Con las ideas ordenadas tras la vuelta de Madagascar, las lecciones aprendidas de lo que hicimos bien y mal planeando el viaje y las sorpresas que nos encontramos por el camino, hemos elaborado esta guía para que el siguiente viajero que recorra tierras malgaches vaya bien preparado y disfrute del país tanto o más que nosotros. ¡Toma nota!

Itinerario

Organizamos el itinerario para ir bajando desde el centro (desde la capital, Tana, donde aterrizábamos), viendo las ciudades y parques naturales principales, para terminar los últimos días en la zona sur de playas, mucho más tranquila y relajada que el resto del programa. Como contábamos con los vuelos internos, del Sur volvíamos directamente en avión a Tana para salir ya del país. A la vista de la alta probabilidad de cancelación de Air Madagascar y que es mejor por tanto asegurarse haciendo todo el recorrido en coche, lo más sensato es organizar el itinerario de otro modo: ver unos sitios a la ida, cuando bajas del centro hacia el sur, y otros a la vuelta, para que el camino del sur a Tana no sea sólo estar en el coche para llegar rápido al aeropuerto.

En cuanto a los lugares que planeamos ver en el tour, nos quedamos sin ver el parque nacional de Andasibe, que lo teníamos programado el primero dada su cercanía a Tana, por el retraso del avión. Nos dio mucha pena, porque es el único en el que puedes ver al indri indri, el lemur más grande que existe, ¡así que tú no te lo pierdas!

Eliminada por tanto esa etapa, nuestro primer destino en Madagascar fue el Oeste: Morondava, un pueblo de pescadores en la costa del canal de Mozambique, la icónica Avenida de los Baobabs y el parque nacional de Tsingy de Bemaraha, formado por afilados pináculos de piedra caliza rodeados de selva. Hay otro parque muy parecido en el norte de la isla, Ankarana, con lo que puede ser otra opción de itinerario y así visitar las playas e islas de esta parte del país. Para recorrer el Oeste, necesitas mínimo 5 días, porque los accesos son complicados y se tarda mucho en llegar y volver por las carreteras y pistas de tierra.

Avenida de los Baobabs en Madagascar

Avenida de los Baobabs en Madagascar

Porque siempre hay que regresar a la RN-7, la carretera principal que recorre el país de norte a sur y está en mejores condiciones. Aunque vayas al oeste, al este o al sur, siempre tienes que volver a ésta, que los malgaches llaman su autopista, para continuar el viaje. Así pues, de regreso a la parte central del país, pasamos 2 – 3 días a un ritmo mucho más lento, viendo ciudades y pueblecitos (Antsirabe, Ambositra, Fianarantsoa, Ambalavao…), los paisajes de tierras rojas, los arrozales y las fábricas y tiendas de artesanía (seda salvaje, papel, objetos hechos con cuerno de zebú, etc). Esta etapa del itinerario la habríamos recortado: lo mejor de Madagascar es su naturaleza, las ciudades y pueblos no tienen ningún encanto. Se podría haber hecho este trayecto en la mitad de tiempo, porque además la carretera está en buen estado y se puede avanzar relativamente rápido.

Siguiente parada: el parque nacional de Ranomafana. Vegetación salvaje y selvática en estado puro: ideal para ver palmeras, árboles del viajero, lemures, geckos, ranas y otra fauna invisible de Madagascar. Y de aquí a la reserva de Anja. No es un parque nacional, es una iniciativa local que montó un guía y mantiene la comunidad de los alrededores. En apenas dos horas la recorres, pero su gran aliciente es que puedes ver lemures de cola anillada a dos pasos de ti. Frente a los parques de Tsingy y Ranomafana donde hay que meterse entre los árboles y tener mucha suerte para verlos en las alturas, en Anja está 100% garantizado tenerlos a escasos metros.

Pasamos a la etapa final del viaje: el sur. Primero visitamos el parque nacional de Isalo, donde recorres paisajes totalmente distintos en la misma jornada: barrancos, grandes formaciones de piedra y oasis verdes con piscinas naturales cristalinas. Y por fin, ¡la playa! Los 4 últimos días del viaje estuvimos en Ifaty, en una chocita frente al Índico paseando por la costa, disfrutando de la piscina del hotel y haciendo snorkel en la barrera de coral. ¡El paraíso!

Las espectaculares playas de Ifaty en el Índico

Las espectaculares playas de Ifaty en el Índico

Presupuesto

Gastamos unos 2.500 euros en vuelos: los dos internacionales de ida y vuelta más dos internos, todos con Air Madagascar. El tour con Madagascar Green Tours, que incluía chofer, guía, traslado en coche, entradas a los parques y alojamiento con desayuno, fueron 3.000 en total. Allí gastamos para comer, beber, comprar recuerdos y pagar a los guías de los parques (en todos hay que pagar a parte de la entrada la tarifa por el guía, que depende de la ruta que hagas y cuántas horas estés) unos 750 euros. Tienes que usar la moneda local (ariarys) para pagar: nosotros cambiamos en el aeropuerto y hacia la mitad del viaje sacamos en un cajero.

De este presupuesto, podríamos haber ahorrado principalmente eliminando los vuelos internos (como ya te contamos con Air Madagascar no hay ninguna seguridad de que vuelen, así que mejor no contar con ellos de mano) y prescindiendo del guía, viajando sólo con el conductor, dado que en los parques ya irás con guías locales. Por cierto, que en todos escogimos los circuitos más largos, de día completo: si en alguno no quieres pasar tanto tiempo recorriendo, sería otro abaratamiento.

Comíamos sobre todo en los hoteles donde nos alojábamos y en algunos restaurantes de paso donde nos llevaban y siempre nos encontrábamos con otros turistas. Comer son unos 20 euros ambos con cerveza y los platos son abundantes y exquisitos.

Zebú y cerveza: nuestro menú más repetido en Madagascar

Zebú y cerveza: nuestro menú más repetido en Madagascar

Alojamiento

Todos los hoteles donde estuvimos eran estupendos, de categoría media – alta y sus restaurantes nos parecieron también muy buenos en general. El desayuno estaba incluido siempre y consistía principalmente en zumo, fruta, café o té y pan con mantequilla y mermelada; en algunos además añadían croissants o bollitos, pero la base común era ésa, es decir, desayuno dulce (siempre podías pedir, y pagar, a parte una tortilla).

En Madagascar hay problemas con el suministro de electricidad y agua con lo que todos los hoteles cuentan con generadores y placas solares para intentar suplir estas carencias. No obstante, siempre hay ciertas restricciones: en algunos cortaban la luz y el agua por las noches, en otros no había agua caliente a primera hora, etc. Nada demasiado molesto, pero cuenta con ello para organizarte: por ejemplo, mejor ducharse por la tarde – noche.

La lista concreta de alojamientos:

  • En Antsirabe, Le Royal Palace. Habitaciones modernas de estilo occidental y un restaurante de lujo, prueba su zebú con foie (nos contaron que en esa zona de Madagascar hay bastante producción y lo exportan a Francia, estaba espectacular).
  • En Morondava, Chez Maggie. Está formado por bungalows a pie de playa y su restaurante es muy destacable, pero aquí lo recomendable es pedir pescado y marisco.
  • En el parque de Tsingy, Olympe du Bemaraha. Un enclave espectacular, en medio de la naturaleza con bonitas cabañas de madera y piscina.
  • En Ambositra, Hotel Artisan. Nos alojaron no en el edificio principal, sino en un anexo situado a 1 kilómetro: una casa colonial preciosa, con muebles de madera tradicional espectaculares, donde teníamos una habitación enorme. Lo malo es que no tenía restaurante, traían la comida desde el hotel y era un poco más engorro.
  • En Ranomafana, Hotel Centrest. Bungalows modernos, un desayuno mucho mejor que la media y una sala con billar donde nos echamos un par de partidas.
  • En Ambalavao, Espace Zongo. De nuevo cabañas de madera (más humildes que las del Olympe) y el restaurante más económico de todos los hoteles donde estuvimos, manteniendo la calidad.
  • En Isalo, Isalo Ranch. Bungalows también, más antiguos que los del Centrest, con un porche trasero con vistas al parque de Isalo donde disfrutabas de unos atardeceres de quitar el hipo.
  • En Ifaty, Le Paradisier. Como su propio nombre indica, el paraíso: cabañas de piedra y madera frente al mar (lo de primera línea de playa se queda corto), una cama enorme donde te despertaba el sonido de las olas y una piscina con vistas al Índico. De lujo.
Atardecer en la piscina del hotel Paradisier, en Ifaty

Atardecer en la piscina del hotel Paradisier, en Ifaty

Consejos

En Madagascar no hay alumbrado público: verás que sí hay farolas y cuentan con la infraestructura por tanto, pero desde hace unos años no se usa, el Gobierno no puede pagar el suministro. Eso supone que en cuanto se hace de noche poco puedes hacer… Así que vale más adaptarse al horario del sol: te acuestas pronto y te levantas super temprano, más o menos cuando amanece. Casi siempre desayunábamos a las 6-6.30, a las 7.30-8 ya estábamos en ruta en coche o por el parque natural de turno, a las 5.30 – 6 de la tarde  anochecía y a las 9 estábamos en la cama. Obligatorio además presenciar todos los atardeceres: a las 5 hay que buscar el mejor enclave posible para disfrutar de ese espectáculo.

Hay que dar propinas casi en todas partes (y además son bastante pesados insistiéndote para que no te olvides): a los guías de los parques, a los maleteros en los hoteles, en las tiendas de artesanía si no compras nada… Las “tarifas” normales son unos 1.000 ariarys en hoteles y tiendas, unos 10.000 a los guías.

Y otra variante de las propinas es la gente que te vas encontrando y simplemente te pide que les des algo. Compramos un par de bolsas de caramelos para repartirlos entre los niños que nos paraban. A veces es frustrante porque de repente te ves rodeado de decenas de personas pidiéndote cualquier cosa que te vean encima (la Lonely planet, el reloj, el jersey, un llavero, la mochila… lo que sea). Échale paciencia y acostúmbrate. También suelen pedirte que les hagas fotos y se las enseñes después: algunos además quieren dinero a cambio, cuando son ellos quienes te han pedido la foto; otros simplemente quieren verse en el visor de la cámara.

Niños pidiéndonos caramelos a los "vazaha"

Niños pidiéndonos caramelos a los “vazaha”

Si no estás conforme con algo, quéjate. Tuvimos un par de confusiones y se solucionaron cuando las reclamamos: decir si fueron intencionadas o sin querer o si era cosa de los alojamientos o de la agencia con que contratamos es complicado. Por ejemplo, en varios hoteles nos intentaron cobrar el desayuno, en otro nos pusieron inicialmente en una habitación inferior a la que habíamos reservado, en un tercero nos decían que estaban completos cuando teníamos reserva… Sea como sea, simplemente no te calles.

Y, como siempre, el mejor consejo: ¡disfruta de cada momento del viaje! Aunque estés cansado de llevar 8 horas seguidas en el coche, mira por la ventanilla y absorbe todas esas imágenes porque no se repetirán….

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Viajera, internetera, cinéfila, inquieta, 2.0

7 Comment on “Guía de viaje de Madagascar

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