Observar (de lejos) animales (en libertad) en su medio (natural). Qué importantes son esos paréntesis. Nos gustó mucho la experiencia de los safaris en Sri Lanka y en el Amazonas peruano y esperamos repetir (pronto) en África. Ver elefantes, caimanes, nutrias, osos perezosos, todo tipo de aves… O no verlos como nos ocurrió con el lobo ibérico. Porque de eso se trata: hay veces que la suerte juega  a tu favor y otras que no. Los animales tienen libre albedrío y no están ahí para complacerte.

Y con tantos viajes por el mundo buscando animales, ¿cómo nunca habíamos intentado lo mismo con el gran felino nacional que tenemos mucho más a mano? Sí, en España tenemos los últimos ejemplares del bellísimo lince ibérico. Como siempre decimos, a veces nos olvidamos de las maravillas más cercanas.

El felino más amenazado del planeta ha logrado llegar a los 500 ejemplares en la actualidad en nuestro país (censo no oficial de 2017), tras grandes esfuerzos y políticas de protección. La Sierra de Andújar en Jaén es uno de los lugares donde más linces pueden encontrarse, hasta 200, y allí es donde intentamos verlo. No es tarea sencilla: es un animal esquivo y dado su escaso número, estadísticamente las probabilidades de poder observarlo son consecuentemente bajas.

Además de linces, muchas otras especies se pueden observar en la sierra jienense: ciervos, gamos, jinetas, meloncillos, nutrias, buitres, águilas y una gran variedad de aves. Dependiendo de qué animales sean más de tu interés deberás adaptar la ruta para centrarte en unas áreas u otras.

Puedes ir por libre e intentar avistarlos por tu cuenta. Aunque debes contar con buenos prismáticos y/o un telescopio, pues lo normal es que los veas desde cierta distancia. Por supuesto, te contarán historias de personas a quienes les ha aparecido un lince en mitad del camino a escasos metros, pero contar con esa suerte a priori no parece sensato.

Como nosotros no tenemos materiales de observación adecuados y además no conocíamos Andújar antes de este día, preferimos apuntarnos a una actividad organizada. Recurrimos a una empresa de ecoturismo en Jaén llamada Iberus Birding y contratamos a través de la web Nattule.

Esperando para lograr avistar linces en la sierra de Andújar, JaénEsperando para lograr avistar linces en la sierra de Andújar, Jaén

Esperando para lograr avistar linces en la sierra de Andújar, Jaén

Hay varias opciones de tour: desde el que recorre las zonas de libre acceso de la sierra durante unas horas hasta el que consiste en varias jornadas de seguimiento del lince por todo el Parque Natural. Nosotros optamos por una excursión de un día completo que incluía la visita a una finca privada donde es frecuente verlos. La observación del lince sigue sin estar garantizada al cien por cien, pero siempre hay probabilidades más altas.

No es una actividad barata: 90 euros por persona yendo una pareja (cuantos más asistentes, más baja el precio). Incluye la recogida en el alojamiento, el transporte en todoterreno, el guía y la bebida y comida. La excursión dura 15 horas en total: desde las 7.30 de la mañana hasta que se oculta el sol y te devuelven al lugar inicial. Puedes optar por una alternativa más barata, por la mitad de precio, que no incluye el acceso a finca privada: sigues yendo con telescopio y profesionales que conocen el terreno y tienen la experiencia de dónde poder avistar animales, lo que, desde nuestro punto de vista, es la principal ventaja.

A toro pasado, podemos decir que si esperas ver un lince en tu primera visita, recurrir a contratar una actividad así es lo más aconsejable. A parte de lo mencionado sobre contar con los instrumentos adecuados de observación, los guías de las distintas empresas se conocen entre sí y se avisan sobre dónde se están viendo linces en cada momento, información que si tú vas por libre no tendrás. Contando con más días y oportunidades para intentarlo, puedes llegar a verlo por tu cuenta. Por descontado, debes tener mucha, muchísima paciencia: se trata de esperar durante horas a ver si finalmente aparece el lince, a veces incluso sin moverte de un mismo lugar. Y, por supuesto, si llegas a una zona donde hay muchos coches parados y personas con telescopios, únete a ellos.

Pero, yendo al meollo del asunto, ¿logramos ver un lince? No… ¡Logramos ver dos linces! Macho y hembra, en distintos momentos del día y en el mismo sitio: en la carretera que lleva al pueblo de La Lancha, cerca del la presa de Jándula, es decir, en zona de acceso gratuito de la sierra de Andújar. Según nos dijeron, ver una pareja es mucha suerte.

La pareja de linces ibéricos que pudimos observar en la sierra de Andújar, Jaén. Foto hecha con el móvil, sobre el visor del telescopio

Foto hecha con el móvil, sobre el visor del telescopio

La primera vez acababan de cazar un conejo y les seguimos con el telescopio mientras caminaban recorriendo la zona hasta ocultarse en un agujero. Esperábamos unos andares típicamente elegantes felinos, pero no fue así: eran movimientos lentos y algo pesados (¿quizá por la digestión?). La segunda, estaban posados en piedras contiguas: ella, aseándose minuciosamente durante largo rato, lamiéndose a conciencia; él mirando despreocupado. Fue un momento precioso: llovía considerablemente pero todos los observadores permanecimos allí hasta que se marcharon.

Por contra, en la finca privada estuvimos un par de horas sin éxito, pese a que los días anteriores habían estado viendo un lince allí mismo. ¡Definitivamente nunca se sabe! Como la lluvia fue a más, el día estaba sumamente desagradable y ya estábamos felices de haber visto a nuestra pareja de linces, finalizamos voluntariamente la excursión unas horas antes de lo previsto. Nuestra guía de Iberus Birding nos ofreció contactar con Nattule para tramitar una devolución de parte del importe pero nosotros lo rechazamos pues estábamos más que satisfechos con la actividad.

¿Lo recomendamos? Absolutamente. Debe gustarte recorrer espacios naturales, ver animales (a distancia), aprender a mirar y escuchar y tomarte un día de calma, de esperas, siempre con paciencia y buen humor. ¿Te apuntas?

Y la gran pregunta: ¿cuándo es más recomendable intentar avistar linces? ¿hay una época del año mejor o peor para ello? Realmente, ellos están siempre allí: no emigran ni cambian de habitat, con lo que en teoría cualquier momento puede ser igual de bueno (o de malo). Es cierto que en diciembre – enero están en celo, con lo que se mueven más y, sobre todo, se les oye más y sus maullidos pueden ser decisivos para ayudar a localizarlos.

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Viajera, internetera, cinéfila, inquieta, 2.0

6 Comment on “En busca de linces por la sierra de Andújar

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