Se llama Costa de la Luz a la zona costera comprendida en el Golfo de Cádiz, desde Tarifa hasta la desembocadura del Guadiana, que hace frontera natural entre España y Portugal. Más de 300 días de sol al año y una agradable temperatura media constante avalan este nombre.

Si a geogafía nos remitimos, todo el litoral de Huelva es en realidad Costa de la Luz. Sin embargo, la vecina gaditana le ha robado gran protagonismo en lo que a turismo se refiere y las playas onubenses son menos conocidas y visitadas que sus homólogas en Cádiz. Nosotros los primeros también habíamos caído en esta paradoja.

La costa de Huelva se caracteriza por playas enormes, extensas zonas de marismas y dunas, avistamientos de aves, campos de golf, deportes acuáticos de vela y riquísima gastronomía a base de pescado y marisco como buena muestra de su importante tradición pesquera (combinado, eso sí, con el jamoncito que se cría un poco más hacia el interior en la misma provincia onubense, como comprobamos en nuestra visita a Aracena).

Aves sobrevolando las marismas de Odiel en Huelva
Aves sobrevolando las marismas de Odiel en Huelva

Hablamos de 120 kilómetros de costa: una importante superficie a recorrer para la que, como siempre, nuestros días allí se nos quedaron cortos. Pero intentaremos hacer un resumen aquí para que tú también puedas organizar tu escapada 😉 Huelga decir que se necesita transporte privado para intentar conocer lo máximo posible con libertad y seguir el ritmo aquí expuesto.

Tomamos como base Nuevo Portil, una pequeña localidad entre las más conocidas de Punta Umbría y El Rompido, concretamente el Hotel Nuevo Portil Golf, un estupendo alojamiento, idóneo no solo para los amantes del golf.

Perteneciente al termino municipal de Cartaya, El Rompido era originariamente un pequeño pueblo pesquero, pero hoy se ha convertido en uno de los principales centros turísticos de Huelva. Las calles de este pueblo siguen manteniendo su esencia original, cosa muy de agradecer, y en su playa urbana aún encuentras pequeños barcos locales. Junto al centro de El Rompido, sus dos faros. Sí, dos: el más antiguo y bajo, de 13 metros de altura y justo al lado, el más moderno y alto, de 31 metros. Y a partir de estos se extienden las marismas del río Piedras, con varios caminos y senderos para poder admirarlas a pie o en bicicleta.

Frente al pueblo, en la desembocadura del río y parte del paraje natural de las marismas también, se encuentra la visita que más nos gustó de este viaje. Es una franja de arena, entre el río y el océano, denominada la Flecha de El Rompido («la otra banda» para los locales). Un territorio virgen, sin construcciones ni chiringuitos, al que solo se puede llegar en barco, si bien hay numerosos y frecuentes ferries (desde El propio Rompido sin ir más lejos). Imprescindible pasar al menos medio día en su impresionante playa de Nueva Umbría, salvaje, interminable y con aguas heladas.

Y de la desembocadura del río Piedras a la del río Odiel, donde se ubica otro destacado pueblo turístico onubense, Punta Umbría. El nombre le va que ni al pelo por su localización justo en la punta de la franja de tierra entre el océano y el río. La playa urbana de Punta Umbría cuenta con kilómetros de arena dorada y con todos los servicios e instalaciones (montones de chiringuitos a pie de playa incluidos). Aunque la Calle Ancha sería el epicentro del municipio, con todos los comercios, bares y restaurantes, muy próxima al puerto en el río Odiel.

En nuestra opinión, El Rompido es más bonito que Punta Umbría, pero aún así, merece la pena pasearlo. Como dato interesante, los ingleses que vinieron a trabajar a las minas de Riotinto fueron los primeros turistas en descubrir el potencial turístico de Punta Umbría y aún se conservan las casas en que vacacionaban, curiosas de ver.

Aunque un viaje por la Costa de la Luz pide playa, sería imperdonable perderse las marismas de Odiel. Son Reserva de la Biosfera por la UNESCO y Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA), están consideradas las marismas más importantes de la Península Ibérica y son cruciales para las vías migratorias de varias especies de aves. Por si fuera poco, el paisaje que forman de lagunas, salinas, islas y bosques es realmente bello. Puedes conocerlo a pie, por tu cuenta, con varias rutas de senderismo y también en excursiones organizadas en barco.

Dado que no teníamos demasiado tiempo, hicimos solo una corta ruta al atardecer por las Salinas de Astur. Se puede llegar fácilmente en coche desde Punta Umbría, el sendero lleva hasta un bonito mirador y el trayecto completo lleva poco más de una hora en la que disfrutas sobre todo de la vista de muchas aves. También hicimos un paseo en barco por la Ría De Punta Umbría, entre las 8 y las 10 de la noche, para ver atardecer sobre las marismas (con unas gambas blancas y una copa de vino en la mano).

Otro de los platos fuertes de Huelva como destino es su gastronomía. Jamón ibérico. Gambas blancas. Mojama de atún. Patatas con choco (o sepia). Coquinas al ajillo. La plaza de las Sirenas y el paseo de la playa en El Rompido son los mejores lugares para disfrutar del menú. Nos recomendaron varios restaurantes allí, pero solo pudimos probar, y reconfirmamos la recomendación, El Caribe II.

Atardecer en la ruta por las Salinas de Astur, parte de las Marismas de Odiel, Huelva
Atardecer en la ruta por las Salinas de Astur, Marismas de Odiel

Entre El Rompido y Punta Umbría se suceden varios miradores a la Flecha y también playas amplias y tranquilas: San Miguel, El Portil, La BotaY los Enebrales. Enclavada en el Paraje Natural del mismo nombre, la playa es prácticamente virgen y está protegida por un bosque de enebros, sabinas y pinos que crecen sobre dunas. Entre la carretera y la costa hay además pasarelas de madera que permiten acceder a la misma, observar el paisaje natural y aprender sobre su conservación con los paneles informativos que hay instalados.

Yendo desde El Rompido hacia la frontera portuguesa encuentras la playa de Islantilla. Con su 1,6 kilómetros de largo y todos los servicios, es de ésas que siempre está en la lista de playas más bonitas de la Costa de la Luz: no en vano fue el primero destino de Huelva en recibir la Q de Calidad Turística. Personalmente nos gustó menos que la Flecha o los Enebrales por la cantidad de gente, hoteles y restaurantes que había (aunque entendemos que para turismo familiar es mucho más práctica).

La siguiente parada, continuando rumbo a tierras lusas, es Isla Cristina. Nos detuvimos muy brevemente en esta ciudad, con la lonja de pescado fresco más importante de Andalucía. Aunque lo que nos habría gustado de verdad es recorrer sus marismas, famosas por sus bellos atardeceres (tendremos que volver por allí).

Por último, ya haciendo frontera con Portugal, está Ayamonte, la ciudad que más nos gustó de las que conocimos. Nos pareció una bonita mezcla de los estilos andaluz y portugués. No te pierdas las vistas desde el Parador, tanto de Ayamonte como del paraje natural que la rodea con la desembocadura del Guadiana.

Street art en Ayamonte, Huelva
Street art en Ayamonte

Isla Canela es prácticamente la última playa onubense antes de llegar a Portugal, accesible desde Ayamonte, y la más extensa además con sus 5 kilómetros. Es un destino turístico cien por cien con hoteles, campos de golf e instalaciones vacacionales completas, pero, pese a esto, nos gustó, probablemente porque su litoral difiere del resto de playas rectilíneas de la Costa de la Luz, y habríamos pasado más tiempo allí de buen grado.

La visita imprescindible en cualquier visita a Huelva es el Parque Nacional de Doñaña (nosotros no fuimos esta vez, dado que ya lo visitamos desde Sanlúcar de Barrameda hace unos años). Una vez que hayas cumplido con Doñana, puedes dedicarte ya a conocer las espectaculares playas cercanas que hay en los 23 kilómetros entre Matalascañas y Mazagón y que también suelen ser recomendadas como de las más bonitas a ver en la costa onubense: Matalascañas, la playa frente al Parador de Mazagón, Cuesta Maneli, Rompeculos… Por desgracia, no pudimos acercarnos a conocerlas, con lo que el litoral oriental de la Costa de la Luz nos quedó pendiente para algún viaje futuro.

Parque Nacional de Doñana, a orillas del río Guadalquivir
Parque Nacional de Doñana

Viajera, internetera, cinéfila, inquieta, 2.0

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: