Aranjuez es una de las excursiones imprescindibles desde Madrid. Y es que menos de 50 kilómetros las separan, una distancia que se redujo cuando en 1851 se inauguró la línea de ferrocarril entre ambas, la primera de la Comunidad de Madrid, la segunda de España. Aranjuez se sitúa así mismo en una zona de abundante agua, lo que ha favorecido los cultivos de frutas y hortalizas, con las fresas a la cabeza. Estos titulares se sintetizan en una sola actividad cultural: el tren de la fresa a Aranjuez. Actividad de la que puedes disfrutar los fines de semana de primavera y otoño y que te contamos con todos los detalles en este artículo.
El tren de la fresa rememora el recorrido de ese primer ferrocarril de 1851, que se creó por iniciativa de la reina Isabel II para unir la capital madrileña con el Palacio Real de Aranjuez. Sale del Museo del Ferrocarril, junto a la estación de tren de Delicias, histórico edificio con casi siglo y medio de antigüedad.
Allí te recibe un grupo de actores que te acompaña también en el tren en el que llegarás a Aranjuez, entre canciones, palmas y explicaciones sobre este histórico recorrido. Es por ello una actividad recomendable con niños, aunque no es exclusiva para ellos. Y es que durante el trayecto se recuerdan ese primer viaje del ferrocarril y los sucesos históricos vinculados al Real Sitio de Aranjuez.

El tren en sí en el que te desplazas, a una velocidad que alcanza los 70 kilómetros por horas, ha cumplido ya más de un siglo. Está formado por vagones antiguos, bancos de madera y balconcillos, únicos en España. Vagones que en su día se usaron para rodar películas de western en los 60.
El inicio del recorrido, saliendo del Museo del Ferrocarril y atravesando el parque Enrique Tierno Galván es muy especial. Las vías de ferrocarril están literalmente en medio del área donde pasea la gente, que tiene que apartarse a un lado mientras el tren pasa a velocidad lentísima y los pasajeros saludan desde sus ventanillas.

El final del viaje es en la estación de tren de Aranjuez, muy bonita, centenaria y de estilo neomudéjar (no te pierdas su techo). Una vez allí, puedes disfrutar de la ciudad por tu cuenta o unirte a la actividad turística correspondiente, en función de la alternativa elegida cuando compraste los tickets (y que te listamos más adelante en el post).
En el viaje de vuelta hay que ir atento a las amplísimas explicaciones por megafonía: no solo sobre el tren en sí, sino también acerda de todos los lugares e instalaciones que vas viendo por la ventanilla. Y mientras te dan a degustar las famosas fresas de Aranjuez que dan nombre a la actividad.
Las opciones de itinerario disponibles cuando adquieres tu entrada del tren son:
¡Cuántas posibilidades! Nosotros elegimos la más sencilla dado que ya conocíamos Aranjuez (como prueba este amplio post con todo lo que ver y hacer allí) y para tener flexibilidad al ir con una niña pequeña. Simplemente pasear por los bellísimos jardines en torno al Palacio Real, bien con los colores ocres del otoño, bien con el florecer de la primavera, ya merece la pena.

Sea cual sea tu elección, aquí van los datos prácticos para organizar tu viaje.
El Tren de la Fresa es uno de los tres “Trenes Patrimonio Mundial de Madrid” que existen, junto al Tren de Cervantes a Alcalá de Henares y el Tren de Felipe II a San Lorenzo de El Escorial. Supone así una forma diferente y entretenida de visitar las tres ciudades madrileñas declaradas Patrimonio Mundial por la UNESCO.
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