Ideas que te vienen a la mente al oír la palabra Nuremberg. 1, 2, 3, responda otra vez. Castillo. Ciudad imperial. Mercado de Navidad. Muralla medieval. Alberto Durero. Desfiles nazis. Juicio histórico a los nazis. Salchichas. Cerveza. Alemania. Sí, la historia reciente de Alemania parece tener una transposición mimética con la historia de esta ciudad de Baviera. Hoy Nuremberg es encantadora, da gusto conocerla y admirarla y en cada esquina te brinda la foto perfecta.

Gracias a los vuelos low cost que unen Madrid y Nuremberg es posible (y barato) pasar un fin de semana descubriéndola. Llegar de su único aeropuerto al centro de la ciudad es muy sencillo: en 13 minutos, gracias a la línea de metro U te planas en la Estación Central de Nuremberg, justo en la entrada del recinto amurallado histórico.

Torre de la muralla en el Patio de Artesanos de Nuremberg

Torre de la muralla en el Patio de Artesanos de Nuremberg

Nos alojamos muy cerca de la Estación, en un apartamento que encontramos a través de Airbnb, bien ubicado, con unas vistas estupendas al centro y además, económico (130 euros, 2 personas, 2 noches en fin de semana). Llegamos el viernes por la noche ya tarde y nos fuimos el domingo a mediodía ¡tiempo suficiente para exprimir al máximo la ciudad!

El sábado por la mañana nos fuimos directos a la Oficina Central de Turismo, en la plaza principal de Nuremberg, y nos hicimos con un par de city cards que durante 2 días y por 25 euros cada una dan acceso a todos los museos, atracciones turísticas y transportes públicos. Si tu intención es visitar todo lo posible en un fin de semana sin tener que preocuparte de precios de entradas o de cómo llegar de un sitio a otro, ¡hazte con ella!

¿Y qué vimos exactamente? Os lo contamos en el orden en que lo recorrimos:

La muralla medieval. Gracias a las vistas desde nuestro apartamento fue lo primero que pudimos descubrir. La muralla está estupendamente conservada, data de 1325 y tiene 5 kilómetros de extensión. Fue la tercera que construyeron debido al crecimiento de la ciudad que obligó a hacer sucesivas ampliaciones de su perímetro. Los fosos circundantes han sido reconvertidos en una vía ciclista y en jardines, ¡qué gran idea!

Restaurantes tradicionales en el Patio de Artesanos de Nuremberg

Restaurantes tradicionales en el Patio de Artesanos de Nuremberg

El Patio de los Artesanos (Handwerkerhof). La puerta de acceso frente a la Estación Central es la mejor para hacer una primera entrada en el centro histórico. Y eso es gracias a esta zona de tiendas y restaurantes reconstruida al estilo más tradicional, con casas bajas, flores y a la sombra de una de las torres de la muralla.

Las salchichas de Nuremberg no son unas salchichas cualquiera. Las Nürnberger Rostbratwurst se elaboran siguiendo una receta original de 1.300, a base de cerdo, tocino, sal, pimienta y orégano (tienen un cierto regusto picante, pero muy sutil) y están reconocidas por la Unión Europea como denominación de origen. Tienen un tamaño muy pequeño (lejos de la imagen de las típicas bratwurst alemanas), unos 6 centímetros de longitud. Lo mejor es probarlas en una de las Bratwurstbratereien tradicionales que llevan cientos de años sirviéndolas: te recomendamos Bratwurst-Glöcklein, en el Patio de Artesanos.

La Iglesia de San Lorenzo. Digamos que en Nuremberg no se andaban con chiquitas a la hora de construir sus iglesias. Encontrarás varias paseando por el centro y son imponentes, grandiosas, más similares a nuestra idea de catedrales. La de San Lorenzo es la primera con que nos topamos: de estilo gótico, destacan las dos agujas del campanario, de 80 metros de altura.

Torres de la Iglesia de San Lorenzo en Nuremberg

Torres de la Iglesia de San Lorenzo en Nuremberg

La Plaza del Mercado Principal (Hauptmarkt). Es una gran  plaza cuadrada rodeada de restaurantes y comercios y ocupada por puestos de vendedores de comida y artesanía. Destacan la fuente maravillosa o Schöner Brunnen, una estructura dorada en forma de torre gótica, visible desde cualquier punto de la plaza. Y la Iglesia de Nuestra Señora: construida sobre una sinagoga en el siglo XIV, es la primera de estilo barroco en toda Franconia. Recuerda a la Catedral de Praga (no en vano comparten arquitecto) y lo más llamativo de su construcción es un reloj en la fachada principal que cada día a las 12 despliega el “Desfile de los hombrecillos”.

El mercado de Navidad de Nuremberg que se celebra en la Plaza Principal es uno de los más conocidos de Europa y atrae cada año a muchísimos visitantes. Generalmente abre del 1 al 24 de diciembre y es todo un mundo en sí mismo: puestos de comida, de vino caliente, de regalos, tiovivos, paseos en coche tirado por caballos… ¡Y un ambiente navideño cautivador! Esperamos verlo con nuestros propios ojos algún año…

El Puente del Verdugo. El río Pegnitz atraviesa el casco histórico partiéndolo prácticamente por la mitad. Esta división natural y la solución para mantener unidas ambas partes de la ciudad han dado lugar a una red de puentes y (pequeños) canales en esta zona. Pasear por la ribera del río, de puente en puente, de rincón en rincón, es un placer. Su puente más famoso, la foto imprescindible que hay que traerse de la ciudad como prueba de haberla visitado, es el del Verdugo: construido en 1457 esta pasarela de madera comunicaba con la torre donde (obviamente) vivía el verdugo. Junto a ésta, un precioso edificio que antaño fuera almacén de vinos. Para conseguir la mejor instantánea, cruza hasta el puente situado en frente, Maxbrücke.

Puente de madera del Verdugo, en Nuremberg

Puente de madera del Verdugo, en Nuremberg

El Callejón de los Curtidores (Weißgerbergasse). La que fuera la principal calle de artesanos en Nuremberg ha devenido hoy en día en una rua de bares y comercios (el turismo es lo que tiene). Pero sigue siendo la calle mejor conservada del centro, con casas de piedra y entramados de madera, unas más modestas, otras más lujosas. Este tipo de construcciones componían la totalidad del casco histórico de Nuremberg y fueron destruidas en un 90% durante los ataques de la II Guerra Mundial; afortunadamente la gran mayoría se recrearon siguiendo los planos originales, de modo que lo que vemos actualmente caminando por el centro es bastante similar a lo que habría sido.

Las casas tradicionales en el Callejón de Curtidores o Weißgerbergasse

Las casas tradicionales en el Callejón de Curtidores o Weißgerbergasse

El Castillo Imperial. O la joya de la corona. En la parte más elevada se sitúa este palacio fortificado, uno de los principales del Sacro Imperio Romano Germánico. La parte exterior es de libre acceso y justo sobre la puerta de entrada hay una especie de terraza desde donde maravillarse con las vistas. Ya previo pago, incluido en la Nuremberg Card, el interior alberga un museo muy amplio (por 2 euros puedes visitarlo con audio guía en español) y puedes subir a la Torre Sinwell que desde sus 385 metros de altura brinda una mejor panorámica de los tejados de Nuremberg.

Para entender la importancia del Castillo hay que conocer la historia de la ciudad. Durante la Edad Media Nuremberg fue una importante capital del Imperio Germánico y acogió importantes asambleas políticas. Tanto es así que en 1219 el emperador Federico II le concedió el título de Ciudad Imperial Libre (lo que implicaba no pagar impuestos a la corona). Fue una floreciente ciudad comercial y su crecimiento económico la convirtió en una de las principales urbes alemanas hasta que a principios del siglo XIX sufrió una grave crisis. Este pasado de riqueza y poder fue el que hizo al Partido Nazi elegir Nuremberg como sede de sus congresos: un claro gesto simbólico. Y tras la derrota de Hitler, en otro claro gesto simbólico, aquí se desarrollaron los Juicios contra los nacionalsocialistas.

La Plaza Tiergärtnertor. Junto a la muralla suroeste del castillo se encuentra esta preciosa plaza, rodeada de edificios de entramado de madera al estilo tradicional. De ella parten varias calles y pasadizos: unas conducen al castillo, el resto bajan hacia el río. La casa de Alberto Durero es una de las construcciones que la rodean. Igual que numerosos bares y restaurantes: con buen tiempo la gente ocupa la explanada de piedra con su comida y bebida dándole un ambiente festivo a la plaza. ¡Cerveza fresca al sol!

La Iglesia de San Sebaldo. Otra edificación imponente (lo de ciudad “imperial” no se quedaba en el título), esta iglesia luterana es  la más antigua de Nuremberg, del año 1215. Como el resto del centro histórico, fue destruida durante la II Guerra Mundial y posteriormente reconstruida.

Las cuevas subterráneas. Resulta que Nuremberg no solo tiene mucho que ver “en su exterior” sino también “en su interior”. Y es que el centro histórico está “agujereado” cual queso gruyere por cientos de cuevas y túneles (2.000 metros cuadrados para ser exactos) que se empezaron a construir en el siglo XIV para fermentar y almacenar la cerveza. Durante la II Guerra Mundial también sirvieron como refugio para la población ante los bombardeos. Hoy es posible visitarlas en un tour guiado muy muy interesante que organiza la cervecería Hausbrauerei Altstadthof (también incluido en la Nuremberg Card): dura 75 minutos y es en alemán, pero proporcionan audioguías para el resto de idiomas. La visita finaliza con una cata de cervezas en su establecimiento, uno de los más populares de la ciudad.

La tradición cervecera de Nuremberg comienza hace ya muchos siglos y explica el ingenioso sistema de cuevas que se creó bajo la ciudad para producir y conservar las toneladas de cerveza que se consumían en la ciudad. En la Edad Media era una fuente de alimento primordial para sus habitantes: el agua no era potable y la leche y los zumos tenían una rápida caducidad. Toda la región de Franconia en realidad comparte esta cultura y es el área con mayor concentración de fábricas cerveceras del mundo. Evidentemente la bebida oficial en Nuremberg es por ello la cerveza: rubia, de trigo, negra, roja… ¡Para todos los gustos!

Cuevas subterráneas bajo el centro histórico de Nuremberg donde se almacenaba la cerveza

Cuevas subterráneas bajo el centro histórico de Nuremberg donde se almacenaba la cerveza

La calle de los Derechos Humanos (Kartäusergasse). Esta rua peatonal que desemboca en la muralla es una conmemoración a todos los pueblos que han sufrido la violación de los Derechos Humanos. Cuenta con 27 columnas de 8 metros de altura, dispuestas a lo largo de la calle, y en cada una de ellas está escrito un texto de los 30 artículos de la Declaración de Derechos Humanos, en alemán y en otro idioma (intentar descifrar a qué lengua pertenecen algunas de las caligrafías es un juego entretenido).

Detalle de una de las columnas en la calle de los Derechos Humanos

Detalle de una de las columnas en la calle de los Derechos Humanos

La casa museo de Alberto Durero. El principal artista del Renacimiento alemán nació y vivió en Nuremberg, orgullo de esta ciudad que se manifiesta, entre otras formas, con la conservación y conversión en museo de esta casa en que habitó durante su edad adulta. Por cierto, que fue de las pocas que milagrosamente se salvaron de los ataques a la ciudad durante la II Guerra Mundial. Como las obras de Durero están repartidas por museos europeos (en el Prado de Madrid sin ir más lejos tenemos uno de sus cuadros más célebres, el de Adán y Eva), en éste de Nuremberg en realidad solo hay réplicas. También algunas habitaciones se han reconstruido. Pero el principal valor de esta visita es aprender sobre la vida y motivaciones artísticas de Durero a través de este recorrido físico por el que fuera su hogar (nuevamente, la entrada está incluida en la Nuremberg Card).

Estudio de pintura en la casa museo de Alberto Durero

Estudio de pintura en la casa museo de Alberto Durero

Por último, a nosotros no nos dio tiempo y se nos quedaron en el tintero un par de visitas. Pero si tu estancia en Nuremberg va a ser algo más larga, también puedes conocer:

  • El Museo Nacional Germánico. Justo junto a la calle de los Derechos Humanos.
  • El Memorial de los Juicios de Nuremberg. Se puede visitar la sala 600 del Palacio de Justicia donde tuvieron lugar los históricos procesos a los nazis.
  • Reichsparteitagsgelände (Antiguo terreno de congresos del Partido Nazi). Alejado del centro histórico se encuentra este espacio donde se celebraban los desfiles cuyas imágenes hemos visto todos en los libros y documentales de historia.
  • El Museo del juguete. Con una extensísima colección, desde las tradicionales casas de muñecas, hasta los actuales Legos, Playmobil y Barbies.

Y si has estado en Nuremberg y crees que nos hemos dejado algo, ¡cuéntanoslo en los comentarios! Nos quedamos con ganas de más y de recorrer toda la zona de Franconia. Presentimos que volveremos… 

Fachada con entramado de madera de una casa tradicional de Nuremberg

Fachada con entramado de madera de una casa tradicional de Nuremberg

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Viajera, internetera, cinéfila, inquieta, 2.0

4 Comment on “48 horas en Nuremberg

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