Tras la reciente publicación de la guía de viaje a Granada, seguimos saldando viejas deudas con otra ciudad a la que hemos viajado varias veces y de la que aún no habíamos escrito apenas en el blog. En este caso se trata de Salamanca: mi familia materna es de allí y he ido en innumerables ocasiones desde niña. Sin embargo, nunca hasta ahora me había atrevido con una guía básica de viaje a la capital salmantina como la presente. Hela aquí, por fin.

Salamanca es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y una de las ciudades más bellas de España. Lo es especialmente al atardecer cuando la luz baja del sol tiñe de dorado sus principales construciones, hechas en una piedra arenisca que adquiere este tono tan especial.

Por Salamanca pasaron romanos, visigodos y musulmanes. Su Universidad, la más antigua española, atrajo desde el siglo XIII a grandes pensadores, como Cervantes o Unamuno, y la convirtió en uno de los principales centros medievales de España. Aún hoy muchísimos estudiantes llegan a Salamanca de todas partes del mundo y es por ello uno de los municipios con mayor ambiente juvenil y de diversión.

A consecuencia de todo esto, Salamanca cuenta hoy con un Patrimonio arquitectónico y cultural incalculable del que podemos disfrutar en un viaje a la ciudad como el que te sugerimos.

Qué ver en Salamanca

Plaza Mayor. Es el lugar más icónico de Salamanca, el imprescindible por excelencia, centro neurálgico de la ciudad. Considerada una de las más bonitas de España, de día o de noche, fue construida en estilo barroco en el siglo XVIII. Puedes pasar horas observando todos los medallones que la adornan con reyes y personajes ilustres. Y otras tantas horas en sus bares, restaurantes y terrazas.

Plaza Mayor de Salamanca
Plaza Mayor de Salamanca

La Universidad. Creada en 1218 es una de las más antiguas de Europa y la primera Universidad en España. Su fachada de estilo plateresco es una obra maestra y además de admirarla, cuenta con el extra de buscar en ella a la famosa rana. Pista: está sobre una calavera en el lado derecho y es diminuta. Muy importante: no confundirse con intentar encontrar en esa misma fachada la figura del astronauta, que está encambio en la Puerta de Ramos de la Catedral Nueva. Puedes visitar su interior (10 euros la entrada) donde destacan la bibiloteca y el aula de Fray Luis de León.

Catedrales. Salamanca tiene dos catedrales, la Vieja y la Nueva, que se visitan juntas (por 10 euros) porque están unidas por dentro. La Catedral Vieja es del siglo XII y románica, mientras que la Nueva es del siglo XVI, gótica y barroca. ¿Y por qué dos? Porque en el siglo XVI Salamanca creció tanto que la antigua catedral se quedó pequeña. En lugar de derribarla, terminaron edificando la nueva catedral adosada a la anterior y conservaron ambas. En la Catedral Vieja se encuentran su cúpula en forma de cimborrio conocida como la Torre del Gallo y el órgano más antiguo de Europa. En la Catedral Nueva, además de buscar el astronauta en la mencionada Puerta de Ramos (por obra y gracia de la restauración que se hizo en los 90), puedes subir a sus torres, con la experiencia denominada Ieronimus para disfrutar de la panorámica a mayor altura en la ciudad (4 euros).

Vista de las fachadas de ambas Catedrales, Vieja y Nueva, de Salamanca, desde el Patio Chico
Vista de las fachadas de ambas Catedrales, Vieja y Nueva, desde el Patio Chico

Casa de las Conchas. La fachada decorada con 300 conchas de este céntro palacio gótico es otro de los grandes iconos de Salamanca Hoy en día alberga una biblioteca pública y se puede entrar gratis a su maravilloso patio interior gótico, desde el que hay vistas a las torres de la Clerecía, que se sitúa justo en frente.

Iglesia de La Clerecía. Se ubica en la Universidad Pontificia en la misma calle de la Casa de las Conchas. Se puede ascender a sus torres, Scala Coeli, por 6 euros, para tener una de las mejores panorámicas de Salamanca. Las vistas incluyen la Catedral Nueva y la Casa de las Conchas, vista desde arriba (es la visión contraria justo a la que tienes desde el antes referido patio interior).

Calle Compañía con la torre de la Clerecía al fondo, Salamanca
Calle Compañía con la torre de la Clerecía al fondo

Convento de San Esteban. Y vamos con otra fachada monumental de piedra en Salamanca: la de este convento dominico en forma de retablo. Aquí se alojó además Cristóbal Colón mientras buscaba ayudas para su viaje a América. Se puede visitar por 4,75 euros.

Convento de San Esteban en Salamanca
Convento de San Esteban

Puente romano sobre el río Tormes. Desde el siglo I se mantiene en pie y se conservan 15 de sus arcos originales, nada menos. Debes cruzarlo y admirar la panorámica de Salamanca desde la otra orilla, tanto de día como de noche.

Vista nocturna de Salamanca desde el Puente Romano
Vista nocturna de Salamanca desde el Puente Romano

Casa Lis. Se trata de un bellísimo palacete modernista. La fachada de hierro y vidrieras de colores que da al río Tormes es preciosa. Alberga el Museo de Art Nouveau y Art Decó, que bien merece una visita (5 euros) para ver el edificio por dentro y para descubrir su colección de figuras de marfil y oro, muñecas de porcelana y vidrios.

Huerto de Calixto y Melibea. ¿Cuál es la obra literaria histórica más famosa que transcurre en Salamanca, con permiso de El Lazarillo de Tormes? Sí, La Celestina. Y uno de sus pasajes más míticos ocurre en este huerto, testigo del encuentro amoroso de los protagonistas, Calixto y Melibea. Está junto a la mencionada Casa Lis y se trata de un bello jardín romántico sobre un extremo de la antigua muralla medieval. Está también próximo al río Tormes, sobre el que ofrece buenas vistas.

Parque de la Alamedilla. Es probablemente el lugar de Salamanca donde más veces he estado. Y es que es un lugar ideal para ir con niños. Muy céntrico e histórico, existe desde el siglo XIX, cuenta con un gran estanque con patos, cisnes y otras aves, una amplia zona infantil moderna y grandes áreas verdes.

A parte del mencionado parque, la Oficina de Turismo de Salamanca ofrece varias alternativas para conocer la ciudad con niños. Entre ellas nos gustó especialmente la de Salamanca en detalle Kids: un juego para descubrir los detalles de las ricas fachadas de los monumentos de la ciudad, buscando los animales escondidos en ellas: la cigüeña, el león, el toro o los tres búhos.

Folleto del juego Salamanca Kids
Folleto del juego Salamanca Kids

Dónde dormir en Salamanca

A pesar de que casi siempre nos hemos alojado en casa familiar, también hemos podido probar algún alojamiento turístico. El último fue Salamanca Suite Studios. Decir que está el centro es quedarse corto. Concretamente se sitúa en la Plaza de la Libertad, muy bonita, llena de terrazas y bares y literalmente a dos pasos de la Plaza Mayor. Nos quedamos en un estudio con cama doble, otra individual, baño y cocina pequeña pero apañada. No tienen aparcamiento privado propio pero tienen acuerdos con parkings cercanos.

Qué comer en Salamanca

Los platos típicos salmantinos son contundentes, no aptos para dietas bajas en calorías, como ya pudimos comprobar en nuestro viaje a la Sierra de Francia, en la provincia de Salamanca. Baste como ejemplo el hornazo, una empanada de masa muy gruesa rellena de chorizo, lomo y jamón. Estos tres ingredientes del hornazo son otro de los productos más importantes de Salamanca: el embutido ibérico. Con mención especial para el famosísimo jamón Ibérico de Guijuelo, con Denominación de Origen dada su alta calidad.

Pero aún hay más alimentos tradicionales salmantinos obtenidos del cerdo. Ahí están la jeta, careta de cerdo asada, y el farinato, embutido de miga de pan, manteca de cerdo y pimentón. Y, por supuesto, es imprescindible probar el tostón o cochinillo asado.

Otra tapa frecuente es la chanfaina, un guiso de vísceras de cordero, sangre, arroz, tomate y especias. Como en Ávila también se estilan las patatas meneás (o revolconas), puré de patata y pimentón con torreznos. La miel de Sierra de Francia es igualmente destacable, así como la ternera morucha, reconocida con Indicación Geográfica Protegida. Y como platos algo más ligeros están el zorongollo, ensalada de pimiento, cebolla y ajo, y el limón serrano ensalada de naranja, limón, huevo cocido y chorizo.

¿Dulces típicos? También los hay. Están los chochos charros, de azúcar y canela; el bollo maimón, que es bizcocho; las rosquillitas de Ledesma; las perrunillas, unas pastas de almendra y canela; o las obleas, finas láminas redondas de harina, huevo y azúcar, similares a los barquillos.

Tapas en el Mesón Cervantes, en la Plaza Mayor de Salamanca
Tapas en el Mesón Cervantes, en la Plaza Mayor de Salamanca

Dónde comer en Salamanca

Salamanca es un gran destino para comer en general y para tapear en particular. Hace años era más frecuente la costumbre de tapa gratis con tu bebida en prácticamente todos los bares. Ahora hay que buscarlos un poco más y los precios han subido, sobre todo en el centro histórico, pero haberlos, haylos. He aquí la prueba:

  • Rúa Mayor. Vinoteca y tapería.
  • Cuzco Bodega.
  • Restaurante Casa Paca.
  • Mesón Cervantes, en plena Plaza Mayor.

No obstante, si quieres tapear de lo lindo será mejor que sigas los pasos de los estudiantes de la ciudad y te dirijas a la zona Van Dyck. Allí encontrarás muchas más opciones y a mejor precio. Solo por nombrar algunos: Mesón Los Faroles, Mesón La Navilla o Van Dyck 50.

Viajera soñada, periodista frustrada, mamá multiespecie. Viajo en familia y con mascota. Escribo sobre mis experiencias y destinos en el blog de viajes vagamundosviajeros.com

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