Encontrar alojamiento por libre en África no es tarea sencilla, aunque antes de empezar con la búsqueda pensábamos que sería más complicado. En la mayoría de lugares top del viaje, las opciones oscilan entre camping básico y lodge de lujo. Nosotros solemos movernos en las alternativas intermedias (bueno bonito y barato) pero éstas escasean en según qué zonas de Namibia y Botswana. Además, como ya te contamos, al ir en temporada alta, hay que reservar con meses de antelación, sobre todo en Etosha y Sossusvlei, en Namibia. En general, las buenas opciones vuelan.

En cualquier caso, siguiendo nuestro itinerario, estos fueron nuestros alojamientos, con sus correspondientes precios y breve reseña de nuestra estancia.

Agama River Camp. 2 noches, 165 €/noche, con desayuno, reservado en hoteles.com. Entre Sesriem y Solitaire, frente a los montes Naukluft. A una hora de la entrada de Sesriem para acceder al desierto y unos 30 minutos hasta la gasolinera de Solitaire, yendo en coche (en 4×4 los tiempos se reducen pues las carreteras son más aptas para jeep). Escogimos este hotel, primero, porque no teníamos muchas más opciones: hasta con un año de antelación están cogidos los principales alojamientos en la zona. Segundo, por su buena pinta, que no defraudó en absoluto. Y tercero, porque su ubicación a medio camino entre Sesriem y Solitaire era “el mal menor”, dado que los dos días debíamos madrugar mucho para ir a cada uno de ellos. No fue barato pero mereció la pena. Teníamos nuestra cabañita individual, amplia y cómoda, con vistas a las montañas de Naukluft y al cielo estrellado nocturno (que podías ver desde el tejado). Incluía desayuno que nos prepararon para llevar al tener que salir tan temprano y que cundió mucho: con el pack desayunamos y comimos cada día. También hay opción a camping allí mismo, más económico.

Dado que no hay nada alrededor del Agama River Camp, o coges comida para llevar en Solitaire (el pueblo más cercano) o puedes tomar la cena en el propio lodge: sopa, buffet barbacoa, bebida y postre, por unos 18 euros. No es barato, para los precios de allí, pero los platos son estupendos. También cuentan con servicio de bar para bebidas y en la recepción puedes rellenar de agua tu botella.

Agama River Camp, en la carretera de Solitaire a Sesriem, Namibia

Sea Wind Self Catering Cottages. 2 noches, 48 €/noche, reservado en booking.com. En Swakopmund, un apartamento amplio, cómodo y moderno con una cocina bastante completa donde pudimos preparar comida un par de días y descansar. No estaba en el centro de la ciudad, pero en este viaje lo del turismo urbano ni nos lo planteábamos, y a cambio, sí estaba cerca un centro comercial donde pudimos comprar.

Hoada Campsite. 1 noche, 91 €/noche, reservado en hoteles.com. Nuestro alojamiento aquí era una tienda de campaña, pero de lujo: con camas, espacio para hacer barbacoa y baño y ducha al aire libre. Integrado entre las rocas de Damaraland, el paisaje era para morirse de bonito y el atardecer frente a la piscina fue precioso. La estancia incluye la cena, pero la cocinas tú mismo: te dan un plato de carne por persona y la haces a la parrilla (puedes comprar madera y cerillas allí mismo). ¡Menuda aventura lograr hacer el fuego sin nada más que madera y rastrojos! Pero lo logramos y la cena nos supo a gloria.

Este alojamiento pertenece en realidad al cercano lodge Grootberg, mucho más lujoso, y que cuenta con actividades guiadas para rastrear rinocerontes o intentar ver elefantes del desierto. No se puede reservar previamente, así que hasta que no llegas no sabes realmente si vas a poder hacer alguna. Intentamos un safari para ver elefantes (80 euros por persona, lunch incluido) pero no hubo manera, no ya de ver paquidermos sino de ver cualquier otro animal (y no por falta de insistencia del guía): nos explicó que llevan 3 años de sequía, así que creemos que podríamos habérnoslo ahorrado…

Piscina y bar, entre rocas, del Hoada Campsite, en Damaraland, Namibia

Otjitotongwe Cheetah Farm. 1 noche, 153 €/noche con cena, desayuno y actividad de ver guepardos, reservado en su web. Es una granja grande, con muchas hectáreas de terreno, donde viven varios guepardos. Unos pocos son domésticos. La historia que habíamos leído es que el dueño los rescató recién nacidos tras ser asesinada su madre y se criaron en la granja, pero al preguntarle sus edades, no nos cuadró… Tienen 16, 9 y 6 años respectivamente. Otros 7 viven en su territorio y los alimentan, pero no son dóciles ni mansos ni mucho menos. Puedes interactuar con los primeros y salir en jeep a ver cómo alimentan a los segundos. Respecto al alojamiento, tienen zona de camping y chalets individuales, que fue nuestra elección. La reserva incluye cena y desayuno, pues la granja está alejada de todo, destacando sobre todo la primera (probamos lasaña de oryx, deliciosa).

La elección de este alojamiento nos resultó controvertida a la postre. Con el tema de los guepardos domésticos no nos sentimos bien del todo. Observar a los otros felinos que viven en el terreno de la granja, a su aire, sí lo disfrutamos. Namibia es actualmente uno de los países con mayor número de guepardos, si bien llevan mucho tiempo en peligro por la competencia con otros grandes depredadores, frente a los que físicamente pierden, y por la ocupación humana. Perseguidos por cazadores durante mucho tiempo, este tipo de vida en granjas particulares han logrado de este modo preservarlos. Hay también programas llevados a cabo por organismos oficiales para educar a los granjeros de que se puede convivir con estos felinos y darles los medios para ello. Creemos que la actividad que llevan a cabo en la granja es respetuosa, aunque suscita la duda moral de si el precio que los guepardos están pagando por sobrevivir es renunciar en parte a su naturaleza salvaje. Además, fue el único modo que tuvimos de ver estos animales: encontrarlos en los parques nacionales de safari es muy, muy difícil. Pero si pudiésemos volver atrás, no iríamos. En su lugar, intentaríamos acercarnos al Cheetah Conservation Fund donde también hay actividades para ver guepardos.

Guepardo en la granja Otjitotongwe, Namibia

Okaukejo Camp. 2 noches, desde 200 €/noche la habitación doble, desayuno incluido, reservado en su web. Dentro de Etosha hay varios campamentos donde se puede dormir, de modo que permaneces dentro del Parque todo el tiempo. Okaukuejo es el más famoso pues su charca es la más frecuentada por animales. Por eso mismo las plazas están muy solicitadas, tanto para el camping como para los alojamientos convencionales. Hay dormitorios dobles por unos 200 €/noche y de ahí en adelante, chalets que van aumentando de precio conforme a su cercanía a la charca. Un consejo: salvo que cojas el ultra premium con balcón directo a la charca (de precio desorbitado), el resto de los que venden como tal no merecen la pena el coste pues realmente no ves la charca desde el chalet. El camping es muchísimo más económico, por unos 22 €/noche por persona pero repito: ¡las plazas vuelan! A 6 meses de ir ya no quedaban. Huelga decir que todas las instalaciones comunes (piscina, bar, restaurante, terrazas) son una maravilla y además se comparten entre todos los huéspedes, los que acampan incluidos.

Dormir dentro de Etosha es imprescindible: las noches que pasamos en esas charcas son de las mejores experiencias que hemos vivido. Elefantes, rinocerontes, jirafas, leones… pasaron por allí. Ahora bien: el coste de las habitaciones y chalets es alto y no estás allí más que para dormir, y pocas horas (madrugas mucho y te acuestas tarde dado que estos son los horarios de alta actividad de los animales). Por tanto, bien habríamos pasado unas pocas noches de camping y nos habríamos ahorrado bastante dinero. Pero para ello hay que reservar con mucho tiempo (¡que no te pase como a nosotros!). Dado que no teníamos esa opción, aunque nos doliese, damos el dinero por bien invertido a cambio del espectáculo de los waterholes.

Namutoni Camp. 1 noche, desde 200 €/noche, reservado en su web. Mismas condiciones y características que Okaukuejo, es otro de los campamentos dentro de Etosha; en este caso, el último para salir por la puerta Von Lindequist en el Este. Su charca no es tan animada, habríamos preferido quedarnos en Okaukuejo, pero tampoco teníamos opción pues no quedaban plazas para este día ya, ni en el chalet más caro. ¿Hemos dicho ya que hay que reservar con mucha antelación si viajas en temporada alta?

Campamento Namutoni dentro del Parque Etosha, Namibia

Riverview Guesthouse. 1 noche, 30 €/noche, reservado en booking.comEn el trayecto por la Franja del Caprivi para pasar de Namibia a Botswana, tuvimos dos noches de “parada técnica”. La primera fue en Rundu, una ciudad con servicios y comercios, atravesada por el río Okavango. El Riverview tiene justamente vistas a éste que merecen mucho la pena y habitaciones amplias, algo viejitas, pero correctas para el precio que pagas.

Happy Forest B&B. 1 noche, 43 €/noche, con desayuno, reservado en booking.com. Nuestro último día en Namibia llegamos a Katima Mulilo, muy cerca ya de la frontera con Botswana y nos hospedamos aquí. Se trata de casitas individuales muy amplias, en torno a un bonito jardín. Pero no está en la ciudad en sí, sino a las afueras: hay que coger el coche si necesitas echar gasolina, comprar o cenar (que fue nuestro caso). Para una noche, suficiente; si planeas estar más, mejor busca otra alternativa dentro de la propia ciudad.

Thobolo’s Bush Lodge. 2 noches, 212 €/noche, reservado en booking.com. El pueblo más cercano es Kachikau, pero está en realidad ya de camino a Savuti, adentrándose en caminos llenos de arena: solo se puede llegar en 4×4 pero si no tienes, te recogen en Kachikau y allí dejas tu coche en un lugar de su confianza. Tiene su propia charca por la que desfilan diariamente bastantes animales: la primera noche llegamos a ver 200 elefantes. Hay zona de camping, pero nosotros nos quedamos en un chalet perfectamente equipado, con cocina completa, su propio mirador a la charca, 2 dormitorios y 2 baños (es por tanto una estancia perfecta para 4, quedando de ese modo un precio mucho más económico). Es un ecolodge autosuficiente en todos sus suministros: agua, electricidad de placas solares, etc., cosa que entiendes en cuanto ves su ubicación, alejada de todo. Las instalaciones son espectaculares. El personal que trabaja allí es encantador hasta decir basta. La persona que lo gestiona, John, es tan agradable que nos dio mucha pena despedirnos de él. Y si quieres comer allí, el servicio del restaurante es de lo mejor que encontramos en el viaje.

Desde Thobolo’s organizan safaris guiados a Savuti y a la ribera del Chobe. Nuestro plan era hacer uno en Savuti y el del Chobe realizarlo desde Kasane, pues está en realidad más cerca. Pero una vez allí nos informaron de que no era buena idea: Savuti en temporada seca está prácticamente sin animales, así que lo cambiamos por Chobe. La cuestión es que desde el alojamiento hasta la entrada a Chobe hay como hora y media de desplazamiento, con lo que no puedes estar allí al amanecer. Conclusión: si planeas ir a Savuti, Thobolo’s es un lugar excepcional para alojarte; si no vas a adentrarte en las reservas más interiores de Chobe, sino que tu objetivo es la zona del río, mejor ve a Kasane y contrata los safaris desde allí.

Zonas comunes del Thobolo's Lodge en Kachikau, Botswana

Nxabii Cottages. 2 noches, 50 €/noche, reservado en booking.com. Fue el error del viaje (casi siempre hay uno) por su ubicación: no está en Kasane realmente, sino en un pueblito cercano. El problema es que allí no hay servicios turísticos con lo que tienes que coger el coche y conducir un buen tramo para ir al supermercado o a un bar. Aunque las habitaciones eran correctas y la dueña, Irene, era amabilísima, recomendamos alojarse en el mismo Kasane. 

Gweta Lodge. 1 noche, 59 €/nochereservado en booking.com. Es un lodge más que aceptable: las zonas comunes con la piscina y el bar de tejado de paja son realmente bonitas. Está en el centro del pueblo de Gweta y ofrece alojamiento en camping y en chalets completos privados: ojo, en estos el baño está al aire libre, con lo que debes ducharte durante las horas de luz, salvo que quieras pasar frío. Organizan actividades para ver una colonia de suricatos “cercana” y visitar los salares de Makgadikgadi.

Aunque Gweta es la localidad más próxima a los salares, realmente hay una distancia grande: sobre todo porque no hay carreteras como tal habilitadas y no se puede circular rápido. Contratamos una excursión de medio día y estuvimos el 90% del tiempo en el jeep. Es cierto que nos encantó ver a los suricatos y atisbar los salares, pero creemos que si no puedes dedicarle un día entero a la actividad (lo que supone dormir 2 noches en el lodge), no merece mucho la pena.

Bar y piscina de Gweta Lodge, en Gweta, Botswana

Okavango River Lodge. 3 noches, 47 €/noche, reservado en su web. Habíamos leído muy buenas opiniones sobre este alojamiento en Maún y ya los e-mails que nos intercambiamos con su dueña, Kate, prometían. Cuenta con zona de acampada, chalets y tiendas equipadas con camas: todo en torno a un precioso embarcadero en el delta, con un bar super animado que sirve comida con buena relación calidad-precio. Puedes pasar horas en esas mesas con vistas al río, admirando el paisaje, y no cansarte. Los chalets son cómodos y correctos, sin ningún servicio extra, pero resultan realmente baratos para ser Botswana, así que compensa de sobra. Ofrecen safaris, paseos en barco y salidas en mokoro por el delta del Okavango. Hicimos con ellos un safari móvil de 2 días y 1 noche dentro de la reserva de Moremi y fue una de las mejores experiencias del viaje.

El Okavango River Lodge en Maún, Botswana

Kalahari Arms Hotel. 1 noche, 74 €/noche, reservado en hoteles.com. Este hotel en Ghanzi fue nuestro día de vacaciones dentro del viaje: aprovechamos la tarde en su piscina, cenamos tranquilamente en su restaurante y descansamos en el chalet amplísimo donde dormimos (había 2 habitaciones, baño y saloncito).

Trans Kalahari Inn. 1 noche, 52 €/noche, reservado en booking.com. Y éste fue justo lo contrario: solo paramos en él para dormir. Lo más valioso para nosotros de este hotel era su ubicación, a 20 minutos en coche del centro de Windhoek y a unos 10 del aeropuerto internacional. La habitación era en realidad para 4 personas, con lo que nos sobraba espacio.

Si volviésemos a organizar el viaje ahora, reservaríamos con mucho más tiempo de antelación para los campings de Etosha y pasaríamos alguna noche más de campamento móvil en Botswana. Aunque siempre somos defensores de “lo cómodo”, creemos que en estos casos los altos precios de las otras alternativas y las experiencias que brinda el dormir dentro de los Parques Nacionales compensan de sobra pasar unas pocas noches de tienda de campaña.

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Viajera, internetera, cinéfila, inquieta, 2.0

5 Comment on “Guía de alojamientos en Namibia y Botswana

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