En los Alpes de Alta Provenza, se encuentra este pueblo, incluido en la lista oficial de los más bellos de Francia. Es además la puerta de entrada a las Gargantas de Verdon, el cañón más profundo de Europa forjado por el río del mismo nombre hasta llegar al lago Sainte-Croix. Nuestro objetivo era recorrer este cañón precisamente, pero la meteorología no acompañó y por ello desviamos nuestro rumbo hacia este municipio.

Calles y tiendas en Moustiers-Sainte-Marie

En nuestro road trip por la Provenza aprendimos que, aunque los campos de lavanda se llevan la fama, hay mucho más por conocer en esta zona de Francia. Encontramos una ciudad maravillosa llena de arte en Aix-en-Provence, descubrimos paisajes naturales maravillosos y conocimos algunos de los pueblos más bonitos del país, como Roussillon del que os hablamos en este post. Pero la visita que más nos sorprendió y que además fue totalmente improvisada fue Moustiers-Sainte-Marie.

Colgado en la montaña, llama la atención ya desde lejos. Cuando te adentras en él encuentras edificios históricos bien conservados, calles empedradas y comercios decorados con mimo: no en vano Moustiers-Sainte-Marie es conocido desde hace siglos por su producción artesanal de loza. Arquitectónicamente, destaca la iglesia románica de Nuestra Señora de la Asunción son su campanario del siglo XII, visible desde cualquier punto del pueblo.

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción en Moustiers-Sainte-Marie

Todo esto ya le haría merecedor de ese título de «pueblo más bello de Francia», pero hay 3 razones más que lo hacen además muy especial y distinto a otros.

En primer lugar, ¡hay una cascada en medio de sus calles! El río Adou atraviesa literalmente Moustiers-Sainte-Marie y en un determinado punto protagoniza un salto de agua de varios metros. Un puente construido justo sobre él permite observar el fenómeno natural y edificios a ambos lados del mismo lo custodian. Casas con vistas a una cascada, sí.

En segundo lugar, sobre unas altas unas rocas se encuentra la pequeña capilla de Nuestra Señora de Beauvoir, solo accesible a pie por un camino de 262 peldaños. La construcción en sí es discreta. Mucho más llamativas son las vistas: de los tejados de Moustiers-Sainte-Marie primero y de todo el valle circundante después.

Y por último, como guinda del pastel, una estrella dorada, suspendida por una cadena entre dos rocas a 135 metros de altura, luce sobre el pueblo. La leyenda cuenta que un caballero natural de Moustiers la colocó allí en agradecimiento tras regresar vivo de las Cruzadas. ¿Se le puede pedir más a un mismo pueblo?

Puente sobre la cascada en Moustiers-Sainte-Marie
Puente sobre la cascada en Moustiers-Sainte-Marie

No puedes irte de Moustiers-Sainte-Marie sin probar su cerveza de miel local, la Mouss’ Terrienne. Elaborada por los Apicultores del pueblo, es una cerveza tostada, de alta fermentación y muy suave al gusto, pese a su contenido alcohólico del 7%. ¡Toda una rareza!

Cerveza Mouss' Terrienne elaborada con miel en Moustiers

Viajera, internetera, cinéfila, inquieta, 2.0

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