Moldavia es el país menos visitado de Europa y, a la vez, es uno de los más baratos del territorio europeo. A priori ambos titulares deberían ser suficientes para convencerte de ir, en un contexto mundial de turismo masificado y caro. Pero no es tan sencillo. Y es que aún se percibe Moldavia como un destino inseguro e improbable. ¿Por qué? ¿Es una sensación fundada? Vamos a intentar responder a todas las dudas.

Situándonos en Moldavia

Moldavia se encuentra en el sureste de Europa. Limita al norte y al este con Ucrania y al oeste con Rumanía. Cuenta con 4 millones de habitantes (censo de 2024), de los que medio millón viven en la capital Chisinau. El idioma oficial es el rumano, aunque también se hablan ruso y gagauzo, de origen turco.

A nivel geográfico Moldavia es una llanura fértil enmarcada por ríos. Al este se encuentra el Dniéster, que desemboca en el mar Negro, y al oeste, el río Prut, que marca la frontera con Rumanía.

Es una ex república soviética. Moldavia se independizó en 1991, en un proceso marcado por el conflicto de Transnistria, una zona separatista que mantiene un regimen independiente al moldavo, aunque no reconocido internacionalmente. El país ha sufrido largos períodos de inestabilidad política por la tensión permanente entre la influencia rusa y la voluntad de unirse a la Unión Europea. De hecho, la República de Moldavia es país candidato a la adhesión a la UE desde junio de 2022.

Actualmente se considera seguro viajar a Moldavia, si bien la cercanía a Ucrania, aún inmersa en una guerra con Rusia, por un lado, y el conflicto no resuelto de Transnistria, con presencia militar rusa desde hace décadas, por otro, pueden causar cierto temor.

Después de haber estado allí, en grupo de 5 chicas para más señas, puedo afirmar que es un destino totalmente seguro y tranquilo. Chişinău es una ciudad europea normal, en todos los sentidos, con la ventaja de que es mucho más barata que la media del resto del continente. Incluso pudimos visitar Transnitria por libre sin problema. Así que no tengas miedo en viajar a Moldavia.

Puestos de comida en el Mercado Central de Chisinau, Moldavia
Puestos de comida en el Mercado Central de Chisinau

Por qué ir a Moldavia

Primero, por conocer de primera mano un país con un pasado reciente y un presente tan política y socialmente interesantes como los descritos, a los que raramente se les dedica atención en los medios españoles. Pero, dejando de lado esto, también hay alicientes turísticos.

Moldavia ha sido un país de tradición vitivinícola desde hace miles de años. Es de hecho el vigésimo mayor productor de vino del mundo. Incluso cuenta con la bodega con la mayor colección de botellas del planeta, Milestii Mici, que visitamos, tal y como te contamos en este artículo.

Sus paisajes naturales apenas están explotados y ofrecen numerosas actividades: rafting en ríos, escalada en acantilados, senderismo, rutas ciclistas, exploración de cuevas…

De mayoría religiosa ortodoxa, en Moldavia puedes encontrar numerosos edificios religiosos históricos, aunque el más importante es el monasterio Orheiul Vechi, con 2.000 años de antigüedad.

Por último, Chisinau es una ciudad muy interesante. Si bien no es la capital europea más bonita que puedas conocer, sí ofrece una apetecible oferta de ocio, precios muy económicos y una ubicación privilegiada para visitar otros de los atractivos principales moldavos: sus bodegas de vino.

La población transnistria es mayoritariamente de religión ortodoxa
La población transnistria es mayoritariamente de religión ortodoxa

Información viajera básica

Desde España puedes entrar a Moldavia solo con DNI, pero si planeas pasar a Transnitria sí que es imprescindible presentar pasaporte en vigor.

La moneda oficial es el leu moldavo: 1 euro equivale aproximadamente a 20 lei moldavos. En Chisinau es normal el pago con tarjeta de crédito así como los cajeros, pero si te adentras en otras zonas del país es recomendable cambiar moneda.

Los enchufes son de tipo F y tipo C, los mismos que en España, así que no es necesario adaptador.

Desde el 1 de enero de 2026 Moldavia se ha unido a la zona de roaming de la Unión Europea, de modo que puedes usar tu móvil para comunicaciones y conexiones sin cargos adicionales.

Por último, la Tarjeta Sanitaria Europea no es válida allí, con lo que es más que recomendable contratar un seguro de viaje (como el que te ofrecemos con un 10% de descuento a través de nuestro blog).

Billetes de lei moldavos
Billetes de lei moldavos

Transporte

RMO son las poco intuitivas siglas del Aeropuerto Internacional de Chisinau Eugen Doga. No hay vuelo directo desde Madrid, pero sí desde Barcelona y Alicante, y a muy buen precio, sobre todo con la compañía WizzAir. También hay conexión desde otras ciudades europeas bien comunicadas con la capital española, como Bucarest o Milán.

No obstante, al tener que hacer transbordo desde Madrid, nuestro periplo tanto a la ida como a la vuelta, nos llevó practicamente una jornada completa por trayecto. Volamos de Madrid a Barcelona con Iberia y de Barcelona a Chisinau con Fly One. De regreso, fuimos de Chisinau a Milán (Malpensa) con WizzAir y de ahí a Madrid con Iberia.

Una vez allí, en Chisinau es muy común y económico moverse en transporte privado con Bolt y Yandex Go. Nosotras lo usamos en casi todos los desplazamientos y nos resultó útil y barato. Para hacerte una idea, el viaje de unos 30 minutos desde el aeropuerto hasta el centro de Chisinau en Bolt cuesta alrededor de 13 euros.

También hay transporte público y los cables de los trolebuses están presentes por toda la ciudad. En otros casos, para moverte más allá de los límites de Chisinau, usan furgonetas grandes más bien. No probamos los autobueses urbanos, pero sí las mini vans: 2,5€ por un trayecto de hora y media hasta Transnitria (sobre esta excursión publicaré otro post con más detalles).

Parque de la Catedral en Chisinau, Moldavia
Parque de la Catedral en Chisinau

Alojamiento

¿Ya hemos dicho que Moldavia es un destino barato? No lo iba a ser menos en cuestiones de alojamiento, por tanto. Alquilamos un apartamento entero enorme, Apartment OneClickRent 2 SmartHouse. Tenía una cocina muy grande y bien equipada, un baño completo, un aseo y 3 dormitorios: dos de ellos dobles y uno triple. Era moderno, amplio, limpio y relativamente cerca del centro, a unos 15 – 20 minutos del Mercado Central o de la Catedral de Chisinau. Su precio: 313 euros 3 noches para 5 personas (es decir, tocamos a 65 euros en total por persona, un chollo).

Gastronomía

La gastronomía moldava es una mezcla de la rumana y la rusa, nada de extrañar teniendo en cuenta su pasado y su ubicación geográfica. La comida es rica y muy barata. Los platos típicos son:

  • Sarmale: empanadas calientes de carne y especias
  • Mici: empanadas calientes de carne a la parrilla
  • Placinte (pronunciado “pla-chin-ta”): empanadas de pan frito rellenas de queso, col, calabaza o cualquier otra cosa. Es el plato estrella sin duda, están por todas partes.
  • Chiftele: albóndigas de carne fritas con salsa de tomate.
  • Pelmeni: tortellini rellenos de carne
  • Vareniki: un pastel salado de patata y setas
  • Sopas, como la okroshka con quéfir, la borsh con carne y la soleanka con tomate son las más comunes.
  • Papanasi: postre típico a base de queso fresco y crema, se sirve con mermelada de frutas.
Placinte, el plato más típico de la gastronomía moldava
Placinte, el plato más típico de la gastronomía moldava

¿Y dónde probar todo esto? En los restaurantes moldavos, claro. Es un viaje ideal para ello porque resultan baratísimos por comparación a los españoles: entre 5 y 6 euros por persona. Pensábamos que los horarios serían más europeos que españoles pero lo cierto es que encontramos muchas opciones sin apenas restricciones horarias. Mención especial para el hecho de que todos los restaurantes contaban con áreas infantiles con juegos y entretenimiento para los peques.

Andy’s. Es una cadena de restaurantes súper popular con muchos y enormes locales, horario ininterrumpido, carta muy variada que va desde cocina moldava hasta pizzas o hamburguesas y a precios bajos.

La Placinte. Tienen también varios locales en Chisinau, decorados con motivos folclóricos pero con mucha elegancia. La cocina es eminentemente tradicional aunque también hay concesiones más occidentales. Hace honor a su nombre y tienen una gran variedad de placintes con todo tipo de rellenos y están buenísimas, no dejes de probar alguna.

Back in the URSS. Éste fue el más especial de todos los que visitamos. Para empezar porque está en Tiraspol, la capital de la región separatista de Transnitria (a la que dedicaremos un artículo completo con más información). Y para continuar porque está ambientada en la URSS de los 80. Un viaje en el tiempo en toda regla y con bien de platos rusos.

Crème de la Crème. Está en la calle Eugen Doga, la más bonita de Chisinau. Cuando entras parece que te has teletransportado a París. Todo tiene tan buena pinta que te costará elegir, tanto opciones dulces como saladas. Es especialmente recomendable para desayunar, pero está abierto también en horario de comida y cena

No pudimos probarlo pero nos recomendaron un georgiano en Chisinau, en pleno centro, Tifilis. Por último, en el Mercado Central hay cientos de puestos de comida para llevar, para saciar el hambre con algo rápido.

Cafetería Crème de la Crème en Chisinau, Moldavia
Cafetería Crème de la Crème en Chisinau, Moldavia

Itinerario día a día

Día 1. Vuelos de ida y cena

A las 10 de la mañana empezamos nuestra travesía primero con un vuelo Madrid – Barcelona y luego el de Barcelona – Chisinau. Llegamos pasadas las 7 de la tarde. Rápidamente cogimos un Bolt al alojamiento: unos 13 € y 30 minutos de trayecto. Fuimos directamente a cenar al ya mencionado Andy’s y dimos nuestro primer paseo por Chisinau.

Día 2. Transnistria

Arrancamos temprano y fuimos caminando hasta el Mercado Central de Chisinau, una locura de puestos y tiendas donde venden prácticamente de todo. No te lo pierdas, muy auténtico. Está junto a la estación de autobuses, donde cogimos una furgoneta hacia Transnitria. Porque sí, la visitamos por libre (aunque también hay excursiones guiadas desde Chisinau en las que te llevan y traen con más comodidad). El ticket del mini bus cuesta 2,5€ por persona y por trayecto. En la estación moldava se puede pagar incluso con tarjeta.

En total lleva alrededor de hora y media llegar desde la estación de Chisinau hasta Tiraspol,  la capital transnistria. Por el camino se hace una parada en la “frontera”, con todas las comillas del mundo. No hay aduana del lado moldavo, dado que no reconocen que Transnistria sea otro pais. Pero sí hay que presentar el pasaporte en el control transnistrio, donde te sellan un papel para el acceso durante un día.

Una vez allí el plan básico es llegar hasta la larguísima calle 25 de Octubre y recorrerla pasando por estatuas y monumentos que recuerdan al pasado soviético de la ciudad. En torno a esta vía central están los sitios más destacados de Tiraspol: la Catedral, la Plaza Suvorov, el Memorial de la Gloria o el Parlamento con una altísima estatua de Lenin delante.

Comimos en el restaurante Back in the USSR, entramos a un supermercado de la cadena local Sheriff y cogimos la furgoneta de vuelta. Es muy importante que cambies a rublos transnitrios porque en la estación de Tiraspol no admiten tarjeta ni lei moldavos. Muy pronto publicaremos un post con más datos sobre esta curiosa visita.

Regresamos a Chișinău justo a tiempo para cenar en La Placinte, que nos gustó muchísimo. Paseamos por el céntrico Boulevard Stefan cel Mare, que podría estar en cualquier capital europea, con edificios oficiales de corte clásico como el Teatro Nacional o el Ministerio de Asuntos Internos, hasta llegar al Arco de Triunfo. Cruzamos el parque de la Catedral y volvimos a la vía Eugen Doga que, además de ser bonita, está llena de bares y restaurantes.

Por último, si quieres descubrir un poco de la noche moldava, en un bar diferente, apunta el MuzCafé, con karaoke peculiar.

Día 3. Bodega Milestii Mici

Con más calma que el día previo, paseamos desde el apartamento por la calle Eugen Doga hasta Crème de la Crème donde nos dimos un señor homenaje en forma de delicioso desayuno. Pasamos por el parque de la Catedral de nuevo y de vuelta al Mercado Central. Desde allí cogimos un Bolt hasta la bodega Milestii Mici, a 20 kilómetros de Chisinau, donde habíamos reservado una visita guiada. Por desgracia, el tráfico era un desastre y llegamos tarde. Afortunadamente nos recolocaron en otro grupo, pero dos horas más tarde, así que estuvimos en el bar de la bodega probando sus vinos hasta la hora agendada.

Mileștii Mici tiene el récord Guinness de la mayor colección de botellas de vino del mundo: 2 millones guardadas en sus más de 200 kilómetros de túneles subterráneos. Además tiene un amplio catálogo de visitas enoturísticas. Nosotros pudimos hacer una y catar sus vinos y te contamos la experiencia completa en este otro artículo.

Dos millones de botellas en los 200 km de túneles subterráneos de la bodega moldava Milestii Mici
Dos millones de botellas en los 200 km de túneles subterráneos de la bodega moldava Milestii Mici

A causa del retraso con el tour en Milestii Mici, regresamos a Chisinau ya muy tarde y nos quedamos cenando en el apartamento, bien servidas de vino de la bodega.

Día 4. Vuelos de regreso

A las 7:30 tuvimos que salir del apartamento y emprender el largo viaje de vuelta a España: primero volando de Chisinau a Milán y, tras 5 horas de escala, de Milán a Madrid.

¿Ya te hemos convencido de incluir a Moldavia en tu lista de próximos destinos? ¡Pronto publicaremos nuevos artículos con más detalles sobre este viaje tan poco habitual!

Viajera, internetera, cinéfila, inquieta, 2.0

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