No es ningún secreto que La Palma es uno de los mejores destinos de senderismo que existen. Hay por ello muchísimas opciones posibles, pero solo hay dos senderos GR (Gran Recorrido), pertenecientes a la red europea de caminos: el GR 130 y el GR 131. Muchas de las rutas que puedes realizar, de menor distancia, forman parte de alguno de estos dos GRs: son como pequeñas etapas en que se pueden dividir estos largos trayectos.

El GR 131, también denominado «El Bastón» por su forma, une a lo largo de 87 kilómetros el Puerto de Tazacorte, en la costa oeste, con el extremo meridional de la isla en Fuencaliente, bordeando además la Caldera de Taburiente. Y la ruta de los Volcanes es la etapa final de este GR 131: concretamente la parte que atraviesa la mitad sur de La Palma, siguiendo la cordillera volcánica de Cumbre Vieja.

Es probablemente el sendero palmero más icónico y, desde nuestro punto de vista, el más espectacular de los que hicimos y un imperdible en cualqueir viaje a la isla bonita: al fin y al cabo, no todos los días se puede caminar entre conos y coladas volcánicas.

El Parque Natural de Cumbre Vieja es el resultado de las erupciones ocurridas desde la prehistoria hasta hoy con volcanes aún activos como el Teneguía, el último en erupcionar en 1971. Esto significa que puedes ver paisajes surgidos de la actividad volcánica hace siglos, hoy cubiertos totalmente por pinos canarios, casi haciéndote dudar de que alguna vez allí pudiese haber ríos de lava y fuego. Pero también áreas donde se hace patente la reciente acción magmática de la Tierra dando lugar a rocas ígneas y terrenos negros, rojizos y yermos.

Cumbre Vieja está atravesada de norte a sur por el GR 131 y pasa por los conos principales, con estupendas vistas no solo de estos sino del resto de La Palma e incluso de las islas vecinas. La ruta de los Volcanes parte del Refugio del Pilar y llega, 23 kilómetros después, al Faro de Fuencaliente. Acumula un desnivel considerable: 500 metros iniciales de ascenso y casi 2.000 metros de bajada después. Si esto te parece mucho, también es posible subdividir a su vez el sendero en dos jornadas: 17 kilómetros desde El Pilar hasta el pueblo de Los Canarios y 6 kilómetros de éste hasta la meta final de Fuencaliente. O hacer solo una de las dos etapas, claro.

Perfil de la ruta total de los Volcanes y su desnivel

Como te contamos en el post sobre nuestro itinerario completo, optamos por la doble ruta, una cada día, y nos resultó estupendo, sin cansarnos demasiado ninguno de los dos. Incluso se nos hizo más pesado el tramo corto, de 6 kilómetros, por una lluvia constante que no nos permitió disfrutarlo. Entendemos la exigencia de un trekking tan largo, tanto en su versión de 23 kilómetros como en la de 17, quizá no apto para todos, pero si estás acostumbrado a caminar por la montaña de vez en cuando, podrás con él y no te arrepentirás.

Eso sí, lo hagas como lo hagas, hablamos siempre de un trayecto lineal, lo que supone cierta organización logística. Lo más sensato es dejar tu coche (si lo tienes) en el punto final y coger otro medio de transporte (bus o taxi) hasta el punto de inicio. O bien contratar una excursión guiada en la que te lleven y te traigan sin más preocupaciones por tu parte. Nosotros en realidad vivimos ambos escenarios:

  • Recorrimos el tramo inicial desde El Pilar hasta Los Canarios con la estupenda empresa Isla Bonita Tours. Nos pasaron a buscar a Santa Cruz de Tenerife, nos llevaron en bus hasta el refugio, nos recogieron tras terminar el trekking en Los Canarios y nos devolvieron de vuelta al hotel. Fácil y sencillo. Además, sus explicaciones durante la ruta fueron sumamente instructivas y compartimos el día con otros viajeros, lo cual mejoró la experiencia.
  • Los 6 últimos kilómetros entre Los Canarios y Fuencaliente los hicimos por nuestra cuenta. Dejamos el coche en el Faro y cogimos un bus público (línea 203, revisa los horarios antes) hasta el Centro de Visitantes Volcán San Antonio, donde empezamos la caminata.
Señales de la ruta de los volcanes en La Palma

Si lo tuyo no es el senderismo pero tampoco quieres renunciar a disfrutar de estos peculiares paisajes volcánicos, también puedes simplemente ir al Centro de Visitantes Volcán San Antonio en Los Canarios y desde él hacer una brevísima y cómoda caminata en torno a éste.

Del refugio del Pilar a Los Canarios

Arrancamos en el refugio del Pilar, a 1.500 metros de altura, rodeados de pinos canarios y con bastante humedad y temperatura tirando a baja. El pinar es el paisaje vegetal más habitual en toda la ruta, pero en esta parte inicial es donde más frondosidad de este tipo de bosque se puede observar.

Inicio de la Ruta de los Volcanes en un denso pinar, La Palma
Inicio de la Ruta de los Volcanes, rodeados de pinos canarios

El pino canario es famoso mucho más allá de este archipiélago por su resistencia al fuego. Gracias al grosor de su corteza y a su capacidad de regeneración, puede sobrevivir a incendios moderados y rebrotar sus ramas y hojas en poco tiempo. En La Palma vimos varios pinares que en los últimos años habían sufrido los efectos del fuego y, pese a conservar las consecuencias de ello en sus troncos, visiblemente negros, se habían recuperado ya. Su madera, la tea, tiene una gran dureza y por ello se le ha dado múltiples usos desde la antigüedad: desde casas hasta armas o embarcaciones. El pino canario suele medir de 15 a 25 metros y es de muy rápido crecimiento, alcanzando fácilmente los 10 metros en pocos años.

Empezamos subiendo mientras bordeamos la montaña del Birigoyo, pero con un desnivel aún bajo y salvable cómodamente. En esta subida al Birigoyo hay varios miradores donde en días despejados se puede observar todo el valle del Aridane y la Caldera de Taburiente. En nuestro caso, por la abundante nubosidad, la perspectiva es menos espectacular, así que continuamos andando sin apenas paradas.

Justo antes de llegar al Hoyo Negro, la pendiente es más pronunciada y nos azotan el viento y la lluvia. Hay también menos vegetación, domina el color negro y no podemos dejar de pensar que nos acabamos de teletransportar a Islandia. Llegamos al borde del cráter de Hoyo Negro, envuelto en nubes y niebla que se desplazan a toda velocidad.

Cráter de Hoyo Negro en la ruta de los Volcanes en La Palma
Cráter de Hoyo Negro, envuelto en nubes

Seguimos subiendo, aunque nuevamente a un ritmo muy moderado y, sorprendentemente, el tiempo mejora y vemos el sol. Justo a tiempo para admirar el Duraznero, en primer término, con un mar de nubes de fondo y sobresaliendo por encima de ellos, a lo lejos, el pico Teide. Menuda visión.

Volcán Duraznero en la ruta de los Volcanes en La Palma
Volcán Duraznero en primer término, pico del Teide al fondo

Tanto Hoyo Negro como Duraznero son en realidad fruto de la actividad de otro volcán, el San Juan, situado en El Paso y llamado así porque erupcionó precisamente el 24 de junio de 1949 (día de San Juan Bautista según el santoral cristiano). La erupción duró nada menos que 42 días en los que hubo ríos de lava, lluvia de azufre y cenizas, seísmos, fallas… Y coladas volcánicas como la Cueva de las Palomas, hoy rebautizada como Monumento Natural del Tubo Volcánico de Todoque, al cual se puede acceder en visitas guiadas reguladas.

Rodeamos el Duraznero y hacemos frente al tramo final de ascenso, bastante más pronunciado, hasta alcanzar la cota máxima del recorrido en las Deseadas, exactamente a 1.945 metros. La panorámica desde ahí incluye los principales conos volcánicos de la ruta que estamos transitando, a un lado, y las islas vecinas de Tenerife, El Hierro y La Gomera, al otro.

Ya llevamos unos 6 kilómetros en las piernas, así que, con estas vistas, descansamos un poco antes de encarar los siguientes kilómetros que serán ya de bajada constante. Aunque 12 kilómetros con un desnivel descendente de 1.500 metros puedan dar miedo sobre el papel, la realidad es que es tan progresivo que no reviste gran dificultad, salvo algunos tramos muy específicos que con ayuda de los bastones y con calma se pueden salvar sin problema.

Llegamos al volcán Martín, el último por el que pasamos en esta etapa y el más bello de todos los visitados. Se formó por una erupción en el siglo XVII que duró 82 días. Mezcla los colores negro y rojo en sus rocas, salpicadas por el verde de algunos pinos, en contraste con el fondo azul del cielo. Y hoy a esta fiesta del color se suma también un arco iris. Mejor, imposible.

Volcán Martín (con arco iris) en la ruta de los Volcanes en La Palma
Volcán Martín (con arco iris incluido)

El tramo final del trekking transcurre por un denso pinar canario por el que caminamos con la vista al frente, hacia el océano, hasta llegar al núcleo urbano de Los Canarios, aún a unos kilómetros de la costa. En la meta nos recibe una estatua en homenaje a todos los senderistas. Los Canarios es el centro del municipio de Fuencaliente, donde se encuentra el Centro de Visitantes sobre la vulcanología de la zona y donde engancharíamos para realizar el final de la ruta de los Volcanes.

Como hemos descrito, esta ruta es de contrastes y pasas del frío al calor y de la lluvia al sol rápidamente, sea verano o invierno. Por ello hay que ir bien preparado. Lo mejor es vestirse, siempre con ropa de montaña, por capas para poder abrigarse en las zonas más expuestas pero liberarse de ropa en las áreas más calurosas. Por lo mismo son recomendables tanto crema solar y gorra como chubasquero. También es aconsejable llevar bastones de caminar para ayudarte en las bajadas y agua abundante y algo de comida, dada su larga duración.

Caminando la ruta de los Volcanes en La Palma

De Los Canarios al Faro de Fuencaliente

La etapa final de la ruta de los Volcanes «solo» tiene 700 metros de desnivel, todos de bajada, aunque bastante progresiva, con lo que no reviste ninguna dificultad. Personalmente este tramo me parece más ilustrativo de lo que uno se imagina que es «caminar entre volcanes», al ser un área de actividad volcánica más reciente, con zonas donde aún puedes ver rocas y formaciones cuya imagen te retrotraen mas vívidamente a los efectos de una erupción.

El inicio del sendero se encuentra junto al acceso al Centro de Visitantes, bien señalizado (como lo está toda la ruta en realidad). Bordea la base del volcán San Antonio, que erupcionó en 1677: si quieres pasear por la cresta y cima de este cráter, solo puedes hacerlo desde el Centro de Visitantes. Pasa también junto a extensos viñedos (ésta es la zona de mayor producción de vino de uva malvasía de La Palma), en los que llama la atención el contraste entre las verdes vides y la tierra negra en que crecen. Nos recuerdan a la zona vinícola de La Geria en Lanzarote.

El camino descendente en zig zag desemboca en una pista ancha y sin desnivel, por donde también circulan coches (se ven las huellas de neumáticos): por lo visto solo está permitido a residentes y es muy poco frecuentada. Desde aquí se disfruta de una bonita vista del Roque y el Volcán Teneguía, con el mar de fondo. El Teneguía fue el último volcan de la isla en presentar actividad, en 1971, y se le dio ese nombre en realidad por el cercano Roque, anterior por tanto, y de gran valor arqueológico y geológico. Nada más llegar a esta parte, empieza a llover y ya no para de hacerlo durante el resto de la ruta…

Tramo final de la Ruta de los Volcanes bajo la lluvia, La Palma
Ruta de los Volcanes bajo la lluvia

Un poco más adelante, el camino se bifurca: la elección está entre ascender a lo alto del Teneguía (son solo 439 metros) o continuar hacia Fuencaliente. Pese a que cada vez llueve con más fuerza, intentamos la subida, convencidos por la fama de las vistas impresionantes desde su cima. Dada la erupción tan reciente, se observan rocas de diferentes colores, muy distintas al terreno negro anterior, y también el camino es más inestable y accidentado. La subida no es complicada, pero la fuerte lluvia combinada con el viento, que se hace sentir más a medida que ascendemos, nos disuade de insistir en la expedición y regresamos al sendero oficial hacia Fuencaliente.

Así pues, volvemos a un campo árido de arena negra, mientras avanzamos hacia el cada vez más cercano extremo sur de la isla. A ambos lados del sendero vemos curiosas formaciones negras de roca volcánica erosionada por el viento: como caminando en otro planeta. A la vez empezamos a vislumbrar el final de la ruta: los faros, las salinas de Fuencaliente y la playa de Echentive aparecen ante nuestros ojos.

Final de la Ruta de los Volcanes, llegando al Faro y las Salinas de Fuencaliente, La Palma
Final de la Ruta de los Volcanes, llegando al Faro y las Salinas de Fuencaliente

Ya muy cerca de estos, hay que cruzar un par de veces por la carretera LP-207 para seguir el sendero. La meta está en el aparcamiento de los faros, donde también está la parada de autobús que lleva a Los Canarios. ¿Por qué dos faros? El original, de principios del siglo XX y más bajo, sufrió graves daños durante la erupción del Teneguía y por ello fue necesario construir el segundo, más alto y moderno.

Las Salinas de Fuencaliente, en funcionamiento desde 1.967, son también Sitio de Interés Científico. Fueron las últimas construidas en el archipiélago canario, en barro y piedra, en el extremo sur de Fuencaliente, y comercializan bajo la marca «Sal de Teneguía». Es posible acceder (gratis) a la explotación a través de unos caminos que rodean las charcas o cocederos donde se produce la sal. En el mismo espacio se encuentra el fantástico restaurante El Jardín de la Sal (que ya mencionamos en nuestro post sobre gastronomía de La Palma): recomendable sentarse en su terraza para ver atardecer con el sol poniéndose tras las salinas.

Atardecer en las Salinas de Fuencaliente, La Palma
Atardecer en las Salinas de Fuencaliente, La Palma

Viajera, internetera, cinéfila, inquieta, 2.0

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