Hay lugares de los que has visto y leído tanto que se convierten en una especie de mito. Dudas de si existen realmente. No tienes claro si la fantasía de otros viajeros ha distorsionado sus relatos. Estos sitios son los más difíciles de visitar para mí. Primero, por el miedo a que no satisfaga mis expectativas: ¿y si era mejor en mi imaginación? Segundo, porque me cuesta mucho llevarlo al terreno práctico (mi terreno, por otro lado, habitual) y planear cómo visitarlo. Bajar a tierra un sueño no es fácil. Y eso me pasó con el delta del Okavango.

Así pues no se me ocurre mejor forma de empezar este post que con un dibujo: expliquémonos las cosas como si fuéramos niños. En este caso el dibujo es un mapa (vale, mi visión práctica se impone).

Mapa de Botswana: Chobe y el delta del Okavango

Esto es el norte de Botswana: en el extremo septentrional se encuentra Kasane, puerta de acceso al Parque Nacional Chobe y fronteriza con Namibia, Zambia y Zimbabue. Y en diagonal respecto a esta ciudad, al suroeste, se encuentra Maún, la ciudad más próxima al delta. Entre ambas, las reservas donde se graban los documentales de naturaleza más brutales que hayas visto. Y dentro de este universo, como ves, el delta del Okavango tiene un papel muy importante (aunque solo sea por la extensión que ocupa).

La inmensa superficie del delta, entre 15.000 y 22.000 kilómetros cuadrados dependiendo de las crecidas fluviales, hace que sea inabarcable a simple vista, a pie de humano pegado a tierra. Es necesario coger altura: mucha altura. La que da una avioneta. Y desde esta perspectiva ya sí puedes hacerte una idea de las dimensiones. Por ello el sobrevuelo del delta es una experiencia única e irrenunciable.

Volamos con MackAir, durante una hora, por 105 $ por persona. Su oficina está frente a la entrada al aeropuerto de Maún. La avioneta era moderna, cómoda, con asientos para 8 personas. Reservamos antes del viaje a través de e-mail sin necesidad de adelantar el pago. La experiencia fue increíble: los paisajes con el agua inundando el terreno, los distintos ramales de ríos interconectados, los animales distinguibles desde el aire… Imágenes imborrables. No puedes ir al delta y no sobrevolarlo: es un must de los de verdad.

Más particularidades: el río Okavango no desemboca en realidad en el mar, sino en el desierto del Kalahari. Las fallas tectónicas entre Namibia y Botswana fuerzan su curso hasta formar la gran llanura aluvial a la que se conoce como delta. Allí viven elefantes, leones, búfalos, hipopótamos, guepardos, leopardos, jirafas… por no hablar de cientos de especies de aves. ¡El arca de Noé! Un mundo acuático habitado por los animales y al que el hombre accede con limitaciones.

Aquí también es posible ver rinocerontes, blancos y negros, reintroducidos en el delta del Okavango gracias a un programa que en los últimos años ha reubicado a ejemplares de ambas especies desde Sudáfrica, donde la caza furtiva los ha venido diezmando. El tráfico ilegal de cuerno de rinoceronte ha atacado fuerte en ciertas zonas del país más al sur de África, lo que ha llevado a algunas organizaciones a idear estos traslados hacia Botswana, un país mucho más estricto con los cazadores furtivos. ¡Y damos fe de que a día de hoy es posible ver rinos en Botswana!

Pareja de rinocerontes blancos en la reserva de Moremi, Botswana

Y he aquí la gran cuestión: ¿cómo recorrer esta zona? Desde Maún es posible contratar safaris por tierra, en 4×4, que se desarrollan en la Reserva de Moremi, al este del delta. En la época seca las altas hierbas amarillas son el paisaje dominante, salpicado por verdes charcas donde se concentran los animales; en la estación lluviosa el agua se extiende por el terreno y muchas vías de circulación para los jeeps directamente desaparecen. Las excursiones a Moremi pueden ser de solo un día de duración o de más jornadas, en safaris móviles que instalan los campamentos en las áreas destinadas a ello, durmiendo en consecuencia dentro del Parque. Dada la distancia y las malas condiciones de las carreteras para llegar desde Maún, creemos que lo mínimo deberían ser dos días. 

Si viajas por tu cuenta en todoterreno una ruta habitual es desde Moremi conectar con Savuti. O viceversa, bajar desde Kasane atravesando Savuti hasta llegar a Moremi. En el mapa anterior puedes comprobar la ruta. Si tomas esta opción, hay varios campamentos en los que puedes dormir en Moremi: Third Bridge, Khwai, Southg Gate o Mankwe. Como siempre, reserva con antelación, sobre todo viajando en temporada alta.

Un león descansando en la reserva Moremi de Botswana

Otra forma de adentrarse en el delta es a través de los canales de agua. Mokoro es la embarcación tradicional empleada para ello, que facilita el transporte por las zonas de agua poco profundas (casi como si de una góndola se tratase). Puedes ir desde Maún reservando una actividad de un solo día o de varios, durmiendo dentro de los campings habilitados en las islas que salpican el delta.

Por último, en lo más recóndito de este reino acuático hay lodges exclusivos a los que solo es posible llegar en avioneta: sus precios son realmente altos (pueden superar los 1.000 euros por noche) pero a cambio estás en el corazón del delta y el traslado hasta ellos incluye ya un sobrevuelo sobre el mismo.

Probablemente el lugar más exclusivo en este sentido sea Chief’s Island (literalmente, la isla del Jefe), la isla de mayor extensión dentro del delta. Elevada por encima del nivel del agua acoge una gran concentración de vida salvaje, a la vez que los alojamientos más exclusivos de Botswana.

Un barco recorriendo los canales del delta del Okavango, en Botswana

Para la mayoría de mortales lo habitual es alojarse en Maún y desde ahí, por un lado, ir hasta Moremi (bien por libre, si tienes un 4×4, bien en safari contratado) y, por otro, navegar en barco o mokoro por los canales. Dada la variedad de opciones y la enorme superficie del delta, se necesitan como mínimo 3 noches en Maún para hacerse una idea del lugar. A nosotros nos supo a poco en realidad y le habríamos dedicado más bien una semana de haber podido contar con más días para alargar nuestro itinerario.

Nos alojamos en el Okavango River Lodge en Maún, situado en la orilla de uno de los canales del delta, y desde ahí nos desplazamos. Nada más llegar, hicimos un paseo en barco al atardecer para una primera toma de contacto con el paisaje del delta (800 pulas, 65 euros, por la embarcación completa, hasta 6 personas).

Al día siguiente partimos en un safari móvil de dos días por Moremi, lo contratamos allí mismo con Kangara Safaris (14.000 pulas, 1.150 euros, en total). El precio es alto pero son dos días durante los cuales estás constantemente buscando animales. Duermes en el interior de la reserva en un campamento que monta y desmonta uno de los dos profesionales con que viajas. Se ocupan absolutamente de todo mientras tú aprovechas cada minuto para intentar avistar la fauna local, que en el caso de Moremi es mucha: perdimos la cuenta de los leones que vimos, además de elefantes, hipopótamos, antílopes, cebras, jirafas e incluso ¡rinocerontes!

Tras esta maravillosa experiencia, de nuevo en Maún, solo nos quedó tiempo para el sobrevuelo en avioneta. Nos habría gustado pasar más días de safari móvil en Moremi y probar la excursión en mokoro y llegar a alguna de las islas dentro del delta: si tú tienes más disponibilidad de días, no lo dudes.

Viajera, internetera, cinéfila, inquieta, 2.0

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