Hacer esta ruta nunca estuvo en los planes iniciales cuando organizamos nuestro viaje a Cabo de Gata. Sí habíamos pensado en hacer algún trekking y habíamos leído sobre bastantes opciones por la costa almeriense, pero no fuimos con ninguna idea fija. Hasta que no nos quedó otra, como quien dice. Porque lo que sí queríamos era visitar las playas de Genoveses y Mónsul, sin duda dos de las más célebres de la zona. Y resultó que ir caminando entre ellas era nuestra mejor alternativa. ¿Por qué?

En verano el acceso a estas playas (y las demás que se sitúan entre ellas) está restringido para coches privados, concretamente desde los Genoveses hasta Cala Carbón. Existen aparcamientos en Genoveses, Barronal y Mónsul con un coste de 5 euros. Cuando un parking se llena, se cierra el acceso al mismo. En temporada alta esto significa que las plazas se agotan rápido. Si no tienes automóvil, o no quieres hacer uso de él, existe un servicio de autobús público desde San José hasta Cala Carbón (y regreso) con parada intermedia en las playas de Genoveses, Barronal y Mónsul. Consulta las tarifas y horarios para cada temporada estival. En verano de 2020 era desde las 10:30 hasta las 20:00, cada hora con un coste de 2 euros por trayecto, 2,70 euros ida y vuelta. También puedes coger este bus para moverte entre las playas, una vez dentro del área protegida.

Como no fuimos suficientemente madrugadores, llegamos solo a tiempo de aparcar en uno de los últimos sitios libres del parking de Genoveses, pero en el resto de playas ya estaban completos. Buscamos un poco en Google ¡y voilá! Teníamos la opción de ir caminando hasta Mónsul por un sendero paralelo a la costa que prometía vistazas. Sin mucha más información que la que nos daba Wikiloc, fuimos a ello.

Powered by Wikiloc

A posteriori, hemos de reconocer que lo realmente interesante no es solo llegar a la famosísima playa de Mónsul sino visitar otras calas igual de bellas, pero menos conocidas, mucho más inaccesibles y, por ello, apenas transitadas. En algunas estuvimos completamente solos y en todas el nudismo es práctica habitual. De hecho, más tarde supimos que a esta ruta también se la conoce como «ruta de las calas mágicas».

No es un trekking sencillo: no te lo plantees como un paseo por la playa que puedas hacer en chanchas. Algunos tramos del sendero discurren por las paredes o los bordes del acantilado y no hay barreras de protección. Otros pasan literalmente sobre las rocas en la orilla. Muchas veces el suelo es pedregoso y desigual. Y todo al sol constantemente. Es necesario llevar calzado que sujete bien el pie (cosa que yo no hice y lamenté varias veces), gorra o sombrero, protector solar y agua. Por supuesto, no puedes dejar ningún residuo por donde pases; no te olvides de que, al fin y al cabo, estás dentro de un área protegida, pues Cabo de Gata es uno de los Parques Naturales con que cuenta Andalucía (puedes consultar la lista completa aquí). Si tienes vértigo o miedo a las alturas, ni te la plantees. A cambio, eso sí, la belleza de los paisajes y la sensación de estar en soledad compensan de sobra.

Ruta de la playa de los Genoveses a la playa de Mónsul en Cabo de Gata

Aunque hay indicaciones de vez en cuando marcando el camino, personalmente no habríamos logrado orientarnos bien sin seguir el itinerario marcado en Wikiloc. En varios puntos, además, dependiendo del estado de la marea, puedes continuar por la orilla del mar o debes ascender y pasar por lo alto del acantilado. Son «solo» entre 5 y 6 kilómetros pero nos llevó unas 3 horas llegar a Mónsul, con muchas paradas para fotos y una para un baño.

Tras la descripción general y advertencias sobre la ruta, ¡os contamos nuestra experiencia paso a paso!

Salimos del aparcamiento en la playa de los Genoveses y caminamos hacia ésta. Continuamos en paralelo a la orilla hasta llegar al Morrón de los Genoveses: una montaña que, a modo prolongación de la playa, se adentra en el mar. Pasamos sobre la base de éste. También es posible ascender a su cima, las vistas de la playa deben de ser espectaculares. Pero nuestra dirección era otra. Por un estrecho pero visible sendero entre el Morrón y la costa, en dirección sur, fuimos ascendiendo hasta dejar atrás Genoveses: imprescindible pararse para contemplar la panorámica.

Playa de los Genoveses en Cabo de Gata, Almería

Casi pegada a Genoveses está la Cala de los Amarillos, pequeña, recogida; la bordeamos por encima, de modo que quedaba literalmente a nuestros pies. Viendo el color predominante en las paredes que la rodean, no nos extrañó su nombre. Llegamos a la Cala del Príncipe, alargada, encajada entre las rocas. La rodeamos para pasar de un extremo a otro y seguir el camino por encima de los acantilados.

El sendero nos condujo a una nueva playa, pequeña, con dunas de arena y, sobre todo, con columnas de basalto apreciables en sus paredes rocosas laterales: Cala Grande. El origen volcánico de esta costa es más que evidente en sitios como éste.

Cala Grande, ruta de las calas mágias en Cabo de Gata

La atravesamos también, esta vez dirigiéndonos hacia la orilla, y continuamos por ésta, siempre hacia el sur. Caminamos a la sombra de las grandes paredes de piedra, sorteando las rocas y las olas y mojándonos las piernas. Dependiendo del estado de la marea, será más o menos complicado, o incluso tal vez no puedas cruzar por aquí sino que debas optar por subir desde Cala Grande a los acantilados y realizar este tramo sobre estos.

Acantilados en la ruta entre las playas Genoveses y Mónsul, Cabo de Gata

La siguiente playa, Cala del Barranco, es bastante más grande que las anteriores y cuenta con una llamativa colada de lava solidificada. Una vez más, un recordatorio de que esta zona se formó por actividad volcánica. Aquí decidimos hacer una parada para bañarnos sin más compañía que la de una familia a varias decenas de metros de distancia. El mar estaba bastante revuelto y con fuerte oleaje, así que el baño fue corto.

Ruta de las calas mágicas en Cabo de Gata, Almería

Avanzamos por la orilla, entre el mar y el acantilado, y pasamos a la Cala del Lance del Perro. Cada playa de esta ruta es diferente y el rasgo más identificativo de ésta es que en su parte central hay una formación rocosa compuesta por columnas basálticas. Nos resultó imposible no acordarnos de las que vimos en Islandia o en la Calzada del Gigante en Irlanda. Probablemente es la más bonita de todas las que pisamos.

Cala Lance del Perro en la ruta de las calas mágicas en Cabo de Gata, Almería

Cruzamos Lance del Perro, abandonamos la orilla y ascendimos por el lateral hacia el cerro. El camino continuaba por la parte alta de los acantilados, desde donde pudimos ver no obstante otras calas más inaccesibles, hasta llegar a la playa del Barronal. Se notaba que es de las que cuenta con aparcamiento y acceso directo por coche y bus: más grande y con mucha más gente. Llegamos a Barronal por la parte alta así que tuvimos que descender por una zona de dunas llena de barrones (las plantas que dan nombre a la playa) hasta alcanzar su orilla.

Playa del Barronal, Cabo de Gata

Descansamos un rato y retomamos el sendero: tocaba ascender de nuevo para volver a lo alto de los acantilados. Pasamos sobre una pequeña cala a la que no bajamos y llegamos al tramo final de la ruta: la duna de Mónsul, en el lateral de la playa del mismo nombre, con una espectacular panorámica sobre ésta y el resto de la costa.

Vista de la playa de Mónsul desde su duna, Cabo de Gata, Almería

La playa de Mónsul es famosa por haber aparecido en numerosísimas películas, como «Indiana Jones y la última cruzada» o «La historia Inerminable», anuncios publicitarios, video clips… La llamada Peineta de Mónsul es la imagen más representativa de esta playa: una formación rocosa de origen volcánico que simula una ola en la orilla.

Huelga decir que, siendo agosto y dada su popularidad, en esta playa encontramos más gente que en ninguna otra. No obstante, tras 3 horas de caminata, les dimos un merecido descanso a las piernas y nos dimos el segundo baño del día.

Playa de Mónsul en Cabo de Gata

Para regresar a la playa de los Genoveses, donde habíamos dejado el coche, tomamos el autobús que recorre esta zona protegida, dirección San José. Nos detuvimos en la parada de los Genoveses y salimos ya en nuestro automóvil desde su parking. También es posible volver a pie por la carretera de tierra que sirve precisamente a los coches y autobuses. O se puede alargar la ruta hasta la Cala Carbón, pasando por la Cala de la Media Luna, y desde ésta, repetir operación: regreso en bus o a pie.

Aunque no nos resultó sencillo (mucho calor, camino irregular, tramos un poco peligrosos), este trekking nos encantó y es de los mejores que hemos hecho nunca. Uno de sus grandes alicientes, como hemos mencionado en varios puntos, es comprobar la forma en que se manifiesta tan visiblemente el origen volcánico de esta costa. Porque Cabo de Gata es la parte emergida de un área volcánica mucho más extensa que se encuentra bajo el mar entre el sur de España y el norte de África. Si vas un poco más preparado que nosotros (atención al calzado) y en horas más tempranas, nos parece de las actividades más recomendables a hacer en Cabo de Gata.

Viajera, internetera, cinéfila, inquieta, 2.0

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: