Cuando estuvimos en la sierra de Andújar “cazando” linces con la cámara de fotos nos dimos cuenta de que apenas conocíamos nada de Jaén. Esta provincia andaluza nos había pasado totalmente desapercibida y lo que estábamos viendo nos estaba gustando mucho. Así que decidimos que debíamos volver e ir descubriéndola poco a poco…

Meses después elegimos Baños de la Encina como base para avanzar en este objetivo. Fue un poco por casualidad, no sabíamos mucho de este pueblo, pero tenía fama de bonito y estaba bien ubicado para los sitios que nos habíamos marcado recorrer en este corto viaje. ¡Super acierto! Disfrutamos muchísimo y pasamos un par de días estupendos.

Vista panorámica del pueblo de Baños de la Encina desde la campiña de olivares que le rodea

Vista panorámica del pueblo de Baños de la Encina desde la campiña de olivares que le rodea

¿Y qué hicimos en Baños de la Encina? Lo primero, aprendernos su gentilicio, que es ¡lo más!: bañusco. Así que probamos la cocina bañusca, nos alojamos en un antiguo palacio bañusco y descubrimos la historia bañusca (que tiene su miga).

Desde la Edad de Bronce ha habido asentamientos humanos en esta zona, pasando por supuesto por la ocupación romana hasta llegar a su papel destacado dentro del califato árabe, primero, y en la reconquista cristiana después.

Testigo principal de este importante pasado medieval de Baños ha sido su famoso castillo de Burgalimar. Esta fortaleza omeya del siglo X está considerada como la edificación militar mejor conservada de todo el Al-Andalus: es realmente llamativo lo bien que se mantiene. Está construida en el punto más alto del municipio y las vistas a la campiña olivarera y a Sierra Morena son espectaculares (comprendes así que esta zona haya estado poblada desde hace milenios). Nos recordaba a la Alcazaba de la Alhambra de Granada, por el color rojizo de su piedra y la estructura cuadrada de sus torres. Se puede entrar en su interior con visitas guiadas a las que puedes unirte desde la Oficina de Turismo de Baños.

Tras pasar al reino de Castilla, durante los siglos XV y XVI el cultivo del cereal en el Valle que circunda al pueblo le provee de gran riqueza. Se reinvierte en la agricultura e incluso se empieza a sustituir el cereal por el olivar. Este proceso va a más, convirtiendo a Baños en una de las primeras industrias aceiteras, adelantándose casi dos siglos al resto de la provincia de Jaén. La bonanza económica también se refleja en el casco urbano, con numerosas casas  y palacios señoriales que sobreviven hasta hoy y se pueden observar paseando por el centro histórico de Baños.

Calles y casas del centro histórico de Baños de la Encina, Jaén

Calles y casas del centro histórico de Baños de la Encina, Jaén

Precisamente durante nuestra visita nos alojamos en uno de estos edificios, el Palacio Guzmanes, del siglo XVII. Además de la construcción en sí en pleno centro, destacan las vistas del olivar desde su terraza y su restaurante de cocina bañusca: si te gusta el aceite y el bacalo, prueba los “cucharros“.

Y si importante es la historia de Baños de la Encina, su entorno natural no se queda atrás: basta con mirar alrededor del pueblo. Aunque pertenece a la sierra de Andújar, es límitrofe también con Sierra Morena. Hay numerosos caminos y senderos que llevan del pueblo a estos parajes naturales. El más típico, por fácil y cercano, es la ruta que en unos 5 kilómetros lleva desde el centro histórico hasta el Embalse del Rumblar (la playa de Baños). Avisamos: a la ida es todo cuesta abajo pero la vuelta cambian las tornas y te tocará pendiente arriba. 

Nosotros nos lo perdimos, pero nos recomendaron visitar también la ermita del Cristo del Llano, fuera del centro histórico. Si por fuera no llama mucho la atención es porque su secreto está en el interior: su torre camarín es una joya del barroco andaluz del siglo XVIII y solo las fotos ya son impresionantes.

Decíamos que elegimos quedarnos aquí para esta escapada por su ubicación. ¿Por qué? Las ciudades Patrimonio Mundial de Úbeda y Baeza están a unos 40 minutos en coche. A la misma distancia se encuentra la capital, Jaén. Y en solo media hora puedes acercarte al museo de aceite Terra Oleum del que ya te hablamos en otro post.

Y tras una jornada de visitas turísticas, ¿dónde cenamos? Por raro que pueda sonar, el Hogar del Pensionista es el epicentro nocturno de Baños. ¡Ambientazo un sábado por la noche! Con gente de todas las edades, es muy económico: con cada ronda de bebidas te sirven tapas gratis, al mejor estilo de Granada, que eliges de entre las que te listan a viva voz (no hay menú escrito).

 

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Viajera, internetera, cinéfila, inquieta, 2.0

One Comment on “Escapada a Baños de la Encina, Jaén

  1. Pingback: Oleoturismo en Jaén | Vagamundos Viajeros

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