Brujas era para nosotros esa ciudad de cuento, mil veces retratada, con rincones encantadores y belleza en cada esquina. ¡Teníamos muchas ganas de verla con nuestros propios ojos! Siempre es difícil que lugares con tanta fama estén a la altura de las expectativas. Pero la cita con Brujas no defraudó. Hubo flechazo.

Y eso que no fue la mejor de las circunstancias… Mucho frío, día feo y gris lloviendo, finales de invierno… Así que ahora queremos volver a verla, claro. Y a ser posible, en todo su esplendor: con sol, con flores, con sus árboles cargados de hojas verdes… Esta primera vez no ha ido mal, no: pero nos supo a poco. Como buenos enamorados, ¡necesitamos admirarla más!

La capital de Flandes es el municipio más turístico de Bélgica, por delante de su capital Bruselas. Epicentro del comercio europeo entre los siglos XI y XV, fue una ciudad medieval poderosa, con grandes construcciones y atravesada por canales (sí, inevitable acordarse de Amsterdam o Venecia). Luego cayó en desgracia hasta que en el siglo XX protagonizó una importante restauración que dio como resultado la Brujas que todo turista visita hoy.

Los canales y puentes que te encuentras a cada paso en Brujas

Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, se conserva el trazado urbano original medieval, aunque muchos edificios hayan sido reconstruidos. Brujas está protegida como monumento histórico y, por tanto, hoy en día solo puede “enseñarse”: de ahí que el turismo y la hostelería sean sus dedicaciones.

¿Cómo llegamos? En tren desde Bruselas: 30 euros ida y vuelta, poco más de 1 hora de trayecto en cada sentido, con frecuencias aproximadamente cada media hora. ¿Cómo la recorrimos? Por nuestra cuenta pero también con introducción de un fantástico tour gratuito con Buendía Tours (4 horarios diarios disponibles). Cien por cien recomendable: nuestra guía Cristina nos llevó a los principales puntos de la ciudad y nos dio las claves también para continuar recorriéndola después a nuestro aire.

¿Qué visitamos? Todo. Brujas merece ser paseada hasta su última piedra. Incluso aunque no sientas el flechazo que experimentamos nosotros, es innegable que es una de las ciudades europeas medievales con más encanto.

La Grote Markt, la plaza del mercado, el corazón de la ciudad. Entre todos sus edificios, destaca el alto campanario Belfort y, justo en frente, las tradicionales casas gremiales de colores. Por 8 euros puedes subir a lo alto dela torre Belfort y admirar las vistas de todo Brujas.

Casas gremiales de colores en la Grote Markt de Brujas

El Ayuntamiento, de estilo gótico, con una maravillosa fachada repleta de esculturas de personajes ilustres de la historia flamenca y por ende, en parte, de la española también: Carlos V está entre ellos, por ejemplo. Es uno de los Ayuntamientos más antiguos de Bélgica, el primero en construirse en la región de Flandes. Puedes visitar su interior también por 4 euros.

La bandera flamenca hondeando frente al edificio del Ayuntamiento de Brujas

La basílica de la Santa Sangre, junto al Ayuntamiento, se enorgullece de guardar una reliquia con restos de la sangre de Cristo. Su colorido interior y sus vidrieras merecen la visita (que además es gratuita). Si quieres acercarte a ver la reliquia, es recomendable dejar algún donativo y las fotos están prohibidas.

Interior de la Iglesia de la Santa Sangre en Brujas

En la plaza Burg, donde se ubican el Ayuntamiento y la basílica de la Santa Sangre, hay otros dos puntos de interés: un foodtruck con los mejores gofres de Brujas y el acceso vía pasadizo a De Garre, bar famoso por su cerveza de alta graduación del mismo nombre (11 grados).

La iglesia de Nuestra Señora es famosa por dos hechos. Primero, por contar con la segunda torre de ladrillo más alta del mundo. Y segundo, por guardar la escultura de la Madonna de Brujas, del mismísmo Miguel Ángel. La entrada al templo es gratuita; si quieres ver los sepulcros de su interior deberás pagar 2,5 euros.

El muelle del Rosario: la foto, la imagen de Brujas que seguro habrás visto mil veces. Aunque probablemente la hayas contemplado en primavera con su árbol bien vestido de verde (nosotros lo encontramos un poco más desnudo, modo invierno, y encima con una grúa de fondo…).

El muelle del Rosario: el lugar más fotografiado de Brujas

Justo frente al muelle del Rosario se encuentra “el muro de la cerveza” de 2BE: un expositor con 780 variedades de cerveza, todas belgas. Podrás probar alguna, asomarte a la terraza del local y cambiar la perspectiva viendo a todas las personas que están haciendo la tradicional foto, en frente.

Muro de cervezas belgas en Brujas

El beguinaje: hoy un lugar de tranquilidad, apartado del centro, con una historia increíble que lo hace aún más especial. En el siglo XII cuando los hombres de Brujas se iban a luchar a las Cruzadas para no volver en la mayoría de casos, sus mujeres e hijas, viudas y huérfanas (las beguinas), sin medios para sustentarse, se retiraron a vivir a esta  mini ciudad dentro de la ciudad. Los beguinajes surgieron en más ciudades europeas (en Amsterdam también visitamos uno) y fueron una organización creada enteramente por mujeres sin participación de ningún hombre (si te interesa el tema, este artículo amplia la información). Aún hoy pasear por allí te imbuye en un ambiente de calma y tranquilidad…

El beguinario o beguinaje de Brujas

La cervecería De Halve Maan donde se fabrican además las dos únicas cervezas cuya producción aún se mantiene dentro de Brujas: Brugse Zot y Straffe Hendrik. Dado que los camiones lo tienen difícil para circular por las estrechas calles medievales, la cerveza fabricada aquí se traslada a través de tuberías subterráneas hasta una planta de embotellamiento en las afueras de la ciudad. En De Halve Maan no solo puedes catar las cervezas (y comer en su restaurante) sino que también realizan visitas guiadas por sus instalaciones explicando el proceso de elaboración cervecera. El precio es de 9 euros por persona y si te interesa, recomendamos reservar online, pues había una cola enorme cuando fuimos nosotros que nos impidió hacer el tour.

Brugse Zot, una de las dos únicas cervezas fabricadas en Brujas

Además de gofres y cervezas, Brujas está plagado de chocolaterías con escaparates que son una tentación. Recomendamos The Chocolate Kiss, chocolatería artesana de una familia local, donde venden además una rareza: cerveza de chocolate.

¡Y esto es todo lo que dio de sí nuestra visita de un día a Brujas! Esperamos volver para ver la ciudad con los colores de la primavera y también para pasearla de noche (las fotos nocturnas de la ciudad quitan el hipo). ¿Alguna recomendación para cuando volvamos?

Viajera, internetera, cinéfila, inquieta, 2.0

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