¿Alguna vez habías oído hablar de Aix-en-Provence? Vamos a ser sinceros: nosotros no. Lo descubrimos como parada del tren de alta velocidad de Renfe SNCF que une España y Francia. Así descubrimos que era un lugar ideal desde el que recorrer la Provenza y visitar otros lugares interesantes como el Sendero de los Ocres en Roussillon. Cuando nos decidimos a viajar a esta zona de Francia en julio para ver sus campos de lavanda en flor, el círculo se cerró.

Desde Madrid, Puerta de Atocha, hasta Aix-en-Provence son 7 horas y media de trayecto. El tren con parada final en Marsella pasa por ciudades como Zaragoza, Barcelona, Girona, Narbona, Nimes, Avignon… Y las vistas durante el viaje son realmente bonitas. La estación TGV a la que llegas en Aix-en-Provence está algo alejada de la ciudad. Debes coger un autobús que te deja en la estación central de buses de Aix, circula cada 30 minutos y el billete cuesta 6 euros.

Inicialmente planteamos Aix como la base desde la que movernos hacia otros puntos supuestamente más interesantes pero resultó ser una ciudad que merece mucho la pena por sí misma. No en vano existe desde el 123 A.C. cuando los romanos descubrieron sus aguas termales: sobre los baños romanos originales están construidos hoy los de Sextius, en pleno centro histórico. Éste no es espectacularmente bello pero tiene mucho encanto: plazas, fuentes, terrazas, edificios históricos y numerosos eventos culturales se lo proporcionan. El clima también ayuda: suave y cálido, con 300 días de sol al año.

Calle del centro de Aix en Provence, Francia
Calles del centro de Aix en Provence

Con todos estos factores no es de extrañar que muchos artistas eligiesen Aix para establecer su vivienda. El predilecto de la ciudad es sin duda Cezanne: el pintor nació y vivió aquí y muchos son los lugares turísticos con su nombre. Otros célebres residentes fueron el escritor Émile Zola, el otro pintor con museo en la ciudad, que no nos dio tiempo a ver, Víctor Vasarely, e incluso la cantante Nina Simone.

«Seguir los pasos de Cezanne» es más que un slogan turístico en Aix. Cuando caminas por sus calles debes mirar al suelo para localizar las plaquitas color bronce con una «C» mayúscula que marcan los lugares relacionados con el pintor, desde la casa donde nació hasta el café que frecuentaba o su última residencia en la ciudad. El paseo en su busca puede prolongarse hacia varios puntos ya fuera del centro municipal, todos visitables, como su antiguo taller, hoy museo, la finca familiar en Bastida del Jas de Bouffan y las Canteras de Bibemus, donde alquiló una cabaña en la que trabajaba. En realidad todos los alrededores de Aix fueron objeto de su arte, pero si hay un punto que sobresale por encima de todos, ése es la montaña Sainte-Victoire, de la que Cezanne pintó 44 óleos y 43 acuarelas (pequeña obsesión), algunas de los cuales pueden verse en los museos locales.

Cuadro de Cezanne en la exposición de la Colección Tannhauser en el Hotel du Caumont, Aix en Provence
Cuadro de Cezanne en la exposición del Hotel du Caumont

Aix es una ciudad de artistas, en consecuencia, y se nota. Hay numerosos museos y galerías de arte, imposible verlos todos en el día que le dedicamos a esta ciudad. Solo mencionaremos los 3 que nosotros visitamos y que podemos recomendar con conocimiento de causa.

El Hôtel du Caumont es una espectacular mansión del siglo XVI, con unos jardines no menos espectaculares, que desde hace poco funciona como centro de arte. El edificio en sí es bonito y cuenta con un agradable café y terraza donde se celebran conciertos, elementos que ya de por sí le hacen merecedor de una visita. Entre mayo y septiembre de 2019 acoge una muestra de la colección Thannhauser de la Fundación Guggenheim: una de las mejores exposiciones que hemos visto en nuestra vida. Obras de Manet, Picasso, Gauguin, Cezanne, Matisse… Y la lista sigue: prácticamente todos los pintores que cualquiera no historiador del arte conoce y de los que ha visto algún cuadro en su vida. Nos pareció simplemente increíble poder estar viendo esas obras en Aix. Esperemos que sigan trayendo muestras así de fabulosas a Caumont.

El Museo Granet recorre la historia artística empezando con piezas arqueológicas hasta llegar al arte moderno, con 750 obras expuestas en total. Cuenta con varios óleos destacados de Cezanne así como muestras de Rembrandt, Rubens y Giacometti. Pero la joya del museo es la recientemente incorporada colección privada de Jean Planque, que se expone en otro edificio cercano bajo el nombre de Granet XXE. Es una capilla del siglo XVII con 300 obras de los principales artistas del impresionismo y del siglo XX: Van Gogh, Monet, Degas, Picasso… Nuevamente, un lujo para la vista tener esto en Aix.

Por último, el curiosísimo Hôtel de Gallifet es un centro de arte y restaurante, al que merece la pena acercarse para ver en su patio una llamativa escultura del torso de un hombre emergiendo del suelo como si nadase.

Estatua en el café del Hotel Gallifet, en Aix en Provence
Estatua en el café del Hotel Gallifet

Con tanto que ver no es de extrañar que salga rentable adquirir en la Oficina de Turismo de Aix alguno de los pases turísticos por 24, 48 o 72 horas que dan acceso gratuito o con descuento a estos centros así como a otras actividades y visitas guiadas. Aunque no estés interesado en ellos, te aconsejamos pasar por la Oficina, además de para solicitar información, por dos motivos. Cuenta con una zona de exposición gratuita que cuando fuimos estaba dedicada a la Gastronomía de la Provenza. Y justo al lado hay una plaza cubierta por paraguas de colores (típico sitio muy fotografiable).

No obstante, si los museos no son lo tuyo, puedes dedicarte simplemente a caminar y disfrutar Aix. Tu paseo empezara probablemente en Cours de Mirabeu, la principal calle de la ciudad que parte de la espectacular Fuente de la Rotonda, frente a la Oficina de Turismo, y conecta con el centro histórico. Esta amplia avenida está llena de restaurantes, terrazas y edificios históricos (muchos con su correspondiente placa explicativa), entre los que destaca el Palacio de Justicia. Además por las mañanas hay un mercado con puestos de decoración y ropa retro en el que tuvimos que hacer grandes esfuerzos para no comprarlo (casi) todo.

Edificio en Cours de Mirabeu, la calle principal de Aix en Provence, Francia
Palacio de Justicia en Cours de Mirabeu

Puedes continuar tu paseo en base a las numerosas plazas y las aún más numerosas fuentes (es llamativa la cantidad de ellas que hay, de distintas formas y estilos). La Plaza del Ayuntamiento, como no, es la principal, con 3 edificios destacados: el antiguo mercado del grano, la llamativa torre del reloj, símbolo de la ciudad y con un bonito reloj astronómico, y el propio Ayuntamiento.

Plaza del Ayuntamiento de Aix en Provence, Francia
Plaza del Ayuntamiento de Aix en Provence

La Plaza y Fuente de Albertas, de estilo rococó; la Plaza Precheurs, del siglo XV con la Iglesia de Madeleine y otra llamativa fuente; la Plaza Cardeurs, ocupada por terrazas de restaurantes (buena zona para buscar opciones); la Plaza del Arzobispado, con el Palacio del mismo… Y entre medias, callejuelas por las que perderse y edificios bien conservados.

Entre plaza y plaza te toparás con varias tiendas que presumen de vender los mejores «calissons». El calisson es un dulce típico francés similar a nuestro mazapán, pero más suave y con ciertos toques afrutados. La mayoría de su producción viene de la Provenza y concretamente los calissons de Aix son muy famosos.

Place des Precheurs en Aix en Provence, Francia
Place des Precheurs en Aix en Provence

Y dejamos para el final la Catedral de Saint-Sauveur que, sin embargo, creemos que debe visitarse sí o sí. Más de un milenio construyéndola ha dado como resultado una curiosa mezcla de estilos arquitectónicos. Románico, gótico y barroco conviven en su interior. El luminoso baptisterio del siglo VI es la parte más antigua de la Catedral; el claustro románico del siglo XII es lo más destacado a nivel artístico; y la triple nave con una parte gótica y otra románica la hacen única.

Catedral de Saint Sauver en Aix en Provence
Catedral de Saint Sauver en Aix en Provence

¿Pero entonces no hay lavanda en Aix? Como ya te contamos, si quieres disfrutar de los campos morados característicos de la Provenza, debes salir de Aix en su busca, bien en coche, bien con una excursión. Sin embargo, existe una opción dentro del municipio a la que puedes llegar en el bus municipal número 12: Terre Ugo. Esta «casa de lavanda» familiar abrió en 2017 y, además de contar con unos cuidadísimos campos, produce sus propios productos en colaboración con artesanos de la zona, cuenta con una galería de arte y acoge celebraciones y eventos (¿quieres casarte en un campo de lavanda?). El acceso cuesta 7 euros por persona, puedes estar el tiempo que quieras y, frente a los campos de otras zonas que son gratuitos, sí hemos de decir que las plantas estaban muchísimo más sanas, al no ser tan visitadas (ni pisadas).

Todo esto dio de sí nuestro paso por Aix-en-Provence: sea tu destino final o sea una ciudad de paso en tu recorrido por la Provenza, te aseguramos que no te dejará indiferente.

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Viajera, internetera, cinéfila, inquieta, 2.0

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