Nuestra tercera vez en Roma exigía dedicarle ya un post a sus restaurantes o, al menos, a aquellos que hemos podido conocer en primera persona. Esperamos que haya más visitas a la capital italiana y, por tanto, que este artículo siga creciendo con más recomendaciones y experiencias en primera persona. Porque si algo nos gusta hacer mientras viajamos es disfrutar de la gastronomía local. Y la de Italia es de nuestras favoritas sin duda.

Hostaria da Cesare (Vía Creszencio 13). Es recomendación de la Guía Michelin pero eso no debe asustarte: sus precios son de lo más asequibles. Por ejemplo tienen opciones de pasta y pizza en torno a los 15 euros. Su plato estrella, “fiorentina al ferri”, chuletón a la parrilla, está espectacular y cuesta 7 euros por 100 gramos: 700 gramos para 2 personas es más que suficiente. Se encuentra a dos pasos del Castel S’Ant Angelo y es un restaurante de decoración italiana tradicional con una terraza amplia y agradable. También probamos espaguetis carbonara, uno de los platos romanos por excelencia y con su receta original (nada de nata), y risotto de espárragos. Todo delicioso.

Fiorentina al ferri en la Tratoria da Cesare, Roma
Fiorentina al ferri en Hostaria da Cesare

Cave Canem (Piazza di S. Calisto, 11). Un sábado por la noche sin reserva en pleno barrio del Trastevere no nos dejó muchas opciones para cenar… Nuestra primera intención era hacerlo en el Tonnarello que nos recomendó Los viajes de Claudia y a tenor de la cola de una hora para sentarse sin reserva, debe de estar a la altura de la recomendación. No obstante, el Cave Canem no fue mala opción y sus pizzas elaboradas en horno de leña estaban muy buenas y a muy buen precio (8 euros de media cada una). ¡Incluso pudimos comer en la terraza!

Pizzas en Cave Canem en el barrio del Trastevere
Pizzas en Cave Canem en el barrio del Trastevere

Bar San Calisto (Piazza di S. Calisto, 3). Literalmente frente al restaurante anterior está toda una eminencia del Trastevere: San Calisto. Es conocido por sus cervezas pero te sorprenderá saber que sirve incluso desayunos, puesto que su horario abarca desde las 5.30 de la mañana hasta las 2.30 de la madrugada. Y en su terraza siempre hay gente, cuando no directamente se monta un concierto en directo.

Músicos callejeros frente al bar San Calisto en el Trastevere
Músicos callejeros frente al bar San Calisto en el Trastevere

El desayuno típico italiano no es muy abundante: un café y un dulce suelen ser suficientes para arrancar el día. Pero si tienes que elegir el dulce, mejor que sea uno típico romano: el maritozzo es un bollo de mantequilla (muy similar al bollo suizo) que se sirve con o sin nata. Por lo visto ya existía en la Antigua Roma, aunque entonces la receta incluía pasas, piñones y naranja. Y su nombre deriva de la costumbre que tenía el marito (marido) de ofrecer este dulce a su prometida. La pastelería Regoli tiene fama de elaborar los mejores maritozzi de Roma, pero puedes encontrarlos en muchos más cafés. Por ejemplo, en el bar San Calisto antes mencionado suelen tenerlos para el desayuno o en la heladería Giolitti de la que hablaremos más adelante.

Maritozzi con nata, dulce típico de Roma
Maritozzi con nata, dulce típico de Roma

Freni E Frizioni (Vía del Politeama 4/6). Seguimos en el barrio más animado de Roma, el Trastevere, donde abundan los bares de aperitivo, es decir, locales donde pagas por la bebida y puedes acompañarla de comida (nada muy elaborado) que sirven en la barra o en mesas colocadas por el bar. Algo similar al spritz que tanto disfrutamos en ciudades del norte de Italia como Verona o a los pinchos y tapas en muchas zonas de España (Bilbao, Vitoria, Granada…). El Freni e Frizioni es la máxima expresión de esta idea: todos los días sirven el aperitivo de 7 a 10 de la noche, está siempre repleto de gente (muy joven) y puedes servirte todo lo que quieras de sus enormes fuentes de pasta, embutido, queso… Probablemente te toque comer de pie, eso sí. En cualquier caso, si está demasiado abarrotado, siempre puedes buscar el aperitivo en cualquier otro bar en los alrededores, con lo que es cuestión de ir probando 

Pizzería Il Carlo Menta (Villa della Lungaretta, 101). Sin salir del  Trastevere (se nota que es nuestro barrio favorito de Roma), Il Carlo Menta es un restaurante enorme de cocina típica italiana: además de terraza, tiene varios pisos subterráneos escaleras abajo, recorrerlos es como adentrarse en un laberinto. Lleno de comensales autóctonos, hay mil camareros atendiendo, subiendo y bajando escaleras a toda velocidad con enormes bandejas (atienden muy muy rápido). Y por si fuera poco, se come correcto y tiradísimo de precio: pizzas por unos 6 euros (pizzas enteras, no trozos), platos de pasta (gigantes) por menos de 10 euros y menús muy económicos. 

Restaurante Carlomenta en el barrio romano del Trastevere
Restaurante Carlomenta en el barrio romano del Trastevere

VinAllegro (Piazza Giuditta Tavani Arquati, 114). En la misma plaza que el Carlo Menta está esta vinatería con una extensísima y variadísima carta de 500 vinos italianos. También tienen aperitivo y menú para comer, pero lo que más merece la pena es ver el local repleto de botellas y dejarse aconsejar para probar algún vino local. Los precios no son baratos: copas desde 6 euros y botellas que van desde los 18 hasta los 1.500 (por si quieres darte un auténtico homenaje).

Disfrutando del vino italiano en Navidad en Roma
Disfrutando del vino italiano en Roma

Ba’Ghetto (Vía del Pórtico D’Ottavia 57). En uno de nuestros anteriores viajes a Roma nos alojamos en el barrio judío y en la misma calle de nuestro hotel tuvimos la suerte de encontrar un buen número de restaurantes, todos ellos muy recomendables, como éste. La carta de Ba’Ghetto mezcla cocina italiana (pasta), árabe (falafel, cuscús) y, por supuesto, judía (goulash). No te pierdas una de sus especialidades: alcachofa a la judía. Porque además, la alcachofa es precisamente otro de los platos tradicionales de la gastronomía romana.

Cuando el calor aprieta en Roma o simplemente por elevarse del suelo, subir a una terraza a refrescarse es casi una obligación. Y si esa terraza está bien ubicada con vistas hacia alguno de los monumentos principales de la ciudad, mucho mejor. Claro que el coste de la cuenta será proporcional a la fama de la panorámica… Puedes subir a las alturas del Monumento a Víctor Manuel III gratis y deleitarte con las vistas, vistazas, a la plaza Venecia, la columna de Trajano, el foro romano y el Coliseo. Acanzar el último piso, la llamada Terraza de las Cuádrigas, solo es posible en ascensor previo pago de 12 euros. Pero ya desde el piso anterior, accesible sin costo, obtienes una estampa estupenda y ahí está la Caffetteria Italia al Vittoriano, por si quieres sentarte un rato y tomar una bebida (eso sí, barata no es).

Terraza de la Cafetería Italia al Vittoriano, en el Monumento a Victor Manuel III, Roma
Terraza de la Cafetería Italia al Vittoriano, en el Monumento a Victor Manuel III

Tenemos aún pendientes muchos otros restaurantes que nos han recomendado en Roma. Aunque no hemos podido probarlos personalmente, te dejamos la lista por si en tu próximo viaje a la capital italiana alguno de ellos te seduce:

  • Pizzeria da Baffetto: tradicional y familiar, con la “auténtica pizza romana”, ubicada muy próxima a Piazza Navona.
  • Trattoria Vecchia Roma: restaurante de toda la vida con comida casera y tradicional, cerca de la estación de tren Termini.
  • EGG Pasta Fresca: como dice su slogan, “solo pasta, ¡pero qué pasta!”, para llevar y en pleno Vaticano.
  • Mimi e Coco: también en las inmediaciones de Piazza Navona, otra vinatería con amplia carta de vinos y localizada en un antiguo palacio del siglo XVI.

El gelato italiano es todo un símbolo de la gastronomía del país: su fama le precede y por ello es obligatorio de probar por todos los que visitamos Italia. ¿Es el mejor helado del mundo? No nos vemos capaces de dilucidar tal cuestión. Ni siquiera podemos pretender ser unos expertos en heladerías en Roma: para eso mejor mira este post de Salta conmigo o éste otro de Mi mundo en una maleta. Sí te podemos recomendar que busques una heladería artesanal de producción propia y frecuentada por locales, no te quedes con la primera que encuentres. Personalmente probamos los gelato de la que presume de ser la heladería más antigua de Roma, desde el 1900, Giolitti (muy cerca del Panteón y de la Piazza Navona) y nos encantaron.

Helados en Giolititti, supuestamente la heladería más antigua de Roma
Helados en Giolitti, supuestamente la heladería más antigua de Roma

Como siempre, te dejamos todas las ubicaciones en Roma de los locales mencionados. ¿Nos recomendias alguno tú?

Viajera, internetera, cinéfila, inquieta, 2.0

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