Test rápido. Pregunta: ¿famosa ciudad atravesada por canales? Primera respuesta más probable: Venecia. Segunda respuesta más probable: Amsterdam. Respuesta improbable: Aveiro. ¿Aveiro? Sí, este pequeño municipio del centro de Portugal ha sido frecuentemente denominado “La Venecia de Portugal” por sus canales que atraviesan el centro de la ciudad. El seudónimo en realidad le viene grande: no hay tantos canales ni tan bellos como en Amsterdam o Venecia (de hecho sólo son 3 canales). Pero en cambio conserva perfectamente su espíritu de ciudad pesquera tradicional, mezclado con toques de modernidad visibles en su arquitectura y en su población mayoritariamente joven, estudiantes de su famosa Universidad

Aveiro está dividido por la ría del mismo nombre que da origen a los canales que la atraviesen. A un lado, la zona monumental donde destacan la Catedral, la Iglesia de la Misericordia y el Museo de la ciudad, situado en un antiguo Convento. Al otro, el Barrio de “Beira Mar” alberga la esencia de la vieja ciudad con las salinas, las casas tradicionales de pescadores y con la Praça do Peixe como epicentro de toda la actividad: de día, se puede comprar pescado fresco en su mercado o comerlo en los restaurantes que lo rodean; de noche, los bares y pubs concentran a los jóvenes de la ciudad. Estos son en su mayoría estudiantes de la Universidad de Aveiro, uno de los principales focos de investigación y docencia de Portugal.

Y si en Venecia tienen las góndolas, en Aveiro están los mouliceiros: embarcaciones típicas que recorren los canales desde hace siglos y que ahora se dedican a los paseos turísticos. En el Canal Central encontrarás varios puestos donde puedes comprar tu ticket por 8 euros.

Mouliceiro recorriendo los canales de Aveiro

Mouliceiro recorriendo los canales de Aveiro

Para completar la ruta turística por la ciudad, hay que disfrutar de la arquitectura modernista (o Arte Novo como lo denominan en Portugal) visible en las fachadas de las calles más céntricas, en la calle Joao Mendoça y bordeando la ría. Son edificaciones que pertenecieron a la rica burguesía que a principios de siglo XX se asentó en Aveiro, pues el comercio, las salinas y la pesca favorecieron el crecimiento económico de la ciudad.

Y no puedes marcharte de Aveiro sin probar su gastronomía: pescado fresco, marisco, vino verde y los ovos moles (típicos dulces muy similares a las yemas).  Todos los restaurantes donde estuvimos son recomendables, pero si tenemos que elegir uno, sería la Adega O Telheiro en la misma Praça do Peixe. Y si después quieres tomar una copa o echar unos bailes, no te hace falta salir de la misma plaza porque hay varios bares y discotecas.

Tras un primer día recorriendo tranquilamente Aveiro, el segundo hay que dedicarlo a las playas. Nosotros fuimos en coche hasta el Faro de Barra, a 11 kilómetros de la ciudad. Allí comienza la playa del mismo nombre, de gran extensión, bañada por el océano y con dunas separando la zona de costa del área urbanizada, lo que permite mantener la sensación de estar en una playa virgen alejada de todo. Sobre las dunas han construido una pasarela elevada de madera que permite recorrer la playa con unas estupendas vistas y parar en terrazas y bares diseminados por el camino y accesibles desde este paseo.

De hecho, siguiendo la pasarela hasta el final y caminando un último tramo por la arena, puedes llegar a pie hasta Costa Nova, que está situada a sólo 4 kilómetros de Barra. Nosotros lo hicimos así (ida y vuelta) y disfrutamos mucho del paseo y de las vistas, acompañados además de un gran día de sol.

Playa de Barra

Playa de Barra

¿Y qué hay en Costa Nova? Una de las imágenes portuguesas más icónicas: los palheiros de madera a rayas de colores. Blancas y rojas, blancas y azules, blancas y amarillas… Estas casas que originariamente servían para guardar las redes de los pescadores, ahora protagonizan un paseo de color frente la ría y en su mayoría se han reconvertido en restaurantes.

Los icónicos palheiros de Costa Nova

Los icónicos palheiros de Costa Nova

Tras el paseo de ida y vuelta por la playa más el recorrido por Costa Nova, lo mejor es reponer fuerzas con una buena comida. En Barra nosotros probamos el restaurante Corte Real, muy cerca del faro, y fue un acierto: dorada y lubina por 10 euros el plato. ¡Precios imbatibles!

La “Venecia portuguesa” no puede equipararse con la italiana en cuanto a canales ni belleza, pero tiene otros encantos que la hacen merecedora de una visita. Desde España llegar en coche es totalmente factible y si no, está a tan sólo 50 kilómetros de Oporto, que recibe varios vuelos de aerolíneas low cost desde nuestro país. ¿A qué esperas?

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8 Comment on “48 horas en Aveiro (y alrededores)

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