Si tú dices «Valdepeñas», yo digo «ponme un vino». Y como yo, la mayoría. Pero, ¿cuánto conoces realmente sobre Valdepeñas? ¿Lo sitúas en el mapa? Empecemos por ahí.

Es una ciudad ubicada en Castilla La Mancha, al sur de la provincia de Ciudad Real, camino de Andalucía. Tierra de molinos. De campos de trigo. Del Quijote. Y de vides, muchas vides. No en vano la comunidad manchega posee más de 400.000 hectáreas de viñedos, lo que viene a ser aproximadamente la mitad de la superficie total de viñas que hay en España. Es literalmente el mayor viñedo del mundo.

Cifras que impresionan y a las que Valdepeñas contribuye con un papel muy destacado: cuenta de hecho con su propia Denominación de Origen, una de las primeras en existir a nivel nacional. Precisamente para dar a conocer esta DO y todo lo que implica se crea en 2018 la Ruta del Vino de Valdepeñas. Su objetivo es fomentar los recursos turísticos de la región: desde bodegas, grandes y pequeñas, hasta alojamientos, restaurantes, comercios y lugares de interés cultural, pasando también por el entorno natural, marcado por el río Jabalón y por la Sierra Morena, con la que limita al sur.

Castilla La Mancha posee 9 Denominaciones de Origen en vinos: Manchuela, La Mancha, Almansa, Uclés, Méntrida, Jumilla, Mondéjar, Ribera del Jucar y Valdepeñas. Ésta es la segunda mayor en superficie de terreno y en volumen de producción (tras DO La Mancha). Es sin embargo la más conocida a nivel nacional e internacional y suele ocupar los primeros puestos en cuanto a ventas en relación a todas las DOs nacionales.

Y como somos grandes aficionados al enoturismo, ¡allá que nos fuimos a descubrir esta ruta! Las ciudades que la componen son Moral de Calatrava, San Carlos del Valle, Santa Cruz de Mudela, Torrenueva y la propia Valdepeñas.

Aunque nos centramos sobre todo en las visitas relativas al mundo del vino (bodegas y enotecas), estos 5 municipios son dignos de conocer también por su patrimonio cultural: la Iglesia de San Andrés y el Centro de Interpretación del Aceite en Moral de Calatrava; la Plaza Mayor de San Carlos del Valle; el Santuario de Nuestra Señora de las Virtudes en Santa Cruz de Mudela; la Iglesia de Santiago el Mayor en Torrenueva; la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción en Valdepeñas y las 29 esculturas que puedes ver en sus calles y plazas… ¡Tendremos que volver para conocerlos como se merece! Mientras, sí te contamos con detalle todo lo que sí pudimos visitar.

«El vino de Valdepeñas es oficiante de júbilo. Santificador de compromisos. Ayudador de fatigas. Mago de las fauces resecas. Ministrillo de la amistad. Suscitador del diálogo. Compañero en las horas de soledad

Joaquín Calvo Sotelo, Académico de la lengua.

Museo del Vino de Valdepeñas

La que fuera bodega de Leocadio Morales, creada 1901 en pleno centro de Valdepeñas, alberga hoy este Museo del Vino. Se han conservado el patio, la cueva, el jaraíz y la nave de tinajas, añadiendo en una nueva construcción perfectamente integrada con la original el resto de instalaciones museísticas (oficinas, tienda, salas de información, etc). Aquí puedes aprender sobre el proceso de producción tradicional del vino, en general, y sobre las especificidades de la Denominación de Origen de Valdepeñas, en particular.

El recorrido por el museo se divide entre el área donde se recrean las instalaciones de una bodega tradicional y las salas didácticas con información sobre la historia y producción vitivinícola de Valdepeñas. Nada más entrar, en el amplísimo patio, encuentras una muestra de carros originales, aperos de labranza y demás utensilios que se empleaban en la elaboración del vino. En el interior de la antigua bodega puedes recorrer secuencialmente los espacios con los siguientes pasos del flujo de producción vitivinícola: un espacio con presas que servían para obtener el mosto de las uvas, la sala de fermentación en tinajas y la cueva donde se almacenaba el vino bajo tierra a temperatura constante.

Las 6 salas didácticas, con paneles informativos, tratan sobre:

  • La historia de Valdepeñas
  • El cultivo de la vid en la región
  • Las condiciones y cifras del Consejo Regulador de la Denominación de Origen de Valdepeñas
  • La relación entre el vino y el mundo de las artes y las letras en Valdepeñas
  • La reconstrucción de un laboratorio enológico de los años 50
  • Y por último, la enoteca, con muestras de todos los vinos pertenecientes a la DO

Especialmente interesante nos pareció también una exposición de fotografías de Harry Gordon sobre la vendimia en Valdepeñas en 1959. Y un apunte importante: todo el museo se está adaptando para que pueda ser visitado por personas con discapacidad visual.

La cueva del Museo del Vino no es la única que encuentras en Valdepeñas. Al contrario. Si algo caracteriza a la producción vitivinícola en esta ciudad es la utilización histórica de cuevas para fermentar y almacenar el vino, aprovechando así las temperaturas frescas y constantes que proporcionan. En los siglos XVI y XVII llegó a haber hasta 500 cuevas en el subsuelo de la ciudad. Hoy en día algunas se han perdido pero otras tantas se han recuperado y se pueden visitar: un patrimonio enológico fundamental para entender cómo se elaboraba el vino aquí. Las condiciones geológicas de Valdepeñas, que está situado sobre rocas sedimentarias, fundamentalmente caliza, permitieron la construcción de cuevas a una profundidad media de 7 metros que se mantienen aún hoy sin necesidad de contrafuertes ni bóvedas, por las propias características del suelo. ¡Todo un mundo subterráneo por descubrir!

Bodegas

No hay viaje enoturísitico que se precie sin visitar al menos una bodega y en este caso conocimos cuatro. Todas ellas forman parte de la Denomación de Origen de Valdepeñas y en todas realizan visitas guiadas y catas (más información en sus webs).

Bodegas Corcovo. Corcovo es la marca principal de «Bodegas Megía e hijos», un proyecto familiar que empezó en los 90 en las instalaciones de una bodega de 1.884 ubicada en pleno centro de Valdepeñas. Han conservado la construcción original (y muy bonita) de finales del siglo XIX y, sobre todo, la cueva con que contaba la bodega, donde sus vinos de crianza son envejecidos en las perfectas condiciones de temperatura y humedad. Tienen un tamaño medio, en comparación con los gigantes que exiten en Valdepeñas, pero sus vinos son de los más consumidos en la zona (y de los más alabados y premiados). Para muestra, un dato: Corcovo es el vino que Castilla La Mancha envió a la boda de los actuales Reyes. ¿Su secreto? No usan prensa para los tintos: la uva entera pasa al depósito.

Nave de depósitos y barricas en Bodegas Córcovo, Valdepeñas
Nave de depósitos y barricas en Bodegas Córcovo

Cooperativa Vinícola de Valdepeñas. Es la única cooperativa que existe actualmente en Valdepeñas. La fundaron 26 agricultures en 2016 y actualmente ya son 80 socios. Pese a este crecimiento, siguen siendo una coperativa familiar, lo que les permite controlar mejor el proceso de cultivo de la vid de todos sus asociados. La cooperativa dispone también de 12 hectáreas de viñedo propio que se vendimia a mano. Aún así, no te imagines una pequeña bodega al uso: sus instalaciones ocupan 700 metros cuadrados, recogen 11 millones de uvas al año, fermentan en tinajas de 18.000 litros de capacidad cada una, tienen 1.033 barricas y producen más de 200.000 litros de vino al año. ¡Casi nada! Trabajan principalmente la uva blanca airén y el tempranillo para el tinto, las dos variedades más extendidas en La Mancha.

Sala de tinajas en Cooperativa Vinícola de Valdepeñas
Sala de tinajas en Cooperativa Vinícola de Valdepeñas

Bodegas Real. En el mítico Campo de Montiel, donde históricamente se han cultivado vides, cereales y olivos desde el medievo, se encuentra la Finca Marisánchez y, en su interior, esta espectacular bodega. Ocupa un cortijo del siglo XVII, bellamente restaurado: se ha mantenido la construcción original a la vez que se han edificado nuevos espacios amplios y modernos. Sorprendentemente lo antiguo y lo nuevo encajan a las mil maravillas y el resultado es simplemente bellísimo. ¡No nos extraña que se dediquen también a la organización de eventos y que cuenten con un restaurante propio! Cultivan allí mismo 300 hectáreas de viñas que rodean a la bodega y por las que merece la pena dar un paseo y admirar las vistas. Trabajan hasta 10 variedades de uva distintas, lo que les ha permitido jugar y probar con distintas mezclas hasta dar con los vinos que querían: vinos que reflejan las características de la tierra en la que crecen y las condiciones con que se crían. «Solo» elaboran 300.000 botellas al año, el resto de su uva la venden.

Bodegas Navarro López. ¡He aquí un gigante en el mundo del vino! 190 hectáreas de viñedo propio más 700 de viñedo controlado. 10.000 barricas. 15 millones de botellas al año que venden en más de 70 países. De hecho su empresa se extiende más allá de Valdepeñas, pues abarca 8 Denominaciones de Origen (Rueda, Ribeira Sacra, Toro…) y sus productos van desde los vinos hasta las sangrías, los licores y otros derivados. Es una grandísima compañía que, sin embargo, empezó tan solo en 1988 y que se mantiene con gestión familiar, ya por la tercera generación. Inicialmente elaboraban en una bodega de 1904 en el centro urbano valdepeñero pero se trasladaron a unas instalaciones más modernas y amplias a 7 kilómetros de la ciudad. No obstante, las visitas enoturísticas las realizan en la bodega antigua donde puedes ver el método tradicional de producción, método que aplicaron en realidad hasta principios de los 2000: desde la sala de tinajas donde fermentaban y elaboraban el vino hasta la cueva a 7 metros de profundidad donde lo almacenaban.

Sala de tinajas en Bodegas Navarro, Valdepeñas
Sala de tinajas en Bodegas Navarro

Felix Solís. Y de un gigante a un super gigante. No pudimos visitar esta bodega porque está en obras, pero solo pasar cerca y ver desde fuera la nave ultra moderna que están construyendo para albergar medio millón de barricas (¡medio millón!) ya da una idea de sus dimensiones y de su importancia. Es una de las bodegas más grandes del mundo y tendremos que regresar cuando esa «sala» de barricas esté terminada.

No solo vino da esta tierra manchega, también buen aceite: de ello dan fe en la cooperativa Colival. Lo que empezó hace 50 años como una humilde agrupación de unos pocos agricultores se ha transformado en una almazara con 900 socios que recoge 15 millones de kilos de olivas y produce 3 millones de kilos de aceite al año. Siempre Aceite de Oliva Virgen Extra (AOVE, atento a estas siglas cuando compres), pues la búsqueda de la calidad es su objetivo y por ello en 2020 fue la mejor almazara de España. Trabajan muchísimas variedades: la cornicabra, que es la autóctona de Castilla La Mancha, la picual, la arbequina, la hojiblanca e incluso la italiana frantoio. Parte de su aceite lo embotellan ellos mismos y parte lo venden a otras empresas, nacionales y extranjeras. Como ves, ¡en Valdepeñas también puedes practicar oleoturismo!

Depósitos de aceite en la almazara Colival, Valdepeñas
Depósitos de aceite en la almazara Colival

Enotecas

En las bodegas aprendimos sobre el cultivo y la producción vitivinícola pero ¿cómo llega el vino a los consumidores? Pues por ejemplo en enotecas tan maravillosas como las dos que visitamos en Valdepeñas.

11 Ánforas. En la planta superior, un espacio moderno de diseño vanguardista con una envidiable colección de vinos manchegos. En la planta inferior, una centenaria bodega con 11 tinajas de barro, de las que toma su nombre precisamente esta enoteca, historia visible de cómo se producía vino a finales del siglo XVIII. En conjunto, un gran lugar en el que aprender del mundo del vino y, sobre todo, probarlo. Organizan distintos formatos de catas, desde iniciación a más técnicas, adaptándose a las necesidades de cada cliente. No en vano los dueños de 11 Ánforas son cuarta generación de una familia vinculada al mundo del vino e incluso producen 7 marcas propias. Precisamente nos llevamos una de ellas: El Linze, elaborado con cepas de 140 años en Toledo, previas a la filoxera.

Cueva en la enoteca 11 Ánforas, Valdepeñas
Cueva en la enoteca 11 Ánforas

Chato Grato, Valdepeñas. Que el mejor sumiller de Castilla La Mancha en 2018 te recomiende un vino que maridar con tu tapa no es algo que ocurra todos los días. Pero sí ocurre en esta vinoteca y restaurante donde no pueden ocultar su pasión por el vino. Ni por Cádiz. Su precioso patio te llevará indudablemente hasta esta tierra por su estilo y colores y su carta de tapeo incluye también atún gaditano. Si de algo pueden presumir en Chato Grato es de ofrecer un servicio personalizado, tanto en las catas que organizan como en su día a día: José Carlos y Ana atienden personalmente a todo aquél que quiera probar alguno de los 70 vinos que componen su carta y que actualizan cada 3 meses.

Restaurantes

El vino es sin duda uno de los protagonistas en la gastronomía manchega, una gastronomía que se caracteriza por platos contundetes y sencillos cuyas recetas se han mantenido casi inalterables a lo largo de los siglos: migas, pisto, carne de caza, cordero… Sin olvidarnos por supuesto del aceite y del queso. ¿Ya te ha entrado hambre? En cualquiera de estas tres propuestas de Valdepeñas podrás satisfacerla y disfrutar además de restaurantes muy muy especiales.

La Antigua Bodega Los Llanos, Valdepeñas. Comer rodeado de tinajas de barro donde se almacenaba el vino hace un siglo. Un lujo. Aunque cenar en una preciosa terraza ubicada en un patio interior manchego tampoco desmerece. Y es que este restaurante se sitúa en una antigua bodega que empezó a funcionar en el centro de Valdepeñas en 1875, con lo que el espacio que ocupa está lleno de historia. Eso sí, la verdadera joya está bajo el suelo: una cueva excavada a finales del XIX donde la antigua bodega almacenaba el vino. Con casi 2.000 metros de galerías, es la cueva más grande de Valdepeñas. Aunque pertenece al Ayuntamiento, la empresa que gestiona el restaurante la mantiene y realiza visitas a petición para que cualquiera pueda conocerla. ¡Un auténtico laberinto bajo tierra! Las barricas que la habitan ahora ya no guardan vino, aunque sí lo hacen las botellas que se exponen en vidrieras, originarias de 1975. Con un escenario así, la carta tiene que estar a la altura. Y lo está. Muy recomendable, el cordero.

La Venta del Comendador de La Villa, Valdepeñas. Se trata de una casa solariega típica manchega del siglo XVII, que recuerda al famoso Corral de Comedias de Almagro, con 3 salones, cada uno con algo característico: la Galería (donde estuvimos), con vistas al patio interior; el Salón Greco, con cuadros del famoso pintor; y el Salón Plaza, con vistas a la Iglesia de la Asunción. Su propuesta gastronómica mezcla tradición e innovación, en cantidad y calidad. Nos encantaron precisamente sus platos más típicos valdepeñeros, que nunca antes habíamos probado: el revuelto de morcillejas con piñones y el tiznao manchego (asado de verduras con migas de bacalao tostado).

Restaurante San Antonio, Valdepeñas. El local, en el centro de Valdepeñas, ocupa un edificio histórico del siglo XVIII, restaurado, del que conservan sus columnas originales. Como su cocina, tradicional, basada en las recetas típicas manchegas, pero con toques de modernidad. Próximamente inaugurarán un hotel con el mismo espíritu que el restaurante. De lo mucho que probamos, nos quedamos con sus quesos y con las migas.

Migas en el restaurante San Antonio, Valdepeñas
Migas en el restaurante San Antonio

Hoteles

Y tras un día completo de enoturismo, conociendo bodegas y catando vinos, nada como llegar a descansar a un buen alojamiento como cualquiera de los que forman parte de la Ruta del Vino de Valdepeñas.

Casa Rural Aloque Posada, Valdepeñas. Se trata de una casa típica manchega, en pleno centro urbano, restaurada con mucho gusto, manteniendo la estructura original y los dos patios interiores: uno sirve de jardín y otro, de zona común de estar. Todas las habitaciones están equipadas con una pequeña cocina. Se puede alquilar al completo o bien para estancias individuales.

Casa Rural Doña Elisa, Torrenueva. También reutiliza una antigua casa solariega del siglo XIX pero redecorada con estilo modernista en este caso. ¡Es como viajar a una mansión de principios del siglo XX! Cada dormitorio tiene una decoración propia y diferente, siempre de inspiración modernista, y está equipado con su propio baño. Las zonas comunes son una gozada: desde el patio interior con un techo acristalado multicolor hasta el área exterior con piscina, pasando por la terraza en la azotea con vistas a la iglesia de Torrenueva. Se puede alquilar al completo o por habitación y su capacidad total es de 25 personas. Nos dio mucha pena no haber podido disfrutarla más.

Hotel La Caminera Club de Campo, Torrenueva. En realidad no nos alojamos en él, pero pudimos visitarlo y realizar una excelente cata de 6 vinos de Valdepeñas acompañados de tapas gourmet exquisitas, inspiradas en la gastronomía regional. Lo justo para ponernos los dientes largos (larguísimos) con el despliegue de este hotel de 5 estrellas ubicado en medio de una enorme finca, con una panorámica maravillosa del campo manchego, piscina, campo de golf, spa, bodega, un restaurante con Estrella Michelín ¡y hasta pista de aterrizaje! Como dato interesante, cuenta con el único spa en el mundo dedicado al aceite de oliva (su nombre «Elaiwa», significa precisamente «aceite» en griego) y fue nombrado mejor hotel spa de España en 2020. Presume de tener vistas al mejor atardecer de Castilla La Mancha y ojo, que no exageran…

Aunque nuestro viaje estuvo más centrado en la oferta gastronómica y enológica de la Denominación de Origen Valdepeñas, es de destacar que en sus alrededores también se puede disfrutar de paraísos naturales como las Tablas de Daimiel, las Lagunas de Ruidera o el Parque Natural de Despeñaperros. Y si lo tuyo es el senderimo ¿qué tal caminar sobre tierras de origen volcánico? Sí, sí, también aquí las tienes: en el volcán de Cerro Gordo en Granátula de Calatrava o el volcán de Mesnera en Moral de Calatrava. ¡Definitivamente tendremos que volver!

Nuestro agradecimiento a la Ruta del Vino de Valdepeñas que nos invitó a pasar un fin de semana conociendo su historia, bodegas y patrimonio, experiencia de la que obtuvimos la información para publicar este artículo.

Viajera, internetera, cinéfila, inquieta, 2.0

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