Pese a su reducido tamaño (66 mil kilómetros cuadrados) Sri Lanka cuenta con una veintena de Parques Nacionales donde es posible disfrutar de una variada flora y fauna y realizar safaris que no tienen nada que envidiar a los de África. Como fans de la naturaleza que somos, por tanto, Sri Lanka resultó un destino ideal para nosotros.

Combinamos las visitas culturales e históricas (que también las hay), con los no menos habituales días de playa y sol en sus costas, y aún pudimos disfrutar de sus reservas naturales más populares (aquí el detalle de nuestro viaje día a día). Como siempre decimos, Sri Lanka satisface los gustos viajeros de todos.

Wilpattu

Fue nuestra primera parada. Se encuentra a unas 3 horas de trayecto en coche desde el aeropuerto de Colombo, hacia el norte. Es el parque más antiguo y más extenso del país, pero curiosamente de los menos visitados. Probablemente porque estuvo cerrado por la guerra civil que vivió Sri Lanka durante 30 años, hasta 2009. Este conflicto está totalmente superado y visitar Wilpattu hoy es tan seguro como lo es el resto del país.

Pueden verse allí numerosos animales: cocodrilos, aves de distintas especies, ciervos… y sobre todo leopardos y osos perezosos. Con los primeros no tuvimos suerte, pero sí con los segundos: ¿recuerdas a Balú de El Libro de la Selva? Pues sí, era un oso perezoso.

Es un parque amplio y frondoso, con vegetación, lo que dificulta avistar toda esa variedad de fauna. Por eso Yala, su equivalente en el sur, más seco y famoso, suele ser más visitado. Y ésta es precisamente la gran ventaja de Wilpattu: al tener menor afluencia de turistas se puede recorrer más tranquilamente.

Nos quedamos una noche dentro del Parque con la empresa Big Game Camps. 203 euros en total por dos personas, incluyendo alojamiento, cena, desayuno y safari matutino de 6 a 11 de la mañana. Nos gustó mucho esta experiencia de dormir dentro de una reserva, cosa que de hecho repetimos en Moremi, Botswana.

Minneriya y Kaudulla

Son dos Parques diferentes pero se ubican uno junto al otro, con lo que las características geográficas son muy similares y los animales se mueven con libertad entre ambos. Se encuentran muy próximos a Pollonnaruwa y Sigiriya, importantes destinos turísticos culturales del país, con lo que es fácil visitarlos incluso si la naturaleza no es el objetivo primero de tu viaje por Sri Lanka: quedan tan a mano que no ir es casi delito.

Son espacios amplios, verdes, con humedales y bosques que albergan mucha fauna, aunque lo más destacable son sin duda sus elefantes. Lo consideramos una visita imprescindible si vas en agosto – septiembre, en la época seca: la escasez de agua provoca un fenómeno denominado “La Concentración” que consiste en decenas y decenas de elefantes que se reúnen al atardecer en las inmediaciones de un embalse. Puedes verlos desde muy muy cerca, interactuando entre ellos, jugando con las crías, moviéndose… ¡Un espectáculo!

Es imprescindible contratar un safari con una empresa privada para recorrer estos Parques (en este post te dábamos consejos sobre este tipo de actividades en Sri Lanka). No recordamos el nombre del grupo local concreto con el que lo hicimos, pero el precio fue de 90 euros, con el jeep para nosotros dos solos y visitando Minneriya de 14.30 a 17.30.

Las llanuras de Horton

Las Tierras Altas de Sri Lanka, en la parte central, guardan los picos más altos del país. Es un área montañosa, verde, húmeda, con frecuentes lluvias, nada que ver con el resto del territorio cingalés. Esta zona es famosa por sus numerosas plantaciones de té, del famoso té ceilandés exportado por todo el mundo. Además de parar en alguna de ellas, la otra visita fundamental aquí es el Parque Nacional de las Llanuras de Horton.

Hay cascadas, bosques nubosos y varias rutas de trekking que merecen la pena, pero el punto más célebre es el mirador The World’s End (literalmente, El Fin del Mundo). Se trata de un acantilado bastante alto y según cuenta la leyenda los días claros se puede ver hasta el océano Índico, cosa que debe ocurrir muy excepcionalmente porque la niebla y la lluvia suelen hacer acto de presencia. Por si acaso, también hay una segunda oportunidad en el Mini World’s End, a un kilómetro de distancia del original.

Visitamos las Llanuras de Horton desde la ciudad de Nuwara Eliya. Hay que entrar muy temprano, cuando el parque abre a las 6 de la mañana, para intentar alcanzar el mirador del Fin del Mundo antes de que la niebla lo cubra. Desde el acceso hasta The World’s End hay una ruta bien señalizada, circular. Lo habitual es que en tu alojamiento te preparen un pack de desayuno, dado que sales tan pronto, y comerlo en el mirador mientras disfrutas de las vistas. En total se tardan aproximadamente 3 horas.

Udawalawe

Esta sabana en torno a la presa del mismo nombre recuerda mucho a los safaris del África oriental, tanto por sus paisajes como por sus habitantes: numerosísimos elefantes, cocodrilos, búfalos, ciervos, muchos tipos de aves… y algún que otro leopardo (sumamente raro de ver). 

Se ubica al sur de Sri Lanka, muy cerca de Yala. El principal atractivo es sin duda la gran cantidad de paquidermos que se pueden ver. Dado que el Parque además no tiene una gran extensión, es fácil de recorrer en un safari de 3 horas, encontrando una gran variedad de animales en tan reducido espacio.

Una vez más es imprescindible contratar la visita con una empresa privada: hay montones en los alrededores, incluso jeeps apostados en la entrada del Parque esperando captar clientes. Lo hicimos con Jungle Muru Safari: 90 euros con el 4×4 completo para nosotros dos, guía y chófer, de 15.00 a 18.00.

Yala

La estrella de los espacios naturales de Sri Lanka. No es de extrañar con el slogan de “la mayor densidad de leopardos del mundo”. ¡Y ni por ésas logramos verlo! En nuestro descargo diremos que fuimos en la época seca (septiembre – octubre), cuando es más complicado encontrarlo. De hecho durante estos meses se cierran los bloques 1 y 2 de Yala(se divide en 5 sectores) que son justamente los que suelen visitarse y donde más animales se avistan.

No obstante, aunque el leopardo es el gran atractivo, hay muchos otros animales, más asequibles de ver en cualquier estación: monos, ciervos, búfalos, águilas, búhos y otras aves, mangostas… Por tanto, incluso si no es la temporada ideal, Yala merece la pena.

Tampoco es posible recorrer este Parque por libre, debes contratar un safari. Nuestra elección fue Daya Safari: 3 horas de duración por 90 euros con el 4×4 entero para nosotros dos. Como curiosidad, el jeep iba equipado con wifi gratuito.

Éste fue nuestro recorrido por los principales Parques de Sri Lanka, pero hay muchos más: Bundala, Wasgamuwa, el bosque tropical de Sinharaja, los elefantes de Maduru Oya, el parque marino de Pigeon Island… ¿Has estado en alguno de ellos? ¿Lo recomiendas? ¡Cuéntanoslo en los comentarios!

Anuncios

Viajera, internetera, cinéfila, inquieta, 2.0

2 Comment on “Parques Nacionales de Sri Lanka

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: