Es la capital europea menos visitada y probablemente la más barata también. Un destino poco explorado que sorprende por una interesante mezcla de tradición y modernidad, donde encuentras barrios de indudable herencia soviética junto a otros de clara inspiración occidental.
Fundada en el siglo XV fue creciendo como una ciudad comercial y agrícola, y posteriormente formó parte del Imperio Ruso y la Unión Soviética. Estas influencias han dejado huella en la arquitectura y cultura de la actual capital de Moldavia.
Chisinau es una ciudad muy interesante. Si bien no es la capital europea más bonita que puedas conocer, sí ofrece paseos agradables, precios muy económicos y una ubicación privilegiada para visitar otros de los atractivos principales moldavos: sus bodegas de vino.

RMO son las poco intuitivas siglas del Aeropuerto Internacional de Chisinau Eugen Doga. Hay vuelos directos desde varias ciudades españolas, como Madrid, Barcelona o Alicante. También hay conexión desde otros aeropuertos europeos bien comunicados con España, como Bucarest o Milán.
Una vez allí, en Chisinau es muy común y económico moverse en transporte privado con Bolt y Yandex Go. Nosotras lo usamos en casi todos los desplazamientos y nos resultó útil y barato. Para hacerte una idea, el viaje de unos 30 minutos desde el aeropuerto hasta el centro de Chisinau en Bolt cuesta alrededor de 13 euros.
También hay transporte público y los cables de los trolebuses están presentes por toda la ciudad. En otros casos, para moverte más allá de los límites de Chisinau, usan furgonetas grandes más bien. No probamos los autobueses urbanos, pero sí las mini vans: 2,5€ por un trayecto de hora y media hasta Transnistria (excursión de la que pueda leer aquí todos los detalles).
Calle peatonal Eugen Doga. Es de lejos la más bonita de Chisinau. Es además bastante extensa y muy amplia, para pasearla a gusto,. También está repleta de bares y restaurantes. Pasarás por ella de día y de noche, garantizado. La vía Eugen Doga empieza (o termina) en el Parque de la Catedral, el epicentro de la capital moldava.

Catedral de la Natividad de la Santísima Virgen de María. Construida a finales del siglo XIX es la principal iglesia cristiana ortodoxa de Moldavia, la confesión mayoritaria del país. Fue bombardeada durante la Segunda Guerra Mundial y objeto de ataques más recientes por los comunistas locales, así que áun hay partes en reconstrucción. Se puede entrar gratis.

Clopotnița. Es una torre justo frente a la Catedral, que funciona como su campanario y ofrece muy buenas vistas de la ciudad.

Arco de triunfo. Situado a continuación del Parque de la Catedral, es el único que queda de todos los que hubo en su día en Chisinau. Fue construido en la década de los 80 para conmemorar el 70º aniversario de la Revolución de Octubre de 1917. Tiene 35 metros de alto y está adornado con estatuas y relieves que representan hechos importantes de la historia moldava.
Bulevar Stefan cel Mare. Esta céntrica avenida parte del Arco de Triunfo. Dependiendo de a qué altura del boulevard te encuentres puedes pensar que estás en cualquier capital europea, con edificios oficiales de corte clásico como el Teatro Nacional o el Ministerio de Asuntos Internos, o bien puede parecerte todo lo contrario, que paseas por la vía de una antigu república soviética, con construcciones de estilo más sobrio como el Parlamento.
Mercado central. Es una sucesión de puestos al aire libre, en plena calle, y enorme, con mucha actividad, donde puedes encontrar literalmente de todo. Desde los principales alimentos que produce Moldavia como uvas, nueces o quesos, hasta souvenirs, comida para llevar, ropa, cazuelas o vestidos de novia. No te lo pierdas, es muy auténtico. Está junto a la estación de autobuses.

Monasterio Ciuflea o Monasterio de San Gran Mártir Teodoro Tiron. Edificado a mediados del siglo XIX, es una de las construcciones más importantes de Moldavia. Su exterior es realmente bello, en tonos azul y blanco, con 9 llamativas cúpulas doradas de estilo bizantino. Se puede visitar gratis.
Parque Valea Morilor. Se trata de una extensísima zona verde en torno a un grandísimo lago, algo alejado del centro, eso sí. Cuenta con parque de atracciones, teatro, rutas de senderismo, zona de playa, pistas de voley playa, bádminton o fútbol, varios cafés… Al ser nuestro viaje en invierno, no nos merecía tanto la pena ir, pero el resto de estaciones debe de ser una gozada.
Bodega Milestii Mici. A solo 20 kilómetros de Chisinau está la colección de botellas de vino más grande del mundo, con certificado de Récord Guinness oficial. Hay varios tipos de tours para visitar la Bodega Milestii Mici, de mayor o menor duración, pero hacer alguno es más que recomendable, dado que Moldavia es de hecho un gran destino de enoturismo. En este post te contamos mucho más sobre cómo conocer Milestii Mici.

La gastronomía moldava es una mezcla de la rumana y la rusa, nada de extrañar teniendo en cuenta su pasado y su ubicación geográfica. La comida es rica y muy barata. Los platos típicos son:

Los restaurantes moldavos permiten probar todas estas opciones a muy buen precio: entre 5 y 6 euros por persona. En la zona centro hay montones de restaurantes y la mayoría con amplio horario. Mención especial para el hecho de que todos los que conocimos contaban con áreas infantiles con juegos y entretenimiento para los peques.
Andy’s. Es una cadena de restaurantes súper popular con muchos y enormes locales, horario ininterrumpido, carta muy variada que va desde cocina moldava hasta pizzas o hamburguesas y a precios bajos.
La Placinte. Tienen también varios locales en Chisinau, decorados con motivos folclóricos pero con mucha elegancia. La cocina es eminentemente tradicional aunque también hay concesiones más occidentales. Hace honor a su nombre y tienen una gran variedad de placintes con todo tipo de rellenos y están buenísimas, no dejes de probar alguna.
Crème de la Crème. Está en la calle Eugen Doga, la más bonita de Chisinau. Cuando entras parece que te has teletransportado a París. Todo tiene tan buena pinta que te costará elegir, tanto opciones dulces como saladas. Es especialmente recomendable para desayunar, pero está abierto también en horario de comida y cena.

Mercado Central. Hay cientos de puestos de comida para llevar, para saciar el hambre con algo rápido.
No pudimos ir pero nos recomendaron un restaurante georgiano en la calle Eugen Doga llamado Tifilis. Así mismo nos aconsejaron probar el licor de cereza en Piana Vyshnia (literalmente, La Cereza Borracha). Y si buscas una noche de fiesta diferente, el MuzCafé ofrece karaoke y cócteles.
Siguiendo con la tónica de que Chisinau es un destino barato, conseguir alojamiento bueno, bonito y barato fue bastante fácil. A Moldavia viajamos en grupo de 5 y alquilamos un apartamento entero enorme, Apartment OneClickRent 2 SmartHouse. Tenía una cocina muy grande y bien equipada, un baño completo, un aseo y 3 dormitorios: dos de ellos dobles y uno triple. Era moderno, amplio, limpio y relativamente cerca del centro, a unos 15 – 20 minutos del Mercado Central o de la Catedral de Chisinau. Su precio: 313 euros 3 noches para 5 personas (es decir, tocamos a 65 euros en total por persona, un chollo).