Llevamos años hablando de que le debemos una visita a la provincia de Burgos. El azar ha querido que la primera escapada de Diego allí haya sido para participar en una de las actividades más originales que ha tenido la suerte de vivir en los últimos años. ¿Te imaginas hacer un safari para ver bisontes y uros? Pues en Paleolítico Vivo, en Burgos, es posible.

Es inevitable pensar en Parque Jurásico cuando te enteras de que existe un proyecto en las inmediaciones del famoso yacimiento de Atapuerca para reintroducir animales que vivieron en Europa hace 10.000 millones de años, como el bisonte. Y el slogan de Paleolítico Vivo de “inmersión total en la Prehistoria” no hace sino acrecentar el paralelismo. Aquí no hay mosquitos recuperados de fragmentos de ámbar. Pero sí hay mucha historia y una forma muy entretenida de aprenderla.

Paleolítico Vivo es una iniciativa privada impulsada por biólogos y profesionales del turismo que busca la divulgación del Patrimonio Cultural y Arqueológico burgalés pero también de la conservación natural. Por ello su propuesta va más allá de las tradicionales de museos y centros de exposiciones a partir de libros y fósiles: una experiencia en vivo, en el mismo ecosistema y con la misma fauna que convivió con el hombre hace 10.000 años. Sus actividades se llevan a cabo en una reserva natural vinculada a un proyecto de reintroducción de bisontes europeos y otras especies prehistóricas extintas o en peligro de extinción.
Como si en plena sabana de África estuvieras, el Safari Paleolítico se realiza en un todoterreno abierto de 10 plazas o en un vagón tipo tren de 25 plazas que permiten una total visibilidad. Te acompaña un conductor-guía que va ilustrando el paseo con continuas explicaciones que se alternan con grabaciones de figuras destacadas de la arqueología y la biología.

Se recorren las distintas localizaciones naturales donde están los animales, que pueden verse desde muy muy cerca: bisontes, uros, caballos de Przewalski y caballos tarpán. Algunos se acercan mucho. Impresiona de veras.

A la vez durante todo el trayecto vas aprendiendo sobre dichos animales, sobre el ecosistema prehistórico, sobre las diferencias entre el hombre del Paleolítico y el actual…




Por último, se visita la recreación de un campamento prehistórico donde se pueden ver, aprender e incluso poner en práctica labores como la caza mediante tiro con arco o el encendido del fuego por fricción.
El punto de salida del safari está en el municipio de Salgüero de Juarros, en plena Sierra de la Demanda, a 20 kilómetros de Burgos capital y solo 9 de Atapuerca. La actividad tiene una duración total de 2 horas y media aproximadamente.

El precio es de 17 euros por adulto, 14 euros por niño mayor de 4 años; los menores de 4 años no pagan pero deben ir encima de un adulto. Huelga decir que es una actividad super recomendable para hacer con niños, lo disfrutan muchísimo. Puedes reservar online tu visita en esta web.

Las mascotas pueden participar, sin coste, pero deben ir dentro de su transportín, debido a la proximidad de los animales. Es recomendable llevar prismáticos, calzado cómodo y ropa adecuada en función de la meteorología (recuerda que estás en una reserva natural a la intemperie, en pleno Burgos).

Otras alternativas que ofrece Paleolítico Vivo son una visita a pie, de 2 kilómetros de recorrido y disponible para grupos organizados, y la visita VIP, que es un safari personalizado que permite un mayor acercamiento a los animales y su habitat, solo reservable por teléfono.
Atapuerca alberga fósiles de humanos de hace 1,2 millones de años. No en vano está considerada como la cuna de la humanidad en Europa. No solo aquí: en toda España y en el sur de Francia han quedado de hecho como pruebas las pinturas en cuevas que el hombre del Paleolítico realizó desde hace 10.000 años sobre los animales con los que convivía, como los bisontes.
