Un terreno llano, entre 4 valles, rodeado de montañas y donde confluyen dos ríos, el Deva y el Quiviesa. ¿Pinta bien, verdad? Pues eso debieron de pensar los primeros habitantes de Potes cuando decidieron establecerse aquí. Y eso mismo pensamos hoy quienes visitamos este municipio de Cantabria, que es además uno de los Pueblos Más Bonitos de España.

Aunque su existencia es anterior, la capital de la comarca de Liébana cobra importancia a partir del siglo XV debido a su vinculación a la Casa del Marqués de Santillana, primero, y a la del Infantado, después. Por ello es una ciudad eminentemente medieval, con construcciones que te desplazan temporalmente hasta esta época.

Así lo atestigua su edificio más simbólico, la Torre del Infantado: una casa-torre del siglo XV, de piedra, cuadrada y robusta, situada en pleno casco antiguo de Potes, que perteneció a la casa del Marqués de Santillana. Fue sede del Ayuntamiento municipal y hoy, sala de exposiciones.

Íñigo López de Mendoza fue noble, guerrero y poeta y, entre otros muchos títulos, recibió el de Marqués de Santillana. Acumuló propiedades y poder, convirtiéndose en una figura determinante en la Castilla del siglo XV y sus huellas se dejan notar hasta día de hoy en muchos sitios (como descubrimos en el Castillo de Manzanares El Real). Su linaje continuó jugando un papel destacado en la historia nacional: su hijo recibió el Ducado del Infantado de manos de los Reyes Católicos, uno de los títulos nobiliarios más importantes en España. Pero si su legado militar y patrimonial es trascendental, no lo fue menos el literario, pues fue uno de los escritores más importantes del medievo tardío en nuestro país, iniciando el prototipo de caballero letrado (inspiración para El Quijote de Cervantes).

Pero más allá de edificios puntuales, toda la pare antigua de Potes conserva este aire de ciudad anclada en el pasado, con bonitas calles empedradas y caserones bien conservados, muchos de ellos aún con blasones visibles en sus fachadas. No en vano es Bien de Interés Cultural, con categoría de Conjunto Histórico. 

Mención especial merecen sus puentes: a ellos les debe de hecho Potes su nombre. El Puente de San Cayetano es el más significativo: construido entre los siglos XIII y XV sobre el río Quiviesa y próximo a la Ermita de San Cayetano.

Vista del Puente Viejo de Potes desde el Puente Nuevo
Vista del Puente de San Cayetano desde el Puente Nuevo

La mejor vista de él la tienes precisamente desde otro Puente, el Nuevo: por aquí circulan diariamente muchos peatones y coches y es realmente la arteria principal que une las dos orillas del Quiviesa.

Puente Nuevo de Potes, Cantabria
Puente Nuevo

Por último, el Puente de la Cárcel está justo en la confluencia del Quiviesa y el Deva y junto a la Torre del Infantado, que sirvió como prisión un tiempo (de ahí el nombre).

Confluencia de los ríos Quiviesa y Deva y Torre del Infantado en Potes, Cantabria
Confluencia de los ríos Quiviesa y Deva, Puente de la Cárcel y Torre del Infantado

Merece la pena tanto cruzar sobre estos puentes y admirar las vistas desde ellos, como caminar junto a la ribera del río y divisarlos desde abajo.

Muy cerca de Potes también, en pleno corazón del valle lebaniego, se encuentra el teleférico de Fuente Dé, del que ya te hablamos en este post. Conviene acercarse hasta él y subir al Mirador del Cable desde donde admirar unas fantásticas vistas de los Picos de Europa e incluso hacer alguna ruta de senderismo.

Por último, un imprescindible en tu visita a Potes: ¡probar su gastronomía! El cocido lebaniego es probablemente el plato más conocido: garbanzos, cecina, carne, berza y relleno (una interesante variante del tradicional cocido madrileño que nos encanta). También tiene merecida fama la carne de su ganadería local: por algo Potes es tradicional tierra de ganado. De postre, canónigo: un dulce típico lebaniego de natillas con souflé de caramelo para chuparse los dedos.

Todo lo probamos en el Asador Llorente (recomendable) aunque no tendrás problema para encontrar restaurante, pues Potes está lleno de opciones atractivas.

Cualquier comida que se precie debe finalizar con alguno de los famosos licores de elaboración artesanal de la zona. Preferentemente, con un orujo, producto de las viñas locales. Tanta es su fama que cuenta con fiesta popular propia, en octubre.

A tan solo 4 kilómetros de Potes se encuentra el Monasterio de Santo Toribio de Liébana. Custodia el trozo más grande que se conserva de la Cruz en la que fue crucificado Cristo. Por esto es uno de los lugares santos del cristianismo, junto a Santiago de Compostela, Roma y Jerusalén. Lo visitamos en 2017 cuando celebraba su Año de Jubileo, por coincidir el 16 de abril, Santo Toribio, en domingo. Igual que ocurre con el más popular Xacobeo de Santiago, cuando se da esta circunstancia, muchos peregrinos recorren el Camino Lebaniego que finaliza en este Monasterio y se abre la Puerta del Perdón para recibirles. Además se celebran numerosos actos culturales y religiosos en torno a esta fecha: buena ocasión para visitarlo.

Monasterio de Santo Toribio de Liébana en Cantabria
Monasterio de Santo Toribio de Liébana en Cantabria

Viajera, internetera, cinéfila, inquieta, 2.0

2 Comment on “Potes, la villa de los puentes

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