Si ahora mismo buscas en Google “mejor safari del mundo”, obtendrás un buen puñado de resultados de rankings y fotogalerías y en todos ellos estará incluido el Parque Nacional Etosha de Namibia. No hay que ser Sherlock Holmes por tanto para llegar aquí si lo que buscas es ver animales en libertad. Y a poco que leas y mires, verás imágenes increíbles de leones, elefantes, jirafas, rinocerontes… Y sin embargo, llegas allí, lo ves… y no te lo puedes creer.

Etosha es una inmensa planicie de 22.000 kilómetros cuadrados que en temporada seca, de mayo a octubre, es un salar blanco sin apenas vegetación, mientras que en la época de lluvia se transforma en un lago lleno de vida. La escasez de agua de los meses secos favorece que la fauna se concentre en las charcas que existen, con lo que el avistamiento de la fauna local es mucho más fácil y por esto nuestro verano, su invierno, es la mejor elección para visitarlo. Y encima, para completar la perfección, puedes recorrer Etosha en tu propio coche (no es necesario 4×4) y buscar tú mismo a los animales cual fotógrafo de National Geographic.

Mapa de Etosha. Fuente https://www.etoshanationalpark.org

Mapa de Etosha. Fuente https://www.etoshanationalpark.org

Los principales accesos a Etosha son la Puerta Anderson, si vienes de Windhoek o de la costa oeste y que lleva directamente al campamento de Okaukuejo, y la Puerta Von Lindequist, en el este, entrando desde Botswana, Angola o Zimbabue y que conduce a Namutoni. Existen otras dos entradas menos frecuentadas: Galton, más al oeste aún de Anderson y de acceso privado, solo para aquellos que tengan reserva en el exclusivo Lodge Dolomiti, y la King Nehale, al norte del Parque y de más reciente creación. Todas abren solo desde el amanecer hasta el atardecer, estando totalmente prohibido circular por el parque una vez se pone el sol. Los horarios concretos de apertura y cierre se modifican cada semana por ello: a finales de agosto eran de 7.15 a 18.45.

Para visitar Etosha puedes alojarte en los alrededores del parque y entrar y salir cada día o bien dormir dentro. Hay muchas opciones en torno a las entradas antes mencionadas y las encuentras en Booking.com sin ir más lejos.

Pequeños elefantes jugando en una de las charcas del Parque Etosha, Namibia

 

En el interior, existen 6 sitios, gestionados por Namibia Wildlife Resorts y que se pueden reservar online en su web. Dos son exclusivos, solo con chalets de lujo y con acceso privado a zonas de Etosha reservadas para sus huéspedes: Dolomiti y Onkoshi. 

Los otros cuatro cuentan con área para acampar, habitaciones y chalets, compartiendo las zonas comunes: piscina, restaurante, tiendas… y por supuesto su correspondiente charca a la que acuden los animales. Son Okaukuejo, Halali, Namutoni y Olifantsrus. Los 3 primeros son los más reservados por su ubicación cercana a las entradas, en torno a la carretera C38 que atraviesa el parque, y su cercanía a los puntos de avistamiento de animales. 

Evidentemente las ventajas de quedarse en Etosha son numerosas: la principal es que puedes disfrutar del espectáculo nocturno de los animales en las charcas próximas a los campamentos. Creemos que solo por esto merece la pena, pero como os contamos en nuestra guía de alojamientos, exige pagar más y reservar con mucha antelación. Si quieres salir en busca de animales por la noche, más allá de las charcas, la única alternativa es contratar un safari en alguno de los campamentos.

Atardecer en la charca de Okaukuejo, en Etosha, Namibia

El acceso a Etosha no es gratuito pero, teniendo en cuenta lo que alberga, su precio nos parece de risa. En agosto de 2018: 80 dólares namibios por persona y día (no llega a 5 euros) más 10 por el automóvil por día (60 céntimos). Para consultar las tarifas y horarios actualizados, aquí.

Lo ideal es dedicar al menos 3 días a recorrer Etosha, pasando una noche en cada uno de los campamentos principales: Okaukuejo, Halali y Namutoni. Resulta muy útil adquirir el mapa del Parque que venden en las tiendas de cualquiera de los campamentos por 100 dólares namibios: además de la ubicación de las charcas, distinguiendo las principales, y las indicaciones para las vías, lista todos los animales que habitan en Etosha con sus fotos y nombres, para poder identificarlos. ¡Muy recomendable para saber qué estás viendo!

Una jirafa en el Parque Nacional Etosha, Namibia

Una vez dentro, puedes moverte con libertad y en tu propio coche, siempre teniendo en cuenta ciertas normas de sentido común. Circular despacio, no hacer excesivo ruido, dejar preferencia siempre a los animales que se crucen en el camino, hacer caso de las señales de accesos cerrados o charcas inaccesibles, no conducir nunca de noche, no tocar los animales, no arrancar vegetación, etc. Las vías están sin asfaltar pero en general, no tendrás problema con un turismo.

Dentro de Etosha en cada campamento encontrarás sus correspondientes gasolinera, tienda y restaurante, es decir: puedes abastecerte y comprar lo que necesites una vez hayas entrado. Ahora bien, los precios en general son más altos que fuera del Parque, así que en la medida de lo posible, llega con provisiones y con el depósito lleno.

Nosotros entramos por Anderson y salimos por Von Lindequist, conectadas a través de la carretera C38, en la que es la ruta más habitual para cualquier viajero (en uno u otro sentido). Pasamos 2 noches en Okaukuejo y la última en Namutoni: cuando reservamos no quedaba ya nada en Halali. Nos alojamos en chalet, dado que no quedaban otras alternativas, pero reconocemos que su precio es muy alto (200 euros por noche). El camping es mucho más económico y comparte la zonas comunes con los alojamientos tradicionales, con lo que sale más rentable, pero tienes que reservar con mucha antelación porque las plazas en los campamentos vuelan. En cualquier caso, dormir dentro de Etosha debería ser un objetivo inamovible en tu viaje por Namibia.

Cebras corriendo en el Parque Nacional Etosha, Namibia

¿Recomendaciones para buscar animales? Yendo en temporada alta y seca, como hicimos nosotros, verás herbívoros sin esfuerzo ninguno, incluso saldrán a tu encuentro por la carretera: cebras, ñus, avestruces, jirafas, oryx, gacelas… Pero básicamente deberás buscar las charcas, donde más se concentran y donde puedes disfrutar de ese espectáculo digno de documental de ver decenas de animales de distinto tipo juntos bebiendo.

Ojo, en los meses sin lluvias no todas las charcas tienen agua, sobre todo si vas ya en las últimas semanas de la estación. A finales de agosto, las cercanas al salar estaban secas. Si te haces con el mapa del Parque que venden en los campamentos, sigue las que indican como “sus favoritas”. En nuestra experiencia, las mejores fueron:

  • Okaukuejo. Habíamos leído que ver rinocerontes allí estaba asegurado y las dos noches hubo pleno (ya cuando estaba oscuro). Incluso una pareja de leones se dejó ver. El atardecer aquí es inolvidable, con elefantes, jirafas, oryx… bebiendo mientras el sol se pone de fondo.
  • Newbrownii. El primer día cerca de esta charca avistamos a un león echando la siesta; el segundo, a eso de las 9 de la mañana, el león (¿sería el mismo?) estaba junto a la orilla mientras el resto de animales (ñus, cebras, oryx, avestruces, impalas) que iban a beber en su rutina matutina esperaban a una prudente distancia a que el felino decidiese marcharse. El rey haciendo ostentación de su poder.
  • Halali. Fuimos hacia mediodía, que no es la mejor hora para avistar animales: vimos kudús, cebras, impalas… Por la noche según leímos la cosa mejora. En cualquier caso, la charca en sí es muy bonita y fotogénica y el espacio para sentarte y observar a la sombra es de lujo.
  • Rietfontein. En la carretera que conduce a ella, ya cerca y exactamente en el mismo punto, encontramos leones los dos días: primero una pareja de machos echando la siesta y al día siguiente dos pequeños cachorros. La charca es preciosa: muy amplia, con abundante agua, incluso una zona de juncos y hierba, y siempre vimos muchos animales de distintas especies juntos bebiendo (la típica estampa que uno tiene en la cabeza antes de venir a África).

Un león en una de las charcas del Parque Nacional Etosha, Namibia

Es cierto que avistar animales no es sencillo: lograr ver a un león bajo un matorral tumbado es realmente complicado. Cuando veas un grupo de coches parados, detente e intenta buscar en la dirección que miran porque será la mejor forma de encontrar ese tipo de hallazgos.

La ventaja de Etosha es que hay tantos animales que literalmente ellos se acercan a ti mientras circulas por la carretera o te paras en una charca. Además, aunque no seas un experto oteador, aunque tengas jornadas de conducir desde el amanecer hasta el atardecer buscando, el momento en que encuentras un animal junto al coche que conduces tú, ¡es un subidón indescriptible!

Rinoceronte en la charca de Okaukuejo en el Parque Etosha, Namibia

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Viajera, internetera, cinéfila, inquieta, 2.0

2 Comment on “De safari en Etosha, Namibia

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