Ribeira Sacra, caste baril. Ribas de Miño, Ribas de Sil. Acios e viño, coto fecundo. Ribeira Sacra, cabo do mundo

Himno a Ribeira Sacara

Para unos amantes de la naturaleza y del enoturismo como nosotros, la Ribeira Sacra gallega era un gran destino pendiente. Y por fin hemos solucionado ese gran error. Esta joya del interior de Galicia está dejando de ser uno de los secretos mejor guardados de sus habitantes y cada vez somos más los que la visitamos. Aunque quizás tú aún seas de los que no la ha descubierto y ni siquiera sepas situarla en el mapa…

La Ribeira Sacra es un área conformada por 21 municipios del sur de la provincia de Lugo y del norte de la provincia de Ourense, ubicados a lo largo del curso fluvial de los ríos Miño, Sil y Cabe. Monforte de Lemos (de la provincia lucense) es la capital administrativa de la zona y también la localidad más poblada.

Los ríos Miño y Sil se retuercen a su paso por estas tierras montañosas formando espectaculares meandros y cañones de gran altura. Han dado lugar así a una oreografía tan complicada como bella, donde se encuentran los principales recursos naturales y culturales que visitar.

Y es que no solo hay bonitos paisajes naturales que recorrer: la Ribeira Sacra concentra el mayor número de construcciones religiosas de estilo románico en Europa. Actualmente se pueden visitar 18 monasterios en los que cabe destacar los dos ocupados por Paradores: el de Santo Estevo de Ribas de Sil y el de Monforte de Lemos.

Por si fuera poco, la Ribeira Sacra da nombre también a una Denominación de Origen enológica. Sus vinos son de gran calidad pero, te gusten o no, es imposible no admirar a sus productores cuando ves dónde los elaboran. Las viñas están plantadas en bancales de piedra, los «socalcos», distribuidos a lo largo de las paredes en pendiente que bordean el río. Otro atractivo más a sumar a la belleza de estos paisajes y del que te hablamos largo y tendido en este post sobre la viticultura heroica en la Ribeira Sacra.

Viña en la orilla lucense del río Sil
Viña en el Mirador de Souto Chao en la orilla de Lugo de la Ribeira Sacra, Galicia

La explicación en que la mayoría coincide sobre el origen del nombre de Ribeira Sacra, en latín «Rivoira Sacrata», se encuenta en su condición de zona entre ríos, de ahí «Ribeira», y en la alta densidad de monasterios en tan poca superficie, por ello «Sacra». Otra versión, no obstante, es que el nombre está relacionado con los abundantes bosques de robles que hay en la zona, puesto que «Rovoyra» también hace referencia a estos robledales.

Con tanto que ver y hacer en la Ribeira Sacra, 3 días nos resultaron muy escasos. Más áun teniendo en cuenta que viajamos en grupo con más amigos. Nos quedaron pendientes muchísimos de los sitios que llevábamos anotados y recomendados. Los incluimos todos en este artículo, no obstante, tanto los que sí vimos como los que no, por si tú sí cuentas con el tiempo suficiente para ello.

El Cañón del Sil

El río Sil hace de frontera natural entre Ourense y Lugo y a lo largo de 35 kilómetros, hasta unirse al Miño, discurre encajonado entre altas paredes que llegan a alcanzar los 500 metros de altura, formando el famoso Cañón del Sil. Precisamente gracias a él esta zona disfruta de un microclima mediterráneo, con menos lluvia, más horas de sol y temperaturas ligeramente superiores a las del resto de Galicia. Tenlo muy en cuenta, pues en verano no es raro que alcancen incluso los 40 grados de temperatura.

Cañón del río Sil en la Ribeira Sacra
Cañón del río Sil en la Ribeira Sacra

Conscientes de su belleza han construido numerosos miradores desde los que disfrutar de su vista. Aunque hay muchos más, te contamos los más populares. Es imprescindible moverse en coche para llegar a todos ellos (y agárrate que algunas de las vías de acceso vienen con curvas).

Los miradores en el lado de Ourense son fácilmente alcanzables siguiendo la carretera que va paralela al Sil (la OU-0508). De oeste a este:

  • El mejor banco de la Ribeira Sacra. Intentamos visitarlo pero fue misión frustrada. Si te diriges en coche hacia la ubicación que marca Google Maps caes en una trampa: desde el punto hasta donde puedes conducir hay que hacer después una ruta a pie de dificultad media – alta, descendiendo primero, cruzando un arroyo después y subiendo por último una fuerte pendiente hasta alcanzar la cima donde se ubica. Según leímos a posteriori (no pudimos comprobarlo in situ) la mejor alternativa es ir al pueblo de Alberguería, seguir las indicaciones hacia el mirador Pe do Home y desde éste llegar al famoso banco. En total deben de ser unos 2 kilómetros, pero sin desniveles.
  • Mirador de Vilouxe. Personalmente fue el que más nos gustó de los que visitamos. Está encarado hacia uno de los meandros del Sil, casi como si estuvieses sobre él. Llegas tras andar unos 10 minutos desde el pueblo del mismo nombre en el que debes aparcar el coche.
Mirador de Vilouxe en la orilla de Ourense
Mirador de Vilouxe en la orilla de Orense de la Ribeira Sacra, Galicia
  • Mirador de A Columna. La vista desde el mirador en sí la estropean unos cables eléctricos que cruzan frente a él. Debes salir de éste, caminar hacia la derecha hasta el postre de electricidad y desde cualquiera de las piedras bajo él podrás tener mucho mejor panorámica esquivando los cables.
  • Mirador de Cabezoas. Ofrece una visión más alejada y global del cañón pero lo incluimos por suponer una parada facilísima, al lado de la carretera.
Mirador de Cabezoás, en la Ribeira Sacra, orilla de Ourense
Mirador de Cabezoás, en la Ribeira Sacra, orilla de Ourense
  • Balcones de Madrid. Es probablemente el más famoso y, sin duda, el más amplio de los que vimos, con varios miradores y una serie de caminos para acceder a ellos e irte moviendo de uno a otro. El origen de su nombre proviene de que aquí despedían a las personas que partían rumbo a otras tierras (que de manera general se decía que «iban a Madrid»). Desde el aparcamiento hay un sendero circular que rodea un campo de fútbol situado ahí mismo y que lleva hasta los balcones, con lo que puedes tomarlo en un sentido u otro.
  • Mirador Peña de Matacás. Es el más alejado de todos, en la parte oriental. Cuenta con una pasarela metálica que se adentra varios metros en el cañón posicionándote literalmente sobre el mismo. La carretera para llegar tiene bastantes cuvas pero, una vez aparcas el coche, solo debes andar unos pocos metros cuesta arriba para alcanzar el mirador.

Sin salir de la provincia de Ourense, encuentras en la parte oriental del Sil uno de sus afluentes, el río Mao. En su último tramo, casi cuando se une con el Sil, existe un recorrido por pasarelas de madera que permite observar el frondoso bosque creado en el cañón que ha formado el Mao. Es un paseo sencillo, muy bonito, apto para cualquiera y con paneles explicativos sobre la fauna y especies vegatales de la zona. Eso sí: si buscas vistas, éste no es tu sitio.

Pasarelas del río Mao, Ribeira Sacra, Ourense
Pasarelas del río Mao, Ribeira Sacra, Ourense

Los miradores en la orilla de Lugo no pudimos conocerlos todos (solo uno y medio, en realidad) pero te dejamos la lista que llevábamos apuntada por si tú sí puedes acercarte a ellos. Los 3 primeros ofrecen vistas al Sil desde puntos geográficos diferentes a los miradores antes mencionados de Ourense, más hacia el oriente, donde están los viñedos y bodegas. Los otros 3 se sitúan en la mitad occidental, aproximadamente a la misma altura que los orensanos, pero desde la orilla contraria. Por tanto, si ya has visto los de Ourense, prioriza estos 3 primeros que mencionamos en Lugo para así tener entre todos la visión completa de los cañones del Sil. Por tanto, de este a oeste:

  • Mirador de Souto Chao. El único en que estuvimos, es perfectamente reconocible por la gran estatua de granito de un vendimiador que lo preside. La plataforma de madera desde la que obtener las mejores vistas está además rodeada de viñas que puedes ver de cerca. La panorámica de los viñedos cultivados en bancales, en la ladera de Lugo, contrastando con los frondosos árboles de la orilla de Ourense, y separadas por las aguas del Sil, es realmente impresionante.
Mirador de Souto Chao en la orilla de Lugo
Mirador de Souto Chao en la orilla de Lugo de la Ribeira Sacra, Galicia
  • Mirador del Duque. Ocupa una amplia plataforma situada a gran altura con lo que sus vistas abarcan, además del Sil y los bancales de las viñas, como el anterior, los embarcaderos de catamaranes, bajo él, y Castro Caldelas con su Castillo, a lo lejos. Ojo que hay 2 vías para llegar: la que sale de un punto cercano al mirador anterior es una trampa, muy estrecha, empinada y va bordeando la ladera (no apta si tienes vértigo). Por ello no llegamos hasta el mirador, sino que nos quedamos a mitad de camino, desde donde ya teníamos una buena panorámica en cualquier caso. Hay otro camino que va por la parte superior, mejor elegir ése.
  • Mirador Pena do Castelo. Su nombre se debe a la gran roca a la que mira, conocida como O Castelo (el castillo). Está a 600 metros de altura y junto a una ermita de piedra, la de San Amaro.
  • Mirador do Cadeiras. Está frente a los antes mencionados Balcones de Madrid, con lo que puedes ver estos desde él.
  • Mirador de Santiorxo. Permite contemplar el Monasterio de Santa Cristina de Ribas de Sil, en la orilla contraria.
  • Mirador de A Cividade. Cuenta con una plataforma metálica, que acrecienta la sensación de estar sobre el cañón, y con vistas al embalse de Santo Estevo.

Instagram mediante se ha popularizado últimamente un columpio con vistas ubicado en una bodega lucense, Breogan Adega Terra Brava. Para poder comprobarlo (y hacerte la correspondiente foto) debes realizar la visita guiada por su viñedo (a cambio simplemente debes comprar una de sus botellas de vino). Nosotros no la hicimos pero por si te interesa.

Por muy bien que esté admirar los paisajes desde los miradores, hay que completar la experiencia tomando un catamarán para recorrer el Cañón del Sil desde la perspectiva del propio río. Hay cuatro embarcaderos para ello, dos en la orilla lucense, dos en el lado orensano, y otras tantas compañías. Saliendo de los situados más al este el trayecto es más largo, de unas 2 horas; concretamente desde Abeleda (Castro Caldelas, Ourense) o Ponte do Sil (Lugo). Si optas por alguno de los embarcadores de la parte occidental, el paseo en cambio es de una hora: Santo Estevo (Nogueira de Ramuín, Ourense) u Os Chancís (Sober, Lugo).

Obviamente, no probamos todos, así que creemos que se trata más bien de elegir aquél que mejor encaje con tu itinerario. Nosotros lo hicimos con Adega Algueira, saliendo del embarcadero de Abeleda: combinamos el paseo en catamarán con la visita a la bodega, la cata de sus vinos y comiendo allí además (en su web se oferta como pack enoturístico). El paseo solo duró 1 hora y no llegó más allá de la zona de viñedos. Como se trataba de una experiencia con más actividades, nos resultó suficiente, pero si tu objetivo es ver los cañones al completo, tenlo en cuenta.

Paseo en catamarían por el río Sil, en la Ribeira Sacra
Paseo en catamarían por el río Sil, en la Ribeira Sacra

Por lo general todas las empresas ofertan 4 horarios diarios: dos por la mañana y dos por la tarde. Los de la mañana son en torno a las 10-11 y a las 13 horas. Los de la tarde se reparten entre las 4 y las 6 – 7. Si hace mucho calor y el sol aprieta, quizá son mejores opciones el primero o el último del día, aunque a bordo del barco siempre baja algo la temperatura. En cada embarcadero solo operan ciertas compañías, así que primero elige desde donde quieres zarpar y luego busca la empresa correspondiente.

Más humilde que el Cañón del Sil, el río Miño crea en el interior de la provincia de Lugo paisajes menos dramáticos quizás, pero igualmente bellos. También aquí hay meandros y curvas, bosques y viñedos, pueblos encantadores y miradores. De entre todos ellos, el imprescindible está en A Cova: el Mirador do Cabo de Mundo, que mira hacia un bellísimo meandro del mismo nombre. Pero hay truco: el mirador oficial ya no merece la pena, pues las copas de los árboles tapan la vista del meandro. Para tener una mejor vista, debes dirigirte hacia la Bodega Abadía da Cova. Desde ella misma o bien desde unos metros antes, tendrás la panorámica que esperas.

El Románico

Los monjes del Medievo encontraron en este territorio remoto y escarpado el lugar ideal donde asentarse y montar sus comunidades. Este hecho dejó aquí dos huellas visibles que han llegado hasta nuestros días: la construcción de templos y monasterios, en los que vivir y orar, y el cultivo de la vid, para producir su vino (no eran tontos estos monjes). De los primeros, aún quedan muchos que se pueden visitar y personalmente solo pudimos estar en los dos primeros.

Monasterio de Monforte de Lemos. Se le conoce así popularmente por estar ubicado en la ciudad de Monforte de Lemos (en el punto más alto de la misma, por cierto), pero en realidad se trata del Monasterio de San Vicente del Pino. Está considerado como el primer monasterio construido después de la invasión árabe en Galicia y oficialmente data del siglo X, aunque fue reconstruido en el siglo XVII en estilo neoclásico. Actualmente es un Parador, junto con el edificio próximo del Palacio de los Condes. Además de sus exteriores y de la cercana Torre del Homenaje, puedes acceder a su interior y ver el claustro central neoclásico.

Monasterio de San Vicente del Pino, actual Parador de Monforte de Lemos
Monasterio de San Vicente del Pino, actual Parador de Monforte de Lemos

Monasterio de Santo Estevo de Ribas de Sil. Es uno de los monumentos más importantes de Galicia y el monasterio más imponente de la Riberia Sacra. Personalmente nos impresionó muchísimo. Construido en los siglos VI – VII tiene una ubicación realmente envidiable junto al Sil, rodeado de bosque. Ha sido restaurado y funciona como Parador. Destacan la Iglesia, bien conservada (estaba cerrada cuando fuimos y no pudimos verla) y los tres claustros, que puedes recorrer libremente: el de los Cabaleiros, el de los Bispos (el más antiguo y bello) y el de Viveiro. Merece la pena muchísimo y además el Parador se ha molestado en colocar carteles explicativos sobre lo que vas viendo, muy de agredecer.

Monasterio de Santa Cristina de Ribas de Sil. Monasterio benedictino del siglo X, está situado en un bellísimo enclave, en un meandro del río Sil rodeado de robles. Es necesario reservar previamente online tu entrada, por 2 euros, para poder visitarlo. Lamentablemente, no nos dio tiempo a hacerlo.

Montasterio de San Pedro de Rocas. Excavado en la propia piedra, forma el conjunto monacal de más antigüedad de Galicia y hoy en día alberga el Centro de Interpretación de Ribeira Sacra (entrada gratuita). Está un poco alejado respecto al resto de sitios de interés indicados, de ahí que, desafortunadamente, no pudiésemos desviarnos para verlo. Se puede acceder mediante una ruta circular de 8 km desde la población de Esgos, que tiene incluso nombre propio: el Camino Real de San Pedro de Rocas.

Aunque no pertenecen al románico, si hablamos de construcciones destacadas en la Ribeira Sacra, hay que hablar también del Castillo de Castro Caldelas y del Colegio de los Escolapios en Monforte de Lemos. El Castillo es del siglo XIV, aunque fue reconstruído en el XVI, dándole más aspecto de palacio que de fortaleza. Actualmente es un centro cultural, con biblioteca, sala de conferencias, sala de exposiciones y un museo etnográfico (2 euros la entrada). Castro Caldelas es además uno de Los Pueblos Más Bonitos de España. El Colegio de los Escolapios es un grandilocuente edificio, de más de 100 metros de longitud, visible desde muy lejos, que recuerda al Monasterio de El Escorial. Su construcción se demoró 3 siglos, desde finales del XVI a principios del XX.

El Vino

Ya los romanos cultivaban vides en la Ribeira Sacra, pero fue durante la Edad Media, con la llegada de los monjes y la construcción de los grandes monasterios antes mencionados, cuando la elaboración de vinos se impulsó de manera definitiva. La actividad ha continuado hasta nuestros días, en que hay unas 100 bodegas operativas en la zona, que cuenta además con su propia Denominación de Origen.

Y eso que producir vino aquí no es sencillo. Los viñedos se distribuyen en balcones a lo largo de las paredes casi verticales que bordean los ríos Miño, Sil, Cabe y Bibei. Esta distribución geográfica tan peculiar hace que todo el proceso de cultivo y recolección deba realizarse a mano. ¡Normal que se le conozca como viticultura heroica! En la orilla oriental del Sil, en el lado de Lugo, es donde más bodegas encuentras y donde puedes ver más viñedos en balcones por las laderas. En este post te contamos más en detalle todo lo reativo a esta viticultura heroica de la Riberia Sacra.

Viñas plantadas en bancales en las laderas del cañón del río Sil
Viñas plantadas en bancales en las laderas del cañón del río Sil, Ribeira Sacra

Si te interesa el enoturismo éste es por tanto un lugar idóneo para practicarlo: puedes realizar visitas a bodegas, contemplar los viñedos desde los miradores antes citados, realizar las actividades que propone la Ruta del Vino de Ribeira Sacra, visitar el Centro del Vino en Monforte de Lemos… Y sobre todo, beber muchos y muy buenos vinos.

Nosotros conocimos dos bodegas y te contamos las visitas en profundidad en este post. En la ya mencionada Adega Algueira hicimos la cata de 3 de sus vinos, tras atender a las explicaciones sobre el proceso de cultivo y producción vitivinícola de la Ribeira Sacra, en general, y de su bodega, en particular, acompañadas de vídeos muy interesantes. También recorrimos parte de sus instalaciones y comimos en su restaurante.

Cata de vinos en Bodega Algueira, Lugo, Ribeira Sacra
Cata de vinos en Bodega Algueira, Lugo, Ribeira Sacra

Domino do Bibei se encuentra en la zona más oriental de la Ribeira Sacra, junto al río Bibei. Solo realizan visitas para profesionales, con lo que fue un auténtico privilegio poder conocerla. Los edificios de la bodega están integrados en el paisaje, distribuidos escalonadamente por la ladera donde se ubica. El interior está cuidado al detalle: nunca hemos visto una bodega tan bonita (mención especial para la impresionante sala de catas). También las vides que rodean a la construcción, jóvenes y centenarias, se reparten en alturas, a lo largo de bancales desde los 200 a los 700 metros. Mencionar además que varios de sus vinos (el tinto Lalama y el blanco Lapola) son de nuestros favoritos.

¡Y esto dieron de sí nuestros 3 días en la Ribeira Sacra! Esperamos no obstante regresar para visitar los monasterios y miradores que nos quedaron pendientes, hacer alguna ruta de senderismo (hay muchísimas por la zona) y, por supuesto, seguir probando sus maravillosos vinos.

Nos alojamos en casa particular de amigos que viven allí, así que no pudimos probar de primera mano ningún hotel de la zona. Sin embargo, otros amigos se quedaron en Casa Grandes de Trives y les gustó mucho la estancia: tanto por el edificio en sí como por la amibilidad y buen trato del dueño.

Viajera, internetera, cinéfila, inquieta, 2.0

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