Ya habíamos estado en su interior en 2011 y múltiples veces en su exterior en nuestras numerosas visitas a Barcelona, pero nos pareció que volver a entrar a la Sagrada Familia 10 años después era justo y necesario. Y sabemos que repetiremos más pronto que tarde. Vistas iglesias y catedrales por media Europa, templos budistas en Asia o mezquitas en Marrakech sigue siendo probablemente la construcción religiosa que más nos ha impresionado, sobre todo su interior «orgánico», casi como estar dentro de un ser vivo.

Y es que la Sagrada Familia es la gran obra del gran arquitecto Antoni Gaudí, construcción culmen del modernismo catalán. También es probablemente el monumento más icónico de Barcelona. El arquitecto trabajó en ella prácticamente durante toda su carrera pero especialmente en los últimos años de su vida, dedicándose en exclusiva a ella desde 1915 hasta su muerte en 1926.

Bóvedas y vidrieras en el interior de la Sagrada Familia
Bóvedas y vidrieras en el interior de la Sagrada Familia

Es la síntesis de todas las características y las evoluciones de su arquitectura naturalista, especialmente apreciable en su interior. Por eso, por muy espectacular que sea verla por fuera, hay que entrar a la Sagrada Familia (incluso aunque las entradas no sean especialmente baratas).

En la web oficial puedes consultar y adquirir las distintas opciones de entrada. El horario de apertura en el momento de nuestra visita era todos los días de 9:00 a 18:00. De manera individual las alternativas son la visita por libre con audioguía por 26 euros y, por solo 1 euro más, la visita guiada. Obviamente la segunda parece merecer mucho más la pena, pero es en horarios más restringidos. Los tours guíados además están disponibles en distintos idiomas. En castellano hay 3 al día: 9.30, 11.30 y 13.00. Mira con tiempo para poder reservar (lo que no hicimos nosotros y por eso nos quedamos sin ella). El recorrido con la audioguía, no obstante, es muy interesante; dura 45 minutos pero puedes pasar tanto tiempo en el interior como desees. Antes, adicionalmente, se podía acceder a las torres mirador, pero a consecuencia de la COVID-19 se paralizaron estas visitas y aún no se habían retomado a fecha de diciembre de 2021.

Vistas de Barcelona desde la Sagrada Familia
Vistas de Barcelona desde una de las torres de la Sagrada Familia, cuando era posible subir, en nuestra primera visita en 2011

La construcción del templo empezó en 1.882 en estilo neogótico y aún está en curso. En realidad Gaudí no entró en el proyecto hasta un año después, en 1.883. Estaba prevista su finalización para 2026, año del centenario del fallecimineto de Gaudí, pero ya se habla de que será más bien en 2030. Y es que la única vía de financiación ha consistido siempre en donativos y aportaciones económicas personales.

La Sagrada Familia de Barcelona vista desde el Parque del Guinardó
La Sagrada Familia de Barcelona vista desde el Parque del Guinardó

En los días de nuestra visita, diciembre de 2021, se celebraba la culminación de la Torre de la Virgen Maria: la primera en terminarse en 45 años y sobre la que se ha colocado una llamativa y visible estrella iluminada. Para 2022 está previsto terminar 2 torres más, las correspondientes a los evangelistas Lucas y Marcos.

La Sagrada Famila está edificada sobre una planta de cruz latina y cuenta con 5 naves centrales y un ábside con 7 capillas. Es «la Biblia en piedra», pues su arquitectura está planteada para narrar la vida de Jesús. Por ellos sus 3 fachadas están dedicadas al Nacimiento, a la Pasión y a la Gloria de Jesús, respectivamente.

Ahora mismo la visita se realiza accediendo por la fachada del Nacimineto y saliendo por la de la Pasión. Pero cuando acaben las obras, la entrada será por la puerta de la Gloria: Gaudí quería que el acceso a la Sagrada Familia se realizase desde el mar.

Contrasta la riqueza decorativa de la fachada del Nacimiento con la austeridad de la fachada de la Pasión: dura, pelada, como hecha de huesos y vísceras. El objetivo era que ésta transmitiese el sufrimiento de Jesucrito durante la crucifixión. La de la Gloria, como puerta principal, será en cambio la más grande y monumental de las tres, destinada a expresar la muerte, el juicio final, el camino a los cielos y el infierno.

Cuando esté concluida la basílica tendrá 18 torres (actualmente tiene 9): 12 por los apóstoles, 4 por los evangelistas, la recién finalizada dedicada a la Virgen y la torre-cimborrio central en honor a Jesús, que alcanzará los 172,5 metros de altura. Esto la convertirá en la iglesia cristiana más alta del mundo.

¿Y por qué 172,5 metros? Esta altura es ligeramente inferior a la montaña de Montjuic porque, según Gaudí, «la obra del hombre no puede superar la obra de Dios». Solo un ejemplo de los múltiples símbolos que guarda la construcción.

«En la Sagrada Familia todo es providencial: su emplazamiento se halla en el centro de la ciudad y del llano de Barcelona; hay la misma distancia del templo al mar y a la montaña, a Sants y a Sant Andreu, y a los ríos Besòs y Llobregat». Antoni Gaudí

Estatua y vidrieras en el interior de la Sagrada Familia de Barcelona
Estatua y vidrieras en el interior de la Sagrada Familia de Barcelona

Gaudí en realidad solo llegó a ver finalizada la construcción de la cripta, el ábside, parte de la fachada del Nacimiento y una única torre, la de San Bernabé. Precisamente fue enterrado en la cripta de la Sagrada Familia.

Era perfectamente consciente, no obstante, de que la edificación del templo llevaría muchos años, por lo que dejó definidas maquetas de las partes principales y construyó en vertical en vez de horizontalmente, para que se pudiesen finalizar al menos las fachadas del ábside y del Nacimiento.

A su muerte continuó con la labor su ayudante, Domingo Sugrañes; después, varios arquitectos han seguido con su obra y, desde 2012, se ocupa Jordi Faulí i Oller. De la decoración escultórica se han encargado muchos otros artistas como Etsuro Sotoo, autor de las puertas y esculturas varias de la fachada del Nacimiento, o Josep Maria Subirachs, responsable de la decoración de la fachada de la Pasión.

Juego de agudeza visual para los fans de la arquitectura de Gaudí: ¿a qué te recuerdan las estatuas de los soldados en la Puerta de la Pasión de la Sagrada Familia? A las chimeneas en las azoteas de la Casa Batlló y de la Pedrera. Las primeras son, como decíamos, obra de Subirachs mientras que las segundas las creó Gaudí, pero de este modo Subirachs rindió un homenaje al gran arquitecto. Otras esculturas en esta fachada representan a personas reales y, por ejemplo, puedes encontrar los rostros de Gaudí y del propio Subirachs entre ellas.

Gaudí ideó el interior de la Sagrada Familia como un bosque: de ahí el conjunto de 36 altísimas columnas con forma de árbol que sustentan el espectacular techo interior. Esto en realidad no solo es estético, que también, sino que proporciona una estructura tan simple como resistente que permite soportar el gran peso de las cubiertas y ganar en altura.

Estatua de Cristo sobre el altar central de la Sagrada Familia de Barcelona
Columnas en forma de árbol en el interior de la Sagrada Familia

«El interior del templo será como un bosque. (…) Los pilares de la nave principal serán palmeras; son los árboles de la gloria, del sacrificio y del martirio. Los de las naves laterales serán laureles, árboles de la gloria, de la inteligencia.» Antoni Gaudí

Techos y columnas de la Sagrada Familia de Barcelona
Techos y columnas de la Sagrada Familia

Lo segundo más llamativo es la variedad cromática e iluminatoria del interior que se produce al entrar la luz exterior por los ventanales y lucernarios de las bóvedas y que va cambiando según la hora del día. Las vidrieras en la fachada del Nacimiento son en tonos más fríos, verdes y azules, mientras que las de la fachada de la Pasión son en colores más cálidos, lo que acrecienta el juego cromático.

Juegos de luces por las vidrieras en el interior de la Sagrada Familia de Barcelona
Juegos de luces por las vidrieras en el interior de la Sagrada Familia de Barcelona

Aún así todavía faltan muchas ventanas por cubrir, lo cual hace pensar que a futuro será aún más espectacular. De hecho, el aumento de vidrieras fue una de las grandes diferencias que apreciamos muy positivamente respecto a nuestra anterior visita 10 años atrás.

Uno de los laterales de la Sagrada Familia de Barcelona
Vidrieras en tonos cálidos en la fachada de la Pasión de la Sagrada Familia

Por último, seguro que tu vista se fija en el altar central con la figura de Cristo crucificado de 1,90 metros de altura, esculpido según un diseño del propio Gaudí. Sobre él, la cúpula superior está cubierta con un mosaico dorado y representa a Dios. El baldaquino donde se sitúa el Cristo tiene forma de heptágono y está decorado con racimos de uvas, espigas de trigo y lamparitas iluminadas.

Interior de la Sagrada Familia de Barcelona
Baldaquino y Cristo crucificado en el altar de la Sagrada Familia

Pasear por el bosque interior luminoso de la Sagrada Familia es un auténtico gustazo, así que aprovecha para hacerlo y fijarte en cada detalle. Hay además muchos paneles explicativos con interesante información sobre la historia y construcción de este templo. ¡Tenemos claro que volveremos a entrar en él en otra futura visita a Barcelona! ¿Alguien más que se muera de ganas de verla terminada?

La lista de títulos de la Sagrada Familia es muy extensa. Forma parte de las «Obras de Antoni Gaudí» nombradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Es Bien Cultural de Interés Nacional del patrimonio catalán y del patrimonio español. También se la incluye entre las Siete Maravillas de Cataluña. Fue declarada basílica menor en 2010 por el papa Benedicto XVI. Y es uno de los monumentos más visitados de España, junto al Museo del Prado en Madrid y la Alhambra de Granada, y la iglesia más visitada de Europa, tras la basílica de San Pedro del Vaticano en Roma.

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