Madagascar es el primer gran viaje que hemos hecho con el blog ya online, así que también es el primero que hemos podido ir contando en detalle desde el primer momento. Por eso ahora nos toca escribir este post en que corregimos algunos de los consejos que dábamos cuando organizábamos esta aventura. Tanto si lo leíste como si no, ¡atento a esta información! Sobre todo si estás pensando en pasarte por tierras malgaches.

Nuestro gran error en este viaje se llama Air Madagascar. Decidimos comprar con esta aerolínea los vuelos internacionales de París a Antananarivo (la capital del país) porque así nos saldrían más baratos los internos, puesto que es la única compañía que opera rutas aéreas dentro de Madagascar. Así, pensábamos, ganaríamos doblemente. Primero, el conjunto del presupuesto bajaba. Y segundo, podíamos permitirnos comprar dos vuelos internos (el precio medio de cada uno ronda los 200 euros por pasajero) y ahorrarnos un par de días de trayecto en coche, pues ya sabíamos que las carreteras malgaches no están en muy buen estado.

El vuelo de Air Madagascar de París a Tana salió con 54 horas de retraso: del día 30 de agosto a las 19.50 que estaba previsto, terminamos despegando el 1 de septiembre a las 23.30 de la noche. Pasamos dos noches en un hotel junto al aeropuerto Charles de Gaulle sin recibir información de cuándo podríamos volar y sin acceso a nuestros equipajes porque el vuelo se canceló en el último momento, ya facturadas las maletas y esperando para subir al avión. Nadie de Air Madagascar se personó para informarnos, las comunicaciones se hacían a través de los trabajadores del hotel o de carteles en recepción, su oficina en el Charles de Gaulle estaba permanentemente cerrada y nadie en el aeropuerto sabía nada ni nos podía ayudar. La experiencia más frustrante que hemos vivido.

Cartel informativo de Air Madagascar

Cartel informativo con el que Air Madagascar nos avisó de cuándo debíamos ir a facturar para el vuelo que finalmente salió (aunque la noche del día 1 en lugar de por la mañana)

Eso sí, personal de Air France (que posee el 3,5% de Air Madagascar aunque en todo momento afirmaban que no tenían nada que ver con ellos) nos dieron cupones para pagar el hotel y las comidas. La justificación oficial fue una avería técnica. Lo que averiguamos buscando en Internet y hablando con trabajadores del aeropuerto es que la aerolínea está en la ruina (igual que el Gobierno malgache que es su propietario mayoritario), no tienen aviones suficientes para todas las rutas que ha programado pero, por la necesidad de ingresos que tiene el Estado, venden billetes para vuelos que saben que tendrán que cancelar. A esto se suman una huelga encubierta de sus trabajadores durante todo el verano y la posibilidad de que efectivamente uno de sus pocos aviones se averíe no contando con un repuesto rápido.

Finalmente llegamos al aeropuerto de Ivato en un avión de una compañía privada búlgara y ya en Madagascar nos confirmaron que las cancelaciones eran la norma y todo el sector turístico nacional convive con ellas. Nuestro primer vuelo interno (de Tana a Morondava) nos recomendaron no cogerlo porque había sido cancelado ya en días anteriores y el otro (de Tulear a Tana) lo intentamos pero fue cancelado media hora antes de embarcar. Para el vuelo internacional de vuelta de Tana a París decidimos comprar otro billete con Air France ante el miedo a que lo cancelasen también. Conclusión: de los 4 vuelos que adquirimos con Air Madagascar, en realidad no cogimos ninguno, tuvimos que hacer todo el itinerario en coche (una considerable paliza), nos perdimos el Parque Nacional de Andasibe por el retraso de dos días y nos gastamos mucho más dinero para asegurarnos salir del país el día programado y llegar de vuelta a tiempo a nuestros respectivos trabajos. Ni ahorramos tiempo ni ahorramos dinero ni ahorramos cansancio, sino todo lo contrario. Y ahora la pelea sigue para lograr los reembolsos e indemnizaciones… Lo podemos decir más alto pero no más claro: ¡ni se te ocurra volar con Air Madagascar!

Eso significa que cuando organices tu viaje por el país debes contar siempre con trasladarte por carretera. La principal que atraviesa el país de norte a sur es la RN-7, está mejor asfaltada y es en la que pasarás más tiempo probablemente. Pero en el momento en que sales de ésta hacia, por ejemplo, el Oeste (Morondava, Avenida de los Baobabs, los Tsingy) o la costa Sur (Tulear, Ifaty) hay que ir en 4×4 por pistas de tierra. No nos malinterpretes: no estamos diciendo que sea imposible recorrer Madagascar; sólo advertimos de que hay que ir mentalizados para pasar muchas horas en la carretera (a veces días enteros) y de que hay tramos complicados.

En 4x4 por la pista de tierra de Morondava al Parque Nacional de los Tsingy

En 4×4 por la pista de tierra de Morondava al Parque Nacional de los Tsingy

Pero como no todo va a ser malo, también hubo cosas que nos sorprendieron para bien y de las que tenemos que rectificar nuestras primeras advertencias. Así como contar con un buen coche y un avezado conductor es fundamental, no vemos tan necesario ir acompañados por un guía todo el viaje. En los parques y reservas que se visita es obligatorio contratar a un guía local junto con el precio de la entrada y ellos son los que te dan toda la información en estas visitas. El resto del tiempo, con una buena Lonely Planet, un poco de desenvoltura y si el conductor es hablador, tendrás más que suficiente. Y eso que puedes ahorrarte.

Teníamos un poco de reparo respecto a los alojamientos… Error. Todos los hoteles del programa eran fabulosos: unos mejores que otros (mención especial para Le Paradisier en Ifaty donde nos habríamos quedado a vivir para siempre), pero en general más que correctos. Otro temor infundado: las comidas y la amenaza de problemas intestinales. Probamos carne de zebú, zumos, frutas, pescado, verduras… Todos los platos eran deliciosos y no tuvimos ni un dolorcillo de tripa. Unos de los viajes en que mejor hemos comido con diferencia. Otro más: ¿insectos y mosquitos? ¡Apenas! Es verdad que íbamos muy preparados con repelentes, que estos son necesarios y que algunas picaduras cayeron, pero aún así, nada digno de mención. Y por último, una de las recomendaciones médicas que ya os contamos y que nos saltamos a la torera (fue inevitable): bañarse en agua dulce. Y es que cuando te llevan a las piscinas naturales del Parque Nacional de Isalo y el calor está apretando… ¡a ver quién se resiste a un baño!

Una de las maravillosas piscinas naturales del Parque Nacional de Isalo

Una de las maravillosas piscinas naturales del Parque Nacional de Isalo

Esperamos que nuestra experiencia (para bien y para mal) te ayude si estás planeando visitar Madagascar. Pese a los malos momentos que tuvimos por los problemas de transporte, lo que ves y descubres allí merece mucho la pena y ya te lo iremos demostrando en nuestros próximos posts. Ahora que sabemos cómo funcionan las cosas, volveríamos con todo este conocimiento y seguro que el viaje saldría mucho mejor. Espera… ¡tú sí que puedes hacerlo! 😀

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8 Comment on “Errores en la organización del viaje a Madagascar

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