Si algo caracteriza a La Palma es la gran variedad de paisajes que alberga en su pequeña extensión de terreno. Nuesto objetivo era ver una muestra de cada uno de estos tipos de ecosistema y con esto en mente diseñamos nuestro itinerario. Uno de estos imperdibles que debía incluir el viaje sí o sí era visitar un bosque de laurisilva.

La laurisilva es un tipo de bosque nuboso, propio de lugares húmedos, cálidos y sin grandes variaciones estacionales, formado por grandes árboles perennes cuyas hojas se parecen a las del laurel (de ahí su nombre). Se trata de un ecosistema exuberante, frondoso, con gran diversidad de especies, pero también frágil frente a las agresiones externas. De ahí la importancia y lo llamativo de la laurisilva bien conservada, como la que encuentras en La Palma o la que ya conocimos en el Parque Nacional de Garajonay en La Gomera.

La laurisilva se concentra fundamentalmente en el área noreste de la isla, donde se da también la mayor humedad. Allí está precisamente el bosque de laurisilva Los Tilos, que recibió el título de Reserva de la Biosfera inicialmente, nombramiento que después en 2002 se amplió a toda La Palma. Pero, ¿cómo ver una muestra de este tipo de vegetación? La ruta del Cubo de la Galga que te proponemos aquí es una estupenda opción, tanto por los paisajes que recorre como por su sencillez, apta para todo el mundo.

Ruta Cubo de la Galga en La Palma

No vamos a negar que realmente la elección más popular para recorrer un bosque de laurisilva es la ruta de Marcos y Cordero. Se trata de uno de los senderos más icónicos de La Palma, que se adentra en el corazón de Los Tilos y es famoso por la belleza de los parajes que atraviesa. Pero también es muy exigente, con un desnivel de 1.000 metros de bajada durante 8 kilómetros, muchísima humedad y pasando por hasta 13 túneles que no siempre permiten un tránsito cómodo. Personalmente nos pareció demasiado sumar este trekking a los que ya teníamos previstos de la Caldera de Taburiente y los Volcanes en solo una semana, así que la descartamos. Pero todo el mundo que la ha hecho habla maravillas, así que si tienes ocasión, no la desaproveches.

El Cubo de la Galga es un barranco situado en la ladera nordeste de La Palma, entre los municipios de Puntallana y San Andrés, cubierto por un milenario bosque de laurisilva. Permite ver las principales variedades propias de este ecosistema: viñátigos, aceviños, barbusanos, laureles, helechos y tilos. Existen varias opciones, más cortas y más largas, para conocerlo:

  • La más larga de 12 kilómetros parte del propio municipio de Puntallana, con lo que se extiende más allá del Cubo de la Galga en sí y permite enganchar con el gran sendero que va por la costa palmera, el GR 130. En la web de Senderos de La Palma tienes más información sobre la misma.
  • La más típica es circular y tiene una extensión total de 9 kilómetros, 3 horas. Empieza y termina en el Centro de Visitantes del Cubo de la Galga. Es sencilla y está muy bien señalizada, perfecta para hacerla por libre. Es la que hicimos nosotros, la que describiremos en este post y a la que corresponde el mapa.
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  • Una variante de la anterior, recortada, es la que hicieron los compañeros de Viajamos Juntos, evitando la parte inicial lineal de la ruta marcada en el mapa, centrándose por tanto solo en la etapa circular con la subida y bajada al mirador de Somada Alta.
  • La última opción es la más corta y sencilla, tan solo 2 kilómetros, y se corresponde con el trayecto lineal que parte del Centro de Visitantes del Cubo de la Galga. Es un sendero autoguiado con varios puntos de información siguiendo el folleto informativo oficial. Está comprendido en la ruta completa que hicimos nosotros, de cualquier modo.

Para nuestra alternativa, la salida y la meta se encuentran en el Centro de Visitantes junto a la carretera, tras pasar Puntallana. Hay un pequeño parking donde aparcar el coche: cuando fuimos había plazas libres de sobra pero en temporada alta no vemos difícil que se acaben. Allí hay ya carteles y mapas con información sobre la ruta y un guarda al que consultar para más datos. No obstante, siguiendo las indicaciones, constantes durante el recorrido, no hay pérdida posible.

El camino, asfaltado, empieza en ligero ascenso, para después dar paso a una pista a medida que nos adentramos en el bosque de laurisilva: verde, frondoso, con helechos enormes, árboles altísimos y hojas cubriéndolo todo. Hay zonas donde apenas debe de llegar la luz del sol (lo suponemos, porque el día en que fuimos estaba el cielo cubierto de nubes). El grado de humedad es elevado, como si hubiésemos entrado en una selva, y una fina y constante lluvia nos acompaña, para acrecentar esta sensación. Es bastante habitual aquí, así que no es mala idea llevar un chubasquero.

Además de la vegetación propia de la laurisilva, llama la atención un pequeño acueducto que atraviesa el camino hacia mitad de la ruta: se trata de un canal que transporta el agua para su uso en los campos cercanos de agricultura. En esta zona los helechos se comen literalmente el sendero, que llega a una bifurcación: en el mapa se corresponde con el punto en que termina el trayecto lineal para dar paso al circular.

Ruta Cubo de la Galga a través de un bosque de laurisilva en La Palma

Tanto en un caso como en otro te lleva al mirador de Somada Alta, la cota máxima de la ruta. Si vas hacia la derecha, tienes una subida lenta y progresiva por zona aún de bosque hasta el mirador y luego una bajada bastante empinada por un área menos bonita. Si vas hacia la izquierda, justo al revés: un ascenso bastante pronunciado hasta Somada Alta y el descenso más gradual desde éste hasta el Cubo de la Galga.

Nosotros optamos por la derecha, con lo que vamos subiendo poco a poco, entre helechos y árboles. Las vistas desde Somada Alta se extienden desde la costa este, con San Andrés y Puntallana, hasta el barranco que acabamos de atravesar, rodeado por laderas cubiertas de vegetación que atrapan la humedad favoreciendo este ecosistema tan especial de laurisilva. En cualquier caso, la panorámica no es lo que más destacaríamos: la subida en sí atravesando el bosque es lo que merece la pena, en nuestra opinión.

Ruta Cubo de la Galga en La Palma

Todo lo que sube, baja. Ya íbamos advertidos por el guarda del Centro de Visitantes de que el descenso desde el mirador es bastante empinado: despacio y con ayuda de bastones no presenta peligro. No obstante, esta parte de la ruta es menos exuberante y bonita que la otra y el desnivel obliga a mirar más al suelo que al paisaje alrededor. Así que que tampoco sería descartable hacer la bajada por el mismo trayecto que la subida, mucho más bello en comparación.

Tras el camino cuesta abajo, proseguimos por un área habitada junto a casas y por una carretera por la que circulan coches, hasta llegar al mismo desvío a Somada Alta en el que estuvimos antes. Desde aquí ya deshacemos el camino que recorrimos en primer lugar, exactamente por la misma vía, hasta llegar al aparcamiento inicial y recuperar nuestro coche.

Como la ruta del Cubo de la Galga te ocupa solo unas horas del día, ya que estás en el noreste de la isla, te recomendamos acercarte al cercano pueblo de San Andrés y Sauces: pequeño pero muy bonito, con alegres casas de colores. Desde allí es fácil llegar en un corto pero precioso paseo por la costa hasta el Charco Azul. Éste es uno de los sitios más conocidos a nivel turístico del litoral palmero: una gran piscina natural, protegida del oleaje, y con todo tipo de servicios.

Viajera, internetera, cinéfila, inquieta, 2.0

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