
Igual que repasamos los hoteles que nos han sorprendido en nuestros viajes por el mundo, los alojamientos que más nos han gustado en España o nuestros restaurantes nacionales favoritos, aquí vamos a listar aquellos que nos han conquistado a nivel internacional. Porque el turismo gastronómico es tan importante (o a veces incluso más) que recorrer museos y atracciones en los lugares que visitamos. Porque un buen desayuno, una buena comida o una buena cena te puede salvar un mal día de viaje. Porque a veces es muy difícil huir de los típicos restaurantes-trampa-para-guiris y encontrar un menú que merezca la pena. Y porque nos encanta comer.
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Antes de empezar cualquier viaje la búsqueda de restaurantes y bares recomendados es una parte primordial de nuestro proceso de investigación sobre el lugar al que viajamos. Para esto está (afortunadamente) Internet: TripAdvisor, el foro de losviajeros.com y blogs son de obligada consulta. Ya en el lugar de destino, las guías (Lonely Planet al poder), porque es muy difícil planificar dónde estarás a la hora de comer o cenar cada día del viaje, con lo que echar mano de una guía con restaurantes recomendados por barrios es una gran ayuda. Por último, fundamental, las recomendaciones de los locales: nuestra primera consulta en hoteles y lugares de visita es que nos aconsejen dónde comer.
Con todo esto, aquí tienes nuestra (pequeña) selección de esos restaurantes reseñables que hemos conocido viajando por distintos países (lista en construcción).
Nuestro vuelo a Katmandú fue bastante complicado: 8 horas de escala nocturna en Doha y 4 horas de retraso en el vuelo de allí a Katmandú. Lo único que salvó el día de llegada fue este bar en Thamel (el barrio turístico donde comer, comprar y salir) con una banda tocando en directo (que se marcó temas desde Los Beatles hasta Red Hot Chilli Peppers), cerveza local Everest y deliciosos momos.
Nueva York es una de las ciudades donde mejor hemos comido de viaje: desayunos espectaculares, brunchs merecedores de su fama, hamburguesas deliciosas… (de ahí que le dedicásemos un post específicamente). Pero si tenemos que quedarnos con uno, elegimos el Katz’s Deli con sus bocadillos de pastrami. Irrepetibles (para nuestra desgracia) y baratos.
Lucca es posiblemente nuestra ciudad favorita de la Toscana (escribiremos sobre ella en el blog) y tenemos muchos bonitos recuerdos de allí. Uno de los mejores es la estupenda cena que pudimos disfrutar en este restaurante. Su carta no es muy extensa (la de vinos casi supera a la de comida), pero todo es delicioso y de primera. Bien merece el pequeño esfuerzo extra en la cuenta.
Y Verona es la ciudad que mejor conocemos de Italia, con lo que pudimos probar numerosos bares y restaurantes. Lo mejor es que te alejes de la zona más turística (el Coliseo de la Arena y la Piazza delle Erbe), callejees por los alrededores y descubras las estupendas vinaterías y restaurantes, porque todos son fabulosos. Mención especial para esta pizzería, de precio muy asequible, servicio rápido y estupendas calzone.
A medio camino de la subida al mítico Nido del Tigre, se encuentra este restaurante donde cada día sirven un buffet libre de comida vegetariana (los budistas no pueden comer carne animal). No destaca por el lado gastronómico, pero poder almozar en su terraza panorámica con las mejores vistas del Nido del Tigre, contemplando el monasterio y el valle, lo hacen único.
En esta ciudad a orillas del océano la gastronomía se basa en el pescado y el marisco y precisamente estos productos son los que priman en la carta de este restaurante (aunque también tienes pasta y alguna carne). Un restaurante pequeño, muy agradable, con comida local fresca y buen precio.
Vaya por delante la aclaración de que en Marrakech comer bien y barato es lo más fácil del mundo, yendo a cualquiera de los restaurantes que rodean la mítica Plaza Jamaa El Fna. Pero si buscas un extra, en la terraza del Café Árabe, con su mezcla de cocina italiana y marroquí y su carta de vino (en Marruecos pocos restaurantes sirven alcohol al estar prohibido por la religión musulmana) lo encontrarás.
En Portugal también hemos comido siempre muy bien (y muy barato) en todos nuestros viajes. Pero si un oporteño te recomienda este restaurante, será por algo. Así lo descubrimos nosotros. Es un poco más caro que la media, pero también su cocina está por encima de la media. Tiene dos locales, nosotros estuvimos en el que es una especie de caja de cristal en la ribera del río: una monada.
La gastronomía peruana está considerada ahora mismo una de las mejores a nivel mundial, con lo que el viaje por tierras andinas fue de los que más disfrutamos a la hora de sentarnos a la mesa. La mejor cena del viaje (y una de las mejores de nuestra vida) fue en Chicha. Su chef, Gastón Acurio, es ahora mismo de los más reconocidos a nivel internacional y entendemos por qué. Platos clásicos peruanos modernizados y un precio ajustado para la calidad de su carta son las claves.

La dieta croata es eminentemente mediterránea, por lo que en la mesa, nos sentimos como en casa: vino, aceite, pescado… Pelegrini ha sido elegido varias veces como el mejor restaurante del país, lo que significa que tiene gran fama y no es lo más barato del mundo. Pero su alto coste está más que justificado por su alto nivel: mezcla de platos croatas reinventados y también alguno internacional, con una extensísima carta de vinos nacionales.
Fue nuestra mejor experiencia en un restaurante en Vietnam y eso que el nivel estuvo alto todo el viaje: en este post ya te hablamos de la maravillosa gastronomía vietnamita en general. Su menú degustación de 5 platos cuesta 135.000 VND (poco más de 5 euros): banh beo, banh koai, nem lui (brochetas de cerdo), banh cuon thit nuong (rollitos de arroz rellenos de cerdo) y nems fritos. Todos deliciosos y con las inestimables instrucciones de sus amables camareros para que sigas los pasos adecuados para comerlos.


El país vecino es uno de nuestros destinos favoritos en lo que a gastronomía se refiere: siempre comemos estupendamente allí. Pero este restaurante del Algarve, con Estrella Michelín, es de una calidad increíble. Su cocina se basa en pescado y marisco. El menú degustación no es barato, es un lugar en el que darse un homenaje (en todos los sentidos) pero resulta tan sorprendente y exquisito que merece cada céntimo. La puesta en escena de los platos es muy creativa, una sorpresa continua.

El antiguo puerto pesquero de Biarritz es el lugar ideal para degustar pescado y marisco fresco a buen precio en esta ciudad francesa. Además es un lugar encantador, con barquitas pequeñas y tradicionales casas de pescadores, hoy reconvertidas casi todas en restaurantes. Fue nuestro sitio favorito para comer en la ciudad. Eso sí: debes ir temprano, sobre todo en temporada alta, porque no se puede reservar y las colas para cenar son considerables. Los locales son pequeños en el interior pero tienen grandes terrazas que se llenan. Concretamente cenamos muy muy bien en Casa Juan Pedro, dos noches, y en Le Corsaire, otra.

Hemos ido ya cuatro veces a la capital italiana, viajes que nos han dado para hacer un post monotemático sobre comer en Roma, pero el restaurante que más hemos repetido es éste. A pesar de que es recomendación de la Guía Michelin sus precios son bastane correctos con opciones de pasta y pizza desde 15 euros. Más teniendo en cuenta su ubicación, muy cerca del Castel S’Ant Angelo, y su terraza, grande y tranquila. Su plato estrella es “fiorentina al ferri”, chuletón a la parrilla, pero todos los platos de pasta que hemos probado son igualmente recomendables.

De nuestro periplo heleno también publicamos un artículo con las principales recomendaciones gastronomicas griegas y dónde probarlas. Fueron 17 días y muchos restaurantes, comimos fenomenal en todos ellos y elegir solo uno es difícil pero nos quedamos con éste porque lo encontramos totalmente de casualidad y se sale de las recomendaciones habituales en una isla tan popular como Santorini. Megalochori es un pueblo muchísimo más pequeño y tranquilo que la mítica Oía pero también tiene su encanto. Y desde luego, ofrece mucho mejores precios para comer. Todo lo que probamos en Raki estaba delicioso y sus camareras fueron simpatiquísimas. Mención especiaal para el tsouhti, un plato típico de Creta consistente en pasta con queso, ajo y huevo frito.
Otro destino en el que comimos de fabula y tenemos un post de prueba, pero sin duda éste fue el restaurante más original del viaje. Ubicado en Caniço, en la costa sudeste de la isla madeirense, se trata de una carnicería que ha montado una especie de merendero con parrilla. Eliges y compras las piezas de carne en la carnicería, con ella te hacen una enorme espetada (brocheta) que pones a hacer en la parrilla. El merendero se compone de largas mesas con ganchos donde colgar las espetadas y así poder servirte tú mismo. Es muy barato, la carne está deliciosa y es lugar de reunión de locales y turistas. Eso sí: no es muy cómodo y olvídate de sentarte a descansar.
Viajera, internetera, cinéfila, inquieta, 2.0
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8 Comment on “Nuestros restaurantes favoritos por el mundo”