Ha llegado el día. Después de más de 2 años de blog y 120 posts, por fin, una entrada dedicada a un lugar de nuestra Asturias patria querida. Soy asturiana de adopción, lo que significa que visito esta tierra regularmente. Y aun así, la conozco menos de lo que desearía y nunca había escrito por aquí sobre ella, más allá de alguna mención a su gastronomía. Entonamos el mea culpa y empezamos la que esperamos sea una larga lista de posts sobre Asturias con un lugar tan icónico como fotogénico: los lagos de Covadonga. 

Origen del Parque Nacional de Picos de Europa, la reserva natural de Covadonga es lugar de peregrinaje para muchos. La ruta habitual tiene su primera parada en Cangas de Onís, continúa en el Santuario con la visita a la Santina en su cueva y finaliza en los lagos. Se puede alterar el orden, yendo primero a los lagos en busca de cielo despejado y menos público y parar en Covadonga a la vuelta.

Puente romano sobre el río Sella a su paso por Cangas de Onís

Puente romano sobre el río Sella a su paso por Cangas de Onís

Y es que la alta afluencia ha hecho que el acceso esté regulado y en temporada alta sólo sea posible hacer este recorrido desde Cangas a los lagos en autobús público (aquí las fechas con las restricciones para 2017). El resto del año puedes llegar con tu propio vehículo: la carretera estrecha y serpenteante del santuario a la reserva es parte de la aventura.

Los lagos son de origen glaciar, se encuentran a 1.134 metros de altura rodeados por las altas montañas de los Picos de Europa, formando un paisaje espectacular. Lo más frecuente es llegar y encontrase con niebla y mal tiempo que desluce la vista. Pero si tienes suerte y los ves con cielo despejado y sol, te dejarán sin habla. Fuimos en abril y aunque inicialmente nos recibieron nubes y lluvia, de repente, empezó a aclarar y disfrutamos de un día soleado.

Panorámica en la que pueden verse los lagos Ercilla y Enol, los famosos lagos de Covadonga

Panorámica en la que pueden verse los lagos Ercina y Enol, los famosos lagos de Covadonga

Enol es el primero en darte la bienvenida, por algo es el lago más grande de los dos. Ercina se mantiene discreto, en segundo plano, tras un pequeño montículo, si bien suele estar acompañado de vacas y caballos que pastan en sus inmediaciones. Incluso hay un tercero, Bricial, extremadamente tímido, que solo se muestra en el deshielo y no llegamos a conocer.

Cielo azul y despejado sobre el lago Enol, el más grande de los lagos de Covadonga

Cielo azul y despejado sobre el lago Enol, el más grande de los lagos de Covadonga

Hay varios miradores para que te recrees con la visión (y las fotos) desde distintos puntos. Un pequeño camino marcado que pasa por todos ellos y por el Centro de Visitantes. Y numerosos carteles para que no te pierdas.

El lago Ercilla está separado del Enol por un pequeño promontorio

El lago Ercina está separado del Enol por un pequeño promontorio

Si estás con fuerza, lo mejor es hacer una pequeña y sencilla ruta circular, de apenas un par de horas. Partiendo del lago Enol, cruzas la elevación que lleva al Ercina. Bordeas éste por su lado derecho, hasta llegar a una casa de piedra junto a la fuente Las Reblagas.

Es posible hacer una pequeña ruta en torno a los lagos de CovadongaEs posible hacer una pequeña ruta en torno a los lagos de Covadonga

Es posible hacer una pequeña ruta en torno a los lagos de Covadonga

Continúas, siempre siguiendo las indicaciones, y atraviesas una zona de vegetación y rocas: ahí encontrarías el tercer lago, Bricial, en época de deshielo, o un valle verde en su defecto. Llegas a una bifurcación en la que puedes desviarte al hayedo Palomberu o seguir de vuelta a Enol. Nosotros no tomamos el desvío aunque hemos leído que merece la pena (para la próxima visita). Tras una pequeña caminata vuelves al lago Enol, por el lado contrario al que partiste, y lo bordeas prácticamente a unos pasos de su orilla para regresar al punto inicial de la caminata.

Mapa de los Lagos de Covadonga

Mapa de los Lagos de Covadonga

Para acceder a los Lagos desde Cangas de Onís debes conducir por la carretera que lleva a Arenas de Cabrales. En Soto de Cangas hay que tomar un desvío a la derecha. A los 6 kilómetros llegas al Santuario de Covadonga (imposible no verlo). Y 12 kilómetros a partir de éste encuentras los Lagos. Junto a estos hay un aparcamiento donde puedes dejar el coche. Si vas en temporada alta o no tienes vehículo propio, puedes usar el transporte público (8 euros el billete para adulto): en este folleto tienes toda la información.

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Viajera, internetera, cinéfila, inquieta, 2.0

One Comment on “Los lagos de Covadonga en Asturias

  1. Pingback: Ruta del Valle del Lago en Somiedo, Asturias | Vagamundos Viajeros

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