África. Solo su nombre me eriza la piel. Me imagino desiertos. Sabanas. Leones. Elefantes. Charcas llenas de vida. Tiendas de campaña. Reuniones en torno a una hoguera. Kilómetros y kilómetros de territorio salvaje. Mi imagen mental es la mezcla de películas y documentales que he visto durante años y que siempre he soñado con conocer. ¿Siempre? Bueno, no tanto. Confieso que probablemente hace 10 años jamás habría hecho este viaje. Diego es el culpable. De hecho él ya ha estado en Namibia y en Zimbabue. Él es quien me ha arrastrado a su pasión por este continente y por sus habitantes. Y como casi siempre: un nuevo converso puede ser más fanático que el creyente original.

En realidad ya he estado en África, pero no en ese África de safaris y documentales: el África del Masai Mara o el Serengeti. ¿Y por qué Namibia y Botswana? Diego quería volver a Namibia y conocer los lugares que le quedaron pendientes. No en vano es un país con una gran variedad paisajística: pasaremos por el gran desierto del Namib, pero también por (parte de) la mítica Costa de los Esqueletos o por el icónico Parque Etosha lleno de fauna salvaje. Y yo quería ir al delta del Okavango y ver con mis propios ojos esas imágenes que tantas veces he visto en televisión e Internet: uno de los lugares con mayor concentración de animales en libertad. ¡Botswana es el país del mundo con más elefantes! Nuestro objetivo estaba claro, pero ¿cómo realizarlo?

Grupo de elefantes en Zimbabue, África

¿Por libre o en viaje organizado?

La primera gran pregunta. Inicialmente miramos viajes organizados y contactamos con varias agencias especializadas. Toda la información que nos dieron fue estupenda y valoramos muy seriamente viajar de esta forma. ¿Ventajas? Son safaris móviles durante todo el trayecto, lo que implica que vas a estar dentro de los Parques Naturales continuamente y vas a dormir en medio de la naturaleza. ¿Inconvenientes? Su precio es alto, viajas en grupo con otras personas que no conoces (cosa que puede resultar super enriquecedora o lo contrario) y tienes menos libertad de decisión individual. Ni nos planteamos, por su elevado coste, la opción definitiva: un viaje organizado, pero privado y personalizando el itinerario (si te ha tocado la lotería, felicidades y a por ello).

Así que empezamos a explorar la idea de ir por libre. Encontramos foros y blogs de muchas personas contando su experiencia y eso nos fue animando. En Namibia es más sencillo, pues puedes entrar en los grandes espacios naturales por tu cuenta y moverte con tu propio coche. Por ejemplo, en Etosha, el Parque por excelencia para ver fauna en libertad. En Botswana en cambio es más complejo adentrarte solo en los Parques de Chobe o el Okavango, aunque hay valientes que lo hacen, para lo que es imprescindible un 4×4 preparado. En cualquier caso, puedes contratar safaris para ello, de un día o de varios, y por tanto hacer esta parte más al modo “viaje organizado”.

Al final nos decantamos por esta opción. Por coste, nos sale bastante más barato, sí, pero sigue siendo un viaje caro, por la gran cantidad de actividades que vamos a hacer y por los alojamientos. Lo que nos lleva a la siguiente gran cuestión.

¿Camping sí o no?

La manera más económica de hacer este viaje es yendo con tu propia tienda de campaña. De hecho, es muy común alquilar un todoterreno con tienda que se puede montar sobre el techo del mismo. Hay muchísimos campings tanto en Namibia como en Botswana y muy bien situados. Pero nuevamente aquí hay diferencia entre los dos países. En Namibia es más fácil encontrar dentro de las reservas alojamiento a un precio relativamente asequible, además de la oferta de campamento. En Botswana no hay término medio: si quieres por ejemplo recorrer Chobe y el Okavango por tu cuenta, en el interior de estos parques solo hay o bien campings o bien lodges de super lujo a los que te llevan en avioneta privada (alternativa no a nuestro alcance).

A pesar de lo conveniente del camping, sin embargo, confesamos que no somos capaces de pasar 3 semanas durmiendo en tienda de campaña 🙁 Admiramos y envidiamos a quienes sí lo hacen y reconocemos que la libertad que te da es inigualable. Pero necesitamos una cama en la que descansar. Por tanto, iremos a alojamientos convencionales, un poco de todo tipo: desde hoteles hasta cabañas pasando por algún lujo puntual para darnos el gustazo. Y una noche sí dormiremos en un campamento dentro del Okavango con un safari que hemos contratado.

Tanto si vas a ir a con tienda de campaña como si no, tienes que reservar con antelación. ¿Y cómo hemos hecho las reservas? A través de internet: Booking.com sobre todo y en algunos casos, directamente contactando con el alojamiento a través de su web. Mucho más fácil de lo esperado. Haremos un post específico sobre este tema, no obstante.

Obviamente, no ir de camping nos encarece el presupuesto del viaje y, sobre todo en Botswana, implica que no podamos estar “dentro” de los espacios naturales continuamente. Pero, por otro lado, nos simplifica el tema del automóvil… Y de ahí la siguiente decisión a tomar.

Jeep conduciendo por Namibia

¿4×4 o turismo?

Al principio pensábamos que ni nos podíamos plantear la duda y que era imposible hacer este viaje sin un todoterreno. Error. Es posible y de hecho así lo haremos. La decisión viene condicionada por lo explicado en los puntos anteriores. Si vas a ir de campamento y quieres adentrarte por ti mismo en todos los espacios naturales (principalmente los de Botswana) necesitas un 4×4. Si no es así, con un coche puedes hacerlo perfectamente y el coste de alquiler es prácticamente la mitad.

Como todo, depende de lo que vayas a visitar. Ponemos unos ejemplos. Si quieres recorrer la Costa de los Esqueletos al completo, necesitas un todoterreno, con coche solo puedes acceder a un primer tramo. Para visitar Etosha, no es necesario 4×4. Puedes entrar en el desierto del Namib en coche; hay una parte final que sí requiere todoterreno pero cuentan con un servicio de bus (previo pago) para los que no lo tengan. Para cruzar los parques de Botswana (Chobe, Savuti, Moremi, Okavango) es imprescindible un 4×4 y bastante habilidad conduciéndolo.

Si optas por todoterreno con tienda de campaña, debes reservarlo con tiempo (según nos han dicho, vuelan) y lo más aconsejable sería recurrir a agencias locales especializadas en este tipo de servicios. Si solo quieres alquilar el vehículo, todas las empresas de alquiler convencional operan en Namibia, con lo que el trámite de búsqueda y reserva será como con cualquier otro destino. Nosotros siempre usamos Rentalcars por su servicio Cobertura total.

Alquila tu coche con Rentalcars

A tener en cuenta (y mucho) que las opciones y el coste también va a variar si el lugar de entrega del coche es distinto al lugar de recogida, sobre todo si son países diferentes. La mayoría de empresas permiten cruzar a Botswana con un coche alquilado en Namibia, que será nuestro caso, pero debes advertirlo: tienen que entregarte un papel que deberás enseñar en la frontera entre ambos países y colocar una pegatina “NAM” en la parte trasera del vehículo.

También muy importante, debes contar con el carnet de conducir internacional. Puedes gestionarlo en la DGT de tu ciudad y tiene una validez de un año. Tendrás que presentar tu permiso de conducir original, el formulario que te descargas en el enlace anterior, sendas fotocopias de DNI y permiso y una fotografía de carnet. Además hay que abonar una tasa de 10,20 € (se paga allí mismo con tarjeta). Debes solicitar cita previa online aquí: en la primera pantalla, además de elegir la oficina, selecciona “Trámites de oficina” y en la segunda pantalla, “Área: Conductores y Vehículos”.

 

Vuelos

Directamente relacionado con lo anterior: ¿dónde volar para realizar un viaje que en realidad recorrerá dos países? Aquí barajamos todas las opciones habidas y por haber. Obviamente, por comodidad y ahorro de tiempo, lo ideal era llegar a un país y luego volver desde el otro. Pero por coste, lo que más económico nos resultaba era entrar y salir por el mismo aeropuerto. Lo que significa también devolver el coche alquilado en el mismo lugar de recogida y otro ahorro adicional. En ese sentido, hay más opciones con Windhoek, la capital namibia, que con Gaborone, la botswana.

Esta decisión, obviamente, determinó la configuración del itinerario y la necesidad de 3 semanas como mínimo para realizar el viaje, para tener tiempo de visitar todos los lugares deseados y además, poder volver al aeropuerto inicial.

Volaremos a Windhoek con Qatar haciendo una única escala en Doha. Será nuestra tercera vez con la aerolínea catarí tras Sri Lanka y Katmandú. Además, tuvimos mucha suerte, y fue el pistoletazo de salida para hacer realidad el viaje, porque en febrero compramos los vuelos por solo 600 euros cada uno, para volar en temporada alta (lo que nos lleva al siguiente punto).

En el trayecto de vuelta de Windhoek a Madrid, la escala en Doha será muy larga. Lo que a priori es un incordio, sin embargo, se ha convertido en la posibilidad de conocer otro país. Y es que, si tu escala es superior a 5 horas, puedes hacer un tour gratuito en Doha organizado por la propia Qatar. Hay varios horarios diarios y se puede reservar online.

Cuándo ir

La temporada alta en Namibia y Botswana coincide con la estación seca que va de junio a octubre. Es la mejor época para ver animales: se concentran en los puntos de acceso al agua, con lo que es más fácil localizarlos, y además hay menos vegetación que impida la visibilidad. Los meses estrella son julio y agosto. Obviamente eso no significa que el resto del año no puedas ver fauna. Incluso hay sitios donde es más conveniente verlos en la época húmeda, de diciembre a marzo, como el desierto del Kalahari (sí, también este lugar mítico, al menos en parte, está en territorio botswano). Pero desde luego, nuestro verano, su invierno, es lo más recomendable.

Así pues, llegaremos a Namibia el 24 de agosto, cruzaremos a Botswana el 4 de septiembre, volveremos a Namibia el 12 y el 14 volaremos de vuelta.

Itinerario

He aquí el punto crucial en la planificación de cualquier viaje, la madre de todas las decisiones. Nos resultó tan complicado y es tan largo de explicar, que le hemos dedicado un post completo 😉 Como titulares, los sitios que visitaremos:

  • En Namibia: el desierto del Namib, la costa en Swakopmund, Damaraland, el parque Etosha y la Franja del Caprivi (por donde accederemos a Botswana)
  • En Botswana: el parque Chobe desde Kasane, los salares de Makgadikgadi desde Gweta y el delta del Okavango desde Maún. Lamentablemente, nos perdemos el desierto del Kalahari pero a cambio, bonus extra: desde Kasane es posible llegar en una excursión de un día a las cataratas Victoria en Zimbabue ¡y esto no nos lo perderemos!

Vista de las cataratas Victoria desde el helicóptero

Fronteras y visado

Con pasaporte español vigente desde hace 6 meses mínimo, no es necesario gestionar ningún visado de entrada ni a Namibia ni a Botswana. A territorio botswuano entraremos y saldremos por tierra, en coche, con lo que tendremos que pasar un par de controles fronterizos:

  • De Namibia a Botswana iremos por la Franja del Caprivi, a través del puesto fronterizo de Ngoma (abierto de 7 a 18 horas).
  • De vuelta a Namibia cruzaremos por la carretera Trans-Kalahari, por el puesto de Mamuno (accesible de 7 de la mañana a 12 de la noche).

En ambos tendremos que presentar la documentación personal y del automóvil (el famoso permiso que debemos solicitar en la agencia de alquiler del choce) y pagar una tasa por circulación en el país.

Seguro de viaje

Sobra decir que para un viaje de estas características, con safaris, en plena naturaleza, conduciendo tantas horas, en África… ¡un seguro de viajes es imprescindible! Una vez más hemos confiado en IATI. Nunca hemos hecho uso del seguro y esperamos que este viaje no sea la excepción, ¡pero hay que llevarlo! Ya te contamos en un post anterior las razones para viajar con seguro y las razones para elegir IATI ¡y además si contratas a través de nuestro blog consigues un 5% de descuento!

Vacunas y medicación

Y para no tener que usar el seguro de viajes, lo mejor es prevenir. Tanto Namibia como Botswana son países que, a priori, pueden suponer algún riesgo sanitario. Para corroborarlo basta entrar en alguna de las webs con datos de este tipo sobre los destinos, como viajarseguro.org, o, mejor aún, visitar algún Centro de Vacunación Internacional donde te den la información de primera mano.

Nosotros nos lo ahorramos en esta ocasión porque ya pasamos por consulta médica cuando viajamos a Madagascar y las vacunas recomendadas para Namibia y Botswana son las mismas: tener puestas las habituales obligatorias en España y añadir, específicamente para el viaje, hepatitis A y fiebre tifoidea.

Además, también tendremos que tomar la medicación para la malaria, el famoso Malarone (un día antes de empezar el viaje, todos los días durante éste y una semana tras el regreso), hacer uso de repelente de mosquitos, consumir solo agua embotellada y llevar los típicos medicamentos “por si acaso” (Fortasec para posibles diarreas, algún antiinflamotorio, etc). Nunca hemos enfermado mientras viajábamos y cruzamos los dedos para que siga así.

Información, recetas y cartilla de vacunación que nos dieron en la Unidad del Viajer del Carlos III

Información

Si al final nos ha sido posible organizar el viaje ha sido gracias a toda la información que hemos podido consultar en muchos otros blogs que se atrevieron a ir por libre a nuestros destinos soñados y nos lo han puesto más fácil. He aquí la lista de los que nos hemos leído y releído:

Y con todos los deberes hechos, ya solo nos queda ¡que llegue el 23 de agosto! ¡Preparados, listos… ya!

Viajera, internetera, cinéfila, inquieta, 2.0

2 Comment on “Cómo organizar un viaje por libre a Namibia y Botswana

  1. Pingback: Decidiendo el itinerario por Namibia y Botswana | Vagamundos Viajeros

  2. Pingback: Compañeros de ruta: exprimiendo un verano de viajes – ¡Turismo guay!

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: