Dinan, en Bretaña, es una de las ciudades medievales más bellas y mejor conservadas de Francia. Se fundó en el siglo X y entre los siglos XV y XVII alcanzó gran desarrollo gracias a su ubicación estratégica en el noroeste francés, por donde pasaban varias vías comerciales hacia Flandes e Inglaterra.
De aquellos tiempos de prosperidad han llegado hasta hoy 3 kilómetros de murallas, un gran castillo del siglo XIV, bellas calles adoquinadas y, sobre todo, más de 100 tradicionales casas de entramado de madera.

Dinan se divide geográficamente en dos zonas perfectamente diferenciadas. Está la parte baja, a la orilla del río Rance, con un puerto deportivo, bonitas casas de piedra y botes navegando por el Rance. Y está la parte alta, con las calles y casas medievales tradicionales.

Dinan está próxima a otros importantes puntos turísticos, bretones y normandos, como Monte Saint-Michel o Saint-Malo. Por ello nosotros la visitamos en una de las etapas de nuestro road trip de varios días en torno a Saint-Michel.
Nuestra ruta empezó en la zona baja de Dinan, junto al río Rance. Nos fue fácil encontrar aparcamiento gratuito ahí y nos permitió caminar por el puerto, siguiendo la ribera del río hasta el Puente Viejo. Este paseo está lleno de animados bares y terrazas.

Justo frente al puente arranca la Rue du Petit Fort que sube hacia la Puerta du Jerzal y que sirve de conexión del puerto con la zona alta de la ciudad. Está vía es una sucesión de las casas tradicionales de entramado de madera que protagonizan las imágenes más típicas de Dinan.

Tras la Puerta du Jerzual la Rue du Petit Fort cambia de nombre y pasa a ser la Rue du Jerzual, aunque si no estas atento a los letreros tú crearás seguir subiendo por la misma calle. Por cierto, lo de “subir” es literal, la pendiente es continua.

En la Rue du Jerzual los ricos comerciantes y mercaderes construyeron sus viviendas siglos atrás, que siguen siendo tan encantadoras como las de la anterior calle Petit Fort. Ahora en ambas rúas puedes disfrutar de la vista de estas casas pero también de preciosas tiendas de artesanía.

Siguiendo la Rue du Jerzual te adentras en el centro histórico de Dinar, donde debes seguir callejeando sobre las calles empedradas y observando las cuidadas casas. Debes pasar por la Place des Merciers y la Place des Cordeliers. También tienes que admirar la Torre del Reloj, del siglo XV y con 47 metros de altura. Por 4 euros puedes entrar y subir los 158 escalones para disfrutar de la panorámica que ofrece. La Iglesia de Saint-Malo también es digna de ver.

Pero el edificio religioso imperdible en Dinan es la Iglesia de San Salvador, originariamente románica del siglo X, pero que sufrió modificaciones constantes durante los siglos posteriores hasta resultar en la actual mezcla de estilos que representa, pudiendo ver también muestras de gótico, clásico y barroco. Puedes entrar gratis y nos gustaron especialmente las modernas y coloridas vidrieras.

Detrás de esta iglesia encuentras un bonito Jardín Inglés y detrás de él un tramo muy bien conservado de la muralla medieval. Concretamente desde este punto se tiene una magnífica vista sobre el puerto y la parte baja de la ciudad.
Los 3 kilómetros de muros que rodean Dinan se construyeron entre los siglos XIII y XV. Por ellos fue la tercera ciudad con la más extensa muralla de Bretaña, tras Rennes y Nantes.
Extramuros se encuentra el Castillo, edificado en el siglo XIV, con 3 alturas y que servía tanto de defensa como de aposento palaciego. Se ha restaurado, se ha creado un museo en su interior y se puede visitar en su totalidad actualmente, por 8 euros (aunque desafortunadamente no nos dio tiempo a hacerlo).

Como buena ciudad bretona, en Dinar se disfruta de mantequilla salada, sidra y gallettes. Estos son una variante de los crepes cuya masa está hecha con harina de trigo sarraceno, una alternativa genial además para los celíacos. Puedes degustar los manjares bretones en cualquiera de los muchos bares ubicados en la Rue de la Cordonnerie. O bien probar mejillones y pescado en las terrazas del puerto, en la zona baja de Dinan.
Un último consejo para viajeros en familia: si visitas Dinan con niños pequeños, pasear por sus calles empedradas y en pendiente es complicado con carrito de bebé, mucho mejor portear.