Situada en una franja de arena en la desembocadura del río Piedras, entre los municipios de Lepe y Cartaya, la Flecha de El Rompido («la otra banda» para los locales) es un paraje natural único en la costa andaluza. Se trata de una lengua de arena de unos 12 kilómetros de longitud paralela al litoral onubense que separa las aguas del Río Piedras y las del océano Atlántico. Desde que se formó en el siglo XVIII ha crecido progresivamente, a razón de 40 metros al año aproximadamente. Y sigue creciendo. Y cambiando.

Pero ¿cómo se originó? La acumulación de materiales depositados por el río Piedras en su desembocadura, el flujo de las mareas y el viento han ido conformando el curioso paraje de la Flecha. Precisamente por esto mismo, el paisaje al que ha dado lugar es cambiante, en constante evolución, tanto por la influencia mareal a que está sometida como por las dunas móviles que ocupan gran parte de su superficie.

Mapa con la ubicación de la Flecha frente a la costa de El Rompido en Huelva
Mapa con la ubicación de la Flecha frente a la costa de El Rompido

Estos fenómenos también han dado lugar a una serie de lagunas y humedales de gran valor ecológico que forman el denominado Paraje Natural Marismas del Río Piedras y Flecha de El Rompido. Arenas blancas, marismas, estuarios y mucha agua componen este hábitat único, de gran valor para distintas especies de aves, como gaviotas, cormoranes, espátulas o cigüeñas. Por todo esto es una visita obligada en cualquier viaje a la Costa de la Luz.

La playa que se forma en la Flecha, llamada Nueva Umbría, tiene 12 kilómetros de longitud, arena fina y aguas sorprendentemente tranquilas. Por ello está siempre entre las mejores de Andalucía e incluso de toda Europa. Es también la primera playa nudista oficial de la provincia de Huelva (desde 2001).

Playa de la Flecha en Huelva
Playa de la Flecha en Huelva

El acceso a la Flecha solo se puede realizar en barco, cruzando el río Piedras. Hay distintas empresas operando estos traslados desde El Rompido, Nuevo Portil y El Portil. Entre abril y octubre hay varias salidas diarias. También realizan otro tipo de actividades como excursiones de pesca, paseos para observación de aves, alquiler de barcos, etc.

Nosotros tomamos un ferry desde el puerto de El Rompido con la empresa local FlechaMar. Cuenta con dos puntos en los que desembarcar en la Flecha. El de Pasarela 3 está más próximo al puerto de salida, mientras que la Pasarela 2 (o Casa de Palo) está un poco más alejada (la diferencia es de apenas 5 minutos de trayecto) pero más cercana a la zona nudista de la playa. Al final también se aprovecha este transporte como un agradable paseo por el río disfrutando del paraje natural.

El Rompido era originariamente un pequeño pueblo pesquero, pero hoy se ha convertido en uno de los principales centros turísticos de Huelva. Aunque las calles de este pueblo siguen manteniendo su esencia original, solo hay que observar las grandes infraestructuras hoteleras y de campos de golf que se han desarrollado a su alrededor para darse cuenta de su crecimiento. Es un destino ideal si te gusta la naturaleza, como lo demuestra su cercanía a la Flecha, el deporte, especialmente el golf y las actividades acuáticas, y, por supuesto, la gastronomía, que puedes disfrutar en los restaurantes en torno a su Plaza de las Sirenas.

Barcos en la playa de El Rompido, Huelva
Barcos en la playa de El Rompido, mirando hacia la Flecha

El barco atraca en la orilla del río Piedras y hay una pasarela de madera que conduce a la orilla contraria, la de la playa de Nueva Umbría, y que atraviesa dunas y zonas de vegetación, también interesantes de ver. Por tanto, según el lado de la Flecha en el que te sitúes, podrás nadar en las aguas del río Piedras o en las del Atlántico: solo hay que recorrer el ancho de la Flecha para elegir el lugar del baño (apenas 5 o 10 minutos de paseo). Obviamente es más atractiva la orilla del océano.

Si vas a la Pasarela 2, como fue nuestro caso, al llegar a la playa de Nueva Umbría encuentras un pequeño chiringuito donde alquilar sombrillas y tumbonas, además de poder comprar bebidas y algún plato de comida muy básico. Dimos largos paseos por la orilla (no olvidemos que esta playa tiene 12 kilómetros de costa) y no encontramos ningún otro. Al ser un litoral tan extenso, además, es prácticamente imposible sentirte agobiado o no encontrar un rincón donde campar a tus anchas en soledad.

Aunque pueda parecer increíble ahora, la Flecha estuvo habitada en el pasado. Concretamente hasta los años 60 había un pequeño poblado formado por pescadores de atún, la llamada Almadraba de Nueva Umbría. Cuando la pesca terminó, el asentamiento se abandonó y sus habitantes se mudaron a El Rompido, Lepe o Isla Cristina. Hoy en día aún se conservan e incluso se pueden conocer los edificios que componían esta Almadraba, como una visita turística, y aprender así sobre el arte de la pesca tradicional de almadraba.

Viajera, internetera, cinéfila, inquieta, 2.0

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