En 2016 Belmonte fue elegido Pueblo Más Bonito de Castilla La Mancha. Hoy en día es oficialmente Pueblo Mágico de España. Y probablemente has leído u oído sobre su famoso Castillo medieval. Pero, ¿por qué ir a Belmonte? Aquí te convencemos.

Empecemos por situarlo en el mapa. Belmonte pertenece a la provincia de Cuenca y está a una hora y media en coche desde Madrid. Es por eso un buen destino para una excursión de un día desde la capital.

Si Belmonte tiene un castillo que tuvo su importancia en la Edad Media, podemos deducir que debió de ser una ciudad destacada ya hace siglos. Así que sigamos con su historia. De origen medieval, como decíamos, su mayor esplendor se produjo durante el siglo XV. Fue cuando el adinerado don Juan Pacheco, primer marqués de Villena, oriundo de Belmonte, comenzó la construcción del espectacular Castillo y de la Colegiata de San Bartolomé, los dos principales monumentos a visitar hoy.

Puerta de acceso al Patio de Armas en el Castillo de Belmonte
Puerta de acceso al Patio de Armas en el Castillo de Belmonte

Tan solo un siglo después, en el XVI, Belmonte vio nacer a su otro ilustre personaje histórico: Fray Luis de León, uno de los principales escritores del Siglo de Oro español. En la ya mencionada Colegiata las principales capillas son precisamente las de las familias Pacheco y de León.

El siguiente capítulo destacado de la Historia en Belmonte se escribió en el siglo XIX. La emperatriz francesa Eugenia de Montijo, esposa de Napoleón III y heredera de los Villena, se refugió en el Castillo de Belmonte y lo restauró introduciendo elementos arquitectónicos propios de la época y del estilo francés.

¿Ya te va apeteciendo conocer Belmonte? ¡Vamos con la descripción de los sitios imprescindibles a ver allí!

El Castillo de Belmonte

Construido en el siglo XV, es una de las fortalezas mejor conservadas de España y forma parte de la Red de Patrimonio Histórico de España. Cuenta con numerosas curiosidades respecto a su construcción. Por ejemplo, tiene planta en forma de estrella de 6 puntas, única en Europa, y su Patio de Armas tiene forma de triangulo equilátero, cuando en la mayoría de castillos suele ser cuadrado.

Fue edificado por orden del ya mencionado Marqués de Villena, que demandó los mejores y más avanzados medios defensivos de la época. Por ejemplo, su barbacana alcanza un grosor de hasta 2,5 metros, para soportar ataques de artillería de fuego.

Las evoluciones que sufrió a lo largo de los siglos ha derivado en que mezcle hasta 4 estilos arquitectónicos: gótico, neogótico, mudéjar y neomudéjar. De hecho los techos de artesonado mudéjar del Salón del Gobierno y el Salón de Embajadores son impresionantes: solo comparables a los de la Alhambra en Granada o el Palacio de la Aljafería en Zaragoza.

También en los laterales de una de las ventanas del mismo Salón de Embajadores fue tallado por Juan Guas un bestiario medieval, único en España.

En el siglo XIX la española Eugenia de Montijo, Emperatriz de Francia y esposa de Napoleón III, se trasladó al Castillo de Belmonte, en ese momento bastante ruinoso, y lo restauró. Su obra aportó nuevos elementos a la construcción, como el ladrillo visto y los símbolos afrancesados en las galerías del Patio de Armas o la decoración decimonónica de sus habitaciones privadas. Pero sobre todo devolvió al Castillo su antiguo esplendor.

Patio de Armas en el Castillo de Belmonte
Patio de Armas en el Castillo de Belmonte


Hoy en día es una auténtica joya del Patrimonio Histórico de España que podemos conocer todos, con distintas modalidades de visita a elegir. Y es que ofrecen visitas teatralizadas, hacen recreaciones históricas, organizan visitas nocturnas y hasta montan un pasaje del terror en agosto y en Halloween.

No es de extrañar que en el Castillo de Belmonte se hayan rodado muchas películas y series, como “El Cid”, “Juana la Loca” o “Los señores del acero”. E incluso es sede de torneos nacionales e internacionales de Combate Medieval: un espectacular deporte en que los luchadores usan armaduras reales ¡de 30 kg de peso! y réplicas de armas históricas.

Por si todo lo anterior no fuese suficiente, en la ladera de la colina donde se alza el Castillo de Belmonte, se encuentra Trebuchet Park. Se trata del mayor parque de máquinas de asedio a escala real del mundo, con más de 40 artefactos, perfectamente operativos, datados del siglo V al XVI. Se puede recorrer con audioguía y se puede adquirir la entrada conjunta con el Castillo.

Barbacana del Castillo de Belmonte
Barbacana del Castillo de Belmonte

La Colegiata de San Bartolomé

El ya mencionado (varias veces) Marqués de Villena ordenó construir esta Colegiata en el siglo XV, si bien su intención original era la de que fuese una Catedral. No pudo ser porque para eso estaba la de Cuenca, pero se aplicaron las mismas lógicas, ideas e intenciones a esta construcción de Belmonte que a la catedral conquense.

Se edificó sobre una antigua iglesia románica del siglo XII que a su vez había sido construida sobre los restos de otra previa visigoda del siglo V. La Colegiata siguió el estilo gótico y renacentista. Además del Altar Mayor, destacan las rejas de varias de las 13 capillas, por constituir una de las mejores muestras de la rejería plateresca y renacentista. También es de señalar que Fray Luis de León fue bautizado en la pila bautismal de la Colegiata.

Personalmente lo que más me gustó fue la sillería del coro, considerado como el primer coro historiado que se hizo en España, en 1.452. Inicialmente estuvo en la Catedral de Cuenca pero ésta se la vendió a la Colegiata de San Bartolomé en el siglo XVIII porque se le quedó pequeña para su nuevo coro. Los respaldos y relieves de esta sillería cuentan escenas del Antiguo y Nuevo Testamento, pero también contienen figuras profanas.

La entrada a la Colegiata cuesta 2,50 euros, consulta los horarios antes de tu visita. Ah, y no te pierdas las vistas al Castillo de Belmonte desde la pequeña terraza que hay en la parte posterior del edificio.

Altar Mayor en la Colegiata de San Bartolomé, Belmonte
Altar Mayor en la Colegiata de San Bartolomé

Palacios y casas señoriales

Si, con razón, crees que un día es poco tiempo para disfrutar con calma de Belmonte y prefieres hacer noche allí, podrás alojarte en alguno de los palacios y casas señoriales que se han conservado. Todos están en el centro histórico del pueblo, los pudimos conocer de primera mano y son a cual más especial y apetecible, cada uno por sus propios motivos.

  • Palacio del Infante Don Juan Manuel. A pesar de que fue edificado en el siglo XIV como la primera fortaleza de Belmonte, la mayor parte de lo que ha llegado a nuestros días es en realidad del siglo XVI, de la época en que fue un monasterio dominico. Hoy en día se funden estos elementos arquitectónicos históricos con construcciones más modernas. El resultado es impresionante. De hecho forma parte de la Red de Patrimonio Histórico, junto al Castillo. Además el hotel cuenta con todas las comodidades: piscina, spa y gran salón para eventos.
  • Hotel El Bálsamo. Esta antigua casa solariega del siglo XVI ha sido rehabilitada con sumo gusto y reconvertida en hotel rural con encanto. Conserva una cueva termal natural interior, con una piscina a temperatura constante de 30° todo el año en la que los huéspedes pueden bañarse.
  • Hospedería Real Casona La Beltraneja. Ocupa una mansión del siglo XVII y destaca su patio interior, lleno de plantas, y con mesas donde poder tomar algo.
  • Hotel Palacio Buenavista. Ocupa una antigua casa típica manchega del siglo XVI que vio nacer al Conde de Buenavista. Más tarde se usó como cuartel de la Guardia Civil. Su patio interior columnado es realmente bonito. Está situado en la parte más alta del casco histórico, junto a la Colegiata de San Bartolomé.

Viajera soñada, periodista frustrada, mamá multiespecie. Viajo en familia y con mascota. Escribo sobre mis experiencias y destinos en el blog de viajes vagamundosviajeros.com

Deja una respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.