¡Más de una década viviendo en Madrid, cogiendo el metro habitualmente y aún no conocíamos su «estación secreta»! Un secreto a voces, más bien, pues todos los madrileños (originales y adoptados) saben de su existencia. Se encuentra en la línea 1, entre las paradas de Iglesia y Bilbao, bajo la plaza de Chamberí que le da nombre. Tras varias décadas clausurada y solo visible desde los propios vagones de metro circulando, hace ya algunos años que se puede visitar.

La línea 1, lógicamente, fue la primera, la que inauguró el Metro en Madrid el 17 de octubre de 1919. Por aquel entonces la red total comprendía 8 estaciones y 4 kilómetros, entre Cuatro Caminos y Sol (la parada de Chamberí entre ellas). Funcionaba entre las 12 de la noche y las 6 de la mañana con una frecuencia aproximada de 30 minutos. Cien años después, el metro llega a 12 municipios de Madrid, con una extensión total de 294 kilómetros y 302 estaciones. Es la quinta red del mundo en número de estaciones y la octava en extensión.

Paradas de la línea 1 original de Metro Madrid
Paradas de la línea 1 original de Metro Madrid

Pero entonces, ¿por qué la estación de Chamberí se convirtió en «secreta»?

Cuando el metro empezó a funcionar en 1919, era una de las estaciones originales, plenamente operativa durante décadas. Sin embargo, a principios de los años 60 la compañía madrileña de Metro decidió aumentar la longitud de sus trenes para dar respuesta al incremento de viajeros. Esto implicaba ampliar también el espacio de las estaciones (de los 60 metros con que se abrieron hasta los 90). Sin embargo, esto no era físicamente posible en la estación de Chamberí, al estar en curva y demasiado próxima a las otras dos estaciones colindantes. En consecuenca, tuvo que cerrar en 1966.

Andén de la estación secreta de Chamberí, Metro Madrid
Andén de la estación secreta de Chamberí

Durante más de 40 años permaneció inutilizada, tapiéndose los accesos a la misma, lo que favoreció la conservación de muchos de sus elementos originales. De hecho, el metro de la línea 1 ha continuado circulando por ella hasta hoy mismo: al principio los trenes tenían que reducir la velocidad al llegar a ella, ahora ya no es necesario. Muchos hemos visto esta estación como pasajeros de los vagones de la línea 1.

Andén de la estación de Chamberí de Metro Madrid
Andén de la estación de Chamberí

En 2006 empezaron las obras de restauración y en 2008 abrió reconvertida en Museo. A día de hoy se puede recorrer en visitas guiadas gratuitas de 5 personas y unos 50 minutos de duración. Se realizan todos los viernes por la tarde, sábados todo el día y domingos por la mañana. Es necesario reservar previamente online y las plazas suelen agotarse pronto. Generalmente en la última semana del mes en curso sacan las opciones de reserva para el mes siguiente.

Visita guiada en la estación de Metro Madrid de Chamberí
Visita guiada en la estación de Metro Madrid de Chamberí

La red de Museos Metro de Madrid profundiza en el origen de este transporte y en su gran influencia a la hora de conformar la capital tal y como la conocemos, a nivel urbanístico y también social. Consta de cuatro espacios diseñados por el arquitecto Antonio Palacios: la Nave de Motores, el vestíbulo de Pacífico, Opera y la estación secreta de Chamberí. Todos se pueden conocer de forma gratuita pero hay que reservar online para apuntarse a las visitas guiadas que son en determinadas fechas y horarios. Más información en su web.

El arquitecto Antonio Palacios diseñó la estación original de Chamberí, inspirado en las del metro parisino. Destacan el lucernario en el vestíbulo, que deja entrar la luz natural del exterior, y el recubrimiento interior a base de azulejos de cerámica blancos. Hay que tener en cuenta que las bombillas de aquella época tenían una potencia muy baja; de ahí la necesidad de permitir entrar la luz natural y aprovecharla, favorecido por el hecho que la estación subterránea está en realidad a poca profundidad, apenas 3 o 4 metros.

Con la reconstrucción llevada a cabo en 2006 se restauraron los muros, mobiliario y andenes originales de 1919. Acceder a esta estación por tanto es como viajar en el tiempo hasta la España de la primera mitad del siglo XX. Los carteles y datos que cuentan en la visita guiada ayudan además a entender mejor el contexto histórico.

Cartel informativa de las paradas de la línea 1 de Metro Madrid en la estación de Chamberí
Cartel informativo de las paradas de la línea 1 de Metro Madrid

Nada más entrar, nos encontramos con las dos taquillas de venta y los dos puestos de revisión del ticket, previos al acceso al andén. El personal que trabajaba en este área era siempre femenino. Así, Metro de Madrid fue junto con Renfe y Telefónica la primera empresa en contratar a mujeres. Eso sí: debían ser siempre solteras y sin hijos; si dicha situación cambiaba, perdían su empleo. Además, como no se les permitía realizar el trayecto de casa al puesto de trabajo (y viceversa) con el uniforme puesto, sino que tenían que cambiarse de ropa, en esta zona de entrada existía también un vestuario.

Entrada a la estación de Metro Madrid de Chamberí, con las taquillas de venta
Entrada a la estación de Metro Madrid de Chamberí, con las taquillas de venta

Cuando el metro entró en funcionamiento el ticket se expedía en función de la parada concreta de destino, con lo que el precio era diferente según el destino. En los años 30 se unificó el coste, a 0,5 pesetas. Es llamativo cómo Antonio Palacios se sirvió de los carteles y de la propia arquitectura para guiar en todo momento a los viajeros y darles información sobre cómo debían moverse dentro de la estación.

Los carteles publicitarios en el andén, originales de los años 20, son otro de los grandes atractivos de la estación. Estos anuncios están hechos en baldosa: la complejidad, por tanto, para modificarlos y actualizarlos hacía que se tratase de mensajes publicitarios atemporales, más bien «publicidad de marca». Además de las creatividades en sí, resulta por ello muy interesante analizar cómo construían estos mensajes hace un siglo (cosa que también explican en la visita).

Viajera, internetera, cinéfila, inquieta, 2.0

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