¡Cómo nos ha gustado Cuba! Este destino que nos escogió a nosotros en lugar de ser al revés, como ya te contamos, nos ha sorprendido y enamorado a partes iguales. Recién llegados, con las imágenes aún pegadas a la retina y el moreno resistiendo en la piel, repasamos los que han sido nuestros mejores momentos del viaje.

Pasear por La Habana

La Habana es una ciudad única, no se parece a ninguna otra que hayamos conocido. Aúna belleza y decadencia y da un nuevo sentido a la palabra «contrastes». Construcciones magníficas conviven con edificios en ruinas, automóviles de coleccionista ruedan junto a coches destartalados, turistas y cubanos se entremezclan a partes iguales para disfrutar del atardecer en el archiconocido Malecón, la música suena en plazas y calles, pasas delante de una fachada casi caída, miras a su interior y descubres cuadros… ¿Qué ver en La Habana? Todo. Nada. Simplemente caminar por ella es toda una experiencia.

Casa en La Habana, Cuba

Viñales: tabaco y mogotes

El Parque Nacional de Viñales hace honor a su fama. Sus montañas de caliza, únicas en el país, los mogotes, perfilan el paisaje de estos valles que combinan el verde de sus árboles con el rojo de sus tierras de cultivo. ¡Y cuánto se cultiva aquí! Aunque la fama sea sobre todo para las plantaciones de tabaco, las tierras de Viñales dan también para frutas, yuca, maíz, arroz… El resultado global es impresionante como pocos: ver atardecer desde la terraza del hotel Los Jazmines es un espectáculo.

Atardecer en el Valle de Viñales, desde la terraza del hotel Los Jazmines

Mares llenos de vida

La fama de las playas cubanas puede que sea el mayor atractivo turístico de la isla y su belleza es indiscutible, pero hay mucho más bajo esa bella superficie. Todo un mundo submarino de arrecifes de coral de distintos tipos, peces tropicales, tortugas, estrellas de mar… Al alcance tanto de expertos buceadores como de bañistas principiantes con gafas y tubo de buceo. Incluso si estás atento, simplemente desde la orilla, puedes divisar a una raya despistada, como nos pasó en Cayo Levisa.

Amanecer en Cayo Levisa, Cuba

Música, siempre música

¿Cuántos músicos hay en Cuba? La cifra tiende a infinito. Sobre todo en La Habana y Trinidad ¡disfrutamos de tantos conciertos! Salsa, jazz, trova… Y otros ritmos que desconocemos su nombre pero llenaban nuestros oídos. Cualquier escenario es válido: una plaza, un bar o la esquina entre dos calles. Y todos los bailarines, maestros consagrados o incipientes alumnos, son admitidos en la fiesta.

Concierto de jazz cubano en un club nocturno de La Habana

Bienvenidos a la selva

¿Quién habría pensado que sería posible pasar el día de trekking por la selva para terminar bañándose en una poza de agua cristalina regada por una cascada, en Cuba? Pues sí: en el Nicho y en Topes de Collantes, entre las ciudades de Cienfuegos y Trinidad. Nuestra única queja: hay que pagar por cada ruta un precio que oscila entre los 5 y los 10 CUC por persona. Algo excesivo si quieres realizar varias y recorrer bien la zona.

Cascada de Vega Grande en Topes de Collantes, Cuba

Los cubanos

Si hay algo por lo que Cuba es distinto a cualquier otro destino es, para bien y para mal, los cubanos. Hemos tenido conversaciones inolvidables con ellos. ¿Nos han timado? Sí, un par de veces (los intentos han sido muchos más pero te damos algunas claves para detectarlos en nuestro post con consejos para viajar por Cuba). ¿Nos han sorprendido? También, y en positivo. Lo más curioso de todo es que, en el fondo, nos hemos sentido muy cercanos a ellos. ¿Qué harías tú si cada día vieses desfilar ante tus ojos experiencias a las que no puedes tener acceso sin más razón que el «no»? ¿Y si el Lazarillo de Tormes hubiese nacido en Cuba en el siglo XX? Creemos que los cubanos son, por encima de todo, supervivientes.

Fachada en el Malecón al atardecer, La Habana

Este viaje ha sido posible gracias a la aerolínea Evelop que nos facilitó los vuelos y a la agencia de viajes especializada en Cuba Onlinetours que nos brindó los alojamientos.

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Viajera, internetera, cinéfila, inquieta, 2.0

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