23 días. 22 noches. 5.400 kilómetros. 3 países. Cientos de animales. 6.000 fotos. Muchas sonrisas. Aún tenemos que procesar todo lo que hemos vivido durante este viaje por Namibia y Botswana. Pese a la gran planificación previa y a que el itinerario estaba fijado desde hace mucho, hemos tenido grandes sorpresas, momentos que nunca olvidaremos.

Recién llegados, estos son los que creemos que perdurarán (seguro que en unos meses o un año releer este post será un bonito ejercicio). Como ordenarlos de mayor a menor importancia nos resulta imposible, lo hacemos simplemente por estricto orden cronológico de descubrimiento.

El surrealismo de Deadvlei. Empezar un viaje en el desierto más antiguo del mundo es entrar por la puerta grande. Y si bien las dunas de Sossusvlei nos alucinaron y todo el paisaje de Namib en general es bello, pisar Deadvlei es sin duda uno de esos instantes que jamás olvidaremos. El suelo blanco, las dunas anaranjadas de fondo, las siluetas de los árboles muertos, sus sombras… Nos parecía estar dentro de un cuadro de Dalí.

Deadvlei, en el desierto del Namib, Namibia

Los lobos marinos de Cape Cross. No sabemos qué nos impactó más: si observar esta colonia de más de 100.000 lobos marinos, peleando, comiendo, durmiendo, bañándose… U oírles. ¡Vaya escandalera! Nunca habíamos visto tal cantidad de animales juntos en el mismo espacio. No sabíamos dónde mirar, en cada rincón había una historia: una madre y su cría, dos machos peleando, un grupo durmiendo, unas crías jugando… Digno de ver.

Colonia de lobos marinos en Cape Cross, Namibia

La charca de Okaukuejo en Etosha. Pasábamos el día recorriendo el Parque Natural de Etosha en nuestro coche, buscando animales: cebras, gacelas, orys, ñus, avestruces, jirafas, elefantes, ¡incluso leones! hicieron su aparición. Pero nada fue comparable a las dos noches que vivimos en la charca del campamento de Okaukuejo. Nunca olvidaremos el momento en que estaban bebiendo agua a la vez dos rinocerontes, un elefante, una jirafa y una pareja de leones. ¡Ni el mejor documental de la BBC!

Atardecer en la charca de Okaukuejo, en Etosha, Namibia

Trip-Dropeando en Namibia. Unos genios tuvieron la fantástica idea de crear una plataforma en la que poner en contacto a viajeros con escuelas necesitadas de ayuda por todo el mundo. Si quieres colaborar solo tienes que buscar tu destino en la web de Trip-Drop y qué colegios tienen localizados allí, contactar con el que elijas para conocer sus necesidades concretas (generalmente material escolar) y acordar el día que, durante tu viaje, te acercarás a llevarles los productos que logres reunir. Con ayuda de amigos y familiares sumamos una cantidad de dinero considerable con la que compramos allí, en Namibia, cientos de cuadernos, bolis, lápices, pinturas, tizas, balones… Y los entregamos a las escuelas Kanuymara y Ndiyona (en total casi 1.000 alumnos) cerca de Rundu. Nuestra visita coincidió con su primer día del curso escolar y el recibimiento fue tan espectacular que no tenemos palabras para describirlo…

Cientos de elefantes en una noche. Nuestra primera noche en Botswana, país que presume de albergar la mayor población de elefantes del mundo, constató dicha fama en un lodge maravilloso entre Chobe y Savuti, el Thobolo’s (del que te hablamos en nuestra guía de alojamientos). Por su charca vimos desfilar unos 200 paquidermos. Y ojo, que a la mañana siguiente, apareció un sediento león también por allí…

Desfile nocturno de elefantes en la charca del Thobolo's Lodge, Botswana

El río Chobe. Si juntas vegetación y agua, mucha agua, y le sumas miles de elefantes, hipopótamos, antílopes de todas las clases, aves de especies innombrables, búfalos… Todo bajo un cielo azul y en un paisaje bellísimo, te acercarás a lo que es la ribera del río Chobe, en el norte de Botswana. Puedes recorrerla en jeep desde tierra y en barco desde el cauce del propio río: ambas opciones son espectaculares y merecen la pena.

El río Chobe, en Botswana

Las cataratas Victoria. No iban tan cargadas de agua como otras épocas del año, pero aún así, el espectáculo del “humo que truena” no puede defraudar. Diego ya había estado en Victoria Falls hacía años y siempre me decía que algún día debería ir yo. ¡Por fin! Sobrevolarlas en helicoptero fue todo un lujo (en todos los sentidos: 165 $ por persona) pero casi disfrutamos más caminar junto a ellas, verlas de cerca y mojarnos en los tramos del camino más próximos a las cascadas.

Amor de leones. El segundo (y último) safari que hicimos en Chobe fue al amanecer, de 6 a 9, centrado en buscar felinos. Teníamos fe pero la realidad superó cualquier expectativa: encontrar una familia de leones, con 4 cachorros juguetones incluidos, fue una maravilla. Observarles caminar, tumbarse, levantarse, darse mimos… ¿Sabías que son super cariñosos entre ellos? Inolvidable.

Cachorros de león en el Parque Nacional Chobe, Botswana

Rinocerontes en Moremi. En la reserva botswana de Moremi, si tienes suerte, puedes ver a los big five, a saber: león, leopardo, búfalo, elefante y rinoceronte. Éste último ha sido reintroducido hace no mucho después de que casi llegaran a la extinción, pero encontrarlo es poco frecuente. Pues he aquí la pareja de rinocerontes blancos con que nos topamos. Nuestro guía apenas se lo creía… Aquí vimos también más leones que en ningún otro lugar del viaje, elefantes, jirafas, varios tipos de antílopes… ¡Solo se nos escapó el leopardo!

Pareja de rinocerontes blancos en la reserva de Moremi, Botswana

Volando sobre el delta del Okavango. En este viaje los transportes aéreos no faltaron. Avión para llegar desde Madrid, globo en Solitaire, helicóptero en Victoria Falls y un imprescindible si vas a Botswana: avioneta sobre el delta del Okavango. Es la única manera de apreciar de verdad sus dimensiones y su belleza. El río Okavango llega desde Angola primero y Namibia después, hasta una enorme llanura de Botswana donde lo inunda todo y, sin llegar a desembocar nunca en el mar, convierte este delta en uno de los lugares con más vida de África. En temporada de lluvias suponemos que debe ser incluso más espectacular…

Vuelo sobre el delta del Okavango, Botswana

Bonus track: la gente. Éste es el topicazo que se suele decir al volver de un viaje siempre. Aunque nosotros no abusamos de él (el blog nos sirve de prueba). Pero es que ha sido sorprendente la cantidad de personas simpáticas que hemos encontrado y con las que hemos podido compartir parte del viaje. Desde los locales: los guías de los safaris, los trabajadores de los lugares donde nos alojábamos o simplemente las personas con las que nos cruzábamos por la calle y que se paraban a hablar con nosotros porque sí. Hasta otros viajeros: 4 australianos jubilados que comparten vacaciones desde hace años, una joven pareja americana-holandesa que lo ha dejado todo para viajar por el mundo, una familia india que nos coló en sus fotos… Si ver rinos o leones ha sido excepcional, estos encuentros no lo fueron menos.

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Viajera, internetera, cinéfila, inquieta, 2.0

2 Comment on “Nuestros 10 momentazos en Namibia y Botswana

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