Es considerada por muchos la ciudad más bonita de Colombia. Desde luego es famosa a nivel internacional por su arquitectura colonial, sus coloridos balcones y su historia. Y es probablemente la urbe más turística colombiana también. Llegó a ser elegida en el top 10 de las ciudades más bellas de Sudamérica por “Travel + Leisure”.
Los anteriores son motivos más que suficientes para añadir Cartagena a tu ruta por Colombia. Pero es que en nuestro caso era además el aeropuerto de entrada y salida de nuestro viaje, como te contamos en nuestra guía de viaje colombiano. Así pues fue obligatoriamente la primera parada elegida en nuestro itinerario.
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Pasamos en Cartagena un total de 4 noches pero no tantas horas diurnas: el primer día llegamos ya de noche del vuelo internacional desde Madrid y el último fue entre desplazamientos internos, volviendo de Islas del Rosario y antes de partir hacia el Eje Cafetero. Así pues, a efectos prácticos, pasamos allí dos días completos y este artículo recoge por tanto qué ver y hacer durante 48 horas en Cartagena de Indias.

La ciudad amurallada es el corazón de Cartagena y presenta la principal muestra de esa arquitectura colonial célebre cartaginense, con laberínticas calles adoquinadas, balcones repletos de flores y coloridas fachadas. Es una de las mejor conservadas de América del Sur y Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Lo primero que encuentras es la icónica Torre del Reloj, que conecta de hecho la ciudad amurallada con el barrio de Getsemaní. Es de estilo arquitectónico colonial. Inicialmente era “solo” la puerta de entrada principal en las murallas pero a finales del siglo XIX se le añadió su característico reloj.

Caminando por la ciudad amurallada hallarás así mismo sus numerosas plazas históricas, animadas de día y de noche. Las más conocidas son la Plaza de los Coches, que se encuentra nada más cruzar por la Torre del Reloj, siempre atestada de gente y de puestos callejeros La Plaza de la Aduana está a continuación de la anterior, es muy amplia y está rodeada de bellos edificios coloniales. La Plaza de Santo Domingo, frente a la Iglesia del mismo nombre y con una estatua de Botero. O el Parque de Bolívar, con una imponente estatua ecuestre de Simón Bolívar.
En cualquier paseo por Cartagena, inevitablemente, te toparás con las palenqueras: mujeres de origen afroamericano con vestidos coloridos y frutas en la cabeza, todo un símbolo de la ciudad. Son originarias de San Basilio de Palenque, el primer pueblo de América en declararse libre de esclavos en el siglo XV.
Precisamente junto al Parque de Bolívar está uno de los principales edificios históricos de la ciudad amurallada: la Catedral de Santa Catalina de Alejandría. Fue construida en el siglo XVI en estilo herreriano, el que imperaba durante el reinado de Felipe II. Durante el XIX se le añadió su característica torre rematada en cúpula. El edificio exterior de color amarillo claro, muy fotogénico por cierto. En ese sentido, la postal más famosa de la Catedral, en contraste con las calles de arquitectura colonial, la tienes desde la Calle de la Iglesia y la Calle de Don Sancho.

La otra construcción icónica de la ciudad amurallada es la Iglesia de San Pedro Claver. Forma parte en realidad de un grupo de varios edificios históricos, junto al Claustro de San Pedro Claver y al museo arqueológico, erigidos entre los siglos XVI y XVII en estilo colonial. Su enorme cúpula es visible desde fuera de la ciudad amurallada, como uno de los puntos más representativos del “skyline” de Cartagena.

Lógicamente no puedes dejar la ciudad amurallada sin recorrer los 11 kilómetros de murallas que circundan el centro histórico. La construcción de esta fortificación llevó dos siglos y su objetivo era defender la ciudad de los ataques piratas. El mejor final para la caminata es disfrutar del atardecer desde el baluarte de Santo Domingo o el de San Francisco Javier.
También es recomendable pasarse por las Bóvedas de Santa Clara, unas antiguas mazmorras del siglo XVIII, acopladas a la muralla, que hoy albergan tiendas y puestos de artesanía tradicional.
La tercera y última edificación histórica destacada de Cartagena, en este caso militar, es el Castillo de San Felipe de Barajas. Fue de hecho la fortificación española más grande de América. Construida en el siglo XVI cuenta con un auténtico laberinto de túneles, que se pueden recorrer a día de hoy, y ofrece preciosas vistas sobre Cartagena. Esto es porque se localiza en lo alto de una colina, lejos del centro histórico (38.000 COP, unos 10 euros, menores de 6 años gratis).

¿Sabías que Cartagena de Indias fue la primera ciudad de Colombia en declarar su independencia de España en 1811? Por ello recibió la denominación de “Ciudad Heroica”, sobrenombre que puedes ver aún hoy en tu recorrido por el municipio.
Fuera de la ciudad amurallada tampoco puedes perderte Getsemaní. Es un barrio moderno, animado, con calles repletas de arte urbano, paredes coloridas, música en todas las esquinas, cuadros en venta en cada rincón y un ambiente nocturno único. El epicentro de Getsemaní es la Plaza de la Trinidad, pero te aconsejamos encarecidamente que te pasees a coinciencia por todo el barrio: una calle con paraguas de colores aquí, otra con chanchas de playa allá, vías con murales representando escenas de la vida colombiana, muchísimos bares de comida típica…

Precisamente en Getsemaní estaba nuestro alojamiento: el GHL Armeria Real. Cartagena es de las ciudades más caras de Colombia, por lo turística, sobre todo en la zona centro. Por ello encontrar alojamiento barato para tres y con piscina (requisito de nuestra hija) fue prácticamente imposible. Nos quedamos en este hotel de 5 estrellas, en un edificio histórico colonial precioso. Una habitación con 2 camas dobles y desayuno incluido nos costó 449 euros las tres primeras noches y 140 euros otra noche más tras Islas del Rosario. Como detalle, nos guardaron el equipaje durante nuestra estancia en la isla, dado que el número de maletas por persona está limitado en las lanchas.
Cartagena es una ciudad de costa pero hay que alejarse un poco de todos los lugares históricos y turísticos mencionados hasta ahora para pasar un día de playa. La Boquilla sería la primera opción por su cercanía al centro histórico, pero encontrarás mejores opciones cuanto más al sur vayas En la península de Bocagrande hay playas y hoteles al estilo de cualquier ciudad costera típica. Playa Blanca, a unos 40 minutos de la ciudad, se caracteriza, como su nombre indica, por su arena blanca y por sus aguas cristalinas.
Un poco más lejos, la Península de Baru está a 45 minutos en lancha desde Cartagena, aunque también se puede llegar en coche recorriendo los 30 kilómetros que lo separan de la ciudad. Hay playas de arenas blancas y rosas, aguas cristalinas y hasta jardines submarinos. Puedes llegar fácilmente en una excursión de un día que suele incluir una pasadía en un resort con todos los servicios incluidos.
Finalmente están las Islas del Rosario, un archipiélago formado por 28 islas que, junto a las próximas Islas de San Bernardo, forman un Parque Nacional por sus corales y ricos fondos marinos Son la típica imagen que viene a la mente cuando se habla de paraíso caribeño y están a una hora en lancha desde Cartagena. Como en el caso de Baru, puedes apuntarte a un tour para pasar el día en una de sus islas o bien alojarte en alguno de sus hoteles y pasar varios días allí, como hicimos nosotros y te contaremos en otro artículo.

Por último, ningún viaje a Cartagena estará completo sin disfrutar de la gastronomía colombiana en los numerosos restaurantes y puestos callejeros de la ciudad. Los platos tradicionales de Colombia son una mezcla de influencias indígenas, españolas y africanas. Varían mucho según la región, aunque los hay omnipresentes, como el café, la yuca, las arepas o los chicharrones. Pero en la costa colombiana del Caribe los pescados y mariscos son mucho más habituales. Concretamente:
¿Y dónde deleitarse con esta gastronomía? Por falta de restaurantes no será, desde luego. Aunque a veces cuesta encontrar la calidad, precisamente por tanta oferta, sobre todo especialmente enfocada al turismo. Recomendaríamos Solar y El Coroncoto, ambos en Getsemaní, aunque no pueden ser más opuestos. El primero es moderno, muy bonito decorado, en plena Plaza de la Trinidad, de precio medio alto. El segundo es bar-de-toda-la-vida frecuentado por locales y de precios ajustadísimos. Por último para tomar el famoso café colombiano, has de ir a la Cafetería Juan Valdez.