Muchos meses después de empezar a gestar el viaje, cruzar mil e-mails con la agencia para cerrar el itinerario y preguntar mil dudas, leer todos los blogs y foros que Google te devuelve al buscar por “Bután” o “Bhutan” (mejor ésta última “si quieres tener suerte”), tras horas de vuelo, nervios, cansancio del avión… ¡Por fin estás llegando al país de la felicidad!

Y estás tan ansioso / empanado que te olvidas de uno de los primeros tips que leíste para los que entran en Bután desde Katmandú: pide los asientos en la fila izquierda del avión (A) para disfrutar de una maravillosa vista del Himalaya durante el vuelo. Cosas que pasan… Menos mal que lo arreglamos cogiendo los asientos de la fila derecha (F) en el vuelo de vuelta. Pero si quieres ser más listo que nosotros, solicita los asientos correctos en cada vuelo y podrás disfrutar del Himalaya por partida doble. ¡Menuda vista! Casi puedes tocar el Everest con la punta de los dedos. Si no eres un escalador de primera que pueda verlo en primer plano, este premio de consolación no está nada mal…

Himalaya visto desde el avión de Paro (Bután) a Katmandú

Himalaya desde el avión de Paro (Bután) a Katmandú

A todo esto, entrar en avión en Bután no es nada sencillo… Primero porque sólo hay una aerolínea que opera vuelos internacionales: la compañía estatal Drukair, con conexiones desde las principales ciudades indias (Delhi, Katmandú, Calcuta) y otras grandes capitales asiáticas (Bangkok, Singapur, Mumbai). Y segundo, porque el aterrizaje en el Aeropuerto de Paro es de los más complicados que existen y sólo unos pocos pilotos están autorizados para realizarlo. Las altas montañas presentes en todo el territorio y las condiciones climatológicas lo convierten en todo un desafío, para el piloto y para los pasajeros, que vemos cómo el avión se inclina verticalmente para entrar en un estrecho valle, casi rozando las casas en las laderas de las montañas.

Lo primero que ves al aterrizar es el edificio del aeropuerto, construcción típica de la arquitectura butanesa, pero de lo más atípica para un aeropuerto, como ya os avancé. Tras enseñar tus papeles del visado (que tu agencia te habrá enviado previsamente por e-mail), ya estás en suelo butanés, concretamente en Paro.

Rápidamente vas a descubrir que el concepto “ciudad” en Bután es muy distinto al que estamos acostumbrados. Paro es la ciudad de entrada a Bután, pero realmente se compone de 4 calles con tiendas y restaurantes, no hay más… Hasta que no llegues a Timbu, la capital, todas las ciudades que visitarás serán de similar estilo. A cambio, las ciudades se encuentran en plena naturaleza, rodeadas de montañas y valles impresionantes.

Porque Bután está situado de lleno en la cordillera del Himalaya, lo que significa que todo el terreno es montañoso. Durante nuestro viaje apenas bajamos de los 2.000 metros de altitud. Tampoco subimos más allá de los 3.500, con lo que constantemente vimos vegetación y bosques super frondosos. Pero en Bután hay picos montañosos con nieve permanente que superan los 6.000 metros. De hecho, como ya te explicamos en nuestra infografía, la flor típica nacional es la amapola azul, que sólo crece por encima de los 4.000 metros.

Paisaje montañoso habitual en Bután

Paisaje montañoso habitual en Bután

Nuestra adaptación a la altura fue muy buena, pero hasta que no llegas allí no sabes cómo tu cuerpo va a reaccionar. Por lo que nos explicaron, los 3.000 metros son una marca clave: si te encuentras bien, es muy probable que seas resistente al mal de altura y por tanto puedas subir a más altitud sin miedo. Si ya en los 3.000 metros te sientes mal, olvídate de intentar marcas más altas.

Por último, te dejo un mapa con el itinerario que seguimos durante nuestro estacia en Bután. Como ya te expliqué, recorrimos las regiones occidental (Paro, Timbu, Nido del Tigre, Punaca) y central (Trongsa, Bumthang) durante 10 días (y 9 noches) y nuestro viaje fue cultural y de naturaleza (¡la mezcla perfecta!).

 

 

 

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9 Comment on “Bután: Itinerario e inicio del viaje

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