En el nombre del Padre, del Skate y de Okuda. Amén. Iglesia por fuera, pista de skate decorada con murales multicolores por dentro. Esto es la famosa “iglesia skate” de Asturias. Famosa no solo para nosotros, que llevábamos años queriendo visitarla, puesto que incluso la publicación Atlas Obscura, especializada en lugares turísticos curiosos y diferentes por todo el mundo, la incluye en sus recomendaciones. Y menos mal que hemos podido conocerla, porque actualmente este curioso edificio está en venta, así que quizás en un futuro cercano cambie lo que aquí te contamos…
Pero empecemos por el principio. En 1913 se construye la Iglesia de Santa Bárbara en Llanera, a medio camino entre Oviedo y Gijón. Formaba parte de un conjunto arquitectónico más amplio creado en torno a la industria explosiva de Cayés, entonces allí ubicada.

Pero la empresa cerró y todas las construcciones, iglesia incluida, quedaron abandonadas durante años. Hasta que fueron derruidas para construir el actual polígono industrial de Asipo. Todas, excepto la iglesia de Santa Bárbara, que se mantuvo en pie, aunque ya como edificio desacralizado.
En 2007 el empresario ovetense Ernesto Fernández compró la iglesia. Parece ser que su idea inicial era otra pero finalmente instaló en su interior una pista de skate, más pequeña que la actual, dado lo mucho que le gustaba este deporte y a sabiendas de que el lluvioso clima asturiano no es el mejor para poder practicarlo durante todo el año: una pista cubierta parecía pues una gran idea. Y para llevar a cabo estos planes constituyó así mismo el colectivo Church Brigade.

Todo podría haber quedado en anécdota local pero en 2014 el artista urbano cántabro Okuda San Miguel supo de esta iglesia y quiso dejar su huella en ella también. A través de una campaña de crowdfunding consiguió los medios necesarios para llevar a cabo su proyecto, bautizado como Kaos Temple. Y de este modo, en diciembre de 2015 y tras 3 semanas de trabajo de Okuda y sus colaboradores, se reinauguró la iglesia del skate, ahora además como templo del arte urbano.

En algún punto se amplió también la pista de skate hasta ocupar prácticamente toda la planta baja de la construcción. El resultado es impresionante. Las figuras y colores que cubren techos y paredes, tan características del estilo de Okuda, combinan a la perfección con el rollo skater de esta curiosa pista cubierta, a la vez que contrastan con las formas y estructuras arquitectónicas de la iglesia original. De hecho, vista desde fuera, nada hace sospechar de lo que guarda en su interior.

Entre 2016 y 2018 fue el período de mayor auge de la iglesia skate, cuando se hizo conocida . En este tiempo se realizaban incluso visitas guiadas y con el dinero de éstas se financiaba su mantenimiento. Después de 2018 estuvo cerrada un largo tiempo por reformas y ahora ha reabierto pero con un horario bastante restrictivo: sólo viernes y domingo de 14:00 a 17:00. Te recomendamos no obstante contactar previamente por WhatsApp en el 636 45 77 82 para confirmar su apertura. La entrada cuesta 5€ por persona, tanto si quieres patinar allí como si solo quieres visitarla a modo turístico.

Nosotros estuvimos en su interior totalmente a solas, lo cual tuvo su encanto, aunque nos habría gustado muchísimo más ver la pista de skate en uso. Nos faltaron apenas unos minutos porque justo antes se habían marchado unos skaters que habían estado patinando allí. La señora encargada de abrir y cerrar la iglesia nos confirmó que los patinadores siguen yendo con asiduidad pero ella vive lejos y le resulta muy pesado tener que ocuparse de la instalación.
¿Alguna vez habías visto u oído hablar de esta curiosa iglesia skate asturiana? ¡Date prisa si quieres conocerla! Veremos qué le depara el futuro cuando se venda…