Vamos con lo que puede considerarse ya un post tradicional en nuestro blog cuando volvemos de un viaje largo: la lista de alojamientos donde hemos estado, con sus condiciones, precios y nuestra valoración personal sobre cada uno de ellos.

En el caso de Grecia nos hospedamos durante un total de de 17 noches en 7 hoteles diferentes, a una media de 94 euros por día. Teniendo en cuenta que era temporada alta y que en todos los casos hablamos de habitación doble privada con baño, creemos que conseguimos buenos precios. Por cierto que te contamos en este otro post cómo organizamos el viaje al completo y el itinerario.

También es relevante indicar que reservamos prácticamente todos a principios de mayo, es decir, con 3 meses de antelación a las fechas del viaje. A excepción de Meteora: cambiamos la misma semana del viaje porque decidimos añadir una noche y en el hotel previsto se nos encarecía mucho esta modificación. Y también con la salvedad del alojamiento de la primera noche: el avión llegó con retraso y no nos daba tiempo a conducir hasta Corinto, donde teníamos previsto dormir, así que tuvimos que improvisar y buscar un hotel cerca del aeropuerto que nos acogiese en el momento, sin reserva previa.

A la hora de elegir, el factor más decisivo fue que el alojamiento nos ofreciese cancelación gratuita hasta la fecha más próxima al inicio de nuestra estancia en él. Con todos los problemas derivados del coronavirus este requisito ha pasado a ser fundamental para nosotros, sobre todo teniendo en cuenta que reservamos a mucho tiempo vista, cuando realmente no estábamos seguros de si podríamos ir.

El segundo criterio de decisión fue que contase con parking o posibilidad de aparcamiento fácil, puesto que en todos tendríamos coche de alquiler en algún momento. A excepción de Atenas, la única parada donde no dispondríamos de él, donde primamos precisamente lo contrario: ubicación céntrica y próxima a alguna parada de metro para movernos fácilmente.

Y por último, como siempre y como es lógico, nos decidimos en función del precio y las opiniones de otros huéspedes anteriores. Todos los reservamos a través de Booking.com

Aeropuerto. Pantheon Hotel Athens Airport

Desayuno incluido. 1 noche. 55 Euros.

Opción cien por cien improvisada. Buscamos con Google Maps el hotel más cercano a un precio razonable, llamamos por teléfono y llegamos pasadas las 12 de la noche. Fue bastante bien teniendo en cuenta que era una solución para salir del paso. El dueño era amabilísimo y el desayuno fue más que aceptable.

Isla de Zakynthos. Strada Marina.

Desayuno incluido. 3 noches. 266 euros.

Decidimos quedarnos en la capital de Zakynthos porque el ferry desde la Grecia continental (desde el puerto de Kyllini para ser exactos) para aquí y en un principio teníamos previsto coger el último barco disponible. Esto significaba llegar más tarde de las 11 de la noche y no nos apetecía estar recorriendo media isla hasta encontrar el alojamiento a esas horas. Al final adelantamos y llegamos a media tarde, pero no merecía la pena cambiar la reserva. Además resultó que es una ciudad muy bonita y animada, así que nos gustó alojarnos allí (te contamos más sobre nuestra estancia en Zakynthos en este post)

Strada Marina está en el paseo del puerto y es el típico hotel de ciudad de costa, incluyendo una terraza, bar y piscina en su azotea, abierta solo en verano y muy recomendable aunque solo sea por las vistas. Nos hicieron upgrade a una habitación superior por el mismo precio con balcón mirando al mar que nos permitió disfrutar de un amanecer precioso. El desayuno de buffet era muy variado: las opciones dulces mejores que las saladas. Por las medidas de seguridad del coronavirus no podías servirte tú mismo, sino que te servían ellos y en hora punta resultaba un poco caótico. Lo peor: no cuenta con parking privado y el mensaje de que se puede encontrar aparcamiento gratuito en las inmediaciones es falso y por las noches costaba un triunfo hacerse con una plaza libre.

Vistas desde la azotea del Strada Marina, Zakynthos
Vistas desde la azotea del Strada Marina

Meteora. Oikia Guesthouse

Desayuno incluido. 3 noches. 234 euros.

Los alojamientos en Meteora se concentran en realidad en las poblaciones muy próximas entre sí de Kalambaka, sobre todo, y Kastraki, en menor medida. Hay muchísimas opciones y todas a precios muy asequibles, lo cual nos sorprendió muy gratamente. Incluso a menos de dos semanas de la estancia había ofertas atractivas y pudimos cambiar la reserva sin incrementar el coste por noche. Es fácil que todos tengan vistas a las formaciones rocosas de Meteora por la disposición geográfica de las poblaciones respecto a éstas, así que no te extrañe que todos los hoteles presuman de ellas.

Nos alojamos en una habitación con balcón y vistas (por supuesto) a las famosas rocas en el Oikia Guesthouse, en Kalambaka. Es un hotel pequeño, con unas 8 habitaciones, pero las instalaciones están totalmente renovadas, los dormitorios están decoradas con mucho gusto y cuenta con una terraza común muy agradable. El desayuno es excepcional: rellenas cada día un formulario eligiendo entre las opciones disponibles y la franja horaria en que acudirás y lo sirven en el comedor a la hora pactada. No sé cómo lo harían pero desayunamos solos todos los días. Por último, los dueños son majísimos. Nuestro alojamiento favorito del viaje.

Delfos. Arion Hotel.

Desayuno incluido. 1 noche. 41 euros.

Primamos la proximidad al santuario y al museo de Delfos dado que nuestra estancia allí sería muy corta y el objetivo primordial era justamente visitarlos (fuimos a pie). La mayoría de hoteles se concentran en la misma zona y quedan a la misma distancia en realidad del recinto arqueológico, así que fue cuestión de elegir uno en base a las fotos y al precio. Todo fue correcto, sobre todo teniendo en cuenta el coste, e incluso la habitación tenía balconcito con vistas, pero nuestra estancia allí tampoco pasará a nuestro recuerdo de manera especial.

Atenas. Acropolis View Hotel.

Desayuno incluido. 3 noches. 450 euros.

Fue un capricho que nos dimos en el viaje. Había opciones más baratas en general, aunque no por lo que nos ofrecía este hotel: céntrico, cercano a los principales sitios a visitar y con vistas directas a la Acrópolis. Con estas condiciones en mente y comparando con otros hoteles similares en agosto, nos salió por muy buen precio.

Es un hotel pequeño (32 habitaciones) pero lo cuidan todo con mucho mimo y están super avanzados a nivel tecnológico: hicimos el check in online antes de llegar y cada día rellenabas un formulario online con lo que querías para desayunar a la mañana siguiente. La habitación en sí no era nada del otro mundo, pero teníamos balcón con vista directa a la Acrópolis. Y la panorámica desde su azotea, donde desayunas, es insuperable.

Desayuno en la terraza del Acropolis View Hotel, Atenas
Desayuno en la terraza del Acropolis View Hotel

Isla de Milos, Adamas. Asterias Studios.

3 noches. 231 Euros.

Aquí nos ocurrió como en Zakynthos a la hora de seleccionar en qué punto concreto de la isla quedarnos y nuevamente elegimos la comodidad de estar próximos al puerto de entrada y salida. Esto nos permitió ahorrarnos un día de alquiler de coche: el que dedicamos a la excursión en barco que hicimos partiendo del mismo Adamas también. Hay poblaciones muchísimo más bonitas en Milos, sin duda, pero con tantos restaurantes, tiendas y servicios a mano, no, así que fue muy cómodo en ese sentido.

Donde nos alojamos no era un hotel exactamente: más bien una casa grande que habían dividido en 9 apartamentos o estudios individuales, todos ellos equipados con una pequeña cocina (demasiado pequeña si pretendes cocinar ahí realmente) y balcón o terraza. Desde luego el nuestro era sumamente amplio y muy nuevo. Había espacio de sobra para aparcar en las inmediaciones. Solo vimos a la dueña al llegar, aunque vivía en la casa de al lado y nos ofreció pasar a consultarle lo que necesitásemos.

Isla de Santorini, Oia. Ianthe Apartments & Villa.

Desayuno incluido. 3 noches. 439 Euros

Como era de esperar, agosto en Santorini no nos iba a salir barato: supuso el mayor coste de alojamiento del viaje, junto con el capricho de Atenas. Dudamos mucho sobre si tomar como base Oia, la ciudad más popular y cara, u optar por opciones menos célebres. Al final, dado que conseguimos un precio no tan alto como cabía esperar y puesto que el día de mi cumpleaños iba a coincidir justamente allí, decidimos permitírnoslo. Pero fue un lujo moderado, porque tampoco elegimos uno de esos hoteles con vistas directas a la caldera en el meollo de Oia.

De hecho, Ianthe está en una zona bastante tranquila, aunque literalmente a 4 pasos de todos los puntos de interés, restaurantes y demás locales de Oia. Los mini apartamentos están nuevos y decorados con muchísimo gusto, todos cuentan con cocina y balcón o patio y las zonas comunes incluyen piscina y vistas al mar, aunque al lado contrario al célebre de la caldera. Una cosa que nos gustó mucho fue que te sirven el desayuno en la habitación, en tu balconcito: como en alojamientos anteriores, el día antes rellenas un papel con tus elecciones para desayunar y te lo traen al estudio a la hora pactada. Además, imprescindible si vas a moverte en coche desde Oia, cuentan con parking privado.

¿Y qué es la cotizadísima caldera de la que tanto se habla en Oia? Santorini y las islas a su alrededor son una región volcánica activa en torno a un gran cráter submarino (la famosa «caldera»). De hecho, esas islas que ahora salpican la caldera formaban parte de una única isla junto a Santorini, que se fue fragmentando por la fuerte actividad volcánica. Hasta 12 grandes erupciones ocurrieron, aproximadamente una cada 20.000 años. La última, hace 3.600 años, formó la caldera actual, además de provocar otros muchos efectos que se extendieron incluso al resto de Europa. Oia, situada en el extremo suroccidental de Santorini, es el punto más conocido desde el que contemplar la caldera, pero no el único: Fira, Imerovigli e incluso sitios más hacia el interior como Pyrgos, son igualmente recomendables, aunque no tan populares.

Viajera, internetera, cinéfila, inquieta, 2.0

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