Que en León se come bien lo sabemos todos los que hemos estado allí. Incluso quienes no han ido puede que hayan oído hablar del tapeo en esta ciudad, al más puro estilo de Granada: ¡tapa gratis con cada consumición! (un slogan al que es difícil resistirse). Pero gastronómicamente hablando, León da mucho más de sí y con este post queremos demostrarlo.

Plato de cecina en el restaurante Las Rocas, León

No obstante, con lo fans que somos del concepto de «comida en pequeñas dosis», como los pintxos, no seremos nosotros quienes menospreciemos un buen tapeo. Y en León lo hay y mucho. Aunque lo puedes encontrar en cualquier sitio de la ciudad, está concentrado sobre todo en dos barrios: el Húmedo y el Romántico. La línea divisoria entre ambos la marca la célebre Calle Ancha (imposible que no pases por ella) que comunica la Casa Botines y el Palacio de Guzmanes con la Catedral (ambos imprescindibles en tu ruta por León, como te contamos en otro post).

Precisamente en la calle Ancha se encuentra el restaurante Ezequiel, bien conocido por su embutido, que puedes tomar allí o comprar para llevar (nos trajimos cecina de muestra). En dirección a la Catedral desde esta vía pues virar a la derecha para adentrarte en las calles llenas de bares del Húmedo o bien ir en sentido contrario, a la izquierda, hacia el Romántico. Vayamos primero a éste.

Si giras en la calle Cervantes, te encontrarás con el Clandestino Gastrobar: una buena recomendación si prefieres sentarte a comer tras un breve tapeo y probar una cocina más internacional. Continuando por ella llegarás a la Plaza Torres de Omaña, pequeña, pero cada centímetro aprovechado por populares bares y terrazas, igual que sus calles aledañas. El más aconsejable probablemente sea El Patio: su decoración, amplitud y variadas salas puede que resten fama incluso a sus tapas. Si decides pedir de carta, que sepas que cada ración o tosta es de considerables dimensiones (y a precios muy asequibles).

Tapeando en El Patio, barrio Romántico de León

Dirijámonos ahora hacia el Húmedo, donde siempre hay animación y bullicio, tanto de día como de noche. El corazón de este barrio es la Plaza San Martín, peatonal y bien surtida de restaurantes y terrazas: puede que haya más gente fuera que dentro de los locales. Lo mejor es ir probándolos todos, pasando de uno a otro, que el ritmo de tapeo lo permite. No obstante, la lista de imprescindibles incluiría la morcilla en La Bicha, las croquetas en El Rebote y, aunque no en la misma plaza, pero sí muy cerca, las patatas en El Flechazo y la pizza y la limonada de La Competencia.

Tapa de patatas en el bar Flechazo, León

La limonada es una bebida típica de la Semana Santa leonesa aunque puedes encontrarla ya durante todo el año y también en otras provincias de Castilla. Se trata de una mezcla de vino tinto, limón, azúcar y canela (al gusto es bastante similar a la sangría). Distintas leyendas leonesas conectan el origen de la limonada con los enfrentamientos entre cristianos y judíos en la época medieval, cuando estos habitaban el Barrio Húmedo y las autoridades permitían el consumo en las tabernas de esta bebida para intentar rebajar las peleas. De ahí que se utilice la expresión «vamos a matar judíos» referida a «vamos a beber limonada».

Otras zonas del Húmedo propias para el tapeo son la Plaza del Grano, una de las más antiguas de la ciudad, enteramente de piedra, muy bonita y mucho más tranquila que el resto del popular barrio; la calle del Cid, llamada así porque Rodrigo Díaz de Vivar vivió en ella, con bares más modernos y con muy buena pinta (no probamos ninguno pero nos recomendaron los calamares de la Tizona); y la Plaza Mayor, más aconsejable para pasar del tapeo al copeo en sus pubs nocturnos. Por último, en la azotea del hotel Conde Luna está también NIMU, una amplia terraza con unas espectaculares vistas sobre León, incluyendo la Catedral y la Casa Botines.

Nuestra última propuesta podría decirse que es un tapeo de lujo: ¿qué si no es un menú degustación sino una sucesión de platos reducidos en tamaño y concentrados en sabor? En León puedes darte un auténtico homenaje gastronómico sin arruinarte en un restaurante con Estrella Michelín: Cocinandos. Junto al Parador de San Marcos, es un local amplio, moderno, imponente, con la cocina a la vista.

Ofrecen un menú degustación de 8 platos por solo 50 euros que van renovando casi cada semana: productos tradicionales de León (morcilla, botillo, setas) pero cocinados de manera creativa jugando con las texturas. Nos encantó de principio a fin. Para los valientes, hay otro menú más largo, con el doble de platos, por 90 euros.

Dos recomendaciones gastronómicas más, fuera de la propia ciudad de León. Las cuevas de Valdevimbre, a 20 kilómetros, son hoquedades de hasta 300 años que se usaban para conservar la uva destinada a la producción de vino y que hoy se han reconvertido en restaurantes rústicos: recomendable la tortilla guisada. Y el cocido maragato en Castrillo de los Polvazares, situado a algo más de 50 kilómetros de León. Es un precioso y pequeño pueblo conocido por los numerosos restaurantes que alberga sirviendo este plato tradicional leonés, que viene a ser un cocido a la inversa: primero las carnes, luego las verduras y por último el caldo.

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Viajera, internetera, cinéfila, inquieta, 2.0

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