“No es tanto por su belleza por lo que el bosque atrae a los corazones de los hombres, cuanto por ese algo sutil, esa calidad del aire que emana de los árboles viejos, que tan maravillosamente cambia y renueva a un espíritu cansado” Robert Louis Stevenson, novelista escocés

Ruta por la selva de Irati, dando la vuelta al embalse de Irabia

Nos gustaría haber ido en otoño. De hecho, queremos volver en otoño cuando un manto de tonos rojizos y ocres lo cubra todo. Cualquier hayedo expone su máxima belleza en esa estación del año, como ya pudimos comprobar en Otzarreta. Pero tuvimos que “conformarnos” con la primavera.

Ruta por la selva de Irati, dando la vuelta al embalse de Irabia

¿Sabíamos que podían existir tantos tonos diferentes de verde? ¿Pensábamos que podríamos sentirnos tan lejos del mundo, sin percibir un solo ruido, sin cruzarnos con nadie más? ¿Imaginábamos así Irati?

Ruta por la selva de Irati, dando la vuelta al embalse de Irabia

La respuesta es no. Un agradable no. Un sorprendente no. Hoy en día, acostumbrados a escanear cada nuevo destino por Internet, a conocerlo virtualmente antes de llegar en carne y hueso, ese no es una maravilla.

Ruta por la selva de Irati, dando la vuelta al embalse de Irabia

La selva de Irati es uno de los bosques más extensos de Europa occidental con unas 17.000 hectáreas, con diferentes especies de árboles, entre los que el haya es el rey.

Ruta por la selva de Irati, dando la vuelta al embalse de Irabia

Pero, un momento… ¿selva? ¿Pero las selvas no están en países tropicales con palmeras y cocoteros? Cojamos el diccionario de la RAE: Terreno extenso, que no tiene cultivo y muy poblado de árboles. 

Ruta por la selva de Irati, dando la vuelta al embalse de Irabia

Vale, la definición nos cuadra con lo que descubrimos en Irati. Árboles altos, altísimos, con sus ramas elevándose al cielo, teñidas de mil tonos verdosos. Plantas bajas, cobijándose a la sombra. Agua, tierra húmeda, musgo. Rayos de sol colándose entre las hojas. Aire puro. Silencio. Paz.

Ruta por la selva de Irati, dando la vuelta al embalse de Irabia

Nuestra selva nacional se sitúa al norte de Navarra, en los Pirineos, entre 4 valles: Aezkoa, Salazar, Cize y Soule.

Ruta por la selva de Irati, dando la vuelta al embalse de Irabia

El acceso más habitual es el de Salazar, desde la bella localidad de Ochagavía: con su puente y sus calles empedradas es la niña bonita de Irati. Pero nosotros entramos desde Aezkoa. ¿Por qué? ¿Por qué no? 😉

Ruta por la selva de Irati, dando la vuelta al embalse de Irabia

En realidad fue producto del azar. Encontramos un buen alojamiento en un pueblecito de este valle y decidimos conocer Irati con una ruta cercana: la vuelta al embalse de Irabia.

Ruta por la selva de Irati, dando la vuelta al embalse de Irabia

Camino sencillo, sin apenas desnivel, de 10 agradables kilómetros, circular, bordeando el embalse en todo momento y sin posibilidad de pérdida (que eso a nosotros nos encanta, perdernos, aunque a veces tan literalmente que la metáfora no tiene gracia).

Ruta por la selva de Irati, dando la vuelta al embalse de Irabia

Elegimos ese sendero, pero hay tantos para conocer Irati como tonos de verde en el bosque. Tenemos la sensación de que podríamos pasar semanas recorriéndolo sin repetir ruta.

Ruta por la selva de Irati, dando la vuelta al embalse de Irabia

Elige la tuya y ponte las botas de montaña y el chip de desconexión mental (aunque ése te lo pondrá Irati en cuanto pongas un pie en su selva).

Ruta por la selva de Irati, dando la vuelta al embalse de Irabia

Volveremos en otoño: a repetir ruta para admirar el contraste con la primavera o a descubrir una nueva. No importa, pero volveremos, Irati.

Ruta por la selva de Irati, dando la vuelta al embalse de Irabia

El Valle de Aezkoa, además de ser una de las puertas de entrada a la selva de Irati, conserva 15 de los 22 hórreos de Navarra. Estas construcciones en piedra, declaradas Bien de Interés Cultural, tenían como fin almacenar los alimentos y mantenerlos a salvo de la humedad y los animales. El pueblo donde nos alojamos, Hiriberri / Villanueva de Aezkoa, alberga 4 de estos hórreos. Concretamente nos quedamos en la Casa Rural Aguerre: un edificio renovado, con habitaciones amplísimas, decoradas con gusto y donde nos sirvieron un desayuno de reyes (60 euros la noche en habitación doble). Aunque lo mejor de todo es su dueña, Anabel: impagable su conversación y todas las anécdotas que nos contó.

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Viajera, internetera, cinéfila, inquieta, 2.0

5 Comment on “Primavera en la Selva de Irati

  1. Pingback: El ¿desierto? de las Bardenas Reales | Vagamundos Viajeros

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