Si hemos de ser sinceros, poco sabíamos del oráculo de Delfos antes de ir allí. Incluso la única imagen que nos venía a la mente resultó no ser en absoluto del oráculo, sino de un templo apartado dentro del recinto (la magia de las fotos en Internet). Y sin embargo, es de las visitas más satisfactorias que hemos hecho, que más nos ha sorprendido y de las que más hemos aprendido. Así que si de algo vale nuestro consejo, no dejes de ir al santuario de Delfos si viajas a Grecia.

Nosotros lo visitamos en nuestro camino de Meteora a Atenas, a 3 horas de trayecto: una parada muy práctica dado que está situada más o menos a mitad de camino entre ambos puntos y por la facilidad de ir por libre con nuestro propio coche de alquiler (todos los detalles sobre nuestros transportes por tierras griegas en este post). También puedes conducir hasta allí desde la capital (unas 2 horas y media) o incluso ir en autobús: la línea Atenas – Delfos tiene varias frecuencias diarias y parte de la Terminal B. Por último es muy habitual contratar una visita guiada de un día, saliendo y volviendo a Atenas, con los traslados incluidos.

Friso en el Museo de Delfos, Grecia
Friso en el Museo de Delfos perteneciente a uno de los templos del antiguo Santuario

Delfos está ubicado en las faldas del Monte Parnaso, 150 kilómetros al noroeste de la capital griega. La ciudad está a apenas 1 kilómetro del recinto arqueológico con lo que, si vas a hacer noche allí, como fue nuestro caso, lo más lógico es alojarte en ésta, dejar el coche y moverte a pie. Hay muchos hoteles en la localidad a un precio muy asequible y prácticamente todos (como los restaurantes) ofrecen vistas al Golfo de Corinto, la otra atracción turística más reseñable, además del Santuario y del Monte Parnaso, al que también es fácil acceder desde esta ciudad.

Durante nuestra corta estancia en Delfos pasamos una noche en el Hotel Arion: correcto, desayuno decente, vistas al Golfo de Corinto y a muy buen precio (más información en este artículo sobre todos nuestros alojamientos en Grecia). Lo más destacable, además de la visita al Santuario en sí, fue la excelente cena que disfrutamos en un restaurante local, To Patriko Mas: pulpo, atún, dolmades y vino blanco de retsina. De los que más nos gustaron en todo el viaje y uno de los que nombramos en nuestro post sobre gastronomía y dónde comer en Grecia.

El Santuario de Delfos es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y sorprende saber que, igual que a día de hoy nos desplazamos hasta allí los viajeros a conocerlo, ya en el siglo VIII A.C. era un punto turístico que recibía también a muchos visitantes. Entonces el motivo era religioso: Delfos era un centro de peregrinación al que llegaban personas de toda condición y de cualquier punto del territorio heleno en busca de los consejos de Pitia, la sacerdotisa a través de la cual hablaba el dios Apolo.

Cada peregrino llegaba hasta el Templo de Apolo y hacía su pregunta a Pitia: una consulta concreta sobre un asunto familiar, público, bélico o del tema que fuese. Dejaban un sacrificio como pago en un altar y Pitia respondía en nombre de Apolo. En la práctica, la sacerdotisa de turno era drogada, derivado de esto entraba en trance y sus ruidos y movimientos, a modo de respuestas, eran interpretados por los sacerdotes. Como curiosidad, Pitia también era conocida como Pitonisa, el nombre que ha llegado hasta nuestros días para definir precisamente a una persona que puede ver el futuro.

La guerra del Peloponeso, primero, y el reinado de Alejandro Magno, después, provocaron el declive del prestigio de Delfos. Peregrinar hasta allí en tiempos bélicos no era posible, al fin y al cabo. Mantuvo cierta importancia durante la ocupación de Roma, hasta que a principios del siglo I cerró para siempre, cuando el emperador romano (y cristiano) Teodosio prohibió los oráculos y la adivinación de cualquier tipo.

Zeus liberó dos águilas, una desde el este, otra desde el oeste, y en el punto exacto donde se cruzaron lanzó una piedra para indicar que ése sería el centro del universo. Ese sitio resultó ser Delfos. Esa piedra se conserva en su Museo (el «ónfalos») y en el recinto arqueológico puedes ver su ubicación por medio de una representación. Marcado el lugar por tanto como ombligo del mundo, hubo siempre un oráculo allí, aunque inicialmente estaba dedicado a la diosa de la Tierra, Gea, y protegido por una gran serpiente, Pitón. Sin embargo, Apolo, el dios del sol, la música y la poesía, quiso hacerse con el oráculo. Mató a la serpiente y pasó a controlar el oráculo. De «Pitón» derivan los nombres de «pitia» o «pitonisa» para las sacerdotisas intérpretes de sus designios y el de los juegos píticos, que se celebraban allí en su honor. Rizando el rizo, para afianzar el culto al nuevo oráculo, Apolo se transformó en delfín y guió a un barco de sacerdotes cretenses hasta su nuevo puerto: Delfos («delfín» en griego).

Columnas del Templo de Apolo en el Santuario de Delfos, Grecia
Columnas del Templo de Apolo en el Santuario de Delfos

El recinto arqueológico de Delfos se distribuye por la ladera del monte Parnaso y a lo largo de la carretera nacional 48 (la que tienes que seguir para llegar a él desde la ciudad), a ambos lados de la misma. Esta circunstancia resulta bastante extraña y complica un poco la visita, porque la vía divide literalmente en dos el recinto y debes cruzarla para verlo al completo. Así cuesta hacerse a la idea de cómo era antes de existir ésta, estando todo unificado como un único espacio.

La mayoría de templos y construcciones, incluyendo la ubicación original del famoso oráculo, se sitúan en la parte norte de la carretera. En cambio, el Templo de Atenea, cuyo tholos (construcción circular) es justo la imagen más típica de Delfos (la puedes ver al final de este artículo), está en la parte sur, unos 500 metros más alejada. Es importante destacar, por tanto, que la visita necesariamente se divide en dos partes a consecuencia de esta separación geográfica. Es posible ir en coche o andando, no hay problema en ello, pero debes salir de un área del recinto para acceder a la otra (y sospechamos que muchas personas ni siquiera son conscientes y se pierde ésta segunda).

Con este mapa puedes hacerte una idea mejor: «Sacred Precint» es la zona principal donde estaba el oráculo y a partir de «Gymnasion» empieza la segunda zona con el «Temple of Athena Pronaia» como punto más destacado. Más adelante en este post te hablamos de cada una de ellas más detalladamente.

Mapa del recinto arqueológico de Delfos

Justo antes de acceder al recinto arqueológico, si llegas desde la ciudad, se encuentra el Museo de Delfos: sumamente interesante, no dejes de entrar, sobre todo teniendo en cuenta que la entrada de 12 euros incluye ambos espacios. Aquí puedes encontrar «casi» todas las piezas que se han recuperado del Santuario. Decimos «casi» porque algunas están en otros museos, como el Arqueológico Nacional en Atenas. No obstante, hay muchísimas esculturas, frisos, herramientas, objetos de decoración… Más que de sobra para justificar la visita.

Creemos que es más aconsejable ver primero el Museo, para entender la importancia de Delfos, lo que supuso, por qué se construyó y cómo fue ganando en importancia, a la vez que en aportaciones artísticas. Y con todo esto en mente, recorrer después el recinto arqueológico para entenderlo mejor e imaginar cómo debió de ser en conjunto con lo ya visto en el Museo.

De entre todas sus piezas, la más importante es el Auriga de Delfos, una estatua de bronce del año 474 A.C. que formaba parte de un grupo escultórico mayor del que apenas quedan más restos que ésta. Es una de las pocas esculturas originales en bronce que se conservan en toda Grecia, dado que la mayoría fueron fundidas de cara reutilizar el metal del que estaban hechas para otros fines.

Auriga de bronce, la escultura más valiosa del Museo de Delfos en Grecia
Auriga de bronce, la escultura más valiosa del Museo de Delfos

A la hora de visitar el recinto debes tener en cuenta que está completamente expuesto al sol, así que si vas en verano, evita las horas centrales de más calor y lleva agua, gorra y protección solar. Además es un espacio de tamaño considerable y está en pendiente, luego requiere subir y bajar. Necesitarás 2 horas aproximadamente para recorrerlo. Nosotros fuimos en agosto, por la tarde, cuando la sombra del Parnaso empezaba a cubrir algunas partes, lo cual agradecimos.

Lo primero que encuentras es el Ágora, el espacio público donde los peregrinos podían pasear e incluso comprar en tiendas. Sí, amigo, ya en esa época había souvenirs para que todo aquel que pasase por allí pudiese luego conmemorar de algún modo su peregrinaje a Delfos.

De ahí pasas a la Vía Sacra, la calle que va ascendiendo por el yacimiento hasta llegar al Templo de Apolo, el punto clave del recinto, donde se ubicaba el Oráculo.

Ambos lados de esta Vía Sacra estaban jalonados de «tesoros», de los que ahora solo se conservan algunos restos (muchos están incluso en el Museo): templos, estatuas, conjuntos escultóricos… Regalos que las ciudades y grandes figuras griegas hacían al Santuario de Delfos para agradecer la buena fortuna que les había vaticinado y las victorias que en base a eso habían logrado. Cuanto mayor era la fama del oráculo, más peregrinos acudían y más «tesoros» se iban sumando, haciendo a su vez que el Santuario ganase en riqueza. ¿Te suena? Todo estaba inventado ya hace muchos siglos…

Templo de Apolo y Vía Sacra en el Santuario de Delfos, Grecia
Templo de Apolo y Vía Sacra en el Santuario de Delfos

Los restos que ves hoy del Templo de Apolo corresponden al IV A.C. si bien hubo hasta 2 edificaciones precedentes en este mismo punto en siglos anteriores. En su interior estaba el centro del oráculo y el asiento de Pitia, desde donde hacía sus predicciones.

Dejando atrás éste y avanzando por la Vía Sacra, llegas a uno de los puntos más impresionantes del recinto: el Teatro de Delfos. Está muy bien conservado, sin duda, pero lo más admirable es su ubicación y las vistas. Tenía capacidad para 5.000 espectadores y acogía los juegos píticos, competiciones deportivas y celebraciones en honor al dios Apolo.

Teatro en el Santuario de Delfos, Grecia
Teatro en el Santuario de Delfos

Si sigues subiendo, llegas a la cima, al punto más alto y último del yacimiento. Ahí está el Estadio, que presumen de ser el mejor conservado de toda Grecia. No puedes acceder a su interior pero sí apreciar bien las estructuras aún visibles de su construcción.

Desde aquí ya solo queda descender y te toparás con una bifurcación en el camino. Hacia la derecha vas al Museo: si no lo has visto antes, es la ocasión. Y hacia la izquierda, deshaces lo andado por la Vía Sacra y retornas al punto del que partiste: si no has visitado la parte sur del recinto, al otro lado de la carretera, es esta dirección la que debes tomar.

Tras salir del área norte del recinto has de caminar hacia la izquierda en paralelo a la carretera unos 500 metros, cruzarla y acceder a la segunda parte del yacimiento (curiosamente aquí no encontramos ni taquillas ni puerta cerrada ni nada). Primero está el Gimnasio (pasamos rápido desde fuera) y, por último, el Templo de Atenea, con la famosa imagen del tholos, nombre que daban a las construcciones circulares con columnas. Puedes entrar en ella y verla tan en detalle como quieras (en la foto se ve a un par de personas literalmente al lado).

El Tholos en el templo de Atenas en Delfos, Grecia
El Tholos en el templo de Atenea en Delfos, Grecia

Viajera, internetera, cinéfila, inquieta, 2.0

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