“Seguro estoy de que no hay rey que tenga palacio ni castillo más hermoso, de tantas habitaciones doradas; no se podría decir ni aún se podría siquiera imaginar cuan magnífico y suntuoso es dicho palacio”

Érase una vez unos reyes que decidieron vivir como tales: en lugar de guerrear y conquistar, se dedicaron a vivir en paz, disfrutar de sus placeres y construirse un mundo de arte y derroche con forma de palacio. Amor y lujo. Éste debería haber sido el emblema de los reyes navarros Carlos III “el Noble” y doña Leonor de Trastámara. La historia del Palacio de Olite da fe de ello.

Torre del Aljibe, desde la que se distribuía el agua, y Torre del Vigía o de la Joyosa Guardia

Torre del Aljibe, desde la que se distribuía el agua, y Torre del Vigía o de la Joyosa Guardia

Una construcción de principios del siglo XV con “tantas habitaciones como días del año”, con ¡atención! su propio zoo de animales exóticos, agua corriente, jardines verticales ¡y hasta frigorífico! Nada más alejado de la imagen de un castillo medieval oscuro y lóbrego que hemos conocido en libros y películas. Su fin no era defensivo: su fin era el deleite de sus dueños e invitados.

El Palacio de Olite fue una obra de arte: en él trabajaron pintores, escultores, arquitectos, vidrieros, artesanos… ¡Y todos con un sueldo! Lo que podemos ver hoy es la sombra (una sombra preciosa, eso sí) de lo que este super edificio fue en realidad. Con varias torres de diversas formas, patios interiores y galerías, amplias estancias, ventanas con vidrieras de colores… el derroche de creatividad y capricho que supuso solo puede hacernos lamentar no haber vivido para verlo.

Torre de las Tres Coronas: por su apariencia de "casa de muñecas" se cree que era la sala de juegos de los niños

Torre de las Tres Coronas: por su apariencia de “casa de muñecas” se cree que era la sala de juegos de los niños

Porque no se conformaron con edificar una construcción bella y singular, no: estos reyes la dotaron de exotismo, de glamour y demostraron tener una gran imaginación. Como se explica si no que Carlos III, por dar el capricho a su mujer de poder admirar flores y árboles al asomarse por la ventana de sus aposentos, construyera un jardín vertical, situado sobre una bóveda enorme. O que llenara los jardines de palacio de animales de lejanas tierras: leones, un avestruz, búfalos, un camello… Debía de ser curioso cuanto menos darse un paseo por el jardín. Incluso tenían una pajarera: del tamaño de un patio, eso sí, que se cubría con redes para mantener a las aves en su interior.

El jardín vertical que conformaba la Galería de la Reina

El jardín vertical que conformaba la Galería de la Reina

Lógicamente les gustaba celebrar fiestas y banquetes. Menos mal que contaban con su propia nevera para conservar los alimentos: una especie de huevo gigante de piedra en la parte trasera del palacio guardaba en realidad un pozo de varios metros de profundidad con hielo que servía para conservar los productos. ¡Y además eran aseados! Desde el río Cidacos traían el agua hasta la Torre del Aljibe desde donde se distribuía con tuberías de plomo tanto a los jardines como a los aposentos.

Este huevo es en realidad un pozo que llenaban con hielo para conservar los alimentos

Este huevo es en realidad un pozo que llenaban con hielo para conservar los alimentos

Lamentablemente sus huéspedes posteriores no lo trataron tan bien. Navarra pasó a pertenecer a la Corona de Castilla y Aragón en 1512 y comenzó su deterioro, que culminó con un devastador incendio durante la Guerra de Independencia Española a principios del siglo XIX. Aunque restaurado (y muy bien restaurado), la rica decoración interior de sus estancias, las vidrieras de colores o los jardines exteriores solo pueden imaginarse.

Torres y terrazas del Palacio de Olite

Torres y terrazas del Palacio de Olite

Lástima, ¿verdad? Si inventasen la máquina del tiempo, nosotros lo tendríamos claro: ¡viajaríamos al Palacio de Olite en el siglo XV!

El conjunto arquitectónico se divide en realidad en 3 partes: el Palacio Viejo (hoy Parador Nacional), la capilla de San Jorge (de la que solo se conservan algunas ruinas) y el Palacio Nuevo, que es el que se puede visitar. La entrada individual cuesta 3,50 euros, pero recomendamos hacer la visita guiada por solo 4,90 euros en que te explican su historia, las curiosidades, las anécdotas y, en definitiva, las excentricidades de estos reyes navarros tan peculiares.

De izquierda a derecha: Palacio Nuevo, capilla de San Jorge y Palacio Viejo, actual Parador Nacional

De izquierda a derecha: Palacio Nuevo, capilla de San Jorge y Palacio Viejo, actual Parador Nacional

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Viajera, internetera, cinéfila, inquieta, 2.0

One Comment on “El Palacio de Olite: viviendo como reyes

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