Cualquier itinerario por Sri Lanka debe incluir la ciudad de Kandy por varios motivos. Primero, porque es punto de partida para la incursión en las famosas Tierras Altas, con sus plantaciones de té y sus paisajes casi selváticos. Segundo, porque es una ciudad Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, título que avala su belleza. Y tercero, porque es la capital cultural de la antigua Ceylan, el corazón de la fe budista en el país.

Llegamos a Kandy desde Sigiriya y sin haber pisado siquiera Colombo, la ciudad más extensa de Sri Lanka y donde está su aeropuerto. Quizá por ello nos sorprendió su ajetreo, con numerosos coches, calles al estilo occidental, gente en la calle, muchísimos comercios…

No obstante, el epicentro de Kandy es su lago y el paseo alrededor del mismo: tranquilo, relajado y con unas vistas que inspiran paz. Fue construido en 1807 por el rey Sri Vikrama Rajasinha y es un área protegida donde puedes ver muchas aves. Hay una pequeña y fotogénica isla en su centro que, según leyendas locales, estaba conectado con el palacio real por un túnel.

El lago de Kandy es el corazón de esta ciudad de Sri Lanka

Junto con el lago se construyó lo que es hoy la visita estrella en Kandy: el Templo del Diente (Sri Dalada Maligawa). Su nombre es tan obvio como parece y supuestamente guarda un diente del mismísimo Buda, lo que le convierte en un lugar sagrado para los budistas. Arquitectónicamente es un conjunto de templos muy bellos y merece la pena verlos. El precio de la entrada es de unos 9 euros y debes acceder descalzo (lo habitual en los templos budistas).

El mejor momento para conocer el Templo del Diente es durante la puja:. cada día a las 18.30 abren la cámara donde está guardado el famoso diente de Buda, momento en que muchísimas personas acuden a dejar sus ofrendas de flores, velas y regalos y hacen cola para poder ver la sagrada reliquia. Al ritual son bienvenidos los turistas. El ambiente festivo en el templo con la expectación de los feligreses es realmente especial. La cámara donde se guarda el relicario es también digna de ver: una puerta con colmillos de elefante protege una reja de oro a través de la cual puede verse una mesa de plata con varios cofres dorados y en uno de ellos está el sagrado diente. Realmente no llegas a atisvarlo en ningún momento y tampoco está permitido hacer fotos de la vistosa sala.

Ofrendas en el Templo del Diente de Kandy

La otra actividad típica en Kandy es ver un espectáculo de danzas tradicionales. Nosotros lo hicimos en el Kandyan Art Association & Cultural Centre, junto al lago, en el lado opuesto a donde se encuentra el Templo del Diente. La entrada es de unos 10 dólares y el espectáculo dura una hora, con bailes que representan historias religiosas, acrobacias, juegos de equilibrismo y la gran traca final en que los artistas caminan sobre el fuego.

Sorprendentemente nos gustó más de lo esperado y, pese a la apariencia de turistada máxima, lo disfrutamos mucho. Así que si tienes ocasión, nos parece una actividad interesante.

Espectáculo de danzas tradicionales con fuego en Kandy

A tan solo 6 kilómetros de Kandy se encuentra el Real Jardín Botánico de Peradeniya, una colección de 4.000 especies concentradas en 59 hectáreas de terreno. Aunque sus orígenes como jardín real se remontan al siglo XIV, a principios del XIX los ingleses aumentaron considerablemente el catálogo de plantas y árboles. Destacan las palmeras, distribuidas en varias avenidas enormes, y la casa de las orquídeas. Disfrutamos mucho paseando por allí e incluso almorzamos bajo una higuera centenaria preciosa.

Otra visita habitual desde Kandy, a 72 kilómetros de distancia, son las cuevas de Dambulla: 5 cuevas con cientos de pinturas y esculturas de Buda. Es realmente apabullante ver tantas imágenes juntas. Dambulla está ubicada en una montaña, con lo que para entrar en ellas debes subir varias rampas y escaleras. A cambio, las vistas desde la cima son fantásticas. La entrada es gratuita pero es imprescindible dejar los zapatos en un puesto junto la entrada por 25 rupias (y no es broma: subimos sin dinero y casi tenemos que bajar y volver a subir porque no nos dejaban entrar con los zapatos en la mano).

Pasamos tan solo 24 horas en Kandy pero desde luego las aprovechamos y disfrutamos muchísimo. ¿Y tú? ¿Conoces esta ciudad cingalesa? ¿Pudiste visitar algo más allí?

Nos alojamos una noche en Springdale Residenceun hotel con instalaciones nuevas y buen precio (33 euros), aunque situado lejos del centro de Kandy, con lo que requiere viajar en transporte propio. Los dueños fueron encantadores, nos prepararon una cena estupenda pese a llegar muy tarde y el desayuno fue el más copioso de todo el viaje. Aquí puedes consultar el resto de nuestros alojamientos en Sri Lanka.

El desayuno más grande y variado de nuestro viaje, en Springdale Residence, Kandy
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Viajera, internetera, cinéfila, inquieta, 2.0

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