Años llevábamos viendo imágenes de esta zona burgalesa por Internet y planenando ir. Por unas cosas u otras lo íbamos aplazando ¡y por fin llegó el momento! No pudimos alegrarnos más de haber ido. Las Merindades es una comarca con unos paisajes naturales bellísimos, pueblos preciosos y buena gastronomía. Aún nos queda mucho por descubrir de la provincia de Burgos pero creemos que ésta pueda considerarse una zona de obligada visita. Y todo esto pudimos ver y hacer durante los 3 días que pasamos allí.
La ciudad más pequeña del territorio nacional es a la vez uno de Los Pueblos Más Bonitos de España. Su arquitectura es claramente medieval, tan bien conservada que te parecerá haber viajado en el tiempo. Sus construcciones más significativas son el Castillo de los Duques de Frías o de los Velasco, al que debes entrar por solo 2€ para disfrutar de la panorámica sobre la ciudad; la Iglesia de San Vicente Mártir; y el puente medieval, alejado del conjunto urbano pero imperdible (si vas en coche mejor para en éste y luego en el pueblo). Las casas colgadas desafiando a la gravedad son otro de los imprescindibles de Frías y pasear por su casco urbano, a la sombra constante del castillo, es una maravilla.


Otro municipio en el que el agua es protagonista. No en vano se le conoce como el pueblo de las mil cascadas. El río Molinar atraviesa Tobera dejando a su paso varios altos de agua. La mejor forma de verlos es recorrer el Paseo del Molinar, una ruta de aproximadamente un kilómetro que transcurre paralela al río hasta llegar a Tobera. No es accesible, hay escalones y el regreso es cuesta arriba. El inicio del sendero es otra postal memorable que aúna además los 3 monumentos principales de Tobera: la ermita de Santa María de la Hoz, del siglo XIII, el altar de caminantes o humilladero del Santo Cristo de los Remedios, del XVII, y el puente romano sobre el río Molinar.


Con 110 metros de ancho y 20 de alto, es uno de los paisajes más bonitos que forma el río Jerea a su paso por Las Merindades. En época de deshielo o de abundantes lluvias es una gran cortina de agua, aunque no tuvimos la suerte de verla así. El acceso a la cascada es muy fácil porque está en medio del pueblo de Pedrosa de la Tobalina con un mirador sobre ella. También puedes verla desde la base bajando por un sendero lateral. En verano se convierte en una ajetreada zona de baño.
En el Valle de Manzanedo, a pocos metros del pueblo del mismo nombre, se encuentra esta construcción de la Orden del Císter del siglo XIII, que llegó a ser uno de los monasterios más importantes del norte. Abandonado desde el XIX, quedó en ruinas y estuvo incluso en la Lista roja de Patrimonio en peligro. Gracias a la acción de los vecinos de Rioseco se ha salvado y está en reconstrucción. Es de libre acceso aunque los vecinos organizan visitas guiadas, sin reserva previa, diariamente en julio y agosto y fines de semana de junio, septiembre y hasta mitad de octubre. No te pierdas la subida a la torre con las vistas sobre el claustro.
Es el municipio más poblado de las Merindades. Sus monumentos más reseñables son la Ermita de San Millán, que hoy alberga el Museo románico de Las Merindades; el Monasterio de Santa Clara, con museo propio; y el Castillo de los Velasco o Alcazar de los Condestables, con otro museo más, el Histórico de las Merindades. No pudimos hacer ninguna de estas visitas turísticas porque eran las fiestas del Rosario y la ciudad estaba llena de gente, charangas, eventos, atracciones… A cambio, nos lo pasamos genial disfrutando del ambiente festivo.
El nombre no engaña y es que el río Nela, a su paso por el municipio, ha construido un impresionante puente natural. Una de esas imágenes que probablemente hayas visto alguna vez en alguna red social que otra. Con apenas 50 habitantes es además uno de los Pueblos Más Bonitos de España. Y a solo cinco minutos en coche está la cascada de La Mea, un bonito salto de agua de muy fácil acceso: basta con aparcar al inicio del sendero y caminar unos 200 metros. No fuimos porque estaba seca en el momento de nuestro viaje, a inicios de octubre.

Es el complejo kárstico más extenso de España, con 110 kilómetros de galerías. Allí se encuentra la Ermita de San Bernabé, edificada en una cueva y que desde fuera parece como incrustada en la roca. Es una de las imágenes más icónicas de la comarca. También destaca la Cueva Palomera, aunque visitarla es una actividad de aventura. Existen 3 tipos de entrada, todas se pueden adquirir online.
Aunque no pertenece a la región de las Merindades su proximidad y fama justifican incluirla en esta guía y acercarse allí si estás por la zona. Y es que éste es el pueblo con una cascada en medio: así se le conoce más popularmente, Instagram mediante. Es la cascada del Agua que nace en la cueva del mismo nombre y se precipita 25 metros hasta el río Ebro, dividiendo a Orbaneja literalmente en dos partes: Villa y Puebla. La cueva forma parte de un conjunto kárstico en el que se distribuyen las casas del pueblo, entre arroyos y fuentes de agua. De hecho estas viviendas forman uno de los Conjuntos de Arquitectura Popular mejor conservados de Castilla y León. Por si fuera poco, Orbaneja está enclavada en un impresionante cañón labrado por el río Ebro y rodeado de curiosas formaciones rocosas en las que puedes ver incluso África.

En el centro geográfico de Las Merindades y su capital administrativa, es buena base por tanto para recorrer esta región. Aunque estuvimos poco en este municipio, hay que destacar que es Bien de Interés Cultural y merecen la pena ver la Plaza Mayor, con el Ayuntamiento, la Torre del reloj, tras éste, y las Casas Blasonadas en la calle Santa Marina, prueba de la importancia pasada de Villarcayo.
Nos alojamos en Casa Rural La Casita del Río en Cigüenza, pegada a Villarcayo. Su nombre no engaña y se trata de una casita individual de tres pisos a orillas del río Nela: un auténtico lujo de tranquilidad y espacio. Cuenta con 3 dormitorios, 2 baños, salón con chimenea, cocina pequeña y una habitación extra en el desván con sofá cama. Aparcas gratis en la misma calle y admite mascotas sin coste.
Fue el tercero y último de los Pueblos Más Bonitos de España que visitamos. A pesar de que no es estrictamente parte de Las Merindades, su cercanía lo convierte en una parada recomendable. Tres hechos son fundamentalmente los que le dan fama. Primero, sus salinas, explotadas ya en tiempos de los romanos. Segundo, su conjunto urbano medieval con casas señoriales y viviendas tradicionales de madera entramada. Y tercero, Félix Rodríguez de la Fuente, su vecino más famoso. Además, Poza de la Sal, junto a la ya mencionada Frías y a Oña, que nos faltó visitar, forma la mancomunidad Raíces de Castilla.
Desgraciadamente no nos dio tiempo a conocerlo pero su buena fama la precede y lo incluimos en este artículo por si tú sí puedes acercarte. Tuvo un papel principal durante la formación de Castilla en la Edad Media y como prueba, ha conservado un importante conjunto monumental. Destaca en este sentido el Monasterio de San Salvador, del siglo XI, la Iglesia parroquial de San Juan y el Palacio del Obispo González Manso.

En la gastronomía de las Merindades sobresalen especialmente los embutidos, como el chorizo y la morcilla. Otros productos tradicionales que se elaboran en la región son el queso fresco, las patatas fritas, la rosca (pan con chorizo) y la repostería. Tampoco se deben olvidar los derivados de la miel. Las carnes en general destacan por su excelente calidad, con mención especial para el tradicional cordero.
Viajando con perro y sin la meteorología estival que facilita el uso de terrazas, puede resultar complicado encontrar dónde comer en las Merindades. No obstante, aquí la lista de restaurantes que pudimos disfrutar.
El Albergue, Frías. Está literalmente junto al imperdible puente medieval de Frías. Admiten mascotas en el interior. Sólo por eso ya paramos a desayunar pero encima encontramos un apetecible barra de pintxos y tortillas al estilo vasco y unos camareros bien majos.
A Fuego Lento, Frías. Además de comedor tienen terraza bajo el castillo donde puedes tomar unas raciones. No ofrecen menú ni la carta completa y debes servirte tú mismo pidiendo en barra, pero así puedes disfrutar de la vista de una bonita calle de Frías y de la compañía de tu perro.
Restaurante Ana Mari, Cigüenza. Admiten mascotas en su terraza cubierta pero en este caso pedimos comida para llevar (con Alaia preferimos cenar en casa). Su carta se basa en comida local tradicional a muy buen precio.
Restobar La Cucaña, Puentedey. Festival de tortillas locas con rellenos que van desde el pulpo o los chopitos hasta los nachos, el pollo teriyaki o el salmón ahumado. Sólo ver la barra ya merece la pena. Cuentan con dos amplias terrazas, cubierta y sin cubrir, justo al lado del puente natural de Puentedey.
Cervecera Los Pinos, Medina de Pomar. Es el lugar ideal si vas con niños porque tienen un área infantil con colchonetas, inflables, columpios… No reservan pero cuenta con tanto espacio, terrazas interiores y exteriores, que cuesta creer que te quedes sin comer. El pollo asado es la estrella aunque tienen muchas más raciones y una gran variedad de postres. En las mesas de fuera puedes estar con perro sin problema.
Rapa Nui, Villarcayo. Sólo lo probamos para desayunar pero las tortillas están muy ricas, puedes estar con mascota dentro del bar y es muy céntrico, detrás de la Plaza del Ayuntamiento.