autorizada por Aviación Civil en España para este tipo de actividades. Ofrece sus servicios en numerosos puntos de la geografía española, además de Segovia: Madrid, Asturias, Zaragoza, Valladolid… Incluso admiten peticiones «a la carta» de sitios concretos.

¿Y tú, has volado en globo alguna vez? ¿Te gustaría probarlo? ¿Has pensado dónde? ¡Cuéntanoslo en los comentarios!

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Viajera, internetera, cinéfila, inquieta, 2.0

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