Si sigues este blog, sabrás que los destinos de naturaleza suelen ganarnos el corazoncito, aunque alguna escapada urbana también nos gusta de vez en cuando. Así que cuando ambas opciones se combinan a la vez, es nuestro viaje perfecto (sobre todo si le sumamos una buena gastronomía, como también es el caso). No es de extrañar por tanto que, en nuestra humilde opinión, si visitas Valencia, escaparse a conocer la Albufera es casi una obligación (aunque en este artículo te contamos muchas más cosas que ver y hacer en Valencia).

Y es que el parque natural de la Albufera es una joya que está tan solo 10 kilómetros al sur de la ciudad: puedes llegar fácilmente en coche e incluso en autobús público (líneas 24 y 25) o con el bus turístico en un servicio conjunto que incluye también paseo en barca (de esto hablaremos más adelante). También contratando alguna excursión, por supuesto. Lo sorprendente es que, estando tan cerca del tercer núcleo urbano más poblado de toda España, sea uno de los humedales más importantes de la costa mediterránea. Cuesta creer que ambas circunstancias puedan convivir así de bien.

La ciudad de Valencia de fondo con el lago de la Albufera en primer término
La ciudad de Valencia de fondo con el lago de la Albufera en primer término

Su gran valor ecológico se debe a que en sus 21.000 hectáreas, de las que 3.000 corresponden a un lago, es posible observar distintos hábitats naturales (dunas, malladas, pinares), así como una variada flora y fauna, con mención especial para las aves acuáticas (patos, garzas, charranes…). Por ello cuenta con las figuras de protección de Parque Natural, Humedal de importancia internacional, Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y Lugar de Importancia Comunitaria (LIC).

La Albufera se originó hace miles de años cuando las desembocaduras de los ríos Túria y Xùquer formaron un golfo que quedó aislado del mar Mediterráneo. Los sedimentos de ambos ríos crearon una barrera arenosa (la actual Dehesa del Saler) que terminaría por separar el Meditérraneo de este recién nacido lago de agua salada. Inicialmente sus dimensiones eran mucho mayores que lo que conocemos hoy: se extendían incluso más allá de la superficie de todo el parque natural actual.

El hombre siempre ha hecho un uso intenso de la Albufera ya desde el siglo XV mediante la caza, la pesca y la extracción de sal (hoy no quedan restos de aquellas salinas). Pero el cultivo de arroz a partir del XVIII fue mucho más definitivo. Se ganaron al lago más y más terrenos para agricultura, terrenos que se regaban con el agua procedente del Júcar. El nivel del lago fue descendiendo y se volvió de agua dulce.

Arrozales en la Albufera
Arrozales en la Albufera

Tras varios siglos el cultivo de arroz tiene en realidad un papel muy destacado, no solo a nivel económico, sino también medioambiental: depura el agua de la laguna y proporciona refugio y comida a numerosas aves. De hecho, el descenso en los aportes del río Júcar y la sustitucion del riego tradicional de inundación por el de goteo ha supuesto mucha menos agua de calidad en la Albufera. Esto, unido a otros problemas como los vertidos industriales, ha puesto en peligro la diversidad del parque natural.

Los arrozales ocupan casi el 70% de la superficie total del parque (sobre todo en la zona sur, a partir de El Palmar), transformando el paisaje en función de su estado de cultivo y de su grado de inundación.

  • Entre noviembre y enero, durante la llamada perellonà, el lago llega a su máximo nivel de agua, inundando por completo los campos.
  • Desde septiembre hasta esta perellonà las aguas descienden y es cuando se lleva a cabo la recolección de las espigas de arroz, que forman un bello paisaje dorado.
  • De enero a abril los arrozales están secos y se preparan para su cultivo.
  • Entre mayo y agosto se van inundando progresivamente mientras la cosecha crece y los paisajes se vuelven verdes.

Por tanto, según la fecha de tu visita, encontrarás este paraje de un modo u otro. Nosotros estuvimos a finales de junio con lo que los vimos de un intenso verde.

La paella es quizá el plato de origen español más conocido en el mundo (los emojis dan fe) y recibe su nombre de la típica sartén grande de dos asas en que se cocina. Se originó en la Albufera en los siglos XV – XVI como un alimento de campesinos. Con la base principal del arroz, le añadían los ingredientes que tuviesen disponibles: verduras, pescados y mariscos (en esta zona), carnes de conejo o de ave (en otras), caracoles… Por tanto, es el plato imprescindible a probar en la Albufera. El otro sería el all i pebre (literalmente en valenciano, ajo y pimentón): una salsa de ajo, guindilla, sal, aceite y pimentón rojo con que suelen cocinarse pescados. El all i pebre que sirven en la Albufera es con anguila.

All i pebre, uno de los platos tradicionales en la Albufera
All i pebre, uno de los platos tradicionales en la Albufera

Accesos a la Albufera

Si ya te hemos convencido para ir, vamos con la parte práctica: ¿cómo visitar la Albufera? Desde Valencia lo más cómodo es tomar la CV-500 que atraviesa el parque de norte a sur y discurre paralela al mar. Ya solo conducir por aquí merece la pena por las vistas que tienes desde la carretera: los pinares al principio y los arrozales después. Además, esa la única vía de entrada si te mueves en transporte público (los buses antes mencionados).

La primera parada en esta CV-500, antes de llegar al lago, es El Saler. Esta pedanía valenciana nació en torno a las barracas tradicionales que ocupaban esa zona y donde se almacenaba la sal procedente de las hoy desaparecidas salinas. Sus principales atractivos son los pinares y matorrales de la Dehesa (la franja que separa el lago del mar) y su extensa playa de dunas, considerada como una de las mejores de Valencia.

El siguiente lugar de interés es la Gola de Pujol: su embarcadero es el sitio más recomendado (y concurrido) para ver el atardecer. Hay un pequeño espacio para aparcar así que en temporada alta si no llegas con tiempo puede que te lo pierdas. Su fama se debe a que es prácticamente el único punto desde «tierra» con vistas al lago. Generalmente, cuando recorres la Albufera terrestre ves las acequias, los arrozales y las altas cañas, pero rara vez puedes ver el lago abierto como tal. Excepto justo aquí. Por ello el atardecer es tan especial (y damos fe de ello).

Una gola es una especie de desagüe que sirve para controlar el nivel de agua en la Albufera y evitar así que se inunde. En total hay 5 golas y 3 de ellas comunican con el Mediterráneo. De éstas, solo la de Pujol conecta directamente el lago con el mar (puedes verla junto al embarcadero). Estos canales desagüan desde el lago hacia el exterior pero a su vez impiden que entre agua del mar. Sin embargo, sí se cuelan especies marinas capaces luego de crecer en el agua dulce del lago, como la angula o la lubina. Así que sí, sorprendentemente en la Albufera se pescan angulas y lubinas.

A continuación llegas al Centro de interpretación Racó de L’Olla. Cuenta con amplia información sobre el parque, una torre mirador y varios puestos de observación de aves. Desde él sale una senda interpretativa de menos de 1 kilómetro para hacerse una idea, muy cómodamente, de la vegetación y aves propias de la Albufera. Atento a sus horarios porque los domingos cierra y por ello nos quedamos sin verlo…

El Palmar es la «capital» de la Albufera (aunque realmente se trata de una pedanía de la ciudad de Valencia). Rodeada de arrozales, huertas y canales de agua, aquí persisten algunas barracas originales (las casas típicas valencianas de pescadores) así como otras construcciones tradicionales ligadas al cultivo de arroz. Aquí también está la mayor concentración de restaurantes en los que probar las distintas variedades de paella y desde su embarcadero parten muchas barcas (albuferencs) para los famosos paseos turísticos por el lago.

El escritor valenciano Vicente Blasco Ibáñez describió en su famosa novela Cañas y Barro la vida de los pescadores de la Albufera. La adaptación televisiva que hizo TVE en 1978, y que grabó muchas de sus escenas en El Palmar, lo situó en el mapa para el gran público y trajo a sus habitantes una nueva fuente de ingresos: el turismo. 40 años después, otra serie, «El Embarcadero», ha repetido operación (re)descubriendo los paisajes de la Albufera a través de sus localizaciones.

Aunque nos centramos en la CV-500 y las paradas desde ella, también pasamos por la CV-520 desde Almussafes, que llega a El Palmar por la parte sur de la Albufera. En este trayecto recorres literalmente kilómetros de campos de arroz: impresiona ver tantos tan de continuo. Como curiosidad, desde esta carretera se accede a la casa de «El Embarcadero» (de propiedad privada) y cuando conduces por la zona, si has visto la serie, te recuerda irremediablemente a muchas de sus escenas.

Desde la V-31, por el lado occidental del parque, también se puede entrar en la Albufera: hay un desvío al Puerto de Catarroja y al Tancat de la Pipa y otro al Puerto de Silla. Desde el embarcadero de Catarroja (otro de los escenarios de la serie) puedes hacer también el tradicional paseo en barca o desplazarte a pie o en bici por un camino de unos 4 kilómetros hasta el Tancat de la Pipa.

Éste es una reserva ecológica donde un sistema de filtros verdes limpian el agua que alimenta una serie de lagunas, convirtiéndolas en el hábitat ideal para numerosas especies animales. Hay un senda autoguiada y varios puntos de observación de aves; debes reservar previamente para visitarla.

Por último, aparcando en el pueblo de Silla, puedes llegar en un corto paseo hasta su embarcadero: otro de los disponibles para contemplar el paisaje (el menos frecuentado) y recorrer en barca el lago.

Qué hacer en la Albufera

Aunque nosotros nos movimos fundamentalmente en coche, por el tiempo tan limitado, existen varias rutas que puedes consultar aquí para hacer a pie o en bici por distintos puntos de la Albufera. La ya mencionada entre el Puerto de Catarroja y el Tancat de la Pipa, por la Dehesa del Saler, por las vías entre arrozales en torno a El Palmar… ¡Para una próxima visita!

La Albufera es un paraíso para observar aves, más de 350 especies se pueden encontrar. Tan solo con caminar entre los campos de arroz, asomarte a algún embarcadero o hacer un paseo en barca por el lago, podrás verlas. Garzas, patos, gaviotas, charranes, cormoranes… Si te interesa especialmente saber más sobre las aves de la Albufera, te recomendamos esta web.

La actividad imprescindible, no obstante, es un paseo en barca tradicional o, mejor dicho, en albuferenc (aunque ya hoy en día todas van a motor). Hay varios embarcaderos desde los que partir: El Saler, Catarroja, la Gola de Pujol, El Palmar… Desde este último cubres la mitad sur del lago; desde los demás, más al norte, la otra mitad. El viaje dura entre 45 minutos y 50 minutos y cuesta sólo 4 o 5 euros.

Una rápida búsqueda en Google te permite contactar directamente con un buen puñado de empresas que ofertan esta actividad, aunque nosotros fuimos un domingo sin reservar y encontramos hueco a la primera (en El Palmar, con Albumar). Hay muchos horarios aunque probablemente el más codiciado sea el último, para ver el atardecer (en verano sobre las 20.30). Además del paseo y las vistas, el perchero (nombre derivado de la percha, el palo con el que empujaban las barcas antes de ir a motor) también va dando indicaciones sobre lo que ves e información general sobre la Albufera. Por ejemplo: ¿sabes cuál es la profundidad media del lago de la Albufera? ¡Tan solo un metro! En la parte central, más profunda, llega hasta metro y medio.

Por último, no menos importante, es disfrutar de la gastronomía típica de la Albufera: ya hemos mencionado la paella y el all i pebre, pero ¿dónde comerlos? Por falta de opciones no será, porque hay muchísimos restaurantes, sobre todo en El Palmar. Allí nos recomendaron, aunque no pudimos probarlo, la arrocería Maribel. Donde sí estuvimos, atraídos por su ubicación junto al lago, a medio camino entre el Centro de Interpretación Racó de L’olla y El Palmar, fue en Nou Racó: solo por ver el sitio y las vistas, merece la pena. Eso sí: si vas a ir un domingo, imprescindible reservar porque media Valencia se va a comer paella a la Albufera ese día.

Viajera, internetera, cinéfila, inquieta, 2.0

2 Comment on “El parque natural de la Albufera

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