“He buscado por todas partes la ciudad soñada, y al fin la he encontrado en Ronda” Rainer María Rilke, poeta checo

Habíamos visto tantas fotos de Ronda y su famoso puente que no pensábamos que esta ciudad fuese a maravillarnos más de lo que ya sus imágenes lo habían hecho. Error. Por eso no sirve con ver los lugares desde la pantalla de tu ordenador; por eso hay que ir a conocerlos, caminarlos, sentirlos… Por eso Ronda nos fascinó.

Y no fuimos los primeros, claro. Ésta es una tierra por la que han pasado muchas civilizaciones y todas han decidido quedarse: celtas, fenicios, griegos, romanos, visigodos, musulmanes… Por algo será. Por su ubicación sobre un escarpado desfiladero rocoso: posición defensiva de gran ventaja. También por la serranía que la rodea, ideal para el cultivo de cereales y hortalizas. Hasta la jet set de principios y mediados de siglo XX vino a Ronda buscando vivir su propia aventura de exotismo y bandoleros.

La "ciudad" es como los rondeños denominan a la parte más antigua de Ronda. Sus calles y plazas están pintadas de blanco y son una maravilla para pasear

La “ciudad” es como los rondeños denominan a la parte más antigua de Ronda. Sus calles y plazas están pintadas de blanco y son una maravilla para pasear

Quienes la visitamos ahora venimos atraídos sobre todo por ese puente bello como pocos, rodeado de miradores, con vistas a un tajo de 100 metros de altura por el que discurre el río Guadalevín. Aunque también los hay que, aficionados a la tauromaquia, llegan a la cuna del toreo moderno siguiendo los pasos de las afamadas dinastías de toreros.

Unos y otros descubrimos que, pese a sonar a tópico, en Ronda hay mucho más que ver. Y si no nos crees, te damos una lista de razones.

El Tajo de Ronda y el Puente Nuevo desde el sendero que desciende hasta el río Guadalevín

El Tajo de Ronda y el Puente Nuevo desde el sendero que desciende hasta el río Guadalevín

El Puente Nuevo. Después de observarlo desde todos los ángulos posibles (ahí están las fotos de prueba) no podemos dudar de la grandiosidad de este puente. Sus 98 metros de altura lo confirman. Fue construido a finales del siglo XVIII para unir la parte vieja de la ciudad con la nueva: la antigua alcazaba árabe que los rondeños denominan “la ciudad” con la urbe moderna surgida tras la Reconquista. Puedes verlo desde un lado, desde el otro, cruzarlo, observarlo desde miradores, desde la ribera del río Guadalevín, desde la parte baja de la ciudad, de día, iluminado de noche… Y aún así, querrás seguir admirándolo.

Si los miradores que hay en los distintos puntos de la ciudad se te quedan cortos, siempre puedes hacer una pequeña ruta para salvar el Tajo de Ronda y colocarte a los pies del Puente. Tras cruzarlo, yendo de la ciudad nueva hacia la ciudad histórica, tomas la calle Juan Tenorio a la derecha y la recorres hasta la Plaza de María Auxiliadora, donde hay otro mirador. Bajo éste empieza un sendero que desciende por el desfiladero y va bifurcándose en varios caminos. Uno lleva hasta la base del puente, otro se sitúa frente a él brindando unas estupendas vistas y otro más conduce a los restos de una de las puertas de acceso en la muralla árabe. Todos son fáciles, pese a su pendiente y a la falta de barandillas o seguridad, y de poca distancia. Tanto el camino como la panorámica del Puente desde otra perspectiva merecen mucho la pena.

La Plaza de toros. La otra celebridad de Ronda: tanto que es su monumento más visitado con 400.000 personas al año. Es de las plazas más antiguas de España y tiene el ruedo más grande del mundo, con 66 metros de diámetro. Fue construida por la Real Maestranza de Caballería de Ronda, organización que fundó Felipe II en 1572 para reforzar los ejércitos ecuestres. Estos se servían de los toros como entrenamiento y en el siglo XVIII los toreros a pie sustituyeron a los caballos dando lugar a la tauromaquia tal y como la conocemos hoy. Por cierto que la Real Maestranza fue también responsable económica en gran parte de la edificación del Puente Nuevo y tanto éste como la Plaza son obra del mismo arquitecto, Martín de Aldehuela.

La Plaza de Toros de Ronda: su ruedo es el más grande del mundo

La Plaza de Toros de Ronda: su ruedo es el más grande del mundo

El Puente Árabe y el Puente Viejo. El icónico puente de Ronda no fue el primero, otros le precedieron. Se sitúan fuera del centro pues suponían el acceso a la ciudad desde el exterior de su muralla. El Puente Árabe, también llamado puente romano, aunque su construcción es claramente de los tiempos de la ocupación árabe (probablemente el nombre le viene de que en la época de los romanos otro puente estuvo en ese mismo lugar) fue el primero. Además de la ciudad, conectaba con los Baños Árabes y con las Curtidurías. El Puente Viejo, a cuatro pasos del anterior, es también de origen árabe aunque fue ampliado y reconstruido tras la reconquista. La puerta de Felipe V comunica este puente con la entrada a la ciudad y con el barrio del Mercadillo, conocido con este nombre pues era donde los comerciantes hacían noche cuando venían a Ronda.

La Puerta de Felipe V daba acceso a la ciudad de Ronda desde el Puente Viejo

La Puerta de Felipe V daba acceso a la ciudad de Ronda desde el Puente Viejo

Los baños árabes. Situados en las afueras del núcleo urbano, junto a los puentes antiguos, estas instalaciones del siglo XIII son los baños mejor conservados de España. Su ubicación responde al imperativo de la cultura árabe de que los visitantes a la ciudad debían acceder a la misma limpios y aseados. Merece la pena la (corta) visita por las salas y jardines así como ver el vídeo explicativo sobre cómo funcionaban.

Los Baños Árabes de Ronda, del siglo XIII, los mejor conservados de España

Los Baños Árabes de Ronda, del siglo XIII, los mejor conservados de España

La muralla árabe. La ciudad antigua de Ronda, donde se establecieron los árabes durante su ocupación, estaba protegida por el Tajo de Ronda, de manera natural, y por una muralla que construyeron delimitando el resto de la medina y aprovechando la ubicación elevada de la misma. La Puerta del Almocabar, en el extremo sur, es la mejor conservada (fue reforzada en tiempos de Carlos V). El sector occidental, donde se ubican los puentes y baños árabes, también está muy bien mantenido y hay varios senderos en su exterior desde donde poder admirar la muralla.

Vistas de la antigua muralla árabe de Ronda, con las casas blancas el fondo del barrio del Mercadillo

Vistas de la antigua muralla árabe de Ronda, con las casas blancas el fondo del barrio del Mercadillo

Aunque la historia reciente de ocupación árabe y posterior reconquista es la más visible al visitar Ronda, en sus cercanías es posible descubrir las señales de tiempos anteriores. En la Cueva de la Pileta en Benaoján (pueblo vecino de Ronda) se pueden ver restos del Paleolítico y del Neolítico y pinturas rupestres. Y el yacimiento arqueológico de Acinipo, a solo 20 kilómetros de Ronda, da muestras del esplendor de la ciudad durante la época romana (llegando a acuñar su propia moneda). Ambos lugares se pueden visitar (nosotros no lo hicimos, pero si tú vas, ¡cuéntanoslo!).

El Palacio del Rey Moro. Este edificio es uno de los más conocidos en Ronda. Se sitúa cerca de los puentes antiguos y una de sus fachadas está en la roca del tajo. Pese a su nombre, data del siglo XVIII, luego su dueño no pudo ser ningún rey árabe. Lo que sí es de tiempos árabes es la Mina de captación de agua del Guadalevín que alberga en su interior: una escalera de 231 escaños y 100 metros de profundidad con aljibes y depósitos, que se usó para coger el agua desde el río. Sus jardines son una maravilla, con vistas al Puente Nuevo.

El Palacio de Mondragón, hoy museo municipal. Éste sí tiene su origen en la ocupación árabe y cuenta la leyenda que fue incluso la residencia del gran rey Abbel Malik o Abomelic, hijo del sultán de Marruecos Abul Asan. Las posteriores obras de remodelación del edificio, tras la conquista, hacen difícil saber cómo sería originariamente el palacio. Su patio interior y sus jardines dicen que son lo más destacable. No pudimos verlo porque en Semana Santa los horarios de los monumentos eran más restringidos y no nos cuadraba con el resto de actividades.

La Oficina de Turismo de Ronda oferta un bono turístico que da acceso al Centro de Interpretación del Puente Nuevo, los Baños Árabes, el Palacio de Mondragón y el Museo de Pintura Joaquín Peinado por 8 euros. Así mismo organiza tours guiados por la ciudad de 2 horas de duración, muy muy recomendables: además de recorrer Ronda incluye la visita a la Casa de Don Bosco (con una destacable terraza mirador al Puente Nuevo) y a la Plaza de Toros (la entrada libre cuesta 7 euros). Consulta en la Oficina para saber horarios y precios exactos.

La Plaza Duquesa de Parcent. La plaza más bonita de Ronda está en la parte sur de la ciudad, es amplia, con árboles y zonas ajardinadas y está rodeada por varios edificios importantes: el actual Ayuntamiento (antiguo Cuartel de Milicias Provinciales), los conventos de Santa Isabel y de la Caridad y la Iglesia de Santa María la Mayor, construida sobre una antigua mezquita, lo que da lugar a una curiosa disposición de su arquitectura. Pequeño consejo: no te conformes solo con ver su fachada frontal que da a la plaza y entra por la callecita de su lado izquierdo para comprobar sus verdaderas dimensiones…

Los Jardines de Cuenca. Resulta que Ronda y Cuenca son ciudades hermanas y para celebrar esta unión construyeron este espacio, distribuido en varias terrazas en una de las escarpadas paredes del Tajo de Ronda. Su acceso es gratuito y es un lugar super tranquilo donde disfrutar de las espectaculares vistas de la garganta creada por el Guadalevín y del Puente Nuevo.

Por último, unos apuntes viajeros.

¿Dónde nos alojamos? En el Hotel Maestranza, frente a la Plaza de Toros y la Alameda del Tajo. Totalmente renovado, espacioso y muy bien ubicado. Aunque no especialmente barato (90 euros la noche, pero era Semana Santa…)

¿Dónde comimos? Desayunamos en el Café Colón y el Café Central, ambos muy próximos al hotel, con opciones (abundantes) tanto si eres de desayuno dulce como salado. Para comer, optamos por tapeo (¡ya sabéis que nos pierden las tapas y pinchos!) también en las inmediaciones del hotel pues la Plaza del Socorro y la calle Espinel (o calle de la Bola) están repletas de opciones. Recomendamos La Taberna, el Volapié y Toro Tapas.

¿Terraza con vistas? En torno al Puente Nuevo hay muchísimas opciones. Sin embargo, nos quedamos con El Morabito, un poco más alejado, pero con una panorámica más amplia y precios razonables. Tienes todas las direcciones en el mapa al final del post.

No obstante, como siempre decimos, lo mejor de cualquier ciudad, y más si es así de bonita, es pasearla con calma, detenerse en los rincones que te llaman la atención (los hay a puñados), ir de mirador en mirador… ¡Patearse Ronda es un placer! Y para cuando hayas terminado, ¡puedes irte de enoturismo por las bodegas de la serranía! O si te queda energía, ¡recorrer el Caminito del Rey que está muy cerca! 

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6 Comment on “Ronda, ciudad soñada

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