Confesamos que viajar a Colombia con una niña de 3 años y medio no estaba en nuestros planes. Pero cuando te tocan en un sorteo por Instagram realizado por la agencia Flowo unos vuelos ida y vuelta gratis a Cartagena de Indias, los planes cambian sin problema. Y que no haya malentendidos: Colombia siempre ha estado en nuestra lista de destinos soñados. Así fue, por tanto, cómo organizamos, en tiempo récord de una semana, nuestro gran viaje del año al país colombiano.
En nuestro caso la premisa de base era que el punto de partida para el itinerario debía ser Cartagena, así como la meta final. Y que el tiempo total en Colombia serían 15 días. Otro condicionante para la organización era que Diego ya había estado hace años precisamente en la zona en torno a Cartagena, con lo que había que intentar ver alguna otra área colombiana. Por último, viajar con una niña tan pequeña, por un país tan extenso, nos obligaba a elegir muy bien las paradas del itinerario, intentando que fuesen el menor número posible y sin grandes desplazamientos continuos. Lo de dormir cada noche en un sitio distinto lo tenemos aparcado hasta que Alaia crezca más.
Obviamente con solo dos semanas es imposible conocer ni siquiera todos los principales puntos de interés de Colombia. Para ello habríamos necesitado como mínimo 3 semanas. Así pues, tocó elegir y el hecho de ir con niña fue definitorio en nuestro proceso de decisión: mucha playa, poca ciudad, más pueblitos, distancias cortas y alojamientos cómodos.
Hechas las introducciones, vamos con los datos prácticos, esos de los que tuvimos que empaparnos para organizar el viaje.

No es necesario tramitar ningún visado para ciudadanos de España, basta con tener un pasaporte con vigencia de al menos 6 meses. Como mucho puedes rellenar online, totalmente gratuito y antes de tu viaje, el formulario de Check Mig. Se trata de la información sobre vuelos y estancia que tienes que presentar en el control migratorio de acceso al país. Si lo haces online, hasta una hora antes de tu llegada, puedes reducir los tiempos de espera.
No hay vacunas obligatorias requeridas a parte de las que ya tendrás de base por tu programa de vacunación español. Eso sí, en caso de que planees visitar la zona del Amazonas debes ponerte la vacuna de la fiebre amarilla. De todos modos, si tu itinerario por Colombia incluye zonas más alejadas de los focos urbanos y turísticos más típicos, lo mejor será consultar con la Unidad de Vacunación internacional oficial.
Mención especial aparte merecen los mosquitos. Diego siempre dice que el lugar donde peor lo ha pasado respecto a las picaduras de estos insectos es precisamente Colombia. Y no es para tomarlo a broma porque allí los mosquitos, además de molestias y picor, pueden transmitir enfermedades como dengue, malaria o zika. El “culpable” es el clima tropical. A pesar de que hay zonas especialmente problemáticas, como la Amazonia o la costa del Pacífico, debes ir prevenido cualquiera sea tu destino dentro del país. El nivel básico es intentar usar ropa que cubra lo máximo posible, echarse repelente antimosquitos que contenga DEET y tener a mano algún producto para aliviar las picaduras. El siguiente nivel es impregnar la ropa con algún repelente textil, antes del viaje, que da protección durante meses o incluso con permetrina del 10 al 25% de concentración (puedes comprarla en droguerías). Ésta es ligeramente tóxica, nosotros la usamos con éxito en nuestro viaje a Madagascar, pero esta vez hemos optado por Diptron. Por último, si vas a dormir en zonas con alta concentración de mosquitos es recomendable que lleves tu propia mosquitera, impregnada así mismo en repelente textil.
La moneda oficial es el peso colombiano (COP). El cambio oficial es que 1 peso colombiano equivale aproximadamente a 0,00025 euros. Una conversión mental rápida es que que 1 euro son unos 4.000 pesos.
Es recomendable llevar efectivo en zonas rurales y de costa para pagar transporte local, puestos callejeros, propinas y entradas. En cambio se puede pagar con tarjeta sin problema en áreas urbanas.
Los enchufes son de tipo A y B (como en Estados Unidos) con un voltaje de 110V. Necesitarás por tanto un adaptador físico si viajas desde Europa.

El clima colombiano es tropical. La temporada seca va de diciembre a marzo, que coincide por supuesto con la época alta de turismo. No obstante, las condiciones meteorológicas varían sustancialmente en las distintas áreas del país debido en gran parte a la altitud.
En la costa del Caribe, en Cartagena de Indias y Santa Marta, hay temperaturas altas y mucha humedad todo el año: aquí lo principal es protegerte del sol, hidratarte mucho y evitar las horas centrales de calor del día. En el interior la temperatura es más suave, sobre todo por las noches: si visitas Bogotá, Medellín o el Eje Cafetero, acuérdate de llevar ropa de más abrigo. Por último, si tu viaje incluye parada en el Amazonas colombiano te espera también calor y humedad todo el año y casi seguro que verás llover.
Hace no tantos años la seguridad era una gran preocupación a la hora de elegir Colombia como destino. Las décadas de conflicto con narcos y grupos paramilitares pesaban en el recuerdo. Sin embargo las cosas han cambiado mucho y hoy viajar a Colombia es seguro, sobre todo si vas a los lugares más turísticos. En las principales urbes como Bogotá o Medellín obviamente debes seguir las precauciones básicas y de sentido común que aplican a cualquier gran ciudad. Y es cierto que aún hay lugares donde puedes sentir cierta incomodidad o temor. Pero desde luego el miedo a la inseguridad no es, o no debería ser, un factor determinante para disuadirte de viajar a Colombia.
El Eje Cafetero, Cartagena de Indias, Guatapé, Santa Marta o el Parque Nacional Tayrona son totalmente seguros. En ciertas áreas de Medellín (El Poblado) y Bogotá (Chapinero, Usaquén o La Candelaria) hay que ser precavidos: evitar ir solo de noche, no ir con dispositivos electrónicos caros a la vista, etc. Y sí , hay zonas específicas conflictivas a evitar, aunque son poco turísticas de todos modos, como la frontera con Venezuela, el Tapón del Darién, el departamento del Chocó o el Catatumbo.
Algo que también ayuda a viajar con tranquilidad y garantías es contratar un seguro de viaje. Algo que es indispensable si tu destino es lejano, con un itinerario de varias paradas que incluye distintos medios de transporte y, sobre todo, si viajas con una niña pequeña. No es cuestión de jugársela. Por eso nosotros contratamos el seguro de Intermundial Total Travel con ampliación por cancelación de viaje. Y si confías en nuestro criterio y quieres llevarte además un descuento, tú también puedes reservar tu seguro con Intermundial a través de nuestro blog.
Tras dar muchas vueltas y cambiar varias veces la ruta, las paradas, el número de noches en cada lugar e incluso los alojamientos, nuestro itinerario planificado es el siguiente (a nuestro regreso lo actualizaremos con el resultado real). Los motivos para elegir éste y no otro fueron varios.
Debía ser una ruta circular puesto que volábamos a y desde Cartagena de Indias con la aerolínea World2Fly, vieja conocida dado que ya viajamos con ellos a República Dominicana y a Cuba. Estaba claro por tanto que el epicentro del itinerario iban a ser Cartagena, Santa Marta y la costa colombiana del Caribe. No obstante, nos apetecía también ver alguna otra parte del país, sobre todo teniendo en cuenta que Diego ya había viajado anteriormente a esa misma área precisamente y los vuelos internos estaban a buen precio, así que solo debíamos decidir qué otro punto visitar.
Inicialmente el elegido fue Medellín: no tanto por Medellín en sí, como por conocer el icónico Peñón de Guatapé, fácilmente accesible en una excursión de un día desde esta ciudad. Pero nos terminó convenciendo más el Eje Cafetero. Primero, porque el ambiente rural, de pueblos y naturaleza nos encajaba más viajando con una niña pequeña. Segundo, porque por allí nos parecía factible movernos libremente alquilando un coche. Tercero, porque las temperaturas son mucho más suaves que en la costa caribeña, cosa de agradecer por contraste. También porque leímos que aún en Medellín hay cierta inseguridad y, nuevamente, podía ser un poco más problemático yendo con nuestra hija. Y, en definitiva, porque siempre hay que elegir, por desgracia.
Decidimos incluir un par de noches en las Islas del Rosario, en lugar de quedarnos con la típica excursión de un día de ida y vuelta desde Cartagena porque nos apetecía que Alaia disfrutase de playa y tranquilidad. Leímos sobre la idoneidad de Isla Grande para esto y encontrar un alojamiento apetecible hizo el resto.
La elección más difícil para nosotros fue la de renunciar a alojarnos dentro del Parque Nacional Tayrona. Nuestros yoes del pasado no lo habrían dudado ni lo más mínimo. Pero descubrimos que ello requería de renunciar a ciertas comodidades, exponerse más a las visitas de insectos y realizar caminatas por la selva para llegar hasta el alojamiento primero y hasta los sitios de interés después. Con Alaia nos pareció inviable: ella no puede andar largas distancias aún y no está precisamente acostumbrada a los bichos. Así que finalmente nos alojaremos en Santa Marta y desde ahí realizaremos excursiones al Tayrona.
La previsión es aterrizar en el aeropuerto de Cartagena de Indias a media tarde. Nos trasladaremos a nuestro alojamiento y descansaremos tras el vuelo. Dependiendo de cómo se encuentre Alaia, podremos dar un primer paseo por la ciudad o ni siquiera eso.
Primer día completo en Cartagena que dedicaremos a recorrerla con calma. Dado que los pronósticos meteorológicos auguran mucho calor y el alojamiento cuenta con piscina, probablemente repartiremos las horas del día entre visitas turísticas y descanso en el hotel, jet lag mediante.
En el segundo y último día en Cartagena las previsiones son las mismas que para la jornada previa: mitad piscina, mitad paseos turísticos.
Tendremos que madrugar para llegar a las 8 de la mañana a la Marina de Cartagena y tomar la lancha que nos llevará hasta Isla Grande en las Islas del Rosario. Nos dirigiremos a nuestro hotel para los dos próximos días y esperamos pasar una primera jornada de playa, piscina y relax, para disfrute de Alaia principalmente.
Según hemos leído Isla Grande se puede recorrer de punta a punta en una caminata, así que nos moveremos a algún punto interesante o quizás hagamos alguna excursión. Esta segunda jornada esperamos pasar menos tiempo en el alojamiento y aprovechar a conocer más a fondo otros puntos de la isla.
Las lanchas salen de Islas del Rosario hacia Cartagena a las 2 de la tarde, así que pasaremos la mañana en el hotel. En consecuencia, llegaremos a Cartagena a media tarde y nos dirigiremos al mismo alojamiento de nuestros primeros días en la ciudad para dormir una noche allí antes de cambiar de destino.
Tomaremos un vuelo interno de Cartagena de Indias a Pereira, en el icónico Eje Cafetero. Queríamos encajar esta zona en el itinerario sí o sí y, con el tiempo ajustado que suponen solo 15 días en Colombia, decidimos coger vuelos internos y alquilar un coche para nuestros 4 días allí, de cara a movernos con libertad. Así que el plan es aterrizar, recoger el auto, dirigirnos a nuestro ecohotel en plena naturaleza y empezar a recorrer este Eje Cafetero.
Aún no tenemos claro cómo haremos exactamente el reparto de jornadas allí. Probablemente dediquemos el primer día completo a los dos lugares más tops del Eje Cafetero: Salento, el pueblo en el que supuestamente se inspiró Disney para su película “Encanto” (que a Alaia le gusta mucho) y el Valle del Cocora, con sus famosas palmeras.
Aprovechando el coche de alquiler, recorremos los municipios con fama de más bellos de la zona: Filandia, Circasia, Pijao, Buenavista… Y probablemente disfrutemos de la piscina y demás instalaciones de nuestro alojamiento el resto del día, para descanso de Alaia.
Deberíamos incluir en nuestra última jornada completa la visita a una finca cafetera, actividad obligada estando en esta región. Sin embargo, lo decidiremos sobre la marcha en función de cómo esté Alaia porque quizá una visita así no es la más idónea para una niña de 3 años y medio. A la vuelta te contamos.
Tomaremos otro vuelo interno desde Pereira hasta Santa Marta, donde pasaremos nuestros 4 últimos días en Colombia. A pesar de alojarnos en esta ciudad, el verdadero objetivo de la etapa final de nuestro viaje es el Parque Nacional del Tayrona, el otro gran destino icónico del itinerario junto con el Eje Cafetero. Nuestra primera tarde en Santa Marta esperamos recorrerla y descubrir sus principales puntos turísticos.
Aunque escribiremos un post con toda la información que estamos averiguando sobre cómo visitar el Tayrona, podemos avanzar que sus playas más icónicas, como el Cabo San Juan, son solo accesibles tras caminatas por la selva o en lancha por mar. Hemos descubierto alguna actividad en que te llevan bien en lancha ida y vuelta, bien en autobús primero con caminata después a la ida y transporte en lancha para el regreso. Así que optaremos por una de esas opciones en función de cómo veamos a Alaia de capaz de andar un mínimo. Sea como sea, desde luego no renunciaremos al Tayrona.
En función de cómo haya resultado la jornada anterior en el Tayrona, nos quedaremos descansando en Santa Marta o bien haremos otra excursión al Tayrona, más pequeña esta vez, quizá a la costa más próxima a Santa Marta.
La única actividad que llevamos contratada online desde casa antes de nuestro viaje colombiano es precisamente esta visita desde Santa Marta a Minca. Se trata de un pequeño pueblo a los pies de la Sierra Nevada, situado a apenas 15 kilómetros de Santa Marta. Es famoso por estar enclavado en un paraje natural de bosque tropical y cascadas, con posibilidad de avistar muchas especies de aves, y por sus plantaciones de café.
Nos trasladaremos desde Santa Marta hasta el aeropuerto de Cartagena y a la hora prevista tomaremos el vuelo internacional de vuelta a Madrid. Sale por la tarde así que tendremos un último día de calma, sin madrugones y sin prisas. En Madrid aterrizaremos en realidad al día siguiente. ¡Fin del viajazo!

Desde que viajamos con Alaia priorizamos alojamientos tranquilos, amplios, alejados del centro, a ser posible con nevera o incluso una pequeña cocina y, si es verano, ¡que cuenten con piscina! Y siempre, que se puedan reservar con cancelación gratuita hasta la víspera de llegar. Teniendo en cuenta nuestro itinerario y estos requisitos, los elegidos en Colombia fueron los siguientes.
Vaya por delante que Cartagena es de las ciudades más caras de Colombia, por lo turística, sobre todo si quieres quedarte en la zona centro. Por ello éste será sin duda el alojamiento más caro del viaje. El GHL Armería Real es un hotel de 5 estrellas ubicado en el barrio de Getsemaní, uno de los imprescindibles a recorrer si vas a Cartagena. Cuenta con piscina, spa, restaurante y bar en la azotea. Hemos reservado una habitación con 2 camas dobles y desayuno incluido por 449 euros las tres primeras noches y 140 euros otra noche más tras Islas del Rosario. Como detalle, nos guardan el equipaje cuando nos vayamos a la isla, dado que el número de maletas por persona está limitado en las lanchas.
Si las fotos no engañan este resort en la isla principal de Rosario será una auténtica pasada. Ubicado frente al mar dispone de piscina, jardines y restaurante. Ofrecen no solo alojamiento convencional sino también “pasadías” para disfrutar durante unas horas de sus servicios. Nos quedaremos en una suite con cama doble y dos individuales, con desayuno incluido, por 289 euros dos noches. Ofertan así mismo servicio de lancha ida y vuelta desde la Marina de Cartagena y reserva de actividades como snorkel, buceo, barca por los manglares, etc.
Éste creemos que será el alojamiento favorito de Alaia: está entre montañas en plena naturaleza, dispone de jardines, piscina, zona de juegos, restaurante con comida tradicional y, sobre todo, ¡granja con animales! Nos quedaremos en una habitación triple con desayuno incluido, 4 noches por 340 euros. Es cierto que inicialmente buscábamos una opción más cercana a Salento que ésta, pero los encantos del hotel nos convencieron y tendremos coche de alquiler para movernos sin problema.
La recta final del viaje será en Santa Marta y será en un apartahotel ubicado en el centro histórico pero también cerca de la Marina y la playa. Creo que agradeceremos disponer de más espacio y, sobre todo, de cocina completa. El apartamento que hemos alquilado tiene también una cama doble, una individual y terraza. Lo bueno de que sea un apartahotel es que cuenta con las zonas comunes de jardín, piscina, gimnasio y bar. Cuatro noches por un precio imbatible: 207 euros.

Evidentemente la forma casi única de ir de España a Colombia es en avión. La capital, Bogotá, suele ser la puerta de entrada al país, aunque en nuestro caso lo fue Cartagena, por el motivo ya indicado de los vuelos gratis que nos tocaron en un sorteo.
Sea desde Bogotá, sea desde Cartagena, una vez en Colombia necesitarás moverte para recorrer el país, que no es pequeño precisamente: es el séptimo país más grande de América y 2,26 veces la superficie de España. Aquí entran en juego por tanto todos los medios de transporte posibles.
Afortunadamente hay muchos vuelos internos, con múltiples conexiones y a buen precio dentro del territorio colombiano. Esto facilita los desplazamientos rápidos en avión.
En nuestro caso volamos de Cartagena a Pereira, uno de los dos aeropuertos del Eje Cafetero, junto al de Armenia, y de Pereira a Santa Marta, con Avianca y Jetsmart. Son aerolíneas baratas si viajas en plan básico, si llevas equipaje el precio sube. Cada vuelo dura aproximadamente hora y media y en agosto costaba unos 50 euros por pasajero y por trayecto (sin equipaje).
Viajar a zona de costa implica casi siempre paseo en barco, sobre todo porque suele ser parte de alguna actividad típica. Es el caso de las excursiones desde Cartagena de Indias a playas cercanas como las de Islas Rosario o la península de Baru y de la visita desde Santa Marta al Parque Nacional Taryrona, en todos los casos en lancha rápida.
Centrándonos en lo que conoceremos nosotros, que son Islas del Rosario, puedes ir de Cartagena como parte de una actividad o bien en los servicios regulares marítimos. La mayoría de las lanchas parten del Muelle de la Bodeguita en Cartagena entre las 8:30 y las 9 de la mañana y salen de vuelta desde Islas del Rosario entre las 3 y las 4 de la tarde. Cada trayecto dura alrededor de 45 o 60 minutos y el precio medio es de 30 a 40 euros por persona (más unos 10 euros de tasas portuarias).

El trayecto de Cartagena a Santa Marta es tan turístico que se puede ir en bus. El servicio lo ofrecen varias empresas: Expreso Brasilia, Unitransco, Copetran, Berlinas y Marsol. Todas por un precio aproximado de 11 a 15 euros y una duración de 4 a 6 horas, dependiendo de las paradas. Hay numerosas frecuencias diarias.
Como alternativa, puedes reservar un transporte privado, un Uber o un taxi para realizar ese mismo desplazamiento entre las dos ciudades.
Hemos alquilado un coche con Discovercars para recorrer por libre durante 4 días el Eje Cafetero. Lo recogeremos y entregaremos en el aeropuerto de Pereira. Dudamos de si hacerlo porque no teníamos claro cómo de fácil o difícil sería conducir por carreteras colombianas, especialmente yendo con una niña pequeña, pero nos tranquilizaron un par de blogs que leímos al respecto (gracias, Mi huella por el mundo). Y siendo un plan de recorrer pueblitos y miradores, la libertad de moverte en tu propio coche es impagable.
Además, con el carnet español no es obligatorio el Permiso Internacional de Conducción (PIC) para circular en Colombia. Recuerda consultar no obstante las condiciones sobre el Permiso Internacional publicadas en la web de la Dirección General de Tráfico ante posibles cambios.
¡Y hasta aquí todos nuestros preparativos viajeros! Actualizaremos este artículo con lo que ha sucedido realmente cuando regresemos de Colombia, porque muchas veces los planes no siempre se cumplen…